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El Bardo de la experiencia de realidad

In document UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID (página 107-110)

4.1 Morirse como proceso psicológico adaptativo expresado a través de los textos

4.1.5 El Bardo de la experiencia de realidad

Thurman (2013) expone los “versos radicales de los seis estados intermedios” de Padmasambhava en relación al Bardo de la experiencia de realidad, como sigue:

¡Oh! Ahora que la realidad intermedia aparece sobre mí, dejaré de hacer caso de las alucinaciones de terror instintivo, y paso a reconocer todos los objetos como visiones de mi propia mente, y lo entiendo como el modelo de percepción en el intermedio; ¡llegado a ese instante, en esta crítica y extrema suspensión, no temeré mis propias visiones de deidades apacibles y furiosas! (p.159).

Este Bardo de la experiencia de realidad se desarrolla desde el momento posterior a la muerte, hasta que se hace inevitable comenzar la búsqueda de un nuevo lugar en el que renacer, es decir, hasta el Bardo del renacimiento.

Durante este tiempo el maestro no habrá cesado de leer el Bardo Thodol repetidas veces, con la esperanza de que la persona logre entender en algún momento la esencia de las enseñanzas y reconozca que todo lo que está experimentando son proyecciones de su mente. Estas proyecciones o “visiones de mi propia mente” en palabras de Padmasambhava, semejante a como ocurre en una película, no pueden hacer daño, reflejan simplemente los miedos de la persona constituyendo lo que él mismo llama “alucinaciones de terror instintivo”.

Lo mismo sucede con los apegos, celos, ira u orgullo. Éstos son fruto de la ignorancia, y si la persona los reconoce como resultado de sus propios engaños, se podrá liberar de los

sentimientos y el karma negativo que provocan esos denominados “venenos” por los budistas tibetanos. Así se liberará la persona del sufrimiento del Samsara rompiendo con el continuo ciclo de renacimientos y evitará por tanto, dar paso al Bardo del renacimiento.

Esta línea de pensamiento es la misma que habrán de poner en práctica el resto de seres durante la vida, tratando de reconocer los engaños que provienen de una interpretación distorsionada de la realidad.

Dado que el motivo de las visiones que tienen lugar durante este Bardo está destinado a ayudar a la persona a reconocer la realidad tal cual es, se denomina Bardo de la experiencia de realidad.

Por tanto, las enseñanzas que el guía lee, servirán de ayuda bajo la perspectiva budista, tanto a los vivos como a los muertos, liberando de percepciones engañosas y concepciones erróneas. En palabras de Padmasambhava se trata, como se lee en los versos radicales expuestos, de adquirir un “modelo de percepción”.

Con el fin de lograr el objetivo propuesto por Padmasambhava, el guía animará a todos los presentes y al fallecido a que no cese en su práctica meditativa.

En este caso, la meditación se ha de realizar tomando como foco de contemplación las conocidas “tres joyas”. Estas son, Buda, Dharma y Sangha.

En estas tradiciones, la persona se considera budista cuando toma refugio en las tres joyas, dado que reconoce a Buda como el maestro, tomando sus enseñanzas, el Dharma, como objeto de estudio y práctica, y se apoya en la Sangha, siendo éste el conjunto formado por toda la comunidad budista.

El apoyo proporcionado por las personas que forman la Sangha se reconoce muy positivo para afrontar la pérdida.

En este sentido se vuelve a enlazar con los últimos estudios realizados por la Psicología Positiva, que revelan la importancia de las relaciones sociales para la felicidad de la persona. Seligman (2005) lo ratifica exponiendo los resultados de su investigación:

Tomamos una muestra al azar de 222 estudiantes universitarios y medimos con rigor la felicidad mediante seis escalas distintas, para luego centrarnos en el 10% más feliz. Estos sujetos “muy felices” se diferenciaban considerablemente y de un modo concreto de los de “de felicidad media” y de las personas infelices: tenían una vida social rica y plena. (p.74).

Por tanto, un apoyo adecuado en la red social de la persona podrá ayudar a ésta a asimilar y superar los momentos difíciles por los que se está pasando.

En cualquier caso, desde la perspectiva budista, también se dirige la atención a la forma en que se conciben las relaciones sociales. Éstas han de partir también de la experiencia de desapego. Al constituir el desapego uno de los puntos más importantes que han de ser examinados por la persona, se repite reiteradamente a lo largo del Bardo Thodol la manera en que han de ser entendidos para no caer en el dolor.

La forma en que orienta a la persona el libro de Padmasambhava a entender los lazos de unión con los seres queridos es a través de un modelo de percepción que logra aunar el amor incondicional con una visión desapegada y libre de aversión.

Además prevé la dificultad de afrontar la pérdida de familiares, amigos, deseos, bienes materiales y demás para el moribundo, tanto antes como después de fallecer, ya que si no se afronta de la manera adecuada, podrían apartar a la persona de experimentar una muerte en paz.

Padmasambhava advierte de la necesidad de adecuar el modelo de percepción sin aferrarse a ideas o deseos, consciente de que los rituales que el moribundo considera que se deben hacer en su nombre, pueden llevarse a cabo de diferente manera a como hubiera

querido. Si el moribundo no está preparado, podría desilusionarse y generar rabia hacia aquel que incumpla sus deseos.

Por eso anima de nuevo a recordar y meditar tomando refugio en el Buda, el Dharma y la Sangha.

Desde éste punto de vista, en Occidente también se contemplan los problemas que se originan a raíz del fallecimiento de un allegado. Cómo el apego o los deseos de familiares y amigos entran en conflicto a menudo generando disputas que implican al moribundo dificultando que muera en paz.

Por este motivo el guía hace hincapié durante este Bardo en no dejarse llevar por el apego hacia las cosas mundanas. Éste es el momento de que sean abandonadas.

Una vez más, las enseñanzas dirigidas a este Bardo son de utilidad también para los que moran en el Bardo de la vida.

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