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2. CAPÍTULO II MARCO TEÓRICO

2.2. Bases Teóricas

Para la realización de este trabajo investigativo se tienen en cuenta una serie de conceptos y teorías que se encuentran cercanas tanto al ámbito educativo, como al ámbito de las competencias ciudadanas. Teniendo esto como punto de partida se lleva a cabo un desarrollo teórico-conceptual de la siguiente manera: en primer lugar se hace un acercamiento al concepto de ciudadanía a través de la historia; seguidamente se tratan los derechos y deberes del ciudadano; continuamente se expone lo que se entiende por formación ciudadana en Colombia; posteriormente se ejecuta un acercamiento a las competencias ciudadanas en Colombia; se sigue mostrando a la educación matemática como un elemento potenciador en la conformación del ciudadano; y finalmente se hace un acercamiento a lo que se entiende por pensamiento crítico en la educación.

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Concepto de ciudadanía a través de la historia

El concepto de ciudadanía tiene diversos significados, estos se han venido desarrollando desde los tiempos de Grecia y Roma. Sin embargo, a pesar de la polisemia de la palabra, lo que se puede afirmar es que hay varias similitudes, Aristóteles (1993), por ejemplo en el libro III de La Política la señaló como un estatus. Respecto a esta noción Ortiz (2009) asegura que:

Únicamente concedido a los hombres adultos y libres. Excluía de ese selecto grupo de las polis griegas a los extranjeros, a los bárbaros –quienes no sabían hablar– y a los helenos, también llamados “metecos”, quienes, como las mujeres, los siervos, los esclavos y los pobres, no eran ciudadanos. (Ortiz, 2009, p. 35.36)

Sin embargo, el concepto de ciudadanía, con el paso del tiempo, fue perdiendo este atributo excluidor, por ejemplo, cuando sale la noción de la República de Roma. En este caso el concepto de ciudadano era empleado para designar al hombre adulto y libre, pero con algunas reglas como: la de ser padre de familia donde ejerza su autoridad. Luego, con las revoluciones de los siglos XVII y XVIII viene un cambio en el concepto de ciudadanía que se da, en alguna medida, gracias a las teorías de Locke (1995) y Rousseau (1993), que le otorga al ciudadano igualdad jurídica y autonomía como integrante de una Nación, pero esta definición causa controversias por su difícil comprensión.

En el siglo XX Marshall (1997) formuló el concepto de ciudadanía rompiendo con varias controversias, puesto que el autor concuerda con Aristóteles en la idea de que la ciudadanía es un estatuto que corresponde a los sujetos de la sociedad, quienes, desde su nacimiento tienen derechos a partir de tres ámbitos: el político, el social y el civil.

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Adicional a los comentarios anteriores, se encuentra la propuesta de García y Lukes (1999, p. 1, citado en Bolívar, 2007) quienes definen la ciudadanía:

(…) como una conjunción de tres elementos constitutivos: la posesión de ciertos derechos, así como la obligación de cumplir ciertos deberes en una sociedad específica; pertenencia a una comunidad política determinada (normalmente el Estado), que se ha vinculado en general a la nacionalidad; y la oportunidad de contribuir a la vida pública de esa comunidad a través de la participación). (p.16)

De lo señalado en los párrafos anteriores se puede concluir que el concepto de ciudadanía incluye los derechos y los deberes de los individuos dentro de una nación democrática, los cuales le permiten participar en el desarrollo y mejora de la sociedad.

Derechos y deberes del ciudadano.

La definición de ciudadanía que se señaló en la subsección anterior afirma que ésta se entiende como el conjunto de derechos y deberes que tiene el sujeto frente a la sociedad, por lo que es de suma importancia saber cuáles son estos. Esto, adicionalmente, se debe señalar para tener una mayor comprensión de lo que se entiende cuando se hace referencia a la formación integral del ciudadano: se debe tener claridad sobre deberes y derechos, puesto que son estos los que se pretende potenciar mediante la transversalidad entre las matemáticas y la formación ciudadana.

Claro está, como la actual investigación se lleva a cabo en Colombia, se tratarán los derechos y deberes del ciudadano en este territorio. De acuerdo con lo anterior, según La

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Constitución Política de Colombia (1991, pág. 11- 17) con reforma de 1997, en el título II “DE LOS DERECHOS, LAS GARANTÍAS Y LOS DEBERES, se debe entender lo siguiente:

En el capítulo 1, titulado LOS DERECHOS FUNDAMENTALES, se presenta los derechos de los ciudadanos. Estos se encuentran entre los artículos 11 y 41, y se plantean con el fin de proteger a las personas de Colombia. En el capítulo 5 se presentan LOS DEBERES Y OBLIGACIONES DEL CIUDADANO, todo esto a partir del artículo 95, el cual menciona que “la calidad del colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional. Todos están en el deber de engrandecerla y dignificarla. El ejercicio de los derechos y libertades reconocidas en esta constitución implica responsabilidades” (SIC) (C.P.C., 1991, pág., 32-33). Es decir, que toda persona tiene que cumplir con la constitución y las leyes, por lo que son deberes de las personas y del ciudadano:

1. Respetar los derechos ajenos y no abusar de los propios.

2. Obrar conforme al principio de solidaridad social, respondiendo con acciones humanitarias ante situaciones que pongan en peligro la vida o la salud de las personas. 3. Respetar y apoyar a las autoridades democráticas legítimamente das para mantener la

independencia y la integridad nacionales.

4. Defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica. 5. Participar en la vida política, cívica y comunitaria del país.

6. Propender al logro y mantenimiento de la paz.

7. Colaborar para el buen funcionamiento de la administración de la justicia.

8. Proteger los recursos culturales y naturales del país y velar por la conservación de un ambiente sano.

9. Contribuir al funcionamiento de los gastos e inversiones del Estado dentro de concepto de justicia y equidad.

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Formación ciudadana en Colombia

De acuerdo con los apartados anteriores los deberes y derechos van ligados al comportamiento social, por lo tanto, al hablar educación ciudadana se debe ver a ésta como aquella que pretende potenciar la participación social en pro de la sociedad. De acuerdo con esto, Jares (2001) plantea que el objetivo principal de la educación está “en formar personas políticas y moralmente activas, conscientes de sus derechos y obligaciones, comprometidas con la defensa de la democracia y los derechos humanos, sensibles y solidarias con las circunstancias de los demás y con el entorno en el que vivimos” (p. 89).

Ahora, si se tiene en cuenta el papel de la escuela, como el primer entorno social fuera del familiar, es posible afirmar que este es el lugar en donde se viven experiencias significativas con el otro, y por tanto, el lugar donde se desarrollan los primeros elementos propios de la vida en sociedad, y por tanto, es allí donde se debe trabajar con él: no podemos pasar por alto la importancia de potenciar el rol de los niños y adolescentes en su vida adulta.

De acuerdo a Pagés y Santisteban (2008) mencionan que la educación para la ciudadanía se refiere:

Al conjunto de conocimientos, habilidades y valores escolares destinados a formar a los jóvenes para que sepan qué es la democracia y para que se preparen para asumir sus roles y sus responsabilidades como ciudadanos y ciudadanas de una sociedad libre, plural y tolerante (Pagès y Santisteban, 2008, p. 3).

Colombia no se queda atrás con la propuesta de formar para ciudadanía, pues el MEN realizó unos Estándares Básicos de Competencias en Ciudadanas, con el fin de formar para la

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ciudadanía. Esta propuesta tiene como finalidad construir una comunidad más pacífica, democrática, participativa, incluyente y justa. Esto se hace basados en tres principios habermasianos (2003) de la ética del discurso que buscan una comunicación democrática que pueda servir de guía para ilustrar el tipo de educación que se pueda impartir.

El primero de ellos es: “obligar a todos los participantes a adoptar las perspectivas de todos los demás para equilibrar los intereses”; el segundo señala: “solamente pueden pretender validez aquellas normas que tengan o puedan tener la aprobación de todos los afectados en un discurso práctico”; y el tercero afirma que: “el consenso sólo puede obtenerse si todos participan libremente: no podemos esperar que surja el consentimiento a menos que todos los afectados puedan aceptar libremente las consecuencias y efectos secundarios que pueda tener para la satisfacción de los intereses de cada persona”. (MEN, 2004, p.3). La formación de ciudadana tiene como grandes metas:

 Fomentar el desarrollo de conocimientos ciudadanos.

 Promover el desarrollo de competencias comunicativas.

 Promover el desarrollo de competencias cognitivas.

 Promover el desarrollo de competencias emocionales.

 Promover el desarrollo de competencias integradoras.

 Fomentar el desarrollo moral.

 Aportar a la construcción de la convivencia y la paz.

 Promover la participación y responsabilidad democrática.

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Todo con el propósito de contribuir a la construcción de la sociedad, a partir de herramientas personales.

Adicionalmente, los Estándares Básicos de Competencias en Ciudadanas presentan una guía para orientar la formación ciudadana, con el propósito de que todos los agentes relacionados con la institución educativa aporten a esta formación. Desde este punto de vista, se debe potenciar transversalmente todas las áreas en las que se involucre una interacción humana y un proceso de análisis de la realidad.

Por último, es permitido afirmar que la formación ciudadana en Colombia tiene una planificación a partir de los Estándares básicos de competencias, pero ¿Cómo el MEN entiende lo que es competencias ciudadanas?

Competencias ciudadanas en Colombia

De acuerdo al artículo 67 de la Constitución Política Colombiana el derecho a la educación se encuentra determinado como un servicio público que cumple una función social, pues en esta constitución se expresa que la educación debe formar al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia. También se le debe formar para la práctica del trabajo, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y para la protección del medio ambiente.

La noción de Competencias Ciudadanas que se maneja desde el gobierno señala que:

Se enmarcan en la perspectiva de derechos y brindan herramientas básicas para que cada persona pueda respetar, defender y promover los derechos fundamentales, relacionándolos con las situaciones de la vida cotidiana en

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las que éstos puedan ser vulnerados, tanto por las propias acciones, como por las acciones de los otros (MEN, 2003 p. 164).

Frente a lo anterior, Restrepo (2006) considera que el MEN (2003) supone que las competencias ciudadanas son una habilidad genérica o específica. Sin embargo, para el caso de la ciudadanía las competencias se deben practicar para identificar que el individuo es competente en ello. Esto puede implicar que las competencias pueden verse como un conocimiento implícito en un campo de actuación humano, que se define en relación con determinados instrumentos (Restrepo, 2006). Aquí, es justo el lugar donde se hace evidente la transversalidad de las áreas de educación con las competencias ciudadanas. De igual manera, es justamente aquí donde se evidencia la importancia del docente, pues es él quien contribuye, en mayor medida, al entendimiento, la aplicación y al correcto desarrollo de las competencias.

Para que el docente involucre de forma correcta las competencias ciudadanas debe tener en cuenta los tres pilares de los Estándares Básicos: 1) cultura de paz y de convivencia; 2) participación y; 3) la responsabilidad democrática y pluralidad, identidad y valoración de las diferencias.

Las competencias ciudadanas tienen como propósito un Saber, en nuestro caso el saber matemático o el de las matemáticas. Adicionalmente, tienen en cuenta un Saber-hacer, el cual se encuentra enfocado a lo pedagógico o a la didáctica del área. Del mismo modo, se encuentra el ser,que va enfocado a los aspectos valorativos, sociopolíticos de las matemáticas; y por último el Saber- Ser, el cual tiene como objetivo que el alumno adapte e incorpore lo aprendido en diferentes contextos en donde quiera convivir. Una muestra de esto se evidencia en la Ilustración uno.

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Ilustración 1. Integración de las competencias ciudadanas, con el contexto para formar ciudadanos (Hernández 2016. p. 53)

Si se logra hacer esa transversalidad, la noción de competencias ciudadanas se transforma y, según el MEN (2006), esta sería entendida como:

El conjunto de conocimientos, habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas que, articuladas entre sí, hacen posible que el ciudadano actúe de manera constructiva en la sociedad democrática (…) se trata de ofrecer a los niños y niñas las herramientas necesarias para relacionarse con otros de una manera cada vez más comprensiva y justa y para que sean capaces de resolver problemas cotidianos (p. 165).

Restrepo (2006) indica que las competencias ciudadanas se refieren a conocimientos y habilidades, por lo que un individuo será competente en la medida que vaya adquiriendo determinados saberes y habilidades estandarizadas. Frente a ello, se cuestiona Restrepo (2006) cosas tales como: ¿cuáles conocimientos y cuáles habilidades?, ¿quién fija estos conocimientos y estas habilidades?, ¿por qué unos conocimientos y unas habilidades?, y de acuerdo con estas

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preguntas el autor concluye que los conocimientos se refieren a la información que el estudiante debe saber y comprender sobre el ejercicio de la ciudadanía.

Aunque en este trabajo no se encontró información sobre cuáles son estas competencias específicas, es necesario partir de una definición diferente para el concepto de competencia frente a la sociedad, pues según Perrenoud, (1999) la definición de competencia sería:

La capacidad para actuar eficazmente en una situación definida, haciendo uso de los conocimientos, pero sin limitarse sólo a ellos. Para hacer frente a una situación de manera óptima, haciendo varios recursos cognitivos complementarios, como los conocimientos. Estos conocimientos se construyen y acumulan a través de la formación y experiencia personal del individuo y siempre están presentes en todas las acciones (p.145).

Respecto a lo anterior, el mismo autor señala que es esencial que las competencias pueden ir más allá de los conocimientos, de manera tal que se puedan desarrollar operaciones mentales complicadas como: relacionar, recordar oportunamente, interpretar, asociar, inferir, tomar decisiones, inventar o encontrar soluciones a situaciones problemáticas de acuerdo con saberes específicos. Una propuesta conceptual cercana a la anterior es la de Villarini, (1995), quien señala que las competencias son “una habilidad general, producto del dominio de conceptos, destrezas y actitudes, que un sujeto demuestra en forma integral y a un nivel de ejecución previamente establecido para obtener una meta” (p.143).

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La Educación Matemática como potenciador en la conformación del ciudadano

Ahora, tras tener claridad sobre conceptos como el de ciudadanía o el de competencias ciudadanas, es posible establecer una relación entre las matemáticas y las competencias ciudadanas.

La formación de un individuo depende de muchos factores tanto internos (biológicos y psicológicos) como externos (el contexto), por lo cual se puede determinar que al trabajar en el aula de clases, desde las matemáticas, se puede llegar a considerar esta área como un factor que contribuye al desarrollo del adolescente, llegando a fortalecer en él, un ideal, como lo es el ser ciudadano. Al respecto, Rodríguez (2013) menciona que las matemáticas se encuentran en un momento de humanización, una visión en la cual, su finalidad se enfoca en el proceso enseñanza – aprendizaje de las mismas, donde unos de sus objetivos es lograr contribuir en la formación de un ser humano pensante, crítico, un ser que se forme más allá del poder resolver problemas o algoritmos.

(…) Las matemáticas pueden y deben contribuir al desarrollo de la capacidad del individuo al utilizar conceptos para interpretar y comprender al mundo, el desarrollo del pensamiento crítico para fomentar un ciudadano autónomo que pueda criticar, justificar y validar resultados. (Rodríguez, 2013, p 143)

Por lo tanto, como docentes debemos comenzar a contribuir a favor de dicha idea, con proyectos o diseños de clases que se caractericen por poseer un enfoque crítico (una perspectiva de la realidad), y que vaya de la mano del abordaje de la Educación Matemática a la que nos invita Hernández (2016), al señalar que:

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(…) donde el sujeto más que un “sujeto matemático” en sí mismo, es un agente que está inmerso en variados ámbitos de índole social y cultural, donde pueda a través de las matemáticas constituirse como un individuo constructor de paz y convivencia escolar. (p.7)

Este proceso recibe el nombre de alfabetización matemática. Como tal, es el proceso en el cual el estudiante no solo desarrolla destrezas del área, sino que a su vez fortalece la interpretación y el uso de estrategias para el actuar en una determinada situación. Esto facilita, a su vez, un ambiente democrático, es decir que el aula toma el valor de una micro-sociedad durante la clase, un espacio se llega a enfrentar aspectos cotidianos, donde se reflexiona, discuta y/o critique las diversas situaciones de la vida diaria y la realidad actual (Skovsmose, 2000).

Lo señalado en el párrafo precedente permite entender que no se trata solo de aplicar cualquier clase de matemáticas, razón por lo cual no sería válido utilizar cualquier metodología en el aula, sino una que esté dirigida a formar personas críticas y pensantes, que brinde las herramientas necesarias para trabajar en pro de un ideal social y personal. Desde esta perspectiva se tiene que renunciar a las clases tradicionales de matemáticas que son guiadas por aquello que se denomina paradigma del ejercicio, el cual se caracteriza por ser un proceso que limita al estudiante, ubicándolo como un sujeto que tiene como objetivo resolver problemas impuestos por una autoridad externa (un docente), quien es el encargado de formular ejercicios, que en muchos casos tienen única respuesta válida. En su lugar, se debe abogar por una matemática crítica, en la que se genere un ambiente de carácter investigativo, esto quiere decir que los mismos escenarios deben invitar a los estudiantes a formularse preguntas que lleven a un trabajo de investigación autónoma, inquietudes que surgen del deseo de saber el porqué de una situación propuesta en el aula o del funcionamiento de la misma (Skovsmose, 2000).

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Lo importante del segundo modelo es que sea cual sea la forma de organización de una actividad, siempre se presentará como resultado una asimilación o un recibimiento, adecuado o no, por parte del estudiante sobre el conocimiento dado. A esta relación la llama referentes, y hace alusión al proceso de significado que le otorga a la relación conceptos matemáticos y actividad realizada en clase, Skovsmose, clasifica esto en tres tipos:

(…) Primero, las preguntas y actividades matemáticas pueden referirse exclusivamente a las matemáticas. Segundo, es posible referirse a una semirrealidad —no una realidad que de hecho podemos observar sino una realidad construida, por ejemplo, por el autor de un libro de texto. Finalmente, los estudiantes y el profesor pueden trabajar con tareas que se refieren a situaciones de la vida real. (p. 9)

Es en la relación que se forma entre los referentes y los distintos tipos de organización de una actividad que se forman los ambientes de aprendizaje. Claro está, esto depende del fin u objetivos que se tiene para la realización de una materia, también depende de la metodología que se asume en el desarrollo de las diversas clases. Al respecto Skovsmose (2000) indica, como se evidencia en la tabla dos, algunos de los ambientes que resultan de dicha relación:

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En la tabla dos se determinan algunos de los diversos tipos de ambiente que se pueden formar en el aula. Estos ambientes caracterizan la forma de exponer el tema al estudiante, que se

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