5. Tipologias arquitectónicas
5.2 Recintos y acotados funerarios
5.3.2 Hipogeos y semihipogeos construidos
5.3.2.1 Cámaras de carácter hipogeo
Lamentablemente, el estado de conservación en los monumentos hipogeicos que han llegado hasta nuestros días, así como la casuística del hallazgo (no siempre bajo una metodología adecuada), impide conocer con exactitud la verdadera naturaleza subterránea de la mayoría de los casos, así como su relación con al- guna otra supraestructura. En este sentido, resultan fundamentales la presencia y características de los sistemas de acceso, de tal manera que la ausencia total de vanos de entrada o la existencia de tramos escalonados podrían sugerirnos un carácter subterráneo o semisubterráneo de la estructura en cuestión (vid. infra). Aun así, debemos ser cautos en las asignaciones, ya que las escaleras pueden
también indicar el acceso a un piso o aterrazamiento superior. Este es el caso de un monumento de la necrópolis de Pizzone, donde una cámara funeraria se situó en una plataforma artificial en altura, unida a la vía funeraria por medio de una escalera de acceso (spagnolis, 2000, 20).
Conocemos la existencia de varias cámaras funerarias hipogeicas en territo- rio andaluz, algunas de ellas relacionadas con estructuras de tipo turriforme o edícola dispuestas a nivel de superficie. Este es el caso de la localizada en Facial- cázar (Utrera, Sevilla), cerca de la antigua ciudad romana de Salpensa, sobre una colina de escasa altura. Los restos del edificio, de 5,40 m de lado y casi 3 m de altura, hacen referencia a “cuatro pilarotes de opus caementicium”, despo- jados de su revestimiento original de sillería, que formarían parte del macizo
182. En el ámbito ibérico de los siglos III-I a.C. se dieron distintas maneras de simbolizar el estatus en la tumba que, seguramente, no desaparecieron de forma brusca tras la victoria romana en la Segunda Guerra Púnica y que entroncan con las cámaras funerarias, las esculturas de animales o los monumentos turriformes decorados con escenas de variado tipo (jiménez díez, 2008).
183. A tumbas de este tipo corresponden las documentadas en las necrópolis de Trayamar (Málaga), Almuñécar (Granada) y Villaricos (Almería) (astruc, 1951; schubart, niemeyer, 1976, 191 ss.).
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del piso superior. Bajo éste se sitúa la cámara con bóveda de cañón, elabora- da a base de grandes sillares, en cuyas paredes aparecen nichos rematados en arco de medio punto (jiménez, 1975, 872). De otra más, descubierta en El Toril (Gerena, Sevilla), sólo conocemos la referencia a “una construcción cuadrada,
constituida por muros de ladrillo que encierran un núcleo de hormigón, en cuya base hay una especie de cripta u hornacina abovedada con rosca de ladrillo”.
Se trata de un edificio de dimensiones reducidas, 3,40 m de lado, con una parte subterránea en la que se alojaban las distintas ollae (jiménez, 1975, 871). Una estructura similar se encuentra en la provincia de Málaga, más concretamente, en el Término Municipal de Benalauría, asociada a una villa rústica (nieto, 2006, 88). Ésta se configura como una cámara, de 2,7 x 3,68 m, con bóveda de cañón conservada a una altura media de 0,92 m. Construida completamente en obra de sillería, presenta un vano de acceso de 1 m de anchura en uno de sus lados menores. En su interior se disponen 8 hornacinas rectangulares: dos en la entrada del monumento, dos en su lateral derecho y tres afrontadas en el izquierdo (romero pérez, 1993 - 94, 210). Suponemos que la última se situaría en el fondo de la cámara, ya que no hemos encontrado referencias al respecto. El carácter subterráneo lo confieren los restos de opus caementicium que se con- servan sobre la propia bóveda, pertenecientes a un edificio superpuesto.
Estas criptas funerarias pueden asociarse, igualmente, a túmulos, tal como se comprueba en los cinco monumentos circulares de la Necrópolis Occidental de
Carmo (bendala, 1976b, 88). Dentro de este grupo, el conocido como “Mauso-
leo del Campo de los Olivos” ha conservado un conducto de libación practicado en la techumbre, lo que indica la presencia de algún tipo de estructura superior; teoría sugerida también para el hipogeo de la Necrópolis del “Cerrillo de los Gordos” (Castulo), debido a la existencia de una apertura rectangular abierta entre los sillares que actuaban de dintel y cuyo fin sería el de facilitar las profu-
siones (jiménez díez, 2008).
La “Mazmorra”, Torreparedones (Baena/Castro del Río, Córdoba)
El descubrimiento del “Mausoleo de los Pompeyos” (vid. infra) motivó nue- vas intervenciones en la necrópolis septentrional de Torreparedones, que dieron como resultado el hallazgo de una segunda cámara funeraria (corte, 1839, 327
cfr. beltrán fortes, 2000 a, 113-136). Según la descripción de Valverde, estaba
conformada por un “piso bajo de 1 torre cuadrangular con bóveda de mortero y
que mide 4,65 m de largo por 2,60 de ancho: al lado de Poniente tiene 2 gruesos muros de 3,20 m de largo que forman un estrecho pasillo que da entrada a la torre, la cual se halla a unos 400 m al Norte de la fortaleza”; por tanto, próxi-
mo al recinto amurallado de la ciudad y al monumento citado anteriormente. Aunque desconocemos con exactitud la tipología de la construcción, debió estar ricamente decorada, como demuestra el hallazgo de un friso de casetones, hoy desaparecido (fig. 77). Las concomitancias de éste con los de metopas alternas procedentes del área jiennense, tanto en lo que se refiere a la temática (repre-
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sentaciones báquicas y busto de la difunta) como a las proporciones, permiten proponer para el conjunto una cronología centrada en el siglo I d.C. (beltrán fortes, 2002a, 132).
El friso formaría parte del primer cuerpo de una estructura funeraria de va- rios pisos, al estilo de los monumentos de tipo edícola del Alto Guadalquivir (2000 a, 135 ss.). Sin embargo, la mención por parte de Valverde de un estrecho
y largo pasillo conformado por dos muros de considerable grosor, nos remite a l modelo de cámara funeraria con dromos de acceso, por lo que es probable que la construcción quedara, al menos en parte, soterrada. La posible naturaleza subterránea no impide la existencia de decoración arquitectónica que, como puede observarse en el hipogeo de los Volumnii, en Perugia (toynbee, 1993, tav. 6), o en el de la Medusa, en Bari (mazzei, 1995, fig. 34 y 54), podía incorporar magníficas fachadas articuladas. Este último, de época helenística, cuenta con un dromos de acceso y fachada tetrástila coronada con un frontón, en el que se ha representado la cabeza de Medusa. Pertenece al grupo de cámaras excavadas en el tufo de Canosa, los cuales disponen de uno o dos vanos en posición axial con respecto al ingreso, normalmente en forma de fachada con semicolumnas rematadas con capiteles jónicos. La decoración en el interior suele ser pintada, con frisos figurados en el interior del vestíbulo (mazzei, 1995, 169 ss.). En esta línea podemos destacar también el hipogeo Palmieri, en Lecce, caracterizado por un dromos con escalera que da paso a una fachada en la que se ha colocado un friso decorativo con guirnaldas y escenas de combate.
Finalmente, tumbas con pórtico han sido localizadas en la necrópolis romana situada en torno a la via Amerina. En este caso los monumentos excavados en la roca presentan una fachada conformada por tres arcos sobre pilastras. Las arcadas sostenían una cornisa de bloques de tufo que funcionaba como lado anterior de una vasta terraza situada en la parte superior, probablemente desti- nada a celebrar diversos cultos funerarios (caretta et alii, 1995, 425).
fig. 77 Friso de casetones procedente de Torreparedones (Baena/Castro del
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Monturque (Córdoba)
El hallazgo, del que no conocemos con exactitud la fecha, se debió a las labores del sacerdote jesuita D. Francisco Serna, que descubrió en su interior restos hu- manos y un busto de mármol blanco (lacort, lópez, del pino, 1993, nota 101). La construcción, conocida como “El Silillo”, está realizada completamente en
opus incertum (fig. 78), con paramentos conformados mediante encofrados su-
perpuestos (fig. 79). Su planta es rectangular, de 4,14 x 3,60 m, y presenta una
fig. 78 Sepulcro conocido como “El Silillo” (Monturque, Córdoba). Fuente: lacort, lópez, del pino, 1993, 134.
fig. 79 Interior de “El Silillo”, donde se aprecian las marcas de los
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184. Estructuras semejantes han sido excavadas en Roma y otras necrópolis del Imperio, entre las que podemos mencionar los hipogeos de Dura Europos (Siria), donde aparecen tumbas de cámara, estrechas y alargadas, con un sólo nicho abierto en la pared de fondo y privadas completamente de decoración (toynbee, 1993, 189 ss.).
altura aproximada de 3,27 m. La puerta de entrada, de 1,65 m de altura y 0,63 m de ancho, se sitúa en uno de los lienzos cortos y habría quedado sellada al exterior por medio de un sistema de losas, tal como evidencian las hendiduras realizadas en los laterales de la misma (fig. 80). En la pared de fondo, en eje con el único acceso a la estructura, se abre un único nicho (0,50 x 0,50 x 0,67 m), re- matado en arco de medio punto (fig. 81). El espacio interno se cubre con bóveda de cañón y es de suponer, por el tipo de material constructivo, que contara con algún revestimiento o mortero.
En la actualidad se encuentra prácticamente soterrada, lo que permite reco- nocer una techumbre exterior plana, sin restos identificables con una posible estructura superior. Además, el escaso tratamiento dado a las superficies exter- nas confirma su naturaleza subterránea, sin que podamos concretar el sistema por el que se accedía al vano de entrada 184. En cuanto a la cronología, la terra
sigillata recogida en su entorno la sitúa en el período romano, aunque sin mayor
precisión (lacort, lópez, pino, 1993, 133-135).
Al igual que en el caso de la Necrópolis de las Maravillas (Málaga) (vid. infra), el monumento se ubica en terrenos pertenecientes al ager de una antigua ciu-
fig. 80 Vano de acceso a “El Silillo” visto desde el interior. Fuente:
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dad romana, en este caso en un lugar próximo al cruce entre la via Corduba-
Anticaria y el Camino de Metedores, relacionado probablemente con alguna de
las villae que se extendían en las proximidades de la Monturque romana185. En torno a estos centros de producción podían generarse amplias áreas funerarias, como así manifiesta la de “Los Chamizos” (ávila, llamas, 2003), que se sitúa a pocos metros del monumento analizado y donde se han documentado más de 300 enterramientos de inhumación.
Montemayor (Ulia)
En el año 1973, bajo la sacristía de la actual parroquia de Montemayor se des- cubrió una cámara subterránea realizada en opus latericium, con característi- cas de construcción romana. Constaba de un arco de medio punto peraltado y bóveda de medio punto rebajado. En su interior apareció un conjunto de las lápidas sepulcrales, que según Ortiz et alii(1993) se encuentran en el Museo de
Ulia; sin embargo, no hemos localizado referencia alguna en el CIL.