Parte I: Restricciones al refugio y la inmigración de judíos polacos y alemanes a
1.2 El debate respecto a la inmigración judía a Colombia (1933-1936)
1.2.1 Lo „judío‟ no prima en la esfera pública colombiana (1933-1935)
sentir en Colombia. Antes, el partido nazi (NSDAP112) no gozaba de simpatía en el exterior pero a partir de 1933 la política del gobierno nacionalsocialista fue mejorar la imagen de los gobernantes, la nación y el partido, así como invitar a los alemanes del exterior a regresar a casa113. Pero también generar y divulgar una cultura antijudía que avanzaba a pasos agigantados en Europa114. La organización encargada de esta tarea – entre otras– fue la AO115, que promulgó las ideas nazis en más de 30 países del extranjero116.
En el caso colombiano, las ideas nacionalsocialistas tuvieron acogida en dos tipos de grupos: alemanes y colombianos simpatizantes de la ideología nacionalsocialista. De un lado, se constituyó desde 1933 una célula del NSDAP que colmó los 300 miembros, especialmente en Barranquilla117. Según afirma el historiador Max Friedman118, estos grupos estuvieron constituidos por líderes alemanes que creían en los postulados del Partido Nazi, pero en su mayor parte por nacionalistas, que veían los movimientos como espacios de reunión para conmemorar la gloria nacional de Alemania y recordar su hogar. De otro lado, la AO logró avances en grupos simpatizantes extranjeros. El Tercer Reich tuvo mayor acogida en algunos espacios ortodoxos de Colombia, mientras que en el liberalismo fue fuertemente criticado. Según sugiere el historiador César Ayala, algunas pocas secciones del heterogéneo grupo conservador veían en el fascismo europeo una alternativa a los problemas de Colombia. Se trata del grupo llamado “Los nacionalistas”, que promovían el fascismo como un método de lucha119 y de “Los Leopardos”120
, quienes creían en la importancia de un régimen fuerte para
111
El decreto 2232 de 1931 estableció desde el primero de enero de 1932 que siguiendo el tema de cuotas de inmigración, se permitiría la entrada de 10 polacos. Con este sistema de cuotas, que no siempre se siguió al pie de la letra pues en ocasiones inmigraron más de diez personas, se mantuvo la política sobre inmigración de polacos a Colombia hasta 1936 (AMRE. Material
y antecedentes para el comité de inmigración y colonización, 1936-1940, división de visas e
inmigración, transferencia 6, caja 865, carpeta 2, oficio 140).
112
“Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei”, Partido Nacionalsocialista Alemán.
113
Friedman, Max Paul. “Nazis and Good Neighbors. The United States Campaign against the
Germans of Latin America in World War II”, Cambridge University Press, 2003, 71.
114
Op.cit. Friedländer, El Tercer Reich y los judíos. Los años de exterminio 1939-4, 2008, 24.
115
“Auslandorganisation”, Organización del Partido Nacionalsocialista en el Extranjero.
116
Op.cit. Friedman, 2003, 71.
117
En 1933, el alemán Juergen Slubach inició en Bogotá la formación del primer grupo nacionalsocialista y, aún cuando en principio hubo resistencias, logró el apoyo alemán residente en el país tras la emisión de una orden de la Legación de Berlín en la que pedía apoyo a la colonia alemana y ayuda con recursos. (AMRE. Actividades nazis, enero 1942, diplomática y consular, transferencia 8, caja 22, carpeta 176, oficio 3).
118
Ibíd. 58.
119
Op.cit. Ayala Diago, 2007, 160.
120
“Los Leopardos” eran una agrupación de cinco jóvenes conservadores, cuyo propósito era establecer una política agresiva, ultra católica, antidemocrática y admiradora de Mussolini. Silvio Villegas es, quizás, el más importante expositor de los postulados del grupo. Sin
organizar el partido conservador y combatir a los revolucionarios121. También estaban Las “Camisas Negras”, un grupo conservador juvenil que vestía camisas negras a la usanza de los fascistas italianos y buscaba seguir los paradigmas del gobierno de Benito Mussolini. Algunos representantes de los anteriores grupos manifestaron visos antisemitas, a medida que el rechazo a los judíos se revestía de importancia con el transcurso de la campaña hitleriana antisemita en la década de 1930.
Así, paulatinamente el Gobierno Nazi de Hitler y, por tanto, los judíos se convirtieron en tópicos relevantes en las agendas tanto de los medios de comunicación como de los debates de los intelectuales, quienes rivalizaban las ventajas y desventajas del totalitarismo y del antisemitismo en un espacio como el colombiano. Los intelectuales y políticos colombianos inicialmente no se manifestaron ni a favor ni en contra del tema. Noticias relacionadas con las medidas antisemitas que el gobierno de Hitler tomaba respecto a los judíos eran las únicas voces al respecto. Adicionalmente, las pocas notas o libros publicados eran de escritores extranjeros que se re-imprimían en Colombia. En 1933, el escritor español Gines Ganga anotó en la revista Cromos que “la actitud de los alemanes frente a los judíos reviste todos los caracteres del primitivismo […] Ni en Alemania ni en ningún país tiene importancia el hecho religioso. El antisemitismo no es un efecto de las ideas religiosas, sino de motivos económicos. Se odia al judío porque es rico y de otra „raza‟. Influye también la moral del judío, su psicología avarienta y su desprecio por el cristiano”122
(El subrayado es mío). Asimismo, en una nota del mismo año, El Tiempo afirma:
El pueblo acusado de haber matado a un dios ha querido matar también a los ídolos de la inteligencia y el sentimiento. […] Los hebreos no son únicamente valerosos, sino temerarios. No han sido nunca héroes a la manera bárbara ni siquiera creo en la época de David, pero han sido los primeros entre todos los pueblos que comprendieron que el verdadero trabajo del hombre consiste más en ejercitar la mente que en matar criaturas semejantes a ellos. […] Para no ser exterminados tuvieron que encontrar su defensa. Hallaron dos: el dinero y la inteligencia123.
Es de destacar que los imaginarios que fluyen en los medios de comunicación respecto a los judíos están mediatizados por las percepciones que fluyen en el extranjero y se refieren a un exceso de inteligencia, inmoralidad, avidez para los negocios y el dinero, espíritu pacífico, además de relacionárseles con la crucifixión de Jesucristo, pero en menor grado. No obstante, estos primeros años (1933-1934), en las publicaciones colombianas existió un distanciamiento frente a la inmigración judía en Colombia124.
embargo, una década después decidió cambiar su posición frente al fascismo. (Véase Arias Trujillo, 2007). 121 La Patria, junio 22 de 1936, 4. 122 Cromos, junio 3 de 1933, 7. 123 El Tiempo, julio 12 de 1933, 9. 124
En relación con este periodo, la sobreviviente Edith Kohrman sostiene en su testimonio “Otoño Dorado. Inicio del Holocausto” que su familia al llegar a Mompox no se identificó como judía, sino simplemente como alemana, y que “En la Colombia de aquella época la palabra estaba asociada a leyendas supersticiosas, en las cuales figurábamos con un par de pequeños y diabólicos cachos en las sienes y un rabo que no dejábamos ver” (Korman, Edith.
Otoño dorado. Inicio del Holocausto, Tercer Mundo editores, Bogotá, 1996, 22). Nótese pues
que algunos prejuicios medievales, transportados por el cristianismo, fluían en algunas zonas del país en relación con los judíos.
No obstante, en el Ministerio de Relaciones Exteriores ya se acercaban al „problema‟ de la inmigración judía –como la denominaron–, en tanto en mayo de 1934, el Alto Comisario de Refugiados de Lausana, en busca de soluciones iniciales al problema de la persecución alemana a los judíos en territorio europeo, pidió al Ministro de Relaciones que concediera permiso de entrada a algunos expatriados de Alemania125 para que ingresaran a Colombia únicamente con título de identidad y viaje, eximidos del pago de los derechos de visa. El Ministro de Relaciones Exteriores, Darío Echandía, se negó por consejo del Director General de Policía, Tulio Rubiano, quien afirmó que: “las posibilidades de Colombia, excepción hecha del cultivo de las tierras, no podrían ofrecer perspectiva halagüeña a los refugiados que vendrían a establecer una peligrosa competencia al obrero y trabajador del país y a agravar la situación social que atravesamos, ya que dichos individuos se encuentran en condición pecuniaria angustiosa”126. Y agrega “debe ser motivo de especial consideración el hecho de que
los individuos en cuestión fueron expulsados del territorio alemán por causas que no se conocen y que sería prudente averiguar”127
.
Así, mientras que los círculos periodísticos dibujan imágenes del judío importadas del extranjero, el problema de esta inmigración al país emerge apenas en la esfera del Ministerio de Relaciones Exteriores, en donde los judíos alemanes eran objeto de sospecha por su expulsión y/o rechazo de otros países. Si bien para este momento aún no existen recriminaciones claras en contra de la inmigración judía a Colombia, ya fluyen prejuicios en contra de los judíos en relación con su condición de migrantes sin patria, además de características como la avaricia, la inmoralidad y el exceso de inteligencia.