Capitulo 3: DISEÑO Y FORMULACIÓN DE LAS POLÍTICAS DE
3.1.2 Plan Nacional de desarrollo Alternativo (PLANTE)
3.1.2.4 Breve descripción del programa:
En el marco de la lucha en contra de los cultivos ilícitos, hay dos líneas de acción que se establecen en forma diferenciada dependiendo del número de hectáreas cultivadas. Para los cultivos industriales, se adopta la estrategia de fumigación como herramienta de erradicación forzosa. Para los cultivos de subsistencia, que son realizados directamente por campesinos e indígenas como parte de su sistema de producción y/o buscando complementar sus ingresos a través de esta actividad, se creó un Programa de Desarrollo Alternativo – PDA14.
Este PDA se convierte en 1996 en el PLANTE y pasa de ser un programa adscrito directamente de la Presidencia de la República, cuando además se le otorga autonomía.
El PLANTE está orientado a brindar, a partir de la erradicación de cultivos ilícitos, una alternativa económica de vida legal a los pequeños productores de dichos cultivos en comunidades indígenas y campesinas. Son cultivos de pequeña escala cuya extensión no supera las 3 hectáreas de coca o 0.25 hectáreas de amapola y cuya producción es vendida a través de intermediarios.
Se estima entonces, que en los municipios en los que interviene el PLANTE aproximadamente el 73% de la población tiene necesidades básicas insatisfechas y el 44% se encuentra en situación de miseria y es estos lugares donde se concentra el 40.7% del total de hectáreas cultivadas a nivel nacional. Lo anterior, permite afirmar la vinculación existente entre la producción del ilícito y la situación de pobreza.
El PLANTE tiene cinco componentes centrales en el diseño de su política15:
• Impulsar el fortalecimiento institucional y comunitario en las zonas PLANTE: se busca consolidar el proceso de descentralización y modernizar la capacidad de gestión de las administraciones municipales, concediendo particular importancia al desarrollo de proyectos que alienten la reconstrucción del tejido social a través de apoyo al establecimiento de formas asociativas y empresariales en las comunidades.
• Implementar procesos tecnológicos y de producción en zonas PLANTE: se busca estimular y consolidar el desarrollo de las economías locales a
15 En función de estos componentes, es que se realiza la evaluación del programa, a través de indicadores
de desempeño elaborados para cada uno de ellos. Estos indicadores son elaborados por el Sistema Nacional de Evaluación de Resultados Sinergia PLANTE y por reportes de la subdirección de ejecución de proyectos y de las agencias de cooperación internacional UNDCP, UNOPS, USAID.
través del mejoramiento de las condiciones y factores que integran las cadenas productivas de los diferentes sectores
• Implementar procesos de conservación y recuperación de áreas frágiles y de manejo especial en zonas Plante: se busca conservar y recuperar el entorno agroecológico en el que se ejecutan los proyectos que apoya el Plan.
• Mejorar las condiciones de infraestructura para el desarrollo rural en zonas PLANTE: se busca contribuir a aumentar el nivel de vida de la población y apoyar la modernización, competitividad y sostenibilidad de las actividades económicas (infraestructura de comunicaciones, saneamiento básico y electrificación).
• Apoyo a pueblos indígenas en Zonas PLANTE: se busca lograr el
reconocimiento de la diversidad étnica y cultural y promover el fortalecimiento de las jurisdicciones indígenas, apoyándose programas que permitan mantener los sistemas productivos tradicionales.
• Si bien el PLANTE empezó siendo un programa de carácter nacional en cuanto a su financiación, desde 1998 hasta el año 2001, el aporte de la cooperación internacional se ha incrementado, hasta el punto que en este último año la cooperación internacional supera a la financiación nacional, como muestra el cuadro No.1. Sin embargo, en el balance del periodo, los porcentajes casi se equilibran siendo mayor aún, el aporte nacional.
Cuadro No. 1
Dentro de esta cooperación internacional, como se muestra en el cuadro No. 2, el principal contribuyente es la agencia USAID que aporta cerca del 92%16
del total de los recursos de origen internacional.
Cuadro No 2 Fuente Periodo Valores en us$ USAID 1997 - 2005 92.313 UNDCP 1996 - 2002 5.750 RPCHINA 1997 - 1998 0.636 FONDO JAPONES BID 1997 0.310 Japón UNDCP 2001 0.225
CICAD - OEA 1998 - 2002 0.434 REP Corea 1996 0.097 PNUD 1997 - 1999 0.177 Francia 1998 - 1999 0.059
Fuente: Elaboración propia con base en datos PLANTE.
Paradójicamente, se puede observar que este 92% de los recursos proviene del país que genera la mayor demanda del bien final. Adicionalmente, el plan se inscribe desde una óptica de ataque a la oferta de materia prima para la elaboración de sustancias psicotrópicas sin cuestionar la demanda.
En el marco de este programa, a la hora de realizar una interpretación operativa, existen dos instrumentos de gestión creados para la financiación de los proyectos que participan en el programa. El primero, es el Instrumento de Capitalización Empresarial - INCUAGRO: incubadora y promotora de empresas PYMES. Este instrumento propende a la generación de alianzas estratégicas con el sector privado y lo motiva para que este participe como inversionista, siempre con menos de un 30% de la nueva empresa.
El segundo instrumento de gestión, es el Instrumento de Apoyo a grupos Asociativos y comunitarios - IAGAC que promueve la transferencia de tecnología, y facilita los procesos de producción y comercialización.
A partir de 1998 el PLANTE se reformula incorporando Planes Regionales de Desarrollo Alternativo. El criterio de cobertura es de 96 municipios
Grafico No. 2
Descrito el programa en líneas generales, el análisis se centra en el cultivo ilícito de la coca y en el departamento más representativo en cuanto a su producción, que es el Departamento del Putumayo.
Resulta interesante analizar los llamados “2 escándalos” existentes en Colombia debido al contexto actual. Estos son los derivados del cultivo ilícito y la pobreza. Para analizar el primero, utilizaremos los indicadores del PLANTE. Para analizar el escándalo social de la pobreza, utilizaremos el Informe Nacional de Desarrollo Humano-INDH- del PNUD.
A partir de estos indicadores, como se observa en el gráfico No.3, en el departamento del Putumayo, es donde se concentra la mayoría de los compromisos firmados para la erradicación de coca. Eso obedece a que en este departamento se concentra aproximadamente el 60%17 de los cultivos
de coca de subsistencia del país. Esto explica el hecho, no casual, de que
17 Fuente: www.desarrolloalternativo.gov.co
Los departamentos que abarca el PLANTE están señalados con color amarillo. Dentro de ellos, las zonas donde se concentran los cultivos ilícitos de coca aparecen señalados con verde.
en este departamento todos los proyectos estén financiados exclusivamente por USAID.
Gráfico No.3
Adicionalmente, para abordar el escándalo de la pobreza, nos remitimos al INDH, de donde se puede afirmar que la región se caracteriza, además, por un índice de desarrollo humano inferior al promedio del país18. Para el año
2001, el IDH del Putumayo era de 0.755 frente al INDH que ascendía a 0.771.
El PLANTE, propone el reemplazo de los cultivos ilícitos por cultivos lícitos, que son determinados por este programa a través de estudios de factibilidad. Al departamento de Putumayo le fue asignado el cultivo de Palmito de Cochaduro.
Cada cultivador asume un compromiso de erradicación voluntaria por escrito (establecidos en una serie de documentos jurídicos) mientras que INCUAGRO e IAGAC asesoran y asisten a cada cultivador en el reemplazo del cultivo. El producto final es procesado y comercializado por una empresa comunitaria constituida para tal fin: AGROAMAZONIA.
Esta es la manera como el programa busca viabilizar el tránsito del cultivador de un cultivo ilícito a uno lícito y sacarlo adicionalmente de la situación de pobreza, al permitirle establecer un cultivo sustentable desde el punto de vista económico.
El programa no realiza directamente ningún tipo de definición sobre la pobreza que busca erradicar. La pauta para identificar la población meta, estriba en acotar el universo a partir de tres criterios: un cultivo ilícito, en un minifundio y realizado por parte de una comunidad indígena y/o campesina. Sin embargo, en las condiciones socioeconómicas colombianas esta realidad viene atada a situaciones de pobreza. De esta manera, la particularidad de este programa, que lo vuelve nuestro objeto de estudio, vincula de modo interdependiente la pobreza y el delito.
En esta intervención los actores relevantes son los siguientes:
• El Estado: Diseña, financia y administra el programa, con recursos propios y recursos provenientes de la cooperación internacional.
• INCUAGRO e IAGAC: La primera actúa como incubadora de empresas, asesorando a los cultivadores. Actúa como nexo entre la esfera estatal y el mundo privado. IAGAC provee las facilidades tecnológicas y de desarrollo productivo del proyecto.
• Empresas Privadas: Mediante INCUAGRO éstas son incluidas como
inversoras en los proyectos empresariales creados entre los cultivadores. Otras empresas privadas participan de la comercialización del producto, identificamos a Carrefour para el caso del palmito putumayense. Estas empresas son claramente de tipo mercantil.
• Organizaciones Internacionales y Agencias de Cooperación Internacional: Colaboran cofinanciando el PLANTE según datos del cuadro No2.
• Sociedad Civil: Identificamos dos grupos: Los indígenas y campesinos cultivadores del palmito y, por otra parte, los consumidores de dicho producto.
• ONGs: Como el programa, en general, tiene como componentes el
fortalecimiento cultural y la permanencia de las comunidades indígenas en su territorio, se vale de las ONGs locales que soportan y apoyan la consecución de esos objetivos.
En el programa se pueden identificar principalmente acciones individuales, en el entendido que los resultados para el individuo que las emprende no están vinculados a los resultados del grupo. Esto puede observarse, por ejemplo, en el compromiso voluntario e individual con el cual se inicia el programa. Por otra parte, la agregación de acciones individuales podría ser vista por defecto como acción colectiva, cuando éstas se dirigen al reconocimiento de la comunidad étnica. El resultado, en este caso, para cada uno de los individuos que integran la comunidad estaría asociado al reconocimiento de la comunidad toda, y de allí que esté vinculado al resultado del grupo y pueda hablarse de acción colectiva. En el marco del programa, tanto las acciones individuales como las acciones colectivas, satisfacen necesidades objetivables, tales como la generación de alternativas al ilícito, la superación de la pobreza, entre otras. Adicionalmente, también se pueden identificar necesidades subjetivas, cuya existencia depende de la conciencia del individuo, entendiendo que el PLANTE en su conjunto busca lograr la toma de conciencia sobre los fenómenos ilícitos.
En este programa subyace una visión portadora, en tanto el destinatario del programa es definido por las cualidades que posee, como la de aprovechar el potencial que tienen para producir, pero pasando de una actividad ilícita a una lícita. Son los campesinos e indígenas quienes detentan la posibilidad del cambio de su propia situación. Asimismo, los indígenas son portadores de un modo de producción originario que contribuye en términos de la sustentabilidad de la producción.
El programa opera con subsidios a la oferta: provisión de asistencia, de infraestructura, de recursos humanos y financieros, salud, electricidad, gestión para la colocación final del producto. Con relación a esto, podría existir un cuasimercado en la medida que el precio real de los palmitos fuese subsidiado por el Estado para incentivar su compra por parte del intermediario mercantil. De existir, pensamos que se desarrollaría entre los productores y Carrefour, interviniendo el Estado como la fuente del subsidio.
A partir de la visión portadora del programa, se reconoce que existe un capital social y cultural de la comunidad en la que se interviene. El Programa busca generar, instalar y potenciar, el capital social y cultural. En cuanto al capital cultural, entendido como las inmaterialidades acumulables y utilizables estratégicamente (tangibles o intangibles) para definir el poder de un determinado individuo en la sociedad, se rescatan las actividades existes de las comunidades indígenas y su producción tradicional para potenciarlas. Asimismo, se apunta a un cambio de status que incide directamente en la valoración cultural de los individuos: de delincuente (ilegal) a empresario (legal). En los términos de Bourdieu, se registra que las comunidades que participan del programa han experimentado aprendizajes importantes que mejoran sus posibilidades de afrontar con éxito los retos del desarrollo alternativo, especialmente aspectos técnicos de la producción (capital incorporado).
En lo que refiere al capital social11, se constata que se ha recuperado gran parte de la confianza por parte de la población beneficiaria con respecto a las políticas y acciones del gobierno nacional. Adicionalmente, se han generado redes sociales con base en asociaciones campesinas que se fueron fortaleciendo hasta constituir redes departamentales de asociaciones comunitarias con gran capacidad de movilización y un enorme potencial en términos de autogestión del desarrollo. Lo anterior se ve reflejado en un elemento particular; la firma del compromiso de erradicación se sostiene sobre la confianza que se genera entre los beneficiarios y el gobierno. Sin duda, es este input lo que dinamiza y crea capital social en la medida que encuentra redes y asociaciones en la sociedad intervenida.