La defensa del monte canario
2. El fuego – El incendio
2.2. Definición y tipos de incendios forestales
Los incendios forestales se pueden clasificar según afección del fuego o según el factor que rige su comportamiento. En función del combustible que esté quemando el fuego (afección), podemos diferenciar entre incendios de suelo, de superficie y de copas como se aprecia en las figuras 9.2, 9.3, 9.4 y 9.5 y según el factor que rige el comportamiento del incendio tendremos incendios regidos por viento, por topo- grafía o por combustible.
Figura 9.2; Fuego de suelo. elaboración
propia Figura 9.3; Fuego de superficie. elaboración propia
Incendios de suelo (figura 9.2): aferrándose a la definición de la Real Academia Es- pañola, la acepción de suelo es el conjunto de materias orgánicas e inorgánicas de la superficie terrestre, capaz de sostener vida vegetal y esta enunciación permite clarificar y diferenciar suelo de subsuelo que etimológicamente sería aquello que está por debajo de la capa del suelo. Estos incendios propagan de forma incandes-
cente, sin llama, por la materia que pertenece a la capa orgánica (horizontes O y A). Son incendios de difícil detección ya que sólo se hacen patentes cuando salen a la superficie del suelo y en presencia de una cantidad suficiente de oxígeno, provocan llama. Hasta que este hecho no se produce, el calor sigue degradando la materia orgánica mediante proceso pirolítico en una muy baja concentración de oxígeno. La extinción de incendios de suelo es una ardua tarea que en muchas ocasiones culmina con las primeras lluvias importantes o con la combustión de toda la materia orgánica disponible que en zonas de turberas, puede llegar a tener varios metros de espesor. Como ejemplo interesante cabe citar el incendio del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel de 2009 (Ciudad Real-Castilla la Mancha) o del Parque Natural del Lago de Sanabria de 2005 (Zamora-Castilla León).
En Canarias, fuegos de suelo se podrían ocasionar en situaciones meteorológicas muy puntuales, en zonas de bosque de laurisilva o monteverde en donde la acumu- lación de materia orgánica en el suelo puede llegar a ser relativamente importante. En bosques de pinar canario, la escasa profundidad y compactación del manto de pinocha generaría en cualquier caso fuego de superficie siendo aún así importan- te hacer hincapié en que la realización de las líneas de defensa como tácticas de extinción, siempre debe ser hasta suelo mineral con la intención de romper la con- tinuidad horizontal del combustible en forma de materia orgánica y así romper la cadena de pirolisis por calor.
Incendios de superficie (figura 9.3): son aquellos que discurren por encima del sue- lo quemando básicamente el pasto, matorral y arbustos que hay sobre la superficie, sin afectar al estrato aéreo del combustible arbolado.
En los montes canarios, en el estrato más próximo a la superficie terrestre tene- mos especies que tienden a quemar con suma facilidad, generando intensidades de fuego medida en longitud de llama de tipo media y alta. Se aprecia un ejemplo de estructura en figura 9.4 donde aparecen especies como la retama amarilla (Teline microphylla), el brezo (Erica arborea) que hace honor a su nombre científico y consigue, a diferencia de la Península, portes arbóreos, los tomillos (Micromeria lanata, Micromeria benthamii, Micromeria pineolens), el escobón (Chamaecyti- sus proliferus), el codeso (Adenocarpus foliolosus) y las jaras (Cistus monspeliensis, Cistus symphytifolius). Estas especies conforman buena parte de los sotobosques insulares sobre todo del piso de vegetación del Pinar de Pino Canario.
Como medio de lucha contra los incendios de superficie, en los últimos años, se han realizado numerosas quemas prescritas en Gran Canaria como instrumento de
investigación para conocer la adaptación de las especies que componen el piso bioclimático correspondiente al pinar de pino canario, como herramienta de ges- tión de selvicultura preventiva en zonas en este caso de pinar de repoblación, sobre todo con la especie autóctona Pinus canariensis y como sistema de formación y práctica para las diferentes unidades operativas de las distintas islas e incluso de fuera del archipiélago.
Figura 9.4; estructura de vegetación de pinar de pino canario. (García, 2006)
Incendios de copas (figuras 9.5 y 9.6): este tipo de incendio afecta en mayor o menor medida al estrato aéreo de los vegetales arbóreos, sobre todo en estructuras densas de especies de coníferas.
El grado de afección a las copas de los árboles dependerá de las condiciones meteo- rológicas, topográficas y de la densidad y disposición del combustible de la masa, en otras palabras, de la carga de combustible y de la existencia o ausencia de con- tinuidad vertical y horizontal de material preparado para arder (figuras 9.7 y 9.8).
Figura 9.5; Fuego de copas pasivo. Elaboración
propia Figura 9.6; Fuego de copas activo. Elaboración propia
Figura 9.7; Continuidad horizontal (tangencia
de copas). Elaboración propia Figura 9.8; Continuidad vertical (escalera de combustible). Elaboración propia
Podemos encontrar 3 tipos de incendios de copas clasificándolos en función de la afección a éstas. Si la afección es puntual y de forma individualizada a algún pie del rodal, lo llamamos antorcheo puntual. Si la afección es continua a todas las co- pas del rodal pero el incendio necesita del combustible de superficie para seguir quemando las copas, lo definimos como incendio pasivo de copas. Si el grado de afectación también es continuo a todas las copas y este fuego es independiente de la propagación del fuego de superficie, diremos que es un fuego activo de copas. Para que este último caso se dé, la masa debe tener tangencia entre copas, presencia de fuerte pendiente y viento fuerte, podría darse el caso en masas de pino y brezo
en el norte de las islas bajo un régimen meteorológico de Alisio y con condiciones de sequía importantes (mediados/finales de verano).
El recordar que el incendio forestal está regido básicamente por 3 factores, el viento, la topografía y el combustible vegetal sirven para introducir la segunda clasifica- ción, en función de qué factor le rige.
El incendio regido por viento presenta unas características geométricas determina- das. Su velocidad de propagación es muy elevada, eso hace que tengan forma alar- gada, con mucha más longitud de flancos si se compara con la longitud del frente de cabeza (figura 9.9).
Figura 9.9; Geometría típica de un incendio regido por viento. Elaboración propia.
El viento dota un aporte extra de oxígeno al fuego, además de tumbar la llama y aproximarla mucho más al combustible, lo que consigue que éste se seque con más facilidad y ponga el combustible en condiciones de disponibilidad para arder con mayor rapidez.
Este tipo de incendio se detecta mediante la observación de la columna convectiva extrañamente tumbada y que se despega poco o nada de la superficie.
El motor que genera más carreras que aumentan la superficie del incendio lo en- contramos en los flancos, cada vez que se abre uno de estos, genera un foco que corre de cabeza poniendo en peligro a las posibles unidades que estén trabajando por delante, es por este motivo que la principal estrategia de ataque está enfocada
hacia el control de los flancos ya que la cabeza, por exceso de velocidad de propa- gación, se encontrará fuera de capacidad de extinción.
Hay que prever que el movimiento de la cabeza será siguiendo la dirección de la carena o divisoria hacia el punto más elevado de la zona que evidentemente quede en su dirección de propagación.
Figura 9.10; Contraviento generado en la ladera de
sotavento. elaboración propia
Mención relevante tiene un subtipo dentro de los incendios regidos por viento y son los incendios de contraviento (figura 9.10) que aprovechan los rebufos y remoli- nos provocados justo a sotavento de la divisoria planteando auténticos quebraderos de cabeza a los directores de extinción y analistas por tal de atajarlos de la forma más eficiente y segura posible.
Dentro de la topografía, como veremos en el siguiente apartado sobre comporta- miento, la pendiente, rugosidad y exposición al sol, son factores determinantes para evaluar su comportamiento. El incendio regido por topografía presenta como ca- racterísticas que su columna convectiva está bien definida y verticalizada, es difícil conseguir diferenciar la cabeza de los flancos y quemarán de forma similar, sea cual sea la parte del incendio si se encuentran los mismos tipos y cargas de combustible. Son incendios que tienden a quemar hoyas por completo, experimentando un cambio de comportamiento cuando cambia de exposición o vertiente debido a la diferente temperatura y cantidad de humedad que tiene el combustible. Es en es- tos casos, cuando cambia de ladera, cuando podemos encontrar oportunidades de ataque y donde centraremos la estrategia de extinción.
En este tipo de incendios regidos por la topografía, adquiere mucha importancia la presencia de vientos locales ya que interactuarán de forma considerable con la topografía favoreciendo o dificultando las labores de extinción.
El medio natural también determina la forma y cómo quema un fuego, así los facto- res más importantes a tener en cuenta para los incendios regidos por el combusti- ble son la cantidad o carga de combustible, el grosor, su continuidad tanto vertical como horizontal, su densidad y compactación, así como la cantidad de resinas y sustancias esenciales capaces de inflamarse y su contenido en humedad.
La oportunidad de control de este tipo de incendios se encuentra en el cambio de combustible, bien por modificación en cuanto a su carga, bien porque cambie el modelo, bien porque se influya de forma notable en su cantidad de humedad, o se modifique su distribución tanto horizontal como vertical.