3. BIOECOLOGÍA DE LOS PECES INVESTIGADOS
3.3. Barbul de piedra (Ariopsis bonillai Miles, 1945)
El Barbul de piedra (Figura 3) presenta cabeza redondeada, ligeramente aplanada arriba, escudo en la cabeza bien visible, muy rugoso que se extiende desde la parte anterior hasta los ojos, su proceso supraoccipital es amplio en la base, estrecho y truncado posteriormente; placa predorsal moderadamente grande, en forma creciente pero truncada en la parte anterior, una corta ranura en la depresión media de la cabeza sin alcanzar los ojos. Hocico redondeado transversalmente, boca inferior, dientes villiformes en el palatino en dos pares de parches, ligeramente separados uno de otro y rastrillos branquiales en los dos primeros arcos. Aleta dorsal con una fuerte y aserrada espina eréctil, y una bien
desarrollada aleta adiposa. Aletas pectorales con una fuerte y aserrada espina eréctil, 10 radios en las aletas pectorales. Color marrón oscuro a azuloso en el dorso y blancuzco en el vientre (Acero, 2002).
Figura 3. El Barbul de piedra (Ariopsis bonillai)
Fuente: Laboratorio de Investigación Biológico Pesquera (LIBP). Universidad de Córdoba. 2005.
Presenta dimorfismo sexual en la talla. Regularmente las hembras alcanzan tallas entre 41 cm LT (Chaparro et al., 2002) y 46 cm LT (Galvis, 1984; Acero, 2002), y los machos entre 34 cm LT (Chaparro et al., 2002) y 38 cm LT (Acero, 2002) en la Ciénaga Grande de Santa Martha, aunque la talla y peso máximos reportados es de 80 cm LT (Acero, 2002) 1 Kg (Galvis, 1984).
La especie se distribuye geográficamente en la costa noroeste de Colombia y Venezuela (Acero, 2002), aunque Cervigón (1991) y Cervigón et al. (1992) no la reportan como nativa del último país, por lo que es prácticamente endémica de Colombia, en donde, además, es considerada amenazada por la IUCN debido a su endemismo y a la fuerte presión pesquera artesanal a que es sometida. No se registran estadísticas pesqueras desagregadas para la especie, la cual es capturada principalmente con línea de mano y chinchorro playero (Acero, 2002).
Ocurre en aguas turbias sobre fondos fangosos de las áreas bajas de arroyos, estuarios y lagunas rodeadas de manglar, restringido a aguas dulces y salobres (Acero, 2002).
Según Galvis (1983), es un depredador bentónico, cuyo alimento principal son las jaibas (cangrejos) y muy raras veces pequeños peces y materia orgánica vegetal; Acero (2002), reporta que se alimenta principalmente de cangrejos; los juveniles consumen básicamente copépodos y Santos-Acevedo & Blanco (2003), lo describen como una especie carnívora y especialista con preferencia por peces, aunque en su dieta son importantes la Jaiba (Callinectes) y el Camarón (Penaeus). Sin embargo, Chaparro et al. (2002) encontraron básicamente peces en su aparato digestivo; además, observaron mejor aceptación a la carne de pescado sobre el alimento concentrado ofrecido a los ejemplares mantenidos en laboratorio, al cual se adaptan fácilmente los alevinos.
Como la gran mayoría de los Siluriformes los áridos tienen cuidado parental en las primeras fases del desarrollo embrionario (Breder & Rosen, 1966), incubando los ovocitos fecundados en la cavidad oral de los machos progenitores durante 50 a 70 días (Gudger, 1918), lo que ha originado modificaciones a nivel fisiológico, morfológico y etológico para ambos sexos (Breder & Rosen, 1966). Los cambios morfológicos generan un acentuado dimorfismo sexual que se manifiesta especialmente en las hembras con alargamiento de las aletas pélvicas (Merriman, 1940; González, 1972), la aparición de una carnosidad oscura en el borde interno superior de estas mismas aletas (Merriman, 1940; Yáñez et al., 1976) y el mayor tamaño y corpulencia que alcanzan con relación a los machos. Las variaciones
etológicas van encaminadas a lograr una mayor eficiencia del proceso de reproducción de la especie (Galvis, 1983).
En las aletas pélvicas de las hembras del Barbul de piedra se presenta una estrecha unión entre los tres radios internos, que sirven como soporte para una carnosidad triangular, que se torna muy agrandada y enrojecida durante el máximo estado de madurez sexual (Galvis, 1983). Es posible que este complejo aleta-carnosidad sirva para mantener los ovocitos recién desovados, para que sean fecundados por el macho y guardados posteriormente en su boca. Según (Galvis, 1984) los machos están inhabilitados para ingerir alimento durante el período de incubación, por lo tanto, durante antes de dicho proceso, dirigen sus esfuerzos al almacenamiento de energía en forma de lípidos.
El sexo se puede distinguir por la morfología externa a los 19 cm LT (Galvis, 1983; Acero, 2002). La época de desove parece cubrir todo el año, sin embargo para el período abril-julio se ha determinado un pico reproductivo (Galvis, 1993; Acero, 2002). La talla de primera madurez sexual fue observada entre 22.0 y 24.0 cm LT (Galvis, 1983), mientras que la talla media de madurez sexual fue estimada en 32.85 cm LT (Moreno et al., 2001). Cada hembra expulsa 36 ovocitos en promedio Galvis (1983), entre 33 a 39 huevos, 36 en promedio (Acero, 2002). Los ovocitos maduros son muy grandes con diámetros entre 1-2 cm (Toro & Villa, 1983) y 0.8-1.6 cm (Chaparro et al., 2002), los cuales son incubados por los machos durante 50 a 70 días (Galvis, 1983; Acero, 2002).
3.4. Cachana (Cynopotamus atratoensis Eigenmann, 1907)
El género Cynopotamus presenta 11 especies nominales (Lucena & Menezes, 2003; Froese & Pauly, 2004) y se distribuye en las cuencas de los grandes ríos de
América del Sur: Amazonas, Atrato, Cauca, Juruena, Lago de Maracaibo, Madeira, Magdalena, Orinoco, Paraguay, Paraná, Sinú, Tocantins y Uruguay (Froese & Pauly, 2004). En Colombia ocurren dos especies reconocidas: C. magdalenae (Steindachner, 1879) y C. atratoensis (Eigenmann, 1907) conocida con el nombre vulgar de Cachana.
Esta última especie es la que se encuentra en la Cuenca del Río Sinú, en donde es conocida con el nombre vulgar de Cachana (Figura 4), en donde –según Dahl (1971)- es común desde San Bernardo del Viento hasta el Río Manso, y abundante en aguas no demasiado correntosas, aunque Olaya-Nieto et al. (2004) la ubican principalmente en la Ciénaga Grande de Lorica.
Figura 4. La Cachana (Cynopotamus atratoensis).
Fuente: Laboratorio de Investigación Biológico Pesquera (LIBP). Universidad de Córdoba. 2005.
Es un pez giboso, su dentadura consta de dientes cónicos y colmillos (Géry, 1977), algunos de los cuales son más grandes que los otros. En cada premaxilar hay un diente grande cónico o canino en cada extremo, y una doble serie de dientes cónicos más pequeños entre estos dos caninos. Los dientes inferiores son dos caninos con una sola serie entre ellos. La aleta anal es larga, la línea lateral
completa, carece de procesos óseos externos en los labios (Miles, 1947), lados exteriores de los labios carnosos sin protuberancias óseas (Dahl & Medem, 1964). Presenta de 45 a 48 radios anales divididos. La longitud de la cabeza cabe de 3.7 a 4 veces en la longitud estándar y presenta 122 o menos escamas en la línea lateral (Dahl, 1971).
Crece hasta una longitud de 40 cm LT y un peso entre 1–2 Kg (Miles, 1947; Dahl & Medem, 1964; Dahl, 1971). Olaya-Nieto et al. (2004) reportan una talla de 41.5 cm LT para el 2002 y un peso máximo de 1.1 Kg en el 2001. Es comestible aunque contiene muchas espinas pequeñas y representa algún valor económico. Muerde señuelos pequeños y por consiguiente tiene cierto valor deportivo (Miles, 1947; Dahl & Medem, 1964; Dahl, 1971).
Aunque Dahl (1971) reporta que es abundante en aguas no muy correntosas, se captura principalmente en la Ciénaga Grande de Lorica (Olaya-Nieto et al. (2004), mientras Valderrama & Vejarano (2001) y Valderrama (2002) afirman que es una especie altamente migratoria, aunque residente de los planos inundables.
Pantoja-Lozano et al. (2004) establecieron los hábitos alimenticios de la Cachana en la Ciénaga Grande de Lorica, encontrando un alto número de estómagos vacíos (54.7%) asociado con la época de madurez sexual, el 70.8% del alimento consumido digerido, que se alimenta principalmente de peces como Yalúa, Cyphocharax magdalenae (8.3%); Cachana, Cynopotamus atratoensis (7.3%); Mayupa, Sternopygus macrurus (6.3%) y Chipi, Hoplosternum magdalenae (1.0%) y que mantiene su preferencia alimenticia por los peces a medida que va creciendo, y a lo largo del año y del ciclo hidrológico, confirmando que es un pez de hábitos carnívoros, principalmente piscívoro o ictiófago.
El género posiblemente presenta una estrategia reproductiva tipo r2, realizando largos viajes migratorios para evitar las sequías (Taphorn, 1992). Valderrama & Vejarano (2001) afirman que la Cachana se reproduce durante la época comprendida entre aguas altas y el inicio del descenso de los niveles del río con talla media de madurez (TMM) de 23.5 cm LS (n =93) en 1998 (Valderrama & Ruiz, 1999). Blanco & García (en prep.) estiman que su época de reproducción se extiende de marzo a septiembre, con TMM de 32.9 cm LT (n =212) en 2002.
Entre marzo/1997 y febrero/2002 su pesquería se estimó en 76.1 toneladas (t), representando el 0.9% de la captura total; estimándose su valor económico en $ 32´108.204,14 lo que corresponde al 0.3% del valor total de la pesquería en la Cuenca del Río Sinú (Valderrama & Ruiz, 1998; Valderrama & Ruiz, 2000; Valderrama & Vejarano, 2001; Valderrama, 2002), y su talla media de captura (TMC) se ha estimado en 23.2 (n =76) y 21.2 cm LS (n =83) para marzo/1997- febrero/1998 y enero/1998-diciembre/1998, respectivamente (Valderrama & Ruiz, 1998, 1999). Olaya-Nieto et al. (2004) estimaron su TMC para los años 2000, 2001 y 2003 en 22.9 (n =455), 26.6 (n =1009) y 23.3 (n =700) cm LT, respectivamente.
3.5. Dorada (Brycon sinuensis Dahl, 1955)
De acuerdo con el número de escamas en la línea lateral, Dahl (1971) clasificó dos subespecies para Brycon moorei, Mueluda (B. moorei moorei) para la Cuenca del Río Magdalena y Dorada (B. moorei sinuensis) para la Cuenca del Río Sinú, lo que fue compartido por Howes (1982). Sin embargo, Mojica (1999) sólo reconoció a la especie Brycon moorei, reportando su distribución para las cuencas de los ríos Cauca, Cesar, Magdalena, Ranchería, San Jorge y Sinú, mientras que Lima (2003), en el trabajo más reciente, reconoce las dos subespecies de Dahl, como
especies diferentes, B. moorei y B. sinuensis; considerándose como una especie endémica del Río Sinú que se distribuye en toda su cuenca, excepto en el delta en donde la salinidad es alta, debido a su condición estenohalina (Dahl, 1971).
La Dorada (Figura 5) se caracteriza por presentar cuerpo fusiforme, cubierto por escamas ctenoideas, coloración plateada en la parte ventral y tonalidad gris oscura en la parte dorsal, aletas pélvicas ligeramente amarillentas y terminaciones rojizas en los primeros radios, aletas dorsal, pectoral, anal y caudal de color negro con terminaciones rojizas, y radios ramificados. La coloración en la cabeza se torna amarilla, la línea lateral está marcada con una estría paralela al perfil dorsal del cuerpo y presenta 62 escamas.
Figura 5. La Dorada (Brycon sinuensis).
Fuente: Laboratorio de Investigación Biológico Pesquera (LIBP). Universidad de Córdoba. 2005.
Posee ojos grandes y boca con mandíbulas desiguales siendo la inferior pronunciada, dientes grandes y branquiespinas en forma de conos delgados. La aleta dorsal está formada por 2 espinas y 12 radios; las aletas pectorales, 1 espina y 13 radios; las aletas pélvicas, 1 espina y 7 radios; la aleta anal, 2 espinas y 25
radios; y la aleta caudal homocerca, conformada por 20 radios. En el Río Sinú alcanza 79.5 cm de LT y 8.97 Kg de peso (LIBP, 2004), siendo generalmente las hembras más grandes y pesadas que los machos (Otero et al., 1986; LIBP, 2004).
Es un pez de hábitos bentopelágicos (Lima, 2003), cuyo ciclo de vida depende de las ciénagas y ríos en donde crecen y se reproducen (Arabia & Aristizábal, 2004). Los adultos prefieren las partes torrentosas de los ríos y quebradas, y sus desplazamientos son superficiales y en cardúmenes. Cuando se reproducen, las larvas llegan a las ciénagas donde crecen y salen con otras especies en el período de migración reproductiva (Otero et al., 1986). Es una especie de importancia comercial en la Costa Caribe colombiana, especialmente en el departamento de Córdoba, presentando características aprovechables para la piscicultura (Solano et al., 1978; Urán, 1993).
Solano et al. (1978) estudiaron el contenido estomacal de seis individuos, observando que se alimenta principalmente de insectos (50%), microcrustáceos (20%), restos vegetales (20%), diatomeas (5%) y otros (5%), considerando que es un pez de hábitos alimenticios omnívoros, concordando con Dahl (1971).
Su reproducción ocurre en el período lluvioso, dependiendo del desarrollo gonadal y del aumento del caudal en las partes altas del río. Su época de desove se estimó entre el 15 de mayo y el 30 de agosto (Atencio-García et al., 1996, 1998; Olaya-Nieto et al., 1999, 2000) y entre abril y octubre (Atencio-García et al., 2003); con mayor intensidad de los desoves en abril, mayo, junio y julio (Otero et al., 1986), en julio y agosto (Atencio-García et al., 1996, 1998; Olaya-Nieto et al., 1999, 2000) y entre abril y junio (Atencio-García et al., 2003). Presenta
sincronismo en dos grupos, con diámetro de ovocitos maduros de 1247 ±176 µ, fecundidad promedio de 320398 ±132567 ovocitos (Olaya-Nieto et al., 2005).
En el Centro de Investigación Piscícola de la Universidad de Córdoba (CINPIC) se han realizado investigaciones relacionadas con la especie desde 1976 en las diferentes fases de cultivo, evaluando densidades de siembra, crecimiento en longitud y peso, dietas, monocultivo, policultivo, cultivos en jaulas, reproducción y describiendo el desarrollo embrionario, larvario y alevinaje. Recientemente, Barreto & Tapia (2002) evaluaron el desempeño en jaulas flotantes a cuatro densidades de siembra, Mercado et al. (2006) realizaron un cultivo en jaulas flotantes a diferentes niveles de proteina y Peña et al. (2006) realizaron un cultivo intensivo en estanques en tierra.
Entre marzo/1997 y febrero/2002 su pesquería en la Cuenca del Río Sinú fue estimada en 43.2 toneladas (t) (Valderrama & Ruiz, 1998; Valderrama & Ruiz, 1999; Valderrama & Vejarano, 2001; Valderrama, 2002), representando apenas el 0.5% de la captura total en el período estudiado. Valderrama et al. (2002, 2003) realizaron monitoreos ictiológicos y pesqueros en el embalse de Urrá, estimando 6.0 t en el período 2001-2002, lo que asciende al 8.4% de la captura total en el período estudiado.
Su talla media de captura en la Cuenca del Río Sinú ha oscilado entre 37.7 cm LS (Fadul, 1997) (n =12), 43.5 cm LT (n =133) (Olaya-Nieto et al., 1998), 30.5 cm LS (n =86) para 1998 (Valderrama & Ruiz, 1999) y 32.6 cm LS para 1999-2000 (Valderrama & Ruiz, 2000); mientras que en el embalse de Urrá ha variado entre 42.9 cm LS (n =37) para el año 2001 (Valderrama et al., 2002) y 41.5 cm LS (n =96) para el año 2002 (Valderrama et al., 2003).
3.6. Guabino (Eleotris pisonis Gmelin, 1789)
Los individuos de la familia Eleotridae, o dormilones, son peces de pequeño a mediano tamaño, aunque algunos pueden alcanzar los 60.0 cm. Tienen cuerpo robusto, cabeza corta, ancha y típicamente escamada; hocico corto y las membranas branquiales ampliamente unidas al istmo. Dientes regularmente pequeños, cónicos y en varias hileras en las mandíbulas. Dos aletas dorsales separadas, la primera con 6-7 espinas frágiles, la segunda con una espina frágil seguida por 6-12 radios; la segunda dorsal y la aleta anal tienen base relativamente corta; el origen de la aleta anal es posterior al de la segunda dorsal; aleta anal con una espina y 6-12 radios; aleta caudal ancha y redondeada, con 15- 17 radios segmentados; aleta pectoral ancha con 14-25 radios; aleta pélvica larga con una espina y 5 radios. Aletas pélvicas separadas y no conectadas por membranas. Escamas grandes, cicloideas o ctenoideas; sin línea lateral en el cuerpo. Sin brillo en su coloración, la mayoría es de color marrón claro u oscuro, o de color oliva con algunos brillos metálicos. La familia comprende aproximadamente 40 géneros y 150 especies (Nelson, 1994; Murdy & Hoese, 2002), sus individuos algunas veces son clasificados en la familia de los Góbidos, pero son usualmente más grandes y carecen del disco de succión pélvico (Randall, 1968).
El Guabino (Figura 6) posee cuerpo alargado y cilíndrico; cabeza larga, mandíbula inferior algo proyectada; boca muy amplia con dientes cónicos cortos. Las escamas son ctenoideas y ásperas, coincidiendo con Murdy & Hoese (2002). La aleta caudal es redondeada; la aleta dorsal es doble, la primera con espinas y la segunda con radios; carece de aleta adiposa; su coloración varía entre marrón
claro a oscuro, dependiendo del agua en que viva; con manchas marrones en las aletas, no presenta línea lateral en el cuerpo.
Figura 6. El Guabino (Eleotris pisonis).
Fuente: Laboratorio de Investigación Biológico Pesquera – LIBP. Universidad de Córdoba. 2005.
Los Eleótridos ocurren en aguas dulces, marinas o salobres de las regiones tropicales, subtropicales y templadas (Hoese, 1978; Nelson, 1994; Murdy & Hoese, 2002), excepto en el Mar Mediterráneo y sus tributarios (Murdy & Hoese, 2002), aunque Günter (1956) ha aclarado que las familias Gobiidae y Eleotridae son de origen marino. El Guabino se encuentra desde Carolina del Sur (EUA), Bermudas, Bahamas, Norte del Golfo de México hasta y al Sureste de Brasil (Menezes & Figueiredo, 1985; Murdy & Hoese, 2002), hasta el delta del Río Orinoco al este de Venezuela (Pezold & Cage, 2002; Lasso et al., 2004).
El Guabino es un pez con hábitos demersales, se puede encontrar en aguas dulces, estuarinas y marinas (Menezes & Figueiredo, 1985; Robins et al., 1986). En Colombia, es una especie que habita en los ríos y quebradas de agua dulce cercanos al mar.
Particularmente la familia Eleotridae es de tendencias omnívoras (Murdy & Hoese, 2002), aunque se han encontrado peces en estómagos del Guabino, lo
cual permite inferir que es un pez carnívoro o con tendencias piscívoras. Según Teixeira (1994), el Guabino es carnívoro, consumiendo principalmente moluscos, luego poliquetos, crustáceos pequeños y peces como Eucinostomus
melanopterus, un pez de la familia Gerreidae y Eleotris pisonis.
Los Eleótridos carecen de importancia comercial o recreacional aparte de ser alimento para peces más grandes. Algunas veces las especies más grandes pueden observarse en los mercados locales (Hoese, 1978; Murdy & Hoese, 2002). Dahl (1971) reportaba que el Guabino, a pesar de ser comestible, carecía de importancia comercial.
3.7. Liseta (Leporinus muyscorum Steindachner, 1901)
La Liseta (Figura 7) es un pez fusiforme que integra el complejo grupo de género Leporinus, el cual cuenta con 88 especies nominales (Garavello & Britski, 2003), caracterizado por presentar de tres a cuatro manchas oscuras a lo largo del cuerpo cuando son adultos (Géry, 1977; Garavello, 2000).
La cabeza y el dorso tienen una coloración suave entre plateada y marrón, con tres grandes manchas de color marrón en ambos lados del tronco a lo largo de la línea lateral, los individuos jóvenes tienen entre 10 y 12 barras transversales de color marrón en el dorso, en donde la segunda, tercera, sexta y novena barras son dobles algunas veces. La región ventral de la cabeza, la mayor parte del labio inferior y el abdomen son de color dorado a amarillo. La coloración amarilla de la región abdominal se confunde con la suave coloración plateada-marrón del dorso en la cuarta o quinta serie de escamas encima de la línea lateral (Garavello & Britski, 2003).
Figura 7. La Liseta (Leporinus muyscorum).
Fuente: Laboratorio de Investigación Biológico Pesquera – LIBP. Universidad de Córdoba. 2005.
Según Miles (1947), Dahl et al. (1963) y Dahl (1971), alcanza una talla de 45 cm, sin especificar el tipo de longitud (estándar, horquilla, total). Olaya-Nieto et al. (1998, 1999a) marcaron individuos hasta de 41.5 cm LT en el Alto Sinú. Aguas abajo, la máxima talla observada para la especie es 43.2 cm LT y peso máximo de 1025.0 g en el año 2000 (Olaya-Nieto et al., 2004).
Es un pez de amplia distribución en el Alto y Bajo Magdalena, en los ríos San Jorge y Uré (Dahl & Medem, 1964), en el Río Atrato (Miles, 1947; Géry, 1977) y en el Río Sinú (Dahl, 1971; Olaya-Nieto et al., 2004) que habita en planos inundables, especialmente en donde hay mucha oferta de alimento como Periphyton, algas filamentosas y macrófitas acuáticas (Dos Santos, 1981, 1982; Galvis et al., 1997), al igual que en cursos de aguas rápidas, capturándose regularmente solitarios o en parejas (Galvis et al., 1997).
Correa & Saab (2006) estudiaron los hábitos alimenticios de la Liseta en el Río Sinú, encontrando que la mayoría de los estómagos contenían alimento (CV= 10.2%) y la mayoría de las presas estaban medio digeridas (48.3%), e identificaron 4 ítems alimenticios: Material vegetal, Insectos, Restos de peces y
Detritos. Material vegetal y Detritos fueron los más frecuentes (93.7 y 36.1%) y abundantes (59.9 y 22.8%), respectivamente; mientras que la mayor composición por peso la presentó Material vegetal (89.0%), conformado por algas filamentosas, raíces, hojas y semillas de frutas autóctonas del entorno, seguido por Detritos (7.0%). El IIR mostró que Material vegetal es el alimento principal en la dieta, mientras que Insectos, Restos de peces y Detritos son considerados como grupos tróficos circunstanciales u ocasionales y de baja importancia relativa. Los resultados obtenidos les permiten inferir que la Liseta es un pez de hábitos alimenticios omnívoros con tendencia herbívora.
Realiza migraciones reproductivas en el Río Sinú (Olaya-Nieto er al., 2004) efectuando un desove anual entre marzo y abril, si se presentan las diferencias de caudal y los cambios físico-químicos necesarios para inducirlo (Otero et al., 1986; Atencio-García et al., 1996, 1998; Olaya-Nieto et al., 1999b, 2000), con talla media de madurez sexual (TMM) estimada en 24.5 cm de longitud estándar (LS), (30.5 cm LT) (Valderrama, 2002) y en 24.1 cm LS (Solano et al., 2003).
Hace parte de las especies relevantes en la pesquería en el Río Sinú, alcanzando 158.7 toneladas entre marzo/1997 y febrero/2002 (Valderrama & Ruiz 1998, 2000; Valderrama & Vejarano, 2001; Valderrama, 2002), representando el 2.0% de la captura total en los 5 años pesqueros (Olaya-Nieto et al., 2004), con talla media de captura (TMC) que ha fluctuado entre 31.4 cm LT en el Alto Sinú (Olaya-Nieto et al., 1998), 18.8 cm LS (marzo/1997-febrero/1998), 21.5 cm LS (marzo/1999-febrero/2000) (Valderrama & Ruiz, 2000), 24.0 cm LS (marzo/2000- febrero/2001) (Valderrama & Vejarano, 2001) y 22.7 cm LS (marzo/2001- febrero/2002) (Valderrama, 2002).
Brú-Cordero et al. (2004) estimaron su talla asintótica (L∞), coeficiente de
crecimiento (K) y talla media de captura (TMC) en 45.7 cm LT (37.2 cm LS), 0.29 año-1 y 25.8 cm LT (20.6 cm LS) para el año 2000, respectivamente, afirmando
que su captura en el cuarto año pesquero (marzo/2000 a febrero/2001) aumentó considerablemente debido a que la disminución en la producción pesquera de las especies tradicionales (Bocachico, Prochilodus magdalenae y Blanquillo, Sorubim
cuspicaudus) ha permitido un incremento en las capturas de las consideradas de
menor valor comercial. Estos autores observaron que su pesquería está siendo soportada por individuos muy pequeños y jóvenes, lo que se traduce en sobrepesca al reclutamiento y al crecimiento, por lo que la especie atraviesa una situación crítica que debe ser tenida en cuenta por las entidades encargadas del