• No se han encontrado resultados

Belleza para vivir

In document Bella y bestia un encuentro con sentido (página 30-44)

La revisión de la belleza atravesada por procesos histórico-sociales permite observar que existen elementos inherentes a la misma que no dependen necesariamente del contexto histórico, sino más bien de la forma de funcionamiento de la sociedad. De este modo, aparece la pregunta por la belleza como categoría ontogenética y la respectiva búsqueda del ser humano por la aprehensión de la belleza.

El proceso de indagar por la belleza hace implícito el deseo por ella y los deseos a su vez, son deseos en tanto existe una falta. En el caso de la belleza, cuestionarse por ella, lleva a preguntarse directamente por aquello que se desea y por aquello de lo que se carece. En este sentido, la pregunta y la respuesta son la misma, ya que si se busca lo que falta, y lo que se busca es belleza, entonces es belleza aquello que falta. Las preguntas impulsan búsquedas y generan movimiento, al mismo tiempo que direccionan el camino por el cual transitar en la pesquisa. La búsqueda por la ontogénesis de la belleza hace necesario recurrir a los senderos de la filosofía, trazados por Platón (1987) Lyotard (1989), Kristeva y Nietzsche, con el fin de intentar comprender el sentido de la belleza en la vida del ser humano.

El deseo y la falta.

La locomoción, explican Curtis y Barnes (1993), es la cualidad de ciertos seres

vivos que permite el desplazamiento de los mismos; está capacidad surge como un

mecanismo para garantizar la supervivencia, en tanto facilita que la satisfacción de las necesidades vitales, pueda darse más allá del entorno inmediato. En los seres humanos, el movimiento es el resultado de una búsqueda, una búsqueda que corresponde a un deseo por algo que no se tiene y se desea tener, es decir, una búsqueda resultado de una carencia. Pero bueno, ¿Qué tiene todo esto que ver con la belleza? La pregunta por la belleza, es una pregunta que es posible ligar directamente con el movimiento, esto en el sentido en que la belleza misma, ha sido desde el principio de los tiempos una búsqueda de la humanidad (Eco, 2010). Así, lo bello ha sido un tesoro inaprehensible que el hombre, desesperadamente ha deseado conquistar y conservar para sí. O acaso, ¿Quién no ha

deseado tener algo que le parece bello? o mejor ¿Para qué existe el trabajo si no es para obtener aquello que se desea?

El ser humano, suele desear cosas bellas para sí mismo, así, si se le preguntara a

alguien por qué desea obtener un objeto y llevarlo consigo, y su respuesta fuera: “porque es

bello”, esta respuesta resultaría lo suficientemente satisfactoria y comprensible como para

no indagar mucho más. De esta misma manera, solo con la forma de cuerpos y estructuras bellas bastará para hacer brillar los ojos de quienes las observan. Hoy en día, los hombres trabajan no solo para poder tener una vivienda, poder comer, poder alimentar a su familia, sino que dentro de esta búsqueda por sobrevivir, buscan satisfacer sus necesidades a través de obtener la casa más bella que con su dinero puedan pagar, la comida que parezca más apetitosa con que alimentarse y alimentar, la ropa más bella con la cual vestirse y tener el cuerpo de la forma más bella en la cual lo puedan tener.

En un principio, podría afirmarse que el ser humano se ve movido por la satisfacción de una necesidad, es decir, como se venía diciendo por algo que le falta, ya que definitivamente falta agua, comida, una casa y ropa para seguir viviendo. Pero ahora, se tiene, que el movimiento no solo se genera por la satisfacción de una necesidad relacionada con la supervivencia; sino que será la belleza en sí misma una generadora de movimiento, de búsqueda, en donde una vez la supervivencia se ve asegurada será esta el objetivo por excelencia del buscador. Pero entonces ¿Qué sentido tiene esta búsqueda en la vida del ser humano?

Los niños, suelen preguntarle a sus padres cuando una inquietud surge en ellos, de esta misma forma quienes escriben este trabajo le preguntaron a un padre, en este caso a un padre de la filosofía quien produjo conocimiento en este tema, este padre es Sócrates y su

alumno Platón se encargó de recoger sus enseñanzas. Platón (1987) en su texto “El

banquete” hace referencia a las enseñanzas de Sócrates y señala aquí un discurso hecho

por su maestro con respecto al tema del amor. Sócrates, con relación a la importancia de la

falta, afirma lo siguiente “Luego este y cualquier otro que siente deseo, desea lo que no

tiene a su disposición y no está presente, lo que no posee, lo que él no es y aquello de que

carece.” (Platón, 1987, p. 75).

Aquel hombre que desea la casa bella, la mujer bella o cualquier objeto por su belleza, lo desea en tanto este mismo tiene algo que él no posee, ya que aquello que motiva

el deseo es la falta existente en aquel que anhela. En este sentido “…Lo amable es lo que

en realidad es bello, delicado, perfecto, y digno de ser tenido por feliz y envidiable.”

(Platón, 1987, p. 82). Siendo así, podría plantearse que aquel hombre que camina, que se mueve al encuentro de aquello de lo cual está falto, considerará bello todo objeto aquel en el cual encuentre aquello que busca. En este sentido, la belleza se convierte en un fenómeno que se origina en principio, gracias al reconocimiento de una carencia en aquel que se dispone a buscar, y este mismo fenómeno tendrá lugar justamente en aquel encuentro con

lo buscado; así, Platón (1987) comenta que “el que no cree estar falto de nada no siente

deseo de lo que no cree que necesita…” (Platón, 1987, p. 81), lo que busca, entonces, aquel

hombre que desea, es su propia falta.

El deseo implica la existencia de aquello que se desea al interior de quien desea, de forma no concreta, o ¿Qué desear si no hay nada dentro de sí, que se desee? He aquí el encuentro con una paradoja, en la cual la falta implicará necesariamente la presencia de

algo, pero en forma de ausencia en el interior. En donde el objeto deseado… “está presente

en quien desea, y lo está en forma de ausencia. Quien desea ya tiene lo que le falta, de otro modo no lo desearía, y no lo tiene, no lo conoce, puesto que de otro modo tampoco lo

desearía.” (Lyotard, 1989 p. 81). Con esto es posible entender que el deseo habla ya de una

presencia, de algo que se quiere tener, de algo que se busca afuera, pero que antes ya debe

existir adentro para poder empezar a buscarlo. Es así como “…el deseo no es más que esta

fuerza que mantiene juntas, sin confundirlas, la presencia y la ausencia.” (Lyotard, 1989, p. 82)

La bestia es un personaje que permite visualizar lo dicho anteriormente. Bestia, claramente desea a Bella, la desea para él y por tal razón, noche tras noche le ofrece matrimonio una vez acaban de cenar. Pero Bella igualmente, noche tras noche se niega a aceptar tal petición, lo cual es un suceso que genera inmenso dolor en la bestia, ya que este dolor reitera en él su falta, en este caso la falta de una mujer que desea. Bestia desea a Bella porque Bella existe, y no solo existe afuera como un personaje, sino que existe dentro de él: existe como deseo. Este mismo deseo, generando movimiento en él, lo llevará a querer estar cerca de Bella; así, buscará compartir la cena y ofrecerle matrimonio, es justo en ese momento cuando se encuentran los dos, en donde la ausencia y la presencia se unen gracias al deseo: Bestia con su deseo por Bella y por lo tanto con su ausencia de ella y Bella como

la presencia de un deseo, que a su vez se convierte en representante de una ausencia en

Bestia. De esta forma, así como señala Lyotard “… la presencia tiene lugar sobre su fondo

[la] ausencia” (Lyotard, 1989, p .86) Es decir lo que está pasando, está pasando en tanto se

necesita y si se necesita es porque está ausente, porque falta.

Bestia definitivamente se siente atraído por la belleza de Bella, y es esta misma

belleza lo que lo hace desearla. Ya antes,se mencionó que la belleza era en sí misma una

búsqueda del ser humano, una búsqueda por estar cerca de ella y por obtenerla para sí. Pero entonces, si se busca lo que falta, ¿Falta belleza para que sea esta una búsqueda?, ¿Qué hay en la belleza para que sea belleza y así convertirse en un objeto de búsqueda? En este sentido ¿Qué hace a Bella bella, para que sea deseada por Bestia?

Las anteriores preguntas, definitivamente generan más movimiento para ir al encuentro de la respuesta y ya hay unos pasos dados que señalan un camino. Al decir que es la presencia de la ausencia de lo deseado dentro de quien desea, lo que genera el movimiento de búsqueda, se hace implícito que aquello que se busca, ya se tiene dentro; sin embargo se posee como falta. Una vez que se dé el encuentro con lo buscado, eso que se buscó, se tendrá afuera y adentro y justo en este instante aparece la armonía.

La armonía, es definida por el diccionario de la Real Academia Española (2011) cómo la “Conveniente proporción y correspondencia de unas cosas con otras”. En este sentido la armonía, se genera cuando el adentro y el afuera correspondan. Es así como

Bella busca a Bestia movilizada por la falta de él cuando ella se va a la casa de su padre, siendo la presencia de Bestia dentro de Bella como ausencia, lo que la impulsa de nuevo a ir en su búsqueda. Dicho pasaje del cuento, ilustra el movimiento interior que suscita en Bella ir al encuentro de Bestia; para eso se hace necesario que Bella reconozca dentro de sí a Bestia, y de esta forma, conseguir cierta armonía con la bestia logrando considerarla bella también y hacerla por lo tanto objeto de su deseo. De esta forma la armonía que en este caso estaría dada, gracias a la sincronía del deseo presente en el interior y el encuentro con el objeto deseado en el exterior, tal encuentro permitiría reconocer para este momento al adentro y al afuera como una unidad. Así, el regreso de Bella hacia Bestia, es la búsqueda por lograr una armonización con lo que siente internamente.

Ahora bien, continuando con el análisis de Bella ¿Qué falta hay presente en ella para ir al encuentro de Bestia? ¿No era acaso Bella un ser iluminado de virtud? Aquel cuento, no muestra a Bella como un ser que busque un objeto porque a ella algo le falte, pero definitivamente un cambio en la visión de Bella ocurre, que la motiva a ir al encuentro de la bestia moribunda y querer compartir su vida al lado de la misma, a pesar de la imagen terrorífica que esta irradiaba.

Aparecen aquí dos puntos para llevar a discusión: el primero de ellos referente a la imagen, y el segundo al cambio en la visión de Bella.

La imagen representa en este cuento, la condena a la cual se ve sometido el bello príncipe, quien a través del hechizo de la bruja es convertido en una horrible bestia; hasta el momento en el que alguien lograra amarlo a pesar de dicho reflejo. La represalia que toma la bruja contra el príncipe, permite pensar en la importancia del reflejo y a su vez en la posibilidad de cambio del mismo.

El mito de Narciso podría ayudar a esclarecer el conflicto que supone el reflejo, ya

que este “Mientras bebe, seducido por la imagen de su propia belleza, se enamora de un

reflejo sin consistencia, toma por cuerpo lo que solo es una sombra. Estamos aquí ante lo

que habría que llamar el vértigo de un amor sin otro objeto que un espejismo.” (Kristeva,

1997 P. 89) La reflexión que hace esta escritora frente al enamoramiento de Narciso, permite pensar en la imagen como reflejo y como realidad. Ahora, llevando dicha reflexión a la realidad que el cuento supone, la imagen de Bestia lleva a imaginar toda una realidad con ella. En este caso hay que resaltar la palabra imaginar, ya que el verbo imaginar, es verbo hijo de la palabra imagen; es así como el encuentro con la imagen de Bestia, genera en el otro una serie de atribuciones imaginarias relacionadas con la imagen vista.

El cuento le narra a su lector la descripción de la imagen de una bestia horrorosa. El primer impacto que genera dicha imagen suscita en la mente de quien la representa, ideas imaginarias sobre el terrorífico ser, sin que necesariamente se correspondan con la realidad. Así, Bestia se convertiría, luego de ser hechizado, en un sinónimo o representante de la maldad, del horror, de la muerte, de la fealdad, de la tristeza, y de todo aquello que con la palabra bestia venga a la mente de quien lo imagine.

El proceso de la creación de juicios implica de alguna forma la presencia de la imaginación, pues al tomar como real, a aquello que no es más que producto de la imaginación, será lo que marque la diferencia en el encuentro con la imagen misma. Es así,

como “el error comenzaría simplemente en el momento en el que el individuo otorga una

realidad a estas imágenes en lugar de asomarse a su propia intimidad”. (Kristeva citando a

Plotino, 1997. p. 92). Lo anterior es señalado por la autora con relación a lo sucedido a narciso, quien al ignorar que lo observado en el agua no era más que su propia imagen, se ahoga creyendo que esta era una realidad

El otorgar a la imagen una realidad a partir de la misma, permite explicar la forma en la cual vive la bestia: alejada del pueblo, fuera del contacto con otros seres humanos; sin embargo es notable que aunque la bestia vive aislada, abre sus puertas a quien se dispone a entrar en su castillo, de este modo recibe con generosidad y abundancia al padre de Bella, aunque siempre ocultando su imagen. ¿No es acaso este un intento de la bestia por mostrarse a través de su interioridad, ocultando así su imagen? ejemplo similar es posible encontrar en la historia de Cupido y Psique, en donde Cupido esconde su imagen a Psique al momento de relacionarse con ella, usando así la misma estrategia que Bestia, para darse a conocer.

La imagen de Bestia supone en principio toda una realidad para Bella, una realidad que presume un encuentro con lo monstruoso. Pero hay que resaltar que no siempre dicho reflejo corresponde con la realidad supuesta en quien lo observa, por lo cual se hace importante que quien observa se reconozca así mismo como productor de aquella realidad supuesta, al no haberse acercado al interior, al no haber penetrado más allá del reflejo. Volviendo al mito de Narciso, según Kristeva (1997), Narciso se enamora de él mismo al observarse en el agua, ¿pero qué es él? Él es una imagen, una imagen con la cual no se puede relacionar, una imagen que se desvanece, una imagen que solo se puede contemplar.

Narciso muere a causa de lo que es, muere a causa de un enfrentamiento consigo

mismo, pero muere también por no conocerse. “Narciso es culpable, en suma, de ignorarse

como origen reflejo…El que ama a un reflejo sin saber que es el suyo, ignora de hecho

quien es él.” (Kristeva, 1997. P.93) Sin embargo, valdría la pena añadir, que también aquel

que odia o rechaza un reflejo sin saber que es el suyo, ignora quién es él. La clave estaría entonces, en reconocerse simplemente como origen de cualquier reflejo, o más bien como

productor de cualquier realidad que se le imponga a un reflejo sin haberse acercado antes a la interioridad del mismo, pues solo gracias a este reconocimiento se hará posible el encuentro con una realidad diferente a la propia. Para este punto entonces, la belleza como reflejo no sería más que la belleza de quien observa, la belleza encontrada por Narciso.

La asociación: bestia – horror – maldad, fue posiblemente hecha en principio por la

misma Bella y por todo aquel que algún día a la bestia se hubiera acercado. Pero es la ignorancia del origen de dicha asociación, (que no es más que un producto del observador), la que lleva al rechazo, en este caso de la bestia. Todo lo dicho hasta este punto permite, no solo entender la soledad de Bestia y el rechazo en un primer momento de Bella para con él, sino a su vez, la posibilidad de ubicar el origen del encuentro con la belleza en los ojos del observador; el cual será quien luego de encontrarse con el reflejo, echará su mente a andar y decidirá el paso siguiente en la búsqueda, hacia adelante en la interioridad de la imagen, o hacia atrás en busca de otro camino.

No hay que perder de vista la esteticidad por si misma de una imagen, como plantea Eco (2010). En el mundo hay imágenes que por sí mismas son estéticas, lo que es preciso resaltar es la importancia de reconocer, que sea estética o no, se trata tan solo de una imagen, en donde como imagen no es portadora de una realidad, a no ser que se llegue al conocimiento que se esconde detrás de ella. He aquí una parte del error de Narciso y otra de la suerte de Bella, quien por verse obligada a vivir con Bestia, se da a sí misma la oportunidad de conocer lo que el velo de la bestia escondía, para luego poder construir una realidad, y en este caso poder narrar un cuento entero.

Lo que Bella encuentra, una mirada transformadora.

¿No es acaso la belleza aquello que atrae, no es la belleza la que hace las veces de imán? Pero entonces ¿Qué pasa en el caso de Bella y Bestia? ¿Cómo es que aquella dama tan codiciada en el pueblo, no solo por su belleza física, sino por sus virtudes, termina por casarse con la bestia? ¿Qué es lo que realmente ve Bella? Porque aparentemente nada parece faltarle a ella, o por lo menos nada parece buscar en la narración de ese cuento. Volviendo ahora a las enseñanzas, de Sócrates (Platón, 1987) este recuerda que el amor, es amor de la creación y reproducción en la belleza, fenómeno que solo es posible en dos

seres que se encuentren en armonía. ¿Será entonces que una parte de Bestia, armoniza con Bella? Se hablaría entonces de que Bella logra visualizar su propio reflejo en el interior de Bestia.

En Bella tiene lugar cierto cambio frente a lo que esta creía como cierto de Bestia, tal cambio se hace concreto en el momento en el cual la Bestia se transforma en un príncipe gracias al hechizo que por Bella se rompe, es decir, que es Bella la que permite que quien era visto como una Bestia se convierta en un bello príncipe.

In document Bella y bestia un encuentro con sentido (página 30-44)

Documento similar