I.I NTRODUCCIÓN
5. El Síndrome de Quemarse por el Trabajo
5.2. Síntomas del SQT
La delimitación de los síntomas es el punto de partida adecuado para definir lo que es el SQT, ya que de esa forma nos permite describir la patología en su totalidad. Como se ha señalado en el punto anterior, distintos síntomas fueron olvidados debido a la definición de Maslash y Jackson (1981) que la comunidad científica aceptó.
Delimitar los síntomas del SQT es una tarea importante pues permitirá, por un lado, una mejor comprensión del síndrome y por otro, poder distinguir a través de los síntomas el SQT de otras patologías como el tedio, la fatiga o la depresión.
Sin embargo, existe un problema a la hora de delimitar los síntomas, pues son tan numerosos los que se asocian al SQT, que se puede tener la idea equivocada de que todos los problemas
psicológicos y comportamentales asociados al mundo laboral tienen que ver con el SQT (Gil-Monte, 2005).
Otro problema es el que surge respeto a la diferenciación de los síntomas y consecuencias del SQT. Como se verá más adelante, a lo largo de los años muchas consecuencias del síndrome fueron colocadas en el cajón de los síntomas de manera equivocada lo que a su vez podría llevar a una confusión a la hora de diagnosticar. El caso más explicito es la depresión, que distintos autores apuntan como un síntoma del SQT, aunque seguramente se debería señalar como una consecuencia.
Según Gil-Monte (2005) la literatura señala más de 100 síntomas asociados al SQT. Estos síntomas afectan negativamente las emociones (agotamiento emocional, odio, irritabilidad), las cogniciones (baja autoestima, baja realización profesional, sentimiento de impotencia para el desempeño del rol profesional), las aptitudes (cinismo, despersonalización), las conductas (aislamiento, absentismo, conductas agresivas hacia los clientes), y el sistema fisiológico (insomnio, dolores de cabeza, de espalda, fatiga e hipertensión, alteraciones hormonales).
Paine (1982) apunta que los síntomas relacionados con el SQT serían 47, circunscritos a un plano individual, donde el autor los divide en cinco categorías. Una primera categoría son los síntomas físicos, que el autor caracteriza como un aumento de la fatiga y agotamiento físico, una segunda categoría que estaría caracterizada por llevar a cabo conductas de exceso, como, por ejemplo, el aumento del consumo de substancias, café, tabaco, y también aparición de
conductas de riesgo, hiperactivas o agresivas. Una tercera categoría son los problemas de ajuste emocional, donde se encuentran la depresión o el agotamiento emocional. La cuarta categoría hace referencia a la alteración ocurrida en las relaciones interpersonales, caracterizada por el aislamiento del individuo, y la aparición de conflictos interpersonales. Finalmente, una quinta categoría tiene que ver con los síntomas relacionados con las actitudes y cambios en los valores y creencias de los individuos, donde se pueden incluir síntomas como el cinismo y la ironía hacia los clientes de la organización.
Según Groch y Olsen (1994), los síntomas del SQT en los profesionales de ayuda se podrían manifestar a nivel fisiológico (fatiga, irritabilidad, dolores de cabeza, alteraciones del peso, etc.), actitudinal (pérdida del entusiasmo, frustración, rabia, resistencia al cambio, rigidez, dificultad en la toma de decisiones, etc.), psicológico (depresión, pesimismo, culpa, sentimientos de indiferencia, disminución de la autoestima, sentirse vacío, cambio de valores, etc.) y clínico (cinismo, hostilidad con los clientes, gritar, hablar alto a los clientes).
Por su parte, Harris (1998) clasifica los síntomas en tres categorías, que a su vez se dividen en diferentes subcategorías: estados emocionales (paralización, desesperanza, desilusión, agotamiento emocional); actitudes y comportamientos (negativismo, inflexibilidad, pérdida de control); reacciones somáticas (agotamiento físico, tendencia a accidentes y aumento de la susceptibilidad a enfermedades).
Como se ha señalado anteriormente, muchos síntomas que los autores anteriores postulaban como pertenecientes al SQT pueden ser mejor explicados en el proceso del síndrome como consecuencias del mismo. Gil-Monte (2005) apunta que la diferencia está en cómo se define el SQT. Si se define como una consecuencia del estrés laboral crónico o si se define como una respuesta al estrés laboral crónico. Si se define como un proceso, el SQT debe ser definido como una respuesta al estrés, y si se define como estado, debe ser definido como una consecuencia del estrés. En el punto anterior ya se puso de relieve que el SQT, dadas sus características, es un proceso y así la mejor respuesta a lo planteado es que es una respuesta al estrés laboral crónico (Figura 5)
Figura 5. Relación entre síntomas y consecuencias del SQT en el proceso del estrés laboral crónico
Tomando como referencia la teoría de las actitudes y sus componentes, se puede considerar que las conductas observables en las personas que desarrollan SQT y las alteraciones fisiológicas que ocurren son consecuencia de procesos cognitivos, afectivos y de procesos que tienen que ver con actitudes que median entre la percepción del medio laboral como fuente de estrés, en especial las relaciones interpersonales, y el surgimiento de esos indicadores comportamentales y fisiológicos.
Schaufeli y Enzmann (1998) sugieren que los síntomas del SQT pueden ser presentados en una categorización de cinco aglomerados de síntomas: afectivos, cognitivos, físicos, conductuales y motivacionales. Según los autores, estos síntomas pueden surgir a nivel individual, interpersonal y organizacional.
En esta línea, estudios realizados por la Unidad de Investigación Psicosocial de la Conducta Organizacional (UNIPSICO) (www.uv.es/unipsico) sugieren que se debe considerar la evaluación de los componentes cognitivos, afectivos, actitudinales, conductuales y físicos, aunque los indicadores más característicos del SQT son los síntomas cognitivos, afectivos y de carácter conductual (Figura 6)
Figura 6. Principales síntomas psicológicos del SQT obtenidos por Gil-Monte (2005)
La variedad de síntomas asociados al SQT puede originar que todo individuo que se sienta estresado crea que sufra de SQT. De ese modo, es muy importante señalar que los síntomas que caracterizan el SQT no indican necesariamente la presencia del síndrome.