Transformación de rodales de olmo
6. Gestión selvícola
Respecto a la gestión de olmedas y alamedas y a modo orientativo se puede dar el protocolo de actuación sobre “Cuidados culturales de los principales Tipos de Bos- que Final: Frondosas de ribera” de la Dirección Forestal Federal de Baden-Württem- berg (1988). Estas indicaciones son válidas para masas de aliso, arce, fresno, olmo, tilo, abedul, robinia, cerezo y roble americano y han sido adaptadas ligeramente a las condiciones de las olmedas grancanarias (Tabla 8.4).
Tabla 8.4; Tipo de bosque final: Monteverde pluriespecífico con dominancia de especies toleran-
tes, procedente de olmedas (y alamedas) de brote de raíz. altuRa
dominantE (m) tRatamiEntosilvícola
Origen del Monteverde: regeneración natural, siembra o plantación
1,5
Eliminación de pies de olmo y álamo blanco mal formados, desmochados y
enfermos, en la medida de lo posible trabajo por calles(anchura 1,6 m, cada metro) 5
Reducción del número de pies en el estrato dominante a una distancia media de 2m (2.000-2.500 pies/Ha). Plantación de especies tolerantes de laurisilva (especies de sombra/media sombra: barbusano, viñátigo, paloblanco, madroño, etc.)
10
Reducción del número de pies en el estrato dominante a una distancia media
de 3m (1.100 pies/Ha). Intensidad de clareo en función del regenerado de
laurisilva.
14 Eliminación progresiva de olmos a favor de las especies del monteverde, sin apertura de claros importantes.
18
Elección de 100-150 pies de porvenir por hectárea de especies de monteverde,
una vez alcanzada la altura deseada de fuste limpio (Distancia entre pies 8-11 m).
Según el Plan Forestal de Canarias (1999) en aquellos casos en que convivan es- pecies alóctonas de alto grado de aceptación con las especies de monteverde, se fomentará el mantenimiento de una estructura mixta que adapte la producción de frutos y madera de calidad de las especies alóctonas con la recuperación y/o mante- nimiento del monteverde. Teniendo en cuenta el comportamiento del castaño con las masas de monteverde, puede proponerse su repoblación para establecer masas mixtas y productivas que fomenten el desarrollo socioeconómico (ver Tabla 8.5).
Tabla 8.5; Directrices de referencia para la obtención de masas mixtas de castaño y monteverde
(Plan Forestal de Canarias, 1999)
Edad (años) mEdida actuación
0 Plantación
Plantación de castaño en densidades máximas de 600-1000 pies/ha y laurisilva en las zonas más favorecidas (por bosquetes o microesta-
ciones)
15 clareo Eliminación de pies defectuosos, fomento de las especies de laurisilva
25-30 clara
Selección de 80 pies por hectárea y extracción de 1-2 codominantes. Poda de formación para estimular producción de frutos. Plantación de especies arbóreas del monteverde y fomen- to de la regeneración. Aprovechamiento de
frutos y madera.
50-125 claras y aprove-chamiento
Claras sucesivas para favorecer arboles de porvenir y pies de laurisilva. Aprovechamiento
de madera y fruto. Control del regenerado. Extracción de pies de porvenir con adelanto
al ahuecado, aprovechamiento de madera y consolidación del monteverde.
7. Conclusiones
La fuerte dispersión territorial de las tres especies en cuestión, al tratarse de espe- cies introducidas, ha generado en un principio cierta preocupación entre profe- sionales de la planificación y de la gestión medioambiental. El control de especies alóctonas suele ser muy problemático, por no hablar de la erradicación.
Cuando el criterio es la transformación hacia ecosistemas potenciales, una mera observación de la dinámica y evolución natural de estas especies, basta para re- velarnos el papel beneficioso que son capaces de ofrecernos. La especie pierde su
carácter conflictivo y pasa a ser un importante aliado forestal. En esta circunstancia es cuando el selvicultor debe aprovechar la estrategia colonizadora más agresiva de dichas especies para desarrollar su programa de acción, obteniendo además pro- ductos intermedios que pueden llegar a ser de gran calidad.
En el caso que nos ocupa, el motor de la dinámica es la lucha por la luz, imponién- dose al final las especies que mejor toleran la sombra y cuyos pies alcanzan mayor altura. Afortunadamente las especies de la laurisilva madura sobrepasan a castaños, olmos y álamos tanto en tolerancia a la luz, como en altura de copas. Por otro lado el control sobre todo de olmos y álamos solo sería posible con métodos químicos (ar- boricidas), con el consiguiente alto impacto ambiental y sobre todo un muy bajo ni- vel de eficacia, al estar ambas especies ya muy dispersas por las medianías insulares. Por ello es aconsejable y relativamente fácil conducir el proceso hacia formaciones autóctonas, simplemente potenciando la sucesión natural y la dinámica silvícola. Como efectos secundarios positivos valga citar la creación de barreras verdes, sobre el eje de los cauces, unido a la eliminación de especies pirófitas como la caña y la zarza, así como la creación de paisajes muy sugerentes, sobre todo en otoño. No obstante es importante reseñar, que la apertura del dosel de copas debe hacerse de forma paulatina, siempre en función de las especies de monteverde, ya que aper- turas excesivas pueden revitalizar la zarza e incluso las cepas de los brotes cortados durante el clareo (Figura 8.5). En casos extremos este rebrote puede incluso ahogar a la incipiente regeneración natural de laurisilva, lo que obligaría a costosas medi- das de liberación de los ejemplares a fomentar.
Tampoco conviene olvidar que las poblaciones de olmo en Península y Europa se encuentran muy mermadas tras varios años de efecto destructivo causado por el ataque de grafiosis. En este sentido las poblaciones de olmo de Gran Canaria, libres de la plaga, constituyen un reservorio genético de gran valor para la posible conser- vación de la especie.
La Administración invierte actualmente en la gestión de olmedas y alamedas. Nos encontramos todavía en una fase experimental, actuando en terreno público (fincas públicas y fondos de barranco). Dado que muchas formaciones de olmo y álamo están en ladera de titularidad privada, es aconsejable establecer acuerdos de gestión para poder iniciar procesos de conversión a laurisilva. La excelente calidad de la ma- dera que genera el olmo adecuadamente gestionado (semejante al roble y fresno), así como su absoluta escasez en el mercado, al haber desaparecido de Europa los ejemplares con dimensiones maderables, podrían servir de incentivo a los particu-
lares. A su vez, el crecimiento de las especies nobles de laurisilva a la sombra de las diferentes alóctonas permite prever que se podrá producir laurisilva maderable de alta calidad, con lo que se podría iniciar una gestión sostenible con estas especies autóctonas, conocidas por sus maderas, y sobre todo en terrenos particulares, que actualmente están ocupados por matorrales y pastizales de sustitución.
Para concluir, cabe indicar, que así como no nos debe preocupar en demasía la progresión de olmo y álamos blancos, convieneobservarla presencia de otras es- pecies como el aligustre japonés (Ligustrum japonicum) por su gran tolerancia a la sombra y por no estar claro su comportamiento frente a las frondosas autóctonas. La especie debe ser controlada, pues empieza a ser frecuente en algunos relictos de laurisilva, llegando a ser confundida con laureles o paloblancos. No obstante sería muy importante comprobar el comportamiento de la regeneración de laurisilva a la sombra de esta especie invasora, para decidir su erradicación o reconversión. Otra especie que coloniza territorios agrícolas abandonados y bordes de carretera con gran profusión en Gran Canaria es el denominado localmente tamarín (Albizia dis- tachya). Habría que estudiar en detalle su comportamiento, analizando asimismo posibles beneficios.
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