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Bosque con presencia de pies

La defensa del monte canario

M 10: Bosque con presencia de pies

muertos, estructura de montever- de adulto. Presente en el Piso de

Medianías del Norte.

REstosdE coRta

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Bosque claro o fuertemente aclarado. Restos de poda o claras con plan- tas herbáceas rebrotando. Carga de combustible: 25-30 t/ha o ligera. Pocos materiales caídos de más de 76 mm de

diámetro. Figura 24

Sin adaptación canaria por ser mo- delos de restos de corta 12

Predominio de restos sobre el arbo- lado. Resto cubriendo todo el suelo. Carga de combustible: 50-80 t/ha. El incendio se propaga hasta encontrar cortafuegos o cambio de combustibles.

Más materiales caídos de más de 76 mm de diámetro.

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Muchos materiales caídos de más de 76 mm de diámetro. Puede generar pavesas. Carga de combustible: 100-150

t/ha Figura 23

Figura 9.22; Modelo 8 gestionado median-

Figura 9.24; Evolución de una quema prescrita de baja intensidad en modelo 11. (Blanco,

2006)

La misión de éste capítulo no se puede centrar en la caracterización detallada de cada uno de los diferentes Pisos de vegetación de Canarias, no obstante, pese a que ya se presentaron en apartados anteriores del capítulo, se repasará a continuación cuál es su distribución altitudinal y su composición florística a grandes rasgos. El Piso Basal, de 0 a 300 m en el norte y de 0 a 600 m en el sur de las islas, confor- mado por el sistema halófilo costero, jables, riscos costeros, bosquetes de tarajales y el cardonal tabaibal. Este piso presenta escasa vegetación, en su gran mayoría de tipo crasuláceo, muy adaptada al estrés hídrico generado por la baja pluviometría de la zona.

Desde el punto de vista de incendios es una zona que no plantea excesivos pro- blemas debido básicamente a que la carga de combustible de la estructura de ve- getación es baja, predominando incendios de superficie en ocasiones rápidos en presencia de viento y continuidad de combustible fino, pero de poca intensidad. El Bosque Termófilo es el siguiente piso de vegetación, de 300 a 600 m en el norte y entre los 600 y 1000 m en el sur. La vegetación conforma unas estructuras de bos- quetes abiertos y matorrales perenifolios-esclerófilos, de transición entre el xérico (Cardonal Tabaibal) y el sub-húmedo (Monteverde).

Las especies vegetales más características son la sabina (Juniperus turbinata), el acebuche (Olea cerasiformis), el almácigo y lentisco (Pistacea atlantica y P. lentis- cus), la palmera (Phoenix canariensis), el sauce (Salix canariensis) y el drago (Dra- caena draco).

Este Piso de vegetación se encuentra fuertemente degradado por la presión antró- pica producida por los asentamientos urbanos, la sobreexplotación agrícola que existió años atrás y que tras el paulatino abandono de los terrenos, han dado lugar al asentamiento de especies introducidas y que conforman auténticos corredores de propagación de incendios, son los casos de la caña y la zarza (Rubus spp.), además de los eucaliptos (Eucalyptus globulus y E. camaldulensis) y menos propagadoras como la tunera (Opuntia sp.) y la pita (Agave americana).

Desde el prisma de los incendios, cabe destacar que en este piso de vegetación encontramos numerosos asentamientos urbanos integrados dentro de auténticas masas forestales (o terrenos agrícolas abandonados). La presión demográfica en esta zona es importante lo que plantea auténticos problemas para gestionar las emergencias por incendio forestal debido a la alarma social que se genera y que se comenta más adelante en el apartado de Factores Sociales.

El Monteverde es un piso de vegetación que sólo encontramos en las zonas norte de las islas de mayor relieve, de 600 a 1500 m, donde el viento alisio queda estancado, pudiendo diferenciar dentro del piso dos estructuras, la de laurisilva cuya distribu- ción queda en las cotas más bajas del piso, y la del fayal-brezal, por las zonas más ele- vadas ya en transición hacia el pinar. La vegetación consigue estructuras de bosque húmedo con árboles laurifolios y perenifolios con lianas, musgos y helechos gracias al aporte de humedad de los vientos alisios.

Las especies más importantes del piso son el laurel (Laurus azorica), el barbusano (Apollonias barbujana), el til (Ocotea foetens), el palo blanco (Picconia excelsa), el acebiño (Ilex canariensis), el brezo (Erica arborea), el viñátigo (Persea indica) y la faya (Morella faya).

En Gran Canaria, el monteverde se encuentra fuertemente degradado y presente sólo en pequeños relictos; fue fuertemente aprovechado y sustituido bien por te- rrenos agrícolas que hoy en día se encuentran en su mayor parte abandonados y en donde se han instaurado especies invasoras, o por zonas de aprovechamiento de eucaliptos para varas con poco auje económico hoy en día. Estas estructuras son poco resilientes frente a la presencia del fuego, son favorecedoras de fuegos que en condiciones normales no tendrían por qué darse pues se trata de zonas con mucha cantidad de humedad.

En las islas occidentales, la presencia del piso de monteverde es más importante teniendo su máxima expresión en la isla de La Gomera. En estructuras originales de monteverde, el fuego se dará en regímenes largos de años, ya que se trata de

bosques húmedos y dependerá de la frecuencia de entradas de calima y severidad de éstas (como se verá más adelante).

El Pinar de pino canario en el caso de la isla de Gran Canaria, el Hierro y la Gomera, es el piso de vegetación más elevado, no siendo el último ni para la Palma ni para Tenerife. Su distribución altitudinal varía en función de la zona, a barlovento se en- cuentra entre 1500 y 2000 m y a sotavento entre los 1000 y 2000 m. Cabe destacar la diferente estructura que presenta tanto en el norte (pinares mucho más densos y cerrados) y en el sur (mucho más abiertos y menos densos).

Se trata de un piso de vegetación caracterizado por la especie autóctona Pinus ca- nariensis que en vertientes norte se encuentra con mezcla de fayal-brezal y en zo- nas sur con cedros (Juniperus cedrus), y de forma general, presenta un sotobosque caracterizado por el escobón (Chamaecytisus proliferus), el codeso (Adenocarpus foliolosus), las jaras (Cistus monspeliensis, Cistus symphytifolius) y el poleo (Bystro- pogon origanifolius).

Todas las especies citadas del piso de vegetación del pinar canario, a excepción del cedro, presentan buenas estrategias de adaptación frente al fuego de baja y media intensidad sobre todo el pino canario (Climent et al., 2007) que posee como estra- tegias de adaptación tales como los brotes epicórmicos en tronco (figura 9.25) (no muy comunes en el género pinus), corteza muy gruesa y resistente al fuego (figura 9.26) y presencia de piñas serótinas.

Figura 9.25; Detalle del rebrote después del

El Matorral de Cumbre sólo está presente en las islas que sobrepasan los 2000 m caso de La Palma y Tenerife. Las especies que caracterizan este piso de vegetación son entre otros el codeso de cumbre (Adenocarpus viscosus), la retama del Teide (Spartocytisus supranubius) y los tajinastes (Echium wildpretii y E. auberianum). En el caso del matorral de cumbre, cabe diferenciar la situación en la Palma de la de Tenerife, desde el punto de vista de incendios ya que en el segundo caso, la vege- tación se encuentra muy repartida entre zonas de malpaís y lapillis que conforman auténticos cortafuegos naturales.

En el primer caso, la Palma, se debe tener en cuenta que la masa de matorral de cumbre es mucho más continua y no presenta una línea definida de separación con el pinar de pino canario. Esta estructura global presenta importantes problemas en las labores de extinción sumados a los que ya de por si genera la muy abrupta orografía palmera.

Modificación de las estructuras de vegetación y modelos de combustible: buena par- te de la defensa del monte se debería basar en labores de carácter preventivo que consiguieran modificar el paisaje pasando de unas estructuras vegetales difícilmen- te defendibles frente a una amenaza a formaciones que no planteen problemas. Las labores defensoras se deben afrontar desde el prisma de la selvicultura preven- tiva, con acciones areales (selvicultura tradicional) o lineales (ejemplo de Barreras Verdes en Gran Canaria) siempre acciones basadas en el estudio y conocimiento del comportamiento del incendio forestal calculado mediante la simulación de escena- rios de fuegos forestales desde los puntos de vista estático y dinámico que ya se ha comentado (Finney et al., 1997 y Vélez, 2009).

Se debe recordar que en Canarias, los pisos de vegetación están muy marcados como se ha visto en anteriores apartados, así como que cada piso tiene una vegeta- ción característica adaptada al entorno y parece evidente que la Selvicultura Preven- tiva aplicada a cada estructura de cada piso, deba ser diferente en cada caso. Veamos entonces los diferentes casos:

En la zona que abarca la distribución potencial del Bosque Termófilo, encontramos asentamientos urbanos importantes. Éstos han sido una de las principales causas de la degradación del piso de vegetación con la consecuente facilidad para las especies invasoras tales como la caña, la zarza, la pita y la tunera, de asentarse en el nicho abierto. Estas especies, sobre todo la caña y la zarza son altamente inflamables y

facilitan la propagación rápida del fuego, más aún si se encuentran en fondos de barranco.

La presencia de las especies invasoras comentadas en la zona de interfaz urbano fo- restal provoca que en las labores de extinción se tengan que centrar principalmente en la defensa de los núcleos habitados (como veremos en el apartado de Factores Sociales) con lo que las labores de prevención en este piso de vegetación estriban en la erradicación de especies invasoras pirófitas y repoblación de flora autóctona de bosque termófilo.

La representación de monteverde en Canarias, como ya se he comentado, va de más a menos desde las islas occidentales más elevadas hacia las orientales, siendo ya el monteverde grancanario un minúsculo reducto.

El Monteverde, por sus características climatológicas y de composición vegetal con especies principalmente higrófilas, no presenta excesivos problemas desde el pun- to de vista de incendios forestales. No obstante cabe remarcar que es un piso vegetal en donde la acumulación de biomasa es muy elevada, tanto en carga viva como en necromasa, es por esta razón que en periodos de sequía acumulada importante, podemos encontrarnos que los combustibles estén altamente disponibles para ar- der, siendo esta situación del tipo excepcional que se puede dar cada 100-200 años (Veirs, 1985) pero no por ello imposible de que se dé.

La estrategia de gestión debe ir siguiendo los pasos de eliminación de especies in- vasoras y oportunistas del tipo Arundo donax y Rubus sp que tienden a una alta dis- ponibilidad para arder y propagarse. Junto con un mantenimiento de estructuras de vegetación que conformen Modelos de Combustible del tipo 8 (Rothermel, 1983). Del piso de vegetación del pinar de Pino Canario cabe distinguir entre los que son Naturales o de regeneración natural (PRN) y los que son de Repoblación diferen- ciando éstos últimos entre pinares de repoblación en área potencial (PRAP) y pina- res de repoblación en área no potencial (PRNAP).

La quema prescrita como herramienta para eliminar combustible dentro de un pi- nar de pino canario figura 9.27 (del tipo que sea) se plantea como instrumento que con la experiencia de las unidades llega a dar grandes rendimientos.

Figura 9. 27; Quema prescrita de baja intensidad en PRAP de pinus canariensis. (Blanco, 2006)

Los PRN y los PRAP están distribuidos principalmente en vertientes sur y suroeste de las islas más occidentales del archipiélago y de Gran Canaria. Ambas estructu- ras tienen una dinámica selvícola similar, diferenciándolos básicamente el origen de ambos. El primero, PRN, conforma ya desde la diseminación por parte de los árboles padre de un bosque abierto e irregular donde las figuras de protección de la red de Espacios Naturales Protegidos de Canarias mantienen y fomentan su di- námica natural. La línea de trabajo de la selvicultura entraría a mantener un estrato de sotobosque en formato de islas constituyendo un mosaico arbustivo de especies clímax inconexo (Chamaecytisus proliferus, Cistus sympytifolius, Bystropogon ori- ganifolius, Adenocarpus foliolosus, Micromeria lanata, Teline microphylla, etc.) que dificultara la propagación de incendios por la superficie y que a su vez no facilitara el paso a fuegos que antorchearan el estrato arbóreo. La gestión mediante quema prescrita de baja intensidad en pequeñas parcelas con distribución aleatoria conse- guiría un aumento de la biodiversidad, de los nichos ecológicos y de la conforma- ción del mosaico arbustivo.

El segundo, PRAP, difiere del PRN en su origen, en este caso antrópico, conforman- do una masa coetánea la cual se debe naturalizar a medida que va creciendo con-

línea de selvicultura preventiva puede quedar definida mediante el clareo fuerte (200 pies/ha) a los 15-20 años de edad de la masa y la declaración dentro de la masa coetánea de 90-100 pies/ha que llamaremos Árboles de Porvenir y la sustracción sis- temática mediante clara alta de 1 o 2 pies del estrato codominante por cada Árbol de Porvenir cada 15-20 años hasta conseguir una densidad de la masa de unos 200 pies/ha.

Se debería practicar una poda de los pies del estrato dominante y codominante de hasta 3 metros de altura como máximo; no permitiendo podas superiores ya que se provoca la aparición de un sinfín de rebrotes en fuste.

El tercer tipo de pinar, PRNAP, es utilizado en muchas ocasiones para la realización de repoblaciones que generen sombra para la posterior plantación de especies clí- max de monteverde alto tipo fayal-brezal, este tipo de plantación la llamaremos re- población bajo cubierta (Guzmán et al., 1999).

En este caso, el objetivo del pinar es establecer sombra para las especies clímax, así, la dinámica selvícola del Pinus canariensis es similar a la del PRAP con claras altas cada 10 años y elección de 90-100 pies/ha como árboles de porvenir, con la salvedad que en este caso el clareo se debe adelantar a los 10-15 años de la masa y es en este momento cuando se realiza la plantación de especies arbustivas clímax bajo cubierta; a los 30 años se realiza la transformación de la masa con la extracción del estrato codominante de pinos y la plantación de las especies arbóreas clímax finalizando a los 60 años de edad de la masa con el aprovechamiento de los pinos del estrato dominante.

El concepto de Barreras Verdes aparece por primera vez en el Plan de Prevención de Incendios Forestales de Gran Canaria (García et al., 2003) relacionado con los cortafuegos verdes como actuaciones lineales prevencionistas, modificando la es- tructura y composición vegetal de los cauces de los barrancos de la isla, proponien- do su transformación a cauces con especies higrófilas erradicando géneros vegeta- les con tendencias pirófitas e invasoras (Arundo donax, Rubus sp, etc.) (Guzmán, 2008).

Entre los objetivos establecidos en el proyecto, cabe destacar algunos que provo- carían directamente beneficios a nivel del ciclo hidrológico reduciendo la erosión e intensidad de las avenidas, aumentando la capacidad de infiltración y recarga del acuífero y aumento de la captación de la lluvia horizontal en zonas de medianías del norte. A nivel del comportamiento del fuego en incendios forestales, Barreras Ver- des consigue un cambio de estructuras con especies más higrófilas y con más con-

tenido de humedad. Asimismo se consigue una mejora en cuanto a la biodiversidad

introduciendo especies clímax en detrimento de especies oportunistas, alóctonas y con fuerte carácter invasor.

3.4. Factores sociales

Los incendios forestales están en proceso de cambio, están pasando de ser una emergencia puramente forestal a ser una emergencia de Protección Civil y en este caso, la prioridad queda definida por el orden: PERSONAS-BIENES Y ANIMALES- MASA FORESTAL (figura 9.28).

Este hecho nos lleva a tratar la emergencia desde el punto de vista de una Ges- tión Integral del Incendio (Incendio Urbano + Incendio Forestal) (Blanco, 2008) en donde es importante defender las zonas urbanas pero, no menos importante es poder atajar el incendio forestal ya que a la larga, conseguirá volver a afectar a más zonas urbanas.

Personas

Emergencia

Forestal de Protección CivilEmergencia

Figura 9.28; Cambio de tipo de emergencia-cambio

Es muy complicado el enfrentarse al desconocimiento político-social sobre la exis- tencia de un límite de capacidad de manejo de las emergencias, y en este caso, de la capacidad de extinción.

El desconocimiento social sobre la vulnerabilidad que se corre viviendo en zonas desprotegidas y la falsa sensación de la existencia del “superhéroe”, lleva a hipotecar medios de extinción en evacuaciones y confinamientos “in extremis” y al colapso del sistema de extinción.

Así pues, adaptando la célebre frase de Albert Einstein “The significant problems we face cannot be solved by the same level of thinking that created them”, las zonas de interfaz urbano forestal son un nuevo riesgo añadido al incendio forestal y ese nuevo riesgo no puede ser combatido con el mismo nivel de pensamiento que lo creó, hemos de elaborar nuevas ideas.

En el mundo de los incendios, nos es sencillo explicar diferentes situaciones a partir de la simplificación máxima, en este caso, volvemos a utilizar el triángulo para ex- plicar cada uno de los ítems de los que consta el Manejo Integral del Fuego (figura 9.29) que trata de dar una serie de herramientas para conseguir la integración del uso del fuego a diferentes niveles, tanto sociales como ecológicos:

Ecología del Fuego: Atributos ecológicos clave del fuego

Manejo