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LOS BENEFICIOS DE ESTIMAR A LOS DEMÁS

Otra de las razones por las que hemos de estimar a los demás es que es el mejor método para solucionar tanto nuestros problemas como los suyos. Las preocupaciones, el malestar y la infelicidad son sensaciones que no existen separadas de la mente. Si estimamos a todas las personas con las que nos relacionamos, no sentiremos celos, odio ni otras perturbaciones mentales y disfrutaremos de una mente apacible. Los celos, por ejemplo, es una mente que no puede soportar la buena fortuna de los demás, pero si amamos a alguien, no nos molestará verlo feliz. Si consideramos que la felicidad de los demás es importante, ¿cómo podemos desear perjudicarlos? Si estimamos de verdad a los demás, actuaremos siempre con amabilidad y consideración, y ellos nos responderán con bondad. Los demás no nos perjudicarán y no tendremos peleas con ellos. Resultaremos agradables a los demás y nuestras relaciones serán satisfactorias y estables.

Estimar a los demás también nos protege de los problemas que produce el apego. A menudo sentimos demasiado apego por una persona que creemos que va a reducir nuestra soledad y nos va a hacer sentir cómodos y seguros. Sin embargo, si estimamos a todos los seres, nunca nos sentiremos solos. En lugar de depender de otras personas para colmar nuestros deseos, los ayudaremos a satisfacer los suyos. Al estimar a todos los seres sintientes, solucionaremos nuestros problemas porque estos provienen de nuestra estimación propia. Por ejemplo, si nuestro compañero nos abandona por otra persona, lo más probable es que nos enfademos, pero si sentimos aprecio por ellos, desearemos que sean felices. No tendremos celos ni nos deprimiremos, y aunque la situación constituya un desafío para nosotros, no se convertirá en un problema. Estimar a los demás es la protección suprema contra el sufrimiento y nos ayuda a mantener la calma en todo momento.

Si estimamos a nuestros vecinos, contribuiremos a que haya armonía en nuestro barrio y en la sociedad en general, lo que ayudará a que los demás sean más felices. Aunque no seamos una persona famosa ni influyente, si estimamos con sinceridad a los demás, ayudaremos a establecer buenas relaciones en nuestra comunidad. Esto es cierto incluso en el caso de aquellos que no se sienten atraídos por las prácticas espirituales. Hay personas que aunque no creen en las vidas pasadas y futuras ni en los seres sagrados, intentan reducir su egoísmo y trabajan por el beneficio de los demás. Esta actitud es muy beneficiosa y siempre da buenos resultados. Si un maestro de escuela aprecia a sus estudiantes, estos lo respetarán y no solo aprenderán con mayor facilidad las lecciones académicas, sino que también se dejarán influir por su buen ejemplo. Este maestro ejercerá una influencia positiva en los demás y hará un gran servicio a la escuela. Se dice que existe una piedra mágica que puede limpiar

cualquier líquido. Aquellos que estiman a los demás son como esta piedra, ya que con su mera presencia limpian las actitudes impuras y las reemplazan por amor y bondad.

Aunque una persona sea muy inteligente y poderosa, si no ama a los demás, tarde o temprano tendrá dificultades para satisfacer sus deseos. Si un gobernante no estima a su pueblo, sino que actúa según sus propios intereses, será criticado, los electores dejarán de confiar en él y acabará perdiendo su cargo. Si un Guía Espiritual no aprecia a sus discípulos o no mantiene una buena relación con ellos, no podrá ayudarlos y no recibirán ningún beneficio.

En la Guía de las obras del Bodhisatva, el maestro budista indio Shantideva dice que si un empresario se preocupa solo por sus propios intereses y no tiene en cuenta el bienestar de sus empleados, estos no se sentirán satisfechos, dejarán de trabajar de manera eficiente y perderán el entusiasmo. Por lo tanto, el empresario sufrirá las consecuencias de su falta de consideración. Del mismo modo, si los empleados piensan solo en lo que pueden obtener de la empresa y organizan una huelga, es posible que el empresario les reduzca los salarios o los despida. Incluso puede que la empresa quiebre y todos pierdan su empleo. De este modo, los empleados sufrirán las consecuencias de su desinterés por la empresa. La mejor manera de tener éxito en cualquier actividad es reducir nuestra estimación propia y tener más consideración por los demás. En ocasiones, es posible que pensemos que estimamos a nosotros mismos nos beneficia, pero a largo plazo nos causa más dificultades. La solución a todos los problemas de la vida diaria es estimar a los demás.

Todo nuestro sufrimiento es el resultado de nuestro karma negativo, que a su vez tiene su origen en la estimación propia. Debido a que nos concedemos a nosotros mismos una importancia exagerada, frustramos los deseos de los demás para colmar los nuestros. Dominados por nuestros deseos egoístas, alteramos la paz de los demás y les causamos malestar. Con estas acciones solo sembramos las semillas para experimentar más sufrimiento. Si apreciamos de verdad a los demás, dejaremos de perjudicarlos y de cometer acciones indebidas. Mantendremos una disciplina moral pura de manera natural y nos abstendremos de matar, de perjudicar a los demás, de robarles o de interferir en sus relaciones. Como resultado, en el futuro no padeceremos las malas consecuencias de haber cometido estas acciones perjudiciales. De este modo, estimar a los demás nos protege de los problemas futuros que produce el karma negativo.

Si estimamos a los demás, acumularemos méritos en todo momento y crearemos la causa para tener éxito en nuestras actividades. Además, realizaremos acciones virtuosas de manera natural. Poco a poco, nuestras acciones físicas, verbales y mentales serán más beneficiosas, y seremos una fuente de inspiración y felicidad para los demás. Descubriremos por propia experiencia que esta preciosa mente de amor es la verdadera joya que colma todos los deseos, porque satisface tanto nuestros deseos como los de todos los seres sintientes.

La mente que estima a los demás es el buen corazón supremo. Mantener este corazón de oro nos hará felices tanto a nosotros mismos como a los demás. Este buen corazón es la esencia misma del camino mahayana y la causa principal de la gran compasión, el deseo de proteger a todos los seres sintientes de los temores y del sufrimiento. Si mejoramos nuestra gran compasión, finalmente alcanzaremos la compasión universal de un Buda, que tiene el poder de proteger a todos los seres sintientes del sufrimiento. De este modo, estimar a los demás nos conduce hacia la Budeidad.

Por esta razón, Langri Tangpa comienza su texto Adiestramiento de la mente en ocho estrofas con la oración de estimar a todos los seres sintientes para alcanzar la meta última y suprema de la iluminación completa.

Como resultado de contemplar las ventajas de estimar a los demás, tomaremos la siguiente determinación:

Voy a estimar a todos los seres sintientes sin excepción, porque esta preciosa mente de amor es el método supremo para solucionar todos los problemas y colmar los deseos. Finalmente, me proporcionará la felicidad suprema de la iluminación.

Meditamos en esta determinación de manera convergente durante tanto tiempo como podamos y sentimos un intenso amor hacia todos y cada uno de los seres sintientes. Cuando surgimos de la meditación, intentamos mantener este sentimiento y poner en práctica nuestra determinación. Cuando estemos con otras personas, debemos recordar que su felicidad y sus deseos son tan importantes que los nuestros o más. Aunque no podemos amar a todos los seres de inmediato, si nos adiestramos en cultivar esta actitud comenzando con nuestros familiares y amigos, podremos extender de manera gradual el ámbito de nuestro amor hasta abarcar a todos los seres sintientes. Cuando estimemos de verdad a todos los seres, dejaremos de ser una persona ordinaria y estaremos muy cerca de convertirnos en un Bodhisatva.

Aumentar el amor que estima a los demás

Cuando me relacione con los demás,

he de considerarme la persona menos importante, y con una intención perfecta, estimarlos como objetos supremos.

En la primera estrofa, el Bodhisatva Langri Tangpa nos enseña a estimar a todos los seres sintientes, y en la segunda nos muestra cómo aumentar este sentimiento de amor. La mejor manera de hacerlo es adiestrándonos día y noche en la práctica de amar a todos los seres sintientes. Por ello, Langri Tangpa nos ofrece las siguientes instrucciones para aumentar nuestro amor.

Todos estimamos de manera especial a alguna persona, como nuestro hijo, pareja o madre. Nos parece que posee cualidades únicas que la distingue de los demás, la apreciamos, la tratamos con cariño y deseamos protegerla. Del mismo modo, hemos de aprender a apreciar a todos los seres sintientes, reconociendo que todos y cada uno de ellos poseen un valor especial. Aunque apreciamos a nuestros familiares y amigos, no sentimos lo mismo por los desconocidos ni, por supuesto, por nuestros enemigos. La mayoría de los seres sintientes no tienen demasiada importancia para nosotros. Si practicamos las instrucciones de Langri Tangpa, abandonaremos esta discriminación y aprenderemos a estimar, a todos los seres sintientes como una madre ama a su hijo querido. Si mejoramos nuestro amor de este modo, se intensificarán nuestras mentes de compasión y bodhichita, y alcanzaremos la iluminación con rapidez

RECONOCER NUESTROS DEFECTOS EN EL ESPEJO DEL