IV. RESUMEN EJECUTIVO
2. ANTECEDENTES
3.18 Beneficios de tener mujeres en altos cargos
Las mujeres son parte del mundo del trabajo, son productoras de cultura, de relaciones sociales, de pensamiento intelectual, de desarrollo científico y de sustento económico; dejar de considerar esto es tratar de invisibilizar su aporte. Para fomentarlo debemos fortalecer las herramientas que aseguren el ingreso de las mujeres al mundo del trabajo en igualdad de condiciones, basadas en la corresponsabilidad de la crianza y
cuidado del hogar y en la comprensión de que hombres y mujeres contribuyen al desarrollo.
Estudios de la economista Andrea Repetto establecen que aumentar en 10 puntos porcentuales la participación laboral de las mujeres generaría un aumento de 5 puntos en el Producto Interno Bruto del país, lo que evidencia que, al no mejorar las condiciones laborales de las mujeres, nos perdemos no solo su talento y aporte, sino también nuevas posibilidades de crecimiento económico.
Se dice por tanto que la participación de mujeres en los altos directorios, es en definitiva un buen negocio. Pues las empresas al no considerar el valor que presentan las mujeres en la alta dirección están perdiendo ese valor agregado, siendo un proceso ineficiente que tiene como principal problema el no poder o no querer acceder a ese talento humano. Otro punto importante hace referencia a que las empresas que presentan mujeres en los altos cargos poseen tienden a mostrar un mejor desempeño financiero y organizacional. Este punto se puede ahondar más a través de los siguientes estudios:
En 2001 la Harvard Business Review ya publicaba que la rentabilidad de las empresas con mayor promoción de mujeres a puestos de alta dirección era entre un 18% y un 69% más alta que la demás empresa. Luego en 2007, Catalyst consignaba que las empresas con la más alta representación de mujeres en sus directorios tenían un 53% más de rentabilidad sobre el capital contable, un 42% más de retorno sobre las ventas y un 66% más de rentabilidad sobre el capital invertido, en comparación con las empresas que tenían la menor representación de mujeres en sus directorios.
En 2010 EY y The Economist Intelligence Unit, realizaron un estudio en donde encuestaban a ejecutivos para ver la importancia, entre otros puntos, de la
diversidad de los directorios y la reputación y/o el desempeño financiero. Los resultados arrojaron que del total de encuestados un 85% creía que era un tema relevante y que más aún estaban relacionados.
Un informe publicado en 2012 por la Associaton of Chartered Certified Accountants y la Economic Social Research Council indica que la diversidad de género “facilita la toma de decisiones, da más independencia, mayor adhesión al gobierno corporativo, menos insolvencia, más innovación y creatividad, y menos pensamiento de grupo”, es decir las mujeres crean un ambiente que permite escuchar más a los trabajadores y por ende tomar decisiones más asertivas.
La investigación realizada por Thomson Reuters en base a 4100 empresas públicas destacó que a nivel mundial se observa que las empresas con directorios mixtos tienen menos volatilidad en el precio de la acción, mientras que las empresas sin mujeres en sus directorios presentan ligeramente más volatilidad. Destacando además que muchas veces incluso las empresas con directorios mixtos presentan mayores retornos.
Mckinsey por otra parte afirma que en promedio las ganancias antes de impuestos e intereses de las empresas con representación de mujeres en el directorio y el comité ejecutivo, son un 55% superior a las de las empresas sin mujeres en posiciones de liderazgo.
Ahora bien, en el caso latinoamericano, Mckinsey estudió 345 empresas que cotizan en seis países. Los resultados mostraron que empresas con una o más mujeres en sus comités ejecutivos superaron a aquellas con comités exclusivamente masculinos. Sus rendimientos de capital fueron 44% más altos, y sus márgenes de intereses e impuestos 47% mayores.
Por último, PWC para el caso de la industria minera documentó que existe una marcada correlación entre el rendimiento de los activos y el número de mujeres en los directorios. El rendimiento de los activos oscila entre -2,86 para los directorios masculinos y 6,40 para los directorios con dos o más mujeres. En términos simples, esto significa que, en promedio, por cada libra invertida en un negocio, los que tienen directorios integrados sólo por hombres pierden dos libras y aquellos con dos o más mujeres ganan seis libras. (Comunidad Mujer, 2015)
Es importante destacar que los beneficios económicos también afectan a Chile, lo que ha sido presentado y estudiado por el Servicio Nacional de la Mujer, el cual presenta a través de datos chilenos que la incorporación de mujeres trae beneficios a las empresas. Las conclusiones son decisivas y por lo mismo se apuntan a un cambio inmediato en las estructuras del país, Catalyst encuentra que el impacto positivo en el desempeño de empresas ocurre luego de tener a lo menos 3 mujeres en su directorio, estudio que es corroborado más tarde por McKinsey usando sus estimadores propios de éxito. La discontinuidad en el impacto se produciría luego de incorporar a la tercera mujer en el directorio o en la plana ejecutiva. Y es así, como en Chile sólo una de las empresas estudiadas tenía más de dos mujeres en su directorio en el momento de este estudio, por lo
que se podría decir que, aunque las empresas han estado incorporando mujeres, no han conseguido tener reales beneficios al integrarlas en una tasa tan baja. Aun así, los resultados que presentan las empresas IPSA e IGPA con mujeres en los directorios son mejores, con Margen Ebitda, ROE y ROA entre 29 y 44% mayores que en las empresas sin directoras.
El impacto en las empresas se puede atribuir a que las mujeres tienen estilos de liderazgo diferente a la de los hombres, que en definitiva complementan e incluso reemplazan la visión de directivos utilizadas por años. Un estudio de las Universidades de Maryland y Columbia en 1.500 empresas top de Estados Unidos, señala que cuando las mujeres tienen un mayor rol en la alta gerencia las compañías logran un mejor desempeño, pues es un liderazgo diferente basado en la comunicación oportuna y el trabajo en equipo.
Otra línea de investigación basada en diferentes estilos de gestión entre hombres y mujeres muestra cómo la capacidad de resiliencia ante shocks económicos externos mejora cuando las empresas forman equipos directivos con presencia femenina. Ferrary estudió 44 empresas grandes francesas después de la crisis del 2008 y encontró que aquellas con mayor tasa de feminización, en particular en sus equipos directivos, tuvieron mayor resistencia a las turbulencias económicas. Lo que se explica por una actitud de mayor aversión al riesgo de las mujeres que “prefieren ganar menos que perder, planifican a largo plazo, tienen menos agresividad en la toma de decisiones”, lo cual es recompensado por los mercados en períodos de crisis. (Tokman, 2011).
Pero los beneficios no sólo se limitan al sector financiero, sino además al ámbito social, pues en la actualidad conceptos que antes no eran ni mencionados, se han vuelto
fundamentales en las estructuras de las empresas. Es así como en el Informe de Mujeres en Alta Dirección 2016, de las personas entrevistadas un 36,6% cree que es muy necesario y otro 36, 9% cree que es necesario incorporar mujeres a las empresas para promover la diversidad dentro de la institución. En segundo lugar, emerge como fundamento el mejorar la imagen de la empresa, con un 24,7% que cree que por dicha razón es muy necesaria sumar mujeres a altos cargos. Desde esa perspectiva, llama la atención que las razones que emergen con más contundencia están más lejos del aporte directo al núcleo del negocio. De hecho, sólo un 16,4% de los encuestados ve como muy necesario la presencia de más mujeres en altos niveles para incrementar la productividad de las compañías de su rubro. (DESUC, 2016)
Parece interesante además mencionar que al aumentar la participación femenina en la fuerza laboral (PFFL) se podrían resolver varios problemas presentes en la actualidad, los cuales se mencionan a continuación:
En las economías que están envejeciendo con rapidez, una mayor PFFL puede estimular el crecimiento al mitigar el impacto de la reducción de la mano de obra. En Japón la tasa anual de crecimiento podría aumentar en un cuarto de punto porcentual, si la tasa de participación femenina aumentará, logrando con ello elevar el PIB per cápita un 4%, además de elevar la calificación de la mano de obra, dado que las mujeres poseen un mayor nivel educacional.
Mejores oportunidades para que las mujeres obtengan ingresos y los controlen podrían contribuir a un desarrollo económico más amplio en las economías en desarrollo. Existen estudios que comprueban que es bastante probable que las mujeres inviertan una mayor proporción del ingreso familiar que los hombres en la
educación de sus hijos. Según la OIT, el trabajo de la mujer, ya sea el remunerado como el no remunerado, es un factor primordial para reducir la pobreza de las economías en desarrollo. Es así como un mayor PFFL, logra un aumento de los ingresos de las mujeres, da un mayor nivel de escolarización de niños y niñas, creando un ciclo virtuoso, donde la mujer educada se convierte en modelo de referencia.
Stotsky sostiene que la relativa falta de oportunidades para las mujeres en los países en desarrollo inhibe el crecimiento económico, lo que, a su vez un aumento de del crecimiento económico permite mejorar las condiciones de desventaja en que éstas están insertas. (Elborgh-woytek, Newiak, F., & Clements, 2013)
Finalmente se cree primordial hablar sobre la incidencia positiva que tiene la incorporación de la mujer a car a nivel de la organización, en donde EY reseña así con respecto a tres ejes fundamentales:
Excelencia organizacional: se estudiaron 101 grandes corporaciones, donde aquellas con 3 o más mujeres en funciones de alta dirección obtuvieron mayor puntaje en nueve criterios de excelencia, que las empresas con ninguna mujer en dichas funciones. Dado que las mujeres enfatizan en las relaciones, el desarrollo de su equipo de trabajo y llevar a cabo una toma de decisiones en colaboración, han provocado, como se examinó en la investigación a través de estos comportamientos afectar de manera positiva ciertos aspectos importantes de la salud de la organización, como sus valores o capacidad de innovación, lo que a su vez se ha demostrado influye en el rendimiento financiero.
Calidad: datos sobre las principales 1500 empresas de Estados Unidos desde 1992 hasta 2006 muestran una fuerte y positiva correlación entra la calidad de la empresa, medida por la Q de Tobin (valor de mercado de una empresa dividido por el valor de reposición de sus activos) y la participación femenina en la alta dirección.
Innovación: el estudio sobre mil equipos de trabajo internacionales encontró que la innovación está correlacionada positivamente con la tasa de igualdad de género en dichos equipos y negativamente con la desigualdad.
2.19 Mecanismos internacionales para elevar la participación femenina en