CAPÍTULO 6: LAS BIBLIOTECAS Y LA BÚSQUEDA DE INFOR-
1. Las bibliotecas universitarias
1.1. Dónde trabajar y estudiar
Está comprobado que existen hábitos que nos facili- tan la tarea a la hora de estudiar o de hacer trabajos: uno de ellos es el lugar de estudio. Te resultará más eficaz tra- bajar siempre en el mismo sitio, según tu propio estilo de aprendizaje.
Además es fundamental que ese sitio tenga una buena luz. La mejor, sin duda, la natural. La artificial más apropiada parece que es la luz mazda o luz amarilla, mejor que la azul, ya que la máxima visibilidad se obtiene con la luz del día o con alumbrados que se parezcan a ella. «La luz natural —dice A. Blay Fontcuberta (1975: 17-18)— es la más indicada y la que mejor soportan los ojos. Si se ha de leer con luz artificial, se pue- den obtener condiciones altamente satisfactorias procurando que haya en la habitación un doble foco de iluminación: uno general que sirve de ilu- minación de fondo, y otro local que ilumina directamente el trabajo o la lectura que estamos realizando. La iluminación general y la local no han de ser demasiado diferentes, aunque la general conviene que sea algo más débil que la local».
Un lugar aislado de ruido, particularmente TV, es también importan- te. En general, se considera que el ruido es un elemento de distracción y, por tanto, interfiere en el rendimiento intelectual. El factor principal que determina si un ruido constituye un elemento de distracción es su natu- raleza, con independencia de que sea constante o intermitente. No obs- tante, cuando el ruido es constante, nos adaptamos mejor a él, mientras que si es intermitente debemos realizar un mayor esfuerzo para sostener un mismo nivel de rendimiento.
En cuanto a la temperatura, conviene mantener el lugar de trabajo- estudio más bien fresco: una temperatura excesivamente alta puede pro- ducir cansancio y sopor antes.
En la práctica los sitios donde mejor se dan estas condiciones para estu- diar son las Bibliotecas, y dentro de las bibliotecas el mejor sitio es enfren- te de una pared —si no tienen separador las mesas— y alejados de la puer- ta o el mostrador de los bibliotecarios. Es posible que cerca de tu propio domicilio exista una biblioteca municipal o privada que te puede ser extra- ordinariamente útil para estudiar y trabajar. Quizá una hora de estudio tranquilo y concentrado en ella te resulte mucho más provechoso que tres horas dispersas intentándolo en casa.
1.2. Cómo encontrar un libro en cualquier biblioteca
Todas las bibliotecas cuentan con salas de lectura que disponen de una amplia colección de libros de acceso directo (de referencia), de modo que puedes consultarlos libremente sin trámite alguno. Estos libros están colo- cados por materias y ordenados según la Clasificación Decimal Universal (CDU) de uso internacional, que permite reagrupar bajo una misma sig- natura (1) todos los documentos que tratan sobre la misma materia.
En las zonas de libre acceso, puedes encontrar un libro directamente en los estantes sin necesidad de consultar previamente los ficheros o catá- logos, pues la ordenación por materias de los libros facilita su rápida colo- cación. Sin embargo, para consultar un libro que se encuentre en un depó- sito cerrado es imprescindible acudir a los catálogos y, una vez anotados los datos principales del libro (autor, título y signatura) que figuran en la
(1) La signatura indica la materia de un libro y su lugar en las estanterías. Es un dato imprescindible y figura en el margen superior derecho de la ficha bibliográfica, y en el extremo inferior del lomo del libro correspondiente.
ficha correspondiente, solicitarlo en el mostrador de préstamo. Los catá- logos facilitan también la localización de un libro en las zonas de libre acceso cuando no se ha podido encontrar en los estantes.
Para ayudarte a encontrar un libro cuentas con catálogos que pueden aparecer bajo distintas formas: ficheros, terminales de ordenador, micro- films, listados. Dichos catálogos suelen recoger las obras disponibles por orden alfabético de autores (para los libros y las tesis) o de títulos (para las revistas), por temas que van de lo general a lo particular (catálogo siste- mático), y por palabras clave importantes (catálogo analítico).
El catálogo de una biblioteca pretende: a) permitirnos encontrar un libro del que conocemos el autor, el título o la materia. b) Mostrarnos lo que la biblioteca posee de un autor, una materia o un género determina- do. c) Ayudarnos en la elección de un libro a partir de la edición o del tipo de documentación.
Por lo demás, prácticamente la mayoría de las bibliotecas están infor- matizadas y en ellas, entre otras cosas, se consultan bases de datos biblio- gráficos conectadas a Organismos y Entidades, tanto nacionales como extranjeros.
Concretando, los ficheros o catálogos son de cuatro clases:
1. Catálogo de autores: incluye las fichas de los libros de la biblioteca ordenadas alfabéticamente por el primer apellido del autor, y nos permite conocer las obras que hay de cada autor.
2. Catálogo de títulos: incluye las fichas de los libros ordenados alfa- béticamente por la primera palabra del título.
3. Catálogo de materias: incluye las fichas de los libros ordenadas alfa- béticamente por el subencabezamiento de materia.
4. Catálogo sistemático: incluye las fichas de los libros ordenadas según las materias jerárquicamente de acuerdo con la CDU. Además de estos cuatro catálogos, algunas bibliotecas tienen el llama- do Catálogo Diccionario, que recoge en una única secuencia alfabética los catálogos alfabéticos de Autores, Materias y Títulos, es decir los tres catá- logos unidos formando uno solo ordenado alfabéticamente.
El catálogo de autores lo usan preferentemente los profesores y espe- cialistas, que no precisan tanto el de materias, y menos el de títulos por- que están más al corriente de la producción bibliográfica de su campo. El catálogo de materias es más útil para los alumnos y estudiantes que no
dominan bien la bibliografía del tema que les interesa, y a veces por ejem- plo no están seguros de la ortografía del nombre del autor. El catálogo de títulos es el más indicado para lectores en general que son capaces de recordar el título de una obra, pero no el autor.
Procura poco a poco recoger catálogos, hacer fichas y clasificarlas, de todo el material que caiga en tus manos y sea de interés para tu campo de trabajo o investigación. Tal vez la tarea más interesante de todo esto sea en cualquier momento poder conocer las obras últimamente aparecidas sobre la materia. Estar al día es clave para todo tipo de trabajos universi- tarios. Uno puede mantenerse al día sobre los últimos desarrollos habidos en un campo utilizando diversos medios: por ejemplo, contactos perso- nales, llamadas telefónicas, charlas informales con el personal de infor- mación bibliográfica, etc. Los métodos más utilizados por el personal de bibliotecas y centros de documentación son: boletines informativos, man- tenimiento de un servicio de difusión selectiva de información y produc- ción de informes de evaluación.