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I.I NTRODUCCIÓN

4. Procesos psicosociales en el trabajo

4.1. Autonomía

4.1.3. La autonomía en la enseñanza y su relación con el SQT

Altos niveles de SQT se han asociado con una falta de autonomía en diferentes estudios con diferentes colectivos profesionales, como docentes (Friesen y Sarros, 1989), enfermeras (McGrath, Reid y Boore, 1989), y profesionales de atención domiciliaria (Xanthopoulou, Bakker, Demerouti y Schaufeli, 2007).

Ross y Reskin (1992) señalan que la autonomía en el trabajo produce un sentimiento positivo para la mayoría de los empleados. Por el contrario, la falta de control sobre el trabajo puede hacer que los trabajadores se consideren como peones en sus puestos sintiéndose menos valorados en el trabajo. La falta de autonomía en el trabajo puede llevar a la frustración de los empleados, aumentando la probabilidad de que los empleados sufran el síndrome de quemarse por el trabajo.

Friesen y Sarros (1989) en un estudio que contaba por un lado con 635 maestros, y por otro con 128 miembros del personal docente administrativo, indican que la autonomía, medida como satisfacción con la autonomía, fue unos de los más fuertes predictores de la realización personal en el trabajo, variable del SQT, medida con el MBI en el personal docente administrativo (R2 = .28).

Sin embargo, investigaciones anteriores (Cooper y Kelly, 1993; Gaziel, 1993) ha demostrado que, mientras que los directores esperan que los maestros respondan a sus instrucciones y reglas, cooperen con sus decisiones, cumplan con las tareas y funciones que se les asignan, y demuestren preocupación con respecto a lo que sucede en la escuela; los maestros aspiran a crear una separación entre la autoridad

organizativa-administrativa de los directores y la autoridad educativa. Esta situación provoca una sensación entre los directores de que no pueden controlar lo que sucede en la escuela, perdiendo autonomía en sus decisiones. Esta situación es percibida por los directores como una amenaza a su autoridad y se ha encontrado que es un factor central del síndrome de quemarse por el trabajo en esta clase de docentes.

Por otro lado, los maestros están más interesados en obtener la autonomía en la clase, libertad académica, mientras que también exigen el pleno apoyo en cuestiones de disciplina y procedimientos, así como cuando se tratan cuestiones con la comunidad de padres (Somech y Miassy-Maljak, 2003).

Kelchtermans y Strittmatter (1999) señalan que, para la prevención del síndrome de quemarse por el trabajo en profesores, son necesarias políticas centradas en el público que valoren la importancia de la labor docente, imprimiendo nuevamente una imagen positiva del profesor, así como incrementando la autonomía de estos.

Los profesores que se sienten limitados en su autonomía o que no tienen una visión clara de sus responsabilidades experimentan más síndrome de quemarse por el trabajo y, en particular, bajos niveles de realización personal en el trabajo (Peeters y Rutte, 2005).

La relación entre la autonomía y el síndrome de quemarse por el trabajo es estudiada desde hace muchos años. Jackson, Schwab, y Schuler (1986) en un estudio con 327 docentes norteamericanos, han encontrado que la autonomía era un predictor significativo de la realización personal en el trabajo, medida con el MBI (F = 2.73, p ≤ .05).

Brissie, Hoover-Dempsey, y Bassler (1988) en un estudio en Estados Unidos de América, con 1213 maestros han encontrado hallazgos en ese sentido. Los investigadores han medido el síndrome de quemarse por el trabajo como variable única, utilizando un cuestionario donde englobaban además de esa variable otras como la participación, la rigidez de la organización, etc. Correlaciones significativas fueron halladas en este estudio entre el síndrome de quemarse por el trabajo y la variable participación, medida como la posibilidad de autonomía de los maestros en la toma de decisiones sobre métodos y técnicas en clase, y también la rigidez organizacional medida como la capacidad de los maestros en afrontar las reglas de la organización aunque esas vayan contra sus principios. En la misma dirección, después de haber realizado un estudio de regresiones, los investigadores concluyen que estas dos variables juntas explican el 26% de la varianza del síndrome de quemarse por el trabajo, es decir, bajos niveles de rigidez de la organización (β = .45, p ≤ .01) y altos niveles de participación (β = -.11, p ≤ .01) indican bajos niveles de síndrome de quemarse por el trabajo.

Peeters y Rutte (2005), en un estudio con 123 maestros holandeses, han encontrado correlaciones significativas entre la autonomía, medida como la autonomía experimentada durante la ejecución de su trabajo, y las variables del síndrome de quemarse por el trabajo medidas con el MBI, la realización personal en el trabajo y el agotamiento emocional. Sin embargo, después de realizar regresiones jerárquicas, los investigadores concluyen que la autonomía es una variable predictora de realización personal (β = .26,

p ≤ .01), pero no de agotamiento emocional. Estos resultados siguen la

línea de investigaciones anteriores (Friedman, 1991; Jackson et al., 1986). En este estudio no fue incluida la variable despersonalización debido a que obtuvo un valor alfa de Cronbach igual a .53, considerado muy bajo.

Kyriakides (1997) afirma que el aumento del control ejercido sobre los maestros a través de inspecciones conduce a una progresiva falta de autonomía. Esta sensación de falta de control sobre su trabajo conduce a su vez a un incremento de los niveles de estrés en los maestros como lo han señalado algunos estudios (Dworkin, Haney, Dworkin y Telschow, 1990).

En Noruega, según Skaalvik y Skaalvik (2007), existe una tradición para dar a los profesores más autonomía sobre los métodos educativos, y de esa forma los profesores han tenido la libertad de elegir los métodos de enseñanza y aprendizaje.

Cenkseven y Sarı (2009) indican que la autonomía percibida en el lugar de trabajo puede afectar a su vida en general, y de ese modo, cuando el maestro percibe que no tiene autonomía suficiente en su lugar de trabajo, que no tiene control, y se siente impotente ante esas situaciones, puede desarrollar sentimientos de frustración, tensión o ansiedad y burnout (Pearson y Moomaw, 2005; Skaalvik y Skaalvik, 2009).

Skaalvik y Skaalvik (2009), en un estudio con 563 maestros de diferentes niveles de enseñanza de Noruega que tenía como objetivo ver cómo se relacionaban ciertas variables contextuales (v. g., autonomía), con el síndrome de quemarse por el trabajo y con la

satisfacción laboral, encontraron que la autonomía se relacionaba significativamente con las tres variables del síndrome de quemarse por el trabajo medidas mediante el Maslach Burnout Inventory. En la misma dirección, y después de probar con un modelo de path análisis, donde hipotetizaban la autonomía como variable antecedente del síndrome de quemarse por el trabajo, los autores indican que la autonomía fue antecedente del síndrome obteniendo los siguiente valores: con agotamiento emocional (β = -.21, p ≤ .01), despersonalización (β = -.24, p ≤ .01) y realización personal en el trabajo (β = .25, p ≤ .01). Los autores señalan que en algunos de los colegios donde se realizó el estudio, la autonomía era la mayor fuente de agotamiento emocional. Esto se puede deber a las diferentes formas de gestionar los colegios por parte de los directores, llevando a los maestros a tener diferentes percepciones del grado de autonomía que perciben.

En España, en un estudio con 724 maestros de primaria y secundaria que tenía como objetivo examinar las relaciones existentes entre estresores, modos de afrontamiento, autoeficacia y síndrome de quemarse por el trabajo, Doménech-Betoret y Artiga (2010) encontraron que la falta de poder para la toma de decisiones por parte de los maestros, medida como falta de autonomía o imposiciones de los superiores por ejemplo, se correlacionaba con las variables del síndrome de quemarse por el trabajo, despersonalización y agotamiento emocional medidas con el MBI. Después de realizar un análisis de regresiones, los autores indican que la variable falta de poder para la toma de decisiones fue un predictor muy significativo de

agotamiento emocional (β = -.11, p ≤ .01) y para despersonalización (β = -.13, p ≤ .01), y sin embargo, al contrario de los estudios referidos en párrafos anteriores, no fue un predictor significativo de realización personal en el trabajo.

En los estudios anteriores, la relación más fuerte entre autonomía y las dimensiones el SQT medidas con el MBI, fue la relación entre autonomía y realización personal en el trabajo con valores que variaban entre β = .25 y β = .26. Seguidamente, la relación entre autonomía y despersonalización fue que la obtuvo valores β más elevados, variando entre β = -.13 y β = -.21. Por fin, las relación menos potentes fueron las encontradas para la relación entre autonomía y agotamiento emocional, donde los estudios presentaron valores que variaban entre β = -.11 y β = -.21.