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Avance de la construcción en la provincia de Huelva | 61 |

La construcción en la provincia de Huelva, históricamente, se ha caracterizado por una tipología y estética relacionada con el lugar donde se encuentra.

Hasta la llegada de la expansión demográfica, y sobre todo del boom inmobiliario, la construcción rural o interior era básicamente de viviendas de una o dos plantas de altura, subdivididas en “portales o crujías”, ubicando en alguno de ellos el patio de ventilación interior. Eran construcciones realizadas con muros de carga de adobe, piedra o ladrillo, con divisiones igualmente de piedra o ladrillo, forjados de entramado de madera y bovedilla cerámica y tejados de teja a una, dos o varias aguas (normalmente dos). Exteriormente predominaba el macizo al hueco y eran continuas con acabado encalado (en pocas ocasiones tenían aplacados). La carpintería solía ser de madera.

Este tipo de construcción subsistió, y sigue existiendo a pesar de la llegada del hormigón y el metal. En la costa, la tipología edificatoria era parecida, con la salvedad que suponía el turismo, que provocaba distinciones sociales, y con ello, cambios en las dimensiones y calidad edificatoria con respecto a las vivien- das de los nativos. En todo caso, los sistemas y materiales de acabado eran los mismos o muy similares. En la capital, destacando el número de construcciones del mismo tipo, existían desde principios de siglo otras modernistas, regionalistas, incluso racionalistas, que variaban notablemente la relación de pará- metros edificatorios, y si no tanto los sistemas constructivos, sí los acabados exteriores (sobre todo), los huecos, y la relación de éstos con el macizo. Las construcciones no eran tanto de muro grueso, y el tejido urbano, presentaba más discontinuidades en altura, textura y color, que las tramas de los pueblos de la provincia.

Hacemos un pequeño paréntesis para mencionar la construcción inglesa de la provincia, principalmente el Barrio de Bellavista en Riotinto, el barrio Reina Victoria en Huelva, y las casas de playa en Punta umbría. Eran construcciones de una tipología totalmente diferente a la autóctona, donde el uso de la madera estructural (sobre todo en la playa) estaba bastante extendido. Las construcciones eran de una o dos alturas principalmente, con cerramientos de ladrillo en interior, y de madera en la costa. Estaba dividida

en la vivienda propiamente dicha y la zona de servicio. Los huecos eran de mayor tamaño y los colores exteriores alternaban entre el blanco del macizo y madera pintada, y las líneas de enmarcación de madera, que eran normalmente verdes. El tejado a dos aguas tenía cambios de pendiente, normalmente coinci- diendo con el porche o “veranda”. Es una tipología muy peculiar en la provincia de Huelva conservada en mayor o menor medida en Riotinto y Huelva, y casi desaparecida en la costa.

Pero la referencia, para el estudio que tratamos, es el periodo que comprende desde la expansión demo- gráfica en los años 50 y 60 y sobre todo desde el boom inmobiliario de las dos últimas décadas, hasta hoy. Principalmente estudiaremos las viviendas de promociones inmobiliarias.

Como es lógico, la variedad en tipología edificatoria y sistemas constructivos es amplia a nivel provincial, pero hacemos una simplificación tanteando la generalidad de las construcciones de este tipo, tanto en viviendas unifamiliares como plurifamiliares.

Las unifamiliares, tipológicamente, son viviendas con libertad de implantación, si son exentas, y adaptadas a la ventilación mediante un patio de luces o trasero, en el caso de viviendas adosadas o entre medianeras. En plurifamiliares, con su multitud de tipologías, abundan las que son entre medianeras con patios de luces y ventilación y habitáculos interiores abiertos a él. Generalmente son viviendas que tienen salón y alguna habitación dando a fachada urbana, y cocina y demás habitáculos hacia patio interior.

Según fuese esa distribución interior, iba a influir en la decisión del sistema constructivo, o iba a suponer un problema o no en su construcción. Por ejemplo, la optimización en el paso de instalaciones, la aparición de elementos en fachada, una composición adecuada de huecos exteriores, o una correcta disposición de cubierta. Todo ello, sin olvidar el cometido principal como es el de una distribución digna de ser habitada. La generalidad en sistemas constructivos ha sido la siguiente:

En las estructuras de los edificios se ha utilizado generalmente el hormigón, tanto en la vertical como en la horizontal.

En cerramientos, el material por excelencia es el ladrillo, en sus diferentes formatos y tipologías, en cerramientos exteriores e interiores.

Los acabados más habituales son, en exterior, aplacados cerámicos y revestimientos continuos; y, en interior revestimientos continuos de yeso y mortero en paredes, yeso o escayola en techos, y piedra o cerámico en suelos.

Las carpinterías interiores suelen ser de madera, y las exteriores de aluminio o PVC.

Las instalaciones de los edificios tienen menos variedad, al ser recogidas por normativas particulares, pero sí diremos que suelen ser empotradas en suelos y paredes, y no diseñadas con el resto del edificio.

La cimentación no la hemos nombrado conscientemente, pues la variedad de características geotécnicas en los suelos de la provincia hacen que se utilicen las más diversas tipologías, desde pilotes de hinca hasta el zuncho de hormigón más simple.

Estos materiales y sistemas constructivos conllevan una serie de formas de ejecución y organización de las empresas. Influyen de manera directa en el personal o plantilla, en la subcontratación de algunos trabajos, y en el tiempo o faseado de ejecución de la obra.

ORGANIZACIÓN EMPRESARIAL

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