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Brain drain versus brain gain: las concepciones clásicas de la migración

CAPÍTULO 1. El marco teórico de las migraciones internacionales

1.2. Migración cualificada: una revisión conceptual

1.2.1. Brain drain versus brain gain: las concepciones clásicas de la migración

El brain drain, un fenómeno internacional en su moderna interpretación, se origina en la época de la postguerra (Carr et al., 2005). Concretamente, representa una solución al problema del déficit de especialistas altamente cualificados en el caso de los países ganadores de la Segunda Guerra Mundial (sobre todo los Estados Unidos y la Unión Soviética) que se enfrentan a una nueva etapa de desarrollo científico y tecnológico (Iredale, 2001; Tascu, et al., 2002). Sin embargo, el concepto de brain drain surge en la literatura sobre inmigración en la década de los

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años 1960 para referirse a la pérdida de personal cualificado europeo (principalmente proveniente del Reino Unido que emigra hacia Estados Unidos) (Kroef, 1970, Ackers, 2005; Horvat, 2004, Cervantes y Guellec, 2002). El término goza de tanto éxito, que hasta la década de los años 1990 el debate de la inmigración cualificada se enmarca, predominantemente, en el concepto de brain

drain (Meyer, 2003).

Tal y como se puso de manifiesto anteriormente, la literatura, define el brain drain como el resultado de desequilibrios económicos y políticos en el sistema mundial. En este sentido, los gobiernos neocoloniales conjuntamente con las empresas multinacionales participan en la economía global, siendo el fenómeno migratorio el resultado inevitable del proceso que conlleva el desarrollo del capitalismo. Así, para Portes (1976), la emigración de profesionales representa una respuesta específica disponible a un pequeño grupo -altamente cualificado- en una situación general de asimetría en la relación entre naciones. En la misma línea apuntan Matthews y Zander (2000), según los cuales el brain drain es el hecho inevitable de las naciones pequeñas que están a la sombra de las potencias económicas (2000:17).

Desde estas perspectivas, tanto las consecuencias de dichos desequilibrios como los procesos migratorios que acarrean, generan una serie de efectos. Concretamente, el

brain drain se produce cuando la emigración de personas con estudios

universitarios, desde países en vía de desarrollo hacia países desarrollados, es resultado de factores pull-push y alcanza niveles significativos que no se ven compensados por los efectos de las remesas, las transferencias de capitales, conocimiento y tecnología (Lowell y Findlay, 2001; Kuznetsov y Sabel, 2006; Beine et al., 2008; Saxenian, 2005; Miwagiua, 1991). Desde esta perspectiva, altos niveles de migración cualificada ralentizan el potencial económico del país emisor.

Posteriormente, se desarrolla una línea teórica que pretende englobar también los aspectos positivos que conlleva la migración cualificada sobre los países emisores. Uno de los aspectos que destacan los académicos del brain gain, tiene que ver con las contribuciones directas de los migrantes cualificados a través de las remesas. Así, a pesar de ser pocos los inmigrantes cualificados que envían remesas, cuando lo hacen, las cantidades son mayores que en el caso de los trabajadores no

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cualificados (Lowell y Findlay, 2001; Kuznetsov y Sabel, 2006). Eso se debe, principalmente, a los salarios más elevados que perciben, gracias a la posición privilegiada de estos migrantes en la estructura ocupacional y social de los países receptores.

Pero la mayoría de las aportaciones de la literatura sobre brain gain giran en torno a los efectos que genera la emigración cualificada sobre el aumento en los niveles de capital humano en los países de origen. Uno de los primeros autores en destacar este aspecto es el economista Mountford (1994). Tras desarrollar una serie de modelos matemáticos, este autor logra demostrar que la apertura de una economía en vía de desarrollo hacia la emigración de personal cualificado, tiene consecuencias positivas sobre los niveles de formación de aquellas person as que se quedan en el país de origen. Dicho de otra forma: si hay un proceso de migración por parte de los trabajadores cualificados, eso incentiva al resto de la población a continuar sus estudios, con el objetivo de convertirse en potenciales inmigrante s. Así, se generan procesos de movilidad ocupacional y social inducidos por las expectativas migratorias.

En la misma línea apuntan otros estudios10 según los cuales, doblando la tasa de emigración de las personas cualificadas, se produce un aumento del 5 % en la formación de capital humano en la población autóctona (Beine et al., 2008). Asimismo, la emigración de personas cualificadas estimula positivamente las tasas de crecimiento económico a través del aumento en la inversión del capital humano (Lundbord y Rechea, 2002). Si un trabajador cualificado contempla emigrar a un país de altos salarios, su rendimiento escolar esperado aumenta, igual que los años de escolaridad. De hecho, unas tasas razonables de migración cualificada pueden mejorar la tendencia a invertir poco en capital humano y permiten la formación de capital humano en los países de origen (Stark, 2004).

Sin embargo, estos efectos positivos no se producen independientemente de otras circunstancias y este aspecto lo subrayan todos los autores que trabajan en esta

10 Estudio financiado por el Banco Mundial que incluye la elaboración de censos sobre el nivel de

estudios de los inmigrantes y sus países de origen en el caso de 27 países del OECD en el año 2000 y 24 en el 1990

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línea de investigación. De esta manera, la tesis de Mountford (1994) advierte que para que esos efectos se produzcan, la posibilidad de migrar debe ser lo suficientemente alta como para estimular a los demás actores a seguir estudiando, pero lo suficientemente baja como para permitir que una gran proporción de éstos se queden en el país. Además, no es tan importante el número de personas que adquieren mayores niveles de educación, sino el número de personas altamente educadas que, tras formarse, se quedan en el país. Por otro lado, el estudio realizado por Beine et al., (2008) destaca que países que combinan niveles bajos de capital humano y tasas bajas de emigración cualificada es más probable que experimenten

brain gain y a la inversa. Por último, otro elemento destacable tiene que ver con el

tamaño de los países, ya que son los países más grandes (China, India, Brasil) los que tienen mayores ganancias como consecuencia de la migración cualificada , mientras que los países más pequeños se benefician menos, o incluso se ven perjudicados.

Precisamente por la manera en la que se conceptualiza el brain drain y el brain

gain, los términos reciben una serie de críticas que detallamos a continuación. En

primer lugar, el lenguaje de ambos conceptos, implica flujos migratorios que son permanentes y unidireccionales (Ackers, 2005). Desde esta perspectiva, se concibe la inmigración cualificada como una migración de un solo sentido, definitiva y permanente, de personal cualificado desde los países en vía de desarrollo a los países industriales (Meyer, 2003). A esta visión estática del proceso migratorio se le añade una visión substancialista de las habilidades ya que se entienden como un

stock de conocimientos que forman parte del individuo (Meyer, 2001). Como

consecuencia, para los teóricos que desarrollan el concepto de brain drain, la migración cualificada se traduce en una pérdida para el país de origen, puesto que conjuntamente con las personas, emigra la inversión en capital humano11 (Brown, 2000). En resumen, estos enfoques basados en el nacionalismo metodológico y epistemológico (Patinkin, 1968), se centran en las necesidades individuales de cada país y en los efectos negativos (y en menor medida los positivos) que producen dichos procesos migratorios, sobre todo, en relación a los países de origen.

11 Entendido como la cualificación educativa, las habilidades, las competencias que un individuo

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