Volar en autogiro
AUTOGIROS CON FLOTADORES
Apenas surgido el autogiro Bensen B8M, que tenía un pequeño, liviano y potente motorcito McCulloch de 90 hp, surgió la alternativa de usarlo en el agua.
Para ello, nuestro prócer acopló ese motorcito al Hidroglider, que no era otra cosa que un giroglider adosado a un par de horribles flotadores de madera y que se arras- traba con una lancha. Debió ayudar a la sustentación alargando un poco el balancín de las palas y eventualmente añadiendo un pequeño motorcito a explosión acoplado con un mecanismo de rueda loca al cabezal del rotor, que oficiaba de prerrotador y se podía dejar conectado durante el vuelo para aumentar un poco la sustentación. Además de aumentar la sustentación, el motorcito se podía usar en concordancia con un freno de rotor, para efectuar virajes en el agua, aprovechando el torque del elevado momento de inercia de las palas.
Hubo también un bote de aluminio con rotor, que tenía la particularidad de darse vuelta en el aire y del que prefiero no hablar.
Los amantes de los chapuzones –teniendo un autogiro sobre flotadores, sin duda usted terminará dándose un buen chapuzón– decían que el autogiro de Bensen, sobre flotadores, era muy inestable y costaba mucho sacarlo del agua.
El agua muy calma es dificultosa para despegar porque los flotadores tienden a chupar- se y de hecho, hay una maniobra que consiste en hacer cabecear a la aeronave mediante una rápida entrada de comando, para lograr el despegue. También existe un truco que consiste en despegar un solo pontón y luego el otro. Si el agua está un poco rizada, esto no ocurre. Hace poco tomé contacto con un pequeño grupo de aficionados al vuelo con flotadores y de ellos saqué bastante información, en particular de internet.
Autogiro de Greg Pope (8.19.a. y b.) en Friday Island cerca de Papúa, Nueva Guinéa, con motor Rotax 582 y palas de 7,8 metros de diámetro. Los flotadores fueron hechos con panel de PRFV y miden 30x30 cm de sección y 2,4 metros de largo, auque Greg dice que debería haberlos hecho de 3 metros. Había una tercera foto del aparato volando, pero era muy pobre. El dueño confía en su autogiro, pero lleva un remo adosado a uno de los flotadores por si acaso. También usa un salvavidas. Este es un autogiro auténticamente acuático y no contempla el uso de ruedas para aterrizar.
El uso de paneles de PRFV adheridos para conformar un flotador, es una excelente solución. Estos paneles se pueden hacer laminando sobre una chapa metálica, un vidrio o una mesa de fórmica, el material de fibra de vidrio con su resina y despegando el panel, que luego de cortado se une con resina. A continuación varias manos de resina y fibra de vidrio terminan de estructurar el flotador. Se deben asegurar previa- mente los puntos de anclaje y dejar una tapa para inyectar poliuretano en el interior y así evitar que el flotador se transforme en un descuido, en un tanque de agua.
Algunos constructores refuerzan las bases de los flotadores con material de tipo panal de abejas (honey comb) o simplemente incorporando al laminado varillas de madera.
El Autogiro de Bill Lochridge (8.20.a. y b.) de Australia. El aparato de Bill usa un solo flotador central, del tipo neumático, Full Lotus canadiense y un par de peque- ños estabilizadores laterales para mantenerlo erguido. Bill dice que se comporta bién en lagos pero no en aguas abiertas, donde él lo quisiera usar. Emplea un motor Subaru de 110 hp con una hélice de tres palas Warp Drive de 1,80 m. de diámetro. El rotor tiene 7,8 m.
Los flotadores Full Lotus, se han convertido en la niña bonita de los amantes de los hidroaviones, por su excelente comportamiento y performance. Por otra parte, un aterrizaje de emergencia siempre se puede efectuar sobre la panza de los mismos, aún en terreno arado, barro, arena, pasto o nieve y además contar con la excelente amortiguación que brindan las múltiples cámaras de aire.
Hace un tiempo, tuve un avióncito experimental, Rans Coyote 6, equipado con un par de estos flotadores y lucen de maravillas, aunque son sin duda algo pesados. En mi caso, hacían que mi avión fuera apto para volar unicamente como monoplaza. Con un acompañante –incluso uno liviano– no habia manera de sacarlo del agua. Debí volver a las ruedas.
Los autogiros anfibios, deben tener motores potentes, carga de rotor muy baja (rotores de mucho diámetro), grandes timones y estabilizadores horizontales para compensar el área de los flotadores delante del C.G. En muchos casos se debe in- corporar un pequeño timón de agua levadizo para tener mayor grado de gobierno en el agua.
Los flotadores, imponen en el autogiro penalidades aerodinámicas terribles, ya que están ubicados en el lugar donde peor afecta el arrastre del aire (abajo). Además colocan peso en la parte inferior desfasando el centro de gravedad hacia abajo y alejándolo de la línea de empuje.
Por otra parte, el formato de algunos flotadores genera sustentación positiva o negativa, muy alejada del C.G. de la aeronave, de comportamiento variable según la incidencia del viento relativo e impredecible en muchos casos.
Ocasionalmente he visto anuncios de algún autogiro especialmente preparado para uso anfibio, pero no hay muchos aparatos. Recomiendo a los amantes de esta actividad que antes de lanzarse al agua sepan bién lo que hacen en tierra.