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Parte II: Transformaciones del problema judío en Colombia (1939-1948)

2.5 La problemática judía en la posguerra (1945-1948)

2.5.2 El boicot al comercio judío de Bogotá

El miércoles 8 de mayo de 1946, pasadas las 6:30 de la tarde, Jacobo Fisboim –un judío polaco de 21 años radicado en Bogotá– paseaba por la carrera séptima entre calles 17 y 18, cuando se encontró con Alfonso Pardo Ruiz –un joven colombiano católico de 20 años– con quien inició una riña que desencadenaría el descontrol en el centro de la ciudad. Unas versiones apuntan a que el origen de la pelea fue una mujer (prima de Pardo Ruiz, a quien Fisboim habría cortejado sin el consentimiento de sus familiares), mientras que otras sostienen que se trató de un abalanzada más del colombiano (quien la noche anterior ya había estado detenido por una situación similar)422.

Mientras la riña era aplacada por la Policía, el encolerizado Pardo Ruiz habría llamado la atención de los transeúntes con frases como: “¡Mueran los polacos y judíos!423

; por lo que Fisboim, atemorizado, se refugió en la droguería de la calle 18 con carrera 7, seguido por el colombiano y las autoridades. Un automóvil del cuerpo armado transportó a los contrincantes hasta la estación de policía.

Acto seguido, se unieron al clamor de Pardo Ruiz otros ciudadanos424 (más de mil, según el periódico La Razón, en tanto se corrió el rumor de que el extranjero habría asesinado “villanamante” a un colombiano) que vociferando venganza con “Mueran a estos extranjeros” y “¡Vivas a los colombianos!” apedrearon uno a uno los establecimientos comerciales de la carrera séptima desde la calle 18 hasta la Plaza de Bolívar, cuyos nombres resultaban foráneos. Alrededor de 44 almacenes sufrieron

419 Ibíd., junio 14 de 1945, 1 y 4. 420 Ibíd., junio 23 de 1945, 1 421

La reconstrucción de este episodio está basada en El Diario Popular, El Tiempo, El Siglo,

El Espectador y La razón (mayo 9 de 1946).

422

La versión de El Siglo es que Fisboim le cobró a Pardo una cuota y que este último se indignó por la forma en que el extranjero le hizo la solicitud.

423

El Diario Popular, mayo 9 de 1946, 1.

424

Entre los atacantes, los diarios destacan a Jaime de la Espriella, José Rafael Pardo, José Manuel Salas, Max Veles y Pedro Flórez.

destrucciones425 y, según la AJC (American Jewish Comitee), algunos judíos fueron golpeados426.

Los atacantes también se abalanzaron sobre el Centro Israelita, ubicado en la calle 24 frente a la Biblioteca Nacional, donde rompieron puertas y ventanas. Otros siguieron a la sinagoga de la calle 30 entre carreras 13 y 14. El conocimiento preciso de estos espacios religiosos de las comunidades judías, que físicamente no destacaban en la ciudad pues se trataba de casas habituales sin ningún tipo de signo distintivo, fue un argumento de Oscar Gonzáles Izquierdo –redactor de El Diario Popular– para sugerir que el ataque fue estudiado y premeditado en aras de recordar que un año atrás, el 8 de mayo de 1945, se rindieron las fuerzas alemanas, pero su propósito era mantenerse vigentes mediante el antisemitismo, y afirmó que: “el motín infame fue dirigido por técnicos fascistas”427

.

Los comerciantes optaron por demostrar su nacionalismo. Algunos colombianos no judíos expusieron carteles que decían: “Somos Colombianos”, mientras que algunos mercantes de origen hebreo izaron la bandera tricolor o cantaron el himno nacional. Tras evidenciar que sus acciones no daban resultados, los comerciantes de la carrera séptima cerraron las puertas de sus establecimientos (algunos de ellos se mantuvieron adentro), lo que impidió el aumento de robos y destrucciones mayores de infraestructura. Sin embargo, las pérdidas de acuerdo con diferentes versiones, oscilaron entre diecisiete mil y treinta mil pesos.

425

Según el cronista de El Tiempo, destacan los siguientes almacenes: Gran Droguería, Peletería Siberia, Joyería Paris, El mensajero, La Confortable, Almacén Berta, Galería Universal, Peletería francesa, Almacén Holleywood, Almacén Aura, Galería Real, Novedades Europeas, La Dalia, Galería Lafayett, Almacén Granada, J Glottman y compañía (tres vitrinas), Peletería Riga, Almacén Feniz, Almacén Milan, A El Encanto, Peletería Selecta, Peletería Canadá, Calzado Orgenal, A. Washington, A. Cecilia, Saad Hermanos, Casa Austria; A. Squire, A Extasis y Nena (de colombianos no judíos, los tres últimos).

426

AJYB, Vol. 48 (1946-1947), Foreign Countries: Latin America (1946-1947), 251.

427

Hacia las 7 de la noche, escuadrones de la Policía con gases lacrimógenos dispersaron a los atacantes y aquietaron a los transeúntes. Asimismo, los comerciantes que permanecían encerrados salieron de los establecimientos hacia sus viviendas con la protección de las autoridades. Pardo Ruiz obtuvo la libertad y una incapacidad de tres días por rasguños y lesiones, mientras que Fisboim conmutó la pena de 72 horas de arresto y también quedó en libertad. En su declaración a las autoridades, Pardo Ruiz explicó que había incitado a la multitud para acabar con esos elementos que él consideraba “indeseables” para todos los colombianos.

Al día siguiente, los almacenes de propiedad judía no abrieron sus puertas. Según narró

El Espectador los judíos víctimas de los ataques se reunieron en el Centro Israelita y

manifestaron que mantendrían cerrados sus establecimientos hasta que las autoridades colombianas les brindaran completa protección y evitaran que se repitiera un episodio como el relatado428. Las autoridades acataron las peticiones.

El boicot contra el comercio judío en Bogotá fue repudiado casi de forma unánime. En palabras de El Tiempo: “Los acontecimientos de anoche han sido objeto de general indignación y protesta, pues tienden a crear odios raciales, los mismos por cuya abolición las naciones democráticas acaban de librar la más atroz de las guerras y los que desdicen de la tradicional libertad que ha existido siempre en Colombia”429

. En este mismo marco, los socialistas de El Diario Popular explicaron: “El partido socialista democrático protesta contra el infame ataque a los centros y almacenes de los hebreos en la ciudad”430

. Y afirmaron que estos ataques constituyeron un brote de barbarie –producto del mito de los antagonismos raciales promovido por Hitler– que resultaba incompatible con los principios de libertad, fraternidad y justicia que abandera la constitución política.

Hernando Téllez rechazó el ataque al calificarlo como un: “inequívoco acento racista sencillamente monstruoso”, pero mediante argumentos antisemitas: “Los judíos, dicen esas gentes, son indeseables por acaparadores, por explotadores, por avaros. (…) La violencia judía no resuelve nada, no ha resuelto nada, jamás”431

, y concluye con que la solución es una política de inmigración restrictiva. Incluso El Siglo también despreció el boicot, aunque no le dedicó mayor importancia. En las últimas páginas, lo calificó como “un acto bochornoso” causado por personas sin oficio que buscan cualquier oportunidad para realizar escándalos432.

El recién electo Presidente de la República, Mariano Ospina Pérez opinó: “Como demócrata convencido condeno la violencia, el motín o el brote revolucionario contra cualquier raza, creencia o sentimiento. El derecho no es posible lesionarlo en ninguna forma. Sólo un régimen jurídico puede presidir la vida de un pueblo civilizado y culto. Su negación sería la barbarie”433

. De esta manera el mandatario colombiano manifestó su apoyo a las comunidades judías establecidas en el país.

428 El Espectador, mayo 9 de 1946, 1. 429 El Tiempo, mayo 9 de 1946, 1. 430

El Diario Popular, mayo 10 de 1946, 1

431

El Tiempo, mayo 6 de 1946, 4.

432

El Siglo, mayo 9 de 1946, 12.

433

La AJC destaca en sus archivos que durante el gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez, las autoridades no mantuvieron sus esfuerzos por frenar ataques esporádicos contra miembros de la comunidad judía, sus edificios y negocios434. No obstante, no se repitió un episodio como el del 8 de mayo de 1946. Dos años después, cuando estalló el denominado „Bogotazo‟, 58 negocios judíos ardieron en llamas y 82 fueron saqueados435; sin embargo, este suceso no tuvo como blanco a las comunidades judías.