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5. Tipologias arquitectónicas

5.2 Recintos y acotados funerarios

5.2.4 Cimentaciones en opus quadratum

Ronda de los Tejares, 6 (Colonia Patricia)

Bajo los restos de un acerado porticado (e-o) y de posibles tabernae abiertas al mismo 117 (ibañez, 1987a; 1990, 176 y 179), fue localizado un muro construido en opus quadratum, que cerraría el extremo Sur de un espacio de tipología in- determinada (fig. 46) (ibañez, 1987a; 1990, 179). Al interior del mismo se descu-

brió una tumba de cremación realizada en fosa simple, la cual acogía una urna de cerámica cubierta con dos tapaderas, una de tradición indígena 118 (ibáñez, 1987a, 1987 b, 115, 1990, 179; garcía matamala, 2002, 275 - 296; 2002 - 2003,

251 - 278). El enterramiento contaba con varios elementos de ajuar, concreta- mente ungüentarios y materiales republicanos, de los que desconocemos su lu-

116. “(…) la hilada superior cuenta con una longitud (…) de 3,85 m estando el módulo de sus componentes entre los 1,05 x 0,40 x 0,55 m y los 1,23 x 0,40 x 0,55 m. La hilada inferior, que se prolonga a cada lado de la superior, tiene un desarrollo de 4,42 m. presentando sus sillares unas medidas que oscilan entre los 1,35 x 0,70 x 0,45 m y los 1,50 x 0,75 x 0,45 m” (liébana, ruiz osuna, 2006, 304).

117. Con relación a estos restos cabe señalar que en el transcurso de la i.a.u. llevada a cabo en 1989 por Mª Dolores Baena en un solar de la calle Reyes Católicos – unos metros más al Norte del que ahora nos ocupa –, se localizó otro tramo de pavimento de losas de pudinga perfectamente alineado con el documentado en Ronda de los Tejares 6. Este nuevo tramo de calzada también presentaba pilares o basamentos de sillería junto a su flanco oriental, lo cual evidencia la continuación del pórtico en esta zona (baena, 1991b, 146).

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fig. 45 Recinto funerario (mf - 4) de la C/ Muñices, esquina con Plaza de la Magdalena. Fuente: liébana, 2004.

gar exacto de localización. El carácter funerario de la zona se confirma, además, gracias al hallazgo de un ustrinum, a tan sólo 1,5 m al ne de la tumba descrita. Así, resulta lógico pensar que el enterramiento se situaría al interior de un re-

cinto de época republicana, dispuesto de forma paralela con respecto a unas losas de caliza pertenecientes a la vía posteriormente fosilizada en el acerado porticado de época imperial (ruiz osuna, 2007, 68).

C/ Realejo, esquina con C/ Hermanos López Diéguez (Colonia Patricia)

La estructura excavada en este solar, ubicado frente a la Iglesia de San Andrés, presentaba una planta rectangular de 4,85 x 2,40 m (fig. 47) (penco, 1998 b, 9 y

18; 1998 c), orientada de n-s. Mientras que su fachada meridional se configuraba

próxima y paralela a la via Augusta 119, la oriental pudo abrirse a otra de carác- ter secundario (vaquerizo, 2001a, 197), de probable uso funerario, dispuesta

de forma perpendicular a la anterior. Los restos del enterramiento (bustum) (vaquerizo, 2001a, 196) y del ajuar funerario le otorgan una fecha de mediados

del siglo I d.C. (penco, 1998b, 9 -10, 15 y 18 - 20). La estructura fue interpreta-

da en un primer momento como un monumento funerario del tipo “Domus o

templete” (penco, 1998 c), al identificar los sillares aislados que componían los

laterales oriental y septentrional como cimentaciones para pilares o columnas (penco, 1998 b, 9 y 20). Sin embargo, posteriores revisiones (vaquerizo, 2001a,

197) han reconocido en los restos descritos un ejemplo claro de recinto fune- rario, considerando estos sillares como parte de los muros que cerrarían por completo la estructura o bases para la colocación de determinados elementos: altares, cipos o estelas. A este respecto, hay que destacar la potente cimentación de los lienzos conservados 120. Además, la factura y dimensiones de los sillares aislados resultan completamente dispares con respecto a los que conforman los

119. Documentada en la cercana i.a.u. llevada a cabo en el nº 17 de la C/ San Pablo (ruiz nieto, 1999a; 1999b). 120. El muro occidental conservaba tres hiladas de sillares de calcarenita de 0,65 m de grosor, dos de cimentación y una de alzado (penco, 1998b).

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fig. 46 Recinto de la Avda. Ronda de los Tejares, 6. Fuente: IBÁ-

ÑEZ, 1987 a; 1990.

fig. 47 Recinto de la C/ Realejo, esquina con C/ Hermanos López

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lienzos Oeste y Sur, lo que impide en principio plantear su pertenencia a una misma construcción.

Por ello no podemos descartar su posible interpretación como monumento funerario, de tipología imposible de precisar con los datos disponibles, pero probablemente decorado, como demuestra la aparición de fragmentos de pintu- ra parietal (penco, 1998 b, 10) y algunos elementos arquitectónicos (ruiz osuna,

2007, 69). El abandono del citado monumento ha sido fechado entre finales del siglo I d.C. y la primera mitad del siglo II d.C. (penco, 1998 b, 10 -11).

“La Constancia” (Colonia Patricia)

De gran interés resulta el conjunto de estructuras murarias excavadas en la an- tigua fábrica de “La Constancia” (ruiz nieto, 1995; 1996 a; 1996 b), interpreta-

das como recintos de planta rectangular dispuestos en torno a calles y espacios abiertos de uso específicamente funerario (fig. 48), que se completaban con la presencia de enterramientos, en su mayoría de cremación, fechados entre los siglos I - II d.C., dispuestos tanto al interior como al exterior de las estructuras (vaquerizo, 2001a, 183). La última revisión, llevada a cabo (vaquerizo, 2001a,

183; vaquerizo, garriguet, vargas, 2005, 62 - 70) distingue, con todas las pre- cauciones lógicas, al menos siete recintos:

Recinto 1 (6,75 x 2 m): se dispone en el ángulo Sureste del solar, con una orientación so-ne y cimentación en opus quadratum. Parece que estuvo dividi- do en dos espacios distintos, de los cuales el más oriental no ha sido tratado por quedar fuera de los límites de la excavación.

Recinto 2 (6 x 3,75 m): situado al Norte del anterior, conservaba los cimientos de mampuesto irregular que dibujaban una planta de tendencia cuadrangular.

Recintos 3, 4, 5 y 6: en la zona Norte de la excavación se configuraba una larga serie de recintos, dispuestos de forma paralela a la calle (e-o) de posible

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uso funerario. Responden, pues, a “una clara planificación previa del espacio

llevada a cabo de forma sincrónica”, como se manifiesta en el uso de la misma

técnica en sus cimientos (opus quadratum) y en el hecho de compartir muros medianeros. Algunos no aparecen cerrados en su totalidad, circunstancia que puede obedecer a la pérdida de los sillares que conformaban sus muros, o a que tal vez estuviesen intercomunicados 121. Idea que se mantiene con toda probabi- lidad para los Recintos 4 y 5, ya que este último, a pesar de sus considerables dimensiones, no presenta restos de tumba alguna en su interior, interpretándose como el posible ustrinum del Recinto 4. Éste último, de planta estrecha y alar- gada, pudo constituir la estancia destinada a enterramiento.

Recinto 7 (6,75 x 3,75 m): presenta cimientos de opus incertum, al igual que el Recinto 2 con el que se encuentra alineado, configurando entre ambos un espa- cio abierto de superficie cuadrangular ocupado por algunos enterramientos (nº 3 y 25) y un ustrinum (nº 10). En su extremo meridional, perdido, se documentó

la cimentación de opus quadratum perteneciente a un nuevo recinto superpues- to al anterior.

Todos los recintos, excepto el nº 5, acogían en su interior un número diverso de enterramientos (vid. esquema vaquerizo, 2001a, 189 -190; vaquerizo, ga-

rriguet, vargas, 2005, 62 - 70), la mayoría de cremación secundaria, pero que sin embargo no presentan ninguna similitud en los tipos, lo que impide estable- cer relaciones familiares o de cualquier otro tipo entre ellos 122. Lo mismo ocurre con los enterramientos practicados fuera de los recintos y dispuestos de forma aleatoria. El paisaje de este sector funerario se completaba con algunos ustrina y una cisterna relacionada con el mantenimiento de la necrópolis y la celebra- ción de ritos periódicos.

Con base en la fábrica de las cimentaciones, los Recintos 2 y 7 podrían inter- pretarse como los más antiguos, aunque el estudio de los materiales indica que todos los casos – excepto el Recinto 1, que arranca en el siglo II d.C. – fijan su comienzo en la primera mitad del siglo I d.C. para abandonarse a lo largo de ese mismo siglo (vaquerizo, 2001a, 190; vaquerizo, garriguet, vargas, 2005, 62 - 70).

RAF -TAV 1990 -1991 (Colonia Patricia)

Cercano al Viaducto del Pretorio se detectó un muro de sillares de calcarenita, con orientación ne-so, del cual se conservaba una única hilada con dos sillares (fig. 49) (ibañez et alii, 1990). Este muro fue interpretado como “parte de una es-

tructura muraria (...) posiblemente relacionada con el carácter cementerial de la zona, que fue saqueada o arrasada durante época medieval islámica tal vez con el fin de reaprovechar los sillares” (ibañez et alii, 1990). Durante el Seguimien-

to Arqueológico aparecieron varios muros en opus quadratum, reforzados con mampostería, que formaban una especie de recinto o construcción de planta

121. Casos similares se conocen en otras necrópolis como por ejemplo la via Lurentina de Ostia donde los recintos 17, 18 y 22 aparecen conectados, constituyendo un único conjunto (floriani squarciapino, 1958, 1994 ss.)

122. Como indica D. Vaquerizo (2001a, 190), es posible que la uniformidad en los enterramientos deba buscarse en los ajuares.

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cuadrada. Parece ser que su interior, así como en su entorno, se habrían locali- zado varias tumbas de cremación e inhumación a las que se refiere una noticia de prensa123. Además, en las inmediaciones de tales recintos fue documentada una fosa rectangular con restos de cremación, tal vez un ustrinum al servicio de aquéllos (vaquerizo, 2001a, 182).

Avenida Gran Vía Parque (Colonia Patricia)

Las labores de Seguimiento Arqueológico llevadas a cabo en el nº 14 de esta Avenida, permitieron documentar, concretamente en el denominado Sector B, la existencia de varios sillares de calcarenita que formaban ángulo. La estructura, interpretada como un recinto funerario, estaba completamente alterada en sus extremos por diversas zanjas destinadas a la instalación de tuberías modernas para el abastecimiento de agua y electricidad. A pesar de ello, la cimentación se hallaba casi intacta, constituida por 7 sillares de calcarenita y con unas di- mensiones totales de 1,90 m de largo y 0,75 m de ancho (fig. 50). No obstante, la limitación de espacio durante los trabajos impidió constatar el muro de cierre (garcía matamala, martín, moreno, 2005, 113 ss.). Directamente relacionado con la estructura apareció un sarcófago de plomo delimitado en su lado occiden- tal, a modo de cista, por medio de una tegula en posición vertical 124 y cubierto de igual forma con varias tegulae dispuestas en horizontal (garcía matamala, martín, moreno, 2005, 115). El sarcófago contenía los restos inhumados de un individuo infantil, acompañado de un rico ajuar compuesto de cuatro ungüen- tarios de cerámica Oberaden 29, tres ungüentarios de vidrio – uno perteneciente al tipo Isings 6/26 y dos al tipo Isings 28 a – y un herma de mármol (garcía

matamala, martín, moreno, 2005, 121 ss.), que, lamentablemente, no permi- ten concretar una cronología más allá de aquélla que comprende los siglos I - II

123. Diario Córdoba del día 12 de marzo de 1991.

124. Es posible que en lado oriental contara igualmente con otra tegula, aunque la alteración de la secuencia debido a una zanja realizada para la instalación de una tubería contemporánea nos impide comprobarlo (garcía matamala, martín, moreno, 2005, 115 - 116).

fig. 49 Recintos descubiertos durante las obras del raf - tav’91.

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d.C. (garcía matamala, martín, moreno, 2005, 124 ss.). A 1,15 m al Sur de la tumba anterior se halló otro enterramiento infantil que, en este caso, pre- sentaba una cubierta a doble vertiente que reutilizaba la tapadera de una caja funeraria en caliza. La estructura interna de la sepultura quedaba protegida por medio de dos hiladas de guijarros de pequeño tamaño dispuestas únicamente en el lado oriental. La ausencia de cualquier tipo de estructura de delimitación en la parte occidental podría explicarse por su proximidad al recinto funerario, lo que demostraría la indudable relación entre ambos. En el interior de la tumba se hallaron dos fragmentos de cerámica de paredes finas, no diagnosticables, y dos bordes de cerámica de tradición indígena, tipos característicos del siglo I d.C. (garcía matamala, martín, moreno, 2006, 124).

Avenida del Corregidor, esquina con Avenida de Linneo (Colonia Patricia)

Del conjunto general de enterramientos localizados en este importante sector de necrópolis, caracterizado por la abundancia de simples fosas excavadas en la tierra, destaca la tumba nº 12, fechada a mediados del siglo I d.C. (vargas, gutiérrez, 2004, 312, lam. i). Se trata de una construcción elaborada con si- llares de calcarenita, que se disponen de manera vertical, conformando un es- pacio de planta cuadrangular de unos 2,60 x 2,37 m (unos 9 x 8 p.r.) (fig. 51a). No contamos con referencias acerca de ningún tipo de cimentación, por lo que suponemos que la estructura estaría dispuesta directamente sobre el suelo de uso. Por su parte, los sillares no parecen haber sido trabajados para recibir una hilada superior, de tal manera que si contó con un alzado éste debió realizarse con adobe o tapial. Por último, en uno de los extremos cortos el sillar situado

fig. 50 Momento del descubrimiento del recinto y tumba nº1 del

Sector B, en la Avda. Gran Vía Parque. Fuente: garcía, martín, moreno, 2005, lam. 4.

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al centro cambia de dirección con respecto a los demás, creando una especie de saliente hacia el exterior. No sabemos si esta disposición es el resultado de un mejor ajuste de los bloques o vendría determinada por alguna función es- pecífica, por ejemplo, como apoyo de una escultura, estela, ara o al servicio de los rituales propios del mundo funerario. En este sentido, traemos a colación la denominada “Tumba de Felícula”, procedente de la Necrópolis Oriental de

Baelo Claudia (sillières, 1997, 193). Conformada por una base cúbica de casi 1

m de lado, presenta en el lado que mira hacia el mar una losa de caliza que pudo servir de mesa para ofrendas o libaciones, y en la que fue colocado un pequeño busto de piedra (paris et alii, 1926, 34 ss.). De igual forma, la planta del recinto de la Avda. del Corregidor recuerda a los grandes cercados de esta necrópolis gaditana, los cuales presentan en su muro de fondo un basamento de planta cuadrangular correspondiente a un monumento en forma de torre (sillières, 1997, 195, fig. 107) o a una estela de gran tamaño (paris et alii, 1926, 50 ss., fig. 32).

En el interior no se detectaron restos de ningún tipo de suelo ni decoración, sólo la urna, calzada con cantos de río 125 y acompañada de un ajuar compuesto de un único ungüentario de vidrio tipo Isings 28 b, restos de vidrio y cerámica

de terra sigillata gálica. La ausencia total de restos de cremación en la urna ha llevado a interpretar la tumba como un posible cenotafio o memoria 126 (vargas, gutiérrez, 2004, 313). Entre finales del siglo I d.C. y mediados del siglo II d.C., tras una serie de colmataciones provocadas por las constantes arroyadas del cercano río Guadalquivir, asistimos al reaprovechamiento de la estructura como

ustrinum, tal y como demuestran los distintos niveles de ceniza detectados en

su interior. Los propios sillares que configuran la tumba muestran la elevada temperatura alcanzada en su interior con visibles evidencias de fuego (vargas, gutiérrez, 2004, 316). Finalmente, tras el uso como enterramiento secundario, la estructura retoma su función originaria con un último enterramiento en urna (tumba nº 16), colocado sobre el nivel de cenizas anterior y al que se asocian fragmentos de terra sigillata que indican una cronología de mediados del siglo II d.C. (vargas, gutiérrez, 2004, 317).

Restos de otro recinto funerario, tal vez de época augustea, fueron locali- zados en el Tramo 1 de la intervención (vargas, gutiérrez, 2007, 280). Su identificación fue posible gracias al hallazgo de tres de sus muros realizados en mampostería trabada con mortero de cal, que se asentaban sobre una poten- te cimentación. Asociado al mismo se pudo distinguir un amplio espacio con suelo de picadura de sillar, el cual se extiende a lo largo de gran parte del área funeraria circundante.

125. Esta urna se corresponde con una tipología especial de un tipo concreto de paredes finas, xxi de F. Mayet, ya que es la primera vez que se documenta esta forma con unas dimensiones de cierta relevancia. “Hasta ahora este tipo

había correspondido a pequeños vasitos para beber, por lo que no sabemos si su tamaño venía predeterminado por la función que iba a realizar dicho recipiente como contenedor” (vargas, gutiérrez, 2004, 312).

126. No obstante, resulta paradójico que una de las tumbas más relevantes, con una estructura de sillares destinada a albergar una urna tan singular, no contenga restos óseos del individuo incinerado, por lo que no queremos descartar la hipótesis de que pueda tratarse de un individuo infantil de muy corta edad del que no ha quedado vestigio óseo alguno (vargas, gutiérrez, 2004, 313).

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fig. 51 Recintos de la Avda. del Corregidor. Fuente: vargas, gutié-

rrez, 2004, lám. i; 2007, lám. iii.

a.

b.

Por último, en el Tramo 2, se exhumaron los restos de varios muros de sillares con marcas de cantero (fig. 51b) (gutiérrez deza, 2004, 256 ss.), distinguiendo también un suelo de picadura de sillar de similares características al anterior. Del relleno de la zanja de cimentación se recuperaron fragmentos de cerámica ibérica y de paredes finas que lo fechan en un momento próximo a época augus- tea. En su interior, aunque perteneciente a una fase posterior datada en fechas tardoaugusteas o tiberianas, tuvo lugar la deposición de una urna de vidrio protegida con urna de plomo (vargas, gutiérrez, 2007, 282)

Necrópolis de “Las Pozas” (Monturque)

Las labores de excavación llevadas a cabo por Santos Gener a mediados del pa- sado siglo (santos gener, 1950, 209 ss.; 1953, 163 ss.) pusieron al descubierto parte de un muro de sillares en ángulo recto, con unas medidas conservadas de 0,85 x 0,60 x 0,40 m, que formaría parte de una estructura de planta cuadran- gular calculada por su excavador en 2 m² (fig. 52). En su interior se recogieron varias vasijas de cerámica y vidrio, mezcladas con cenizas y huesos calcinados.

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El erudito indica, a su vez, la inexistencia de cualquier tipo de pavimento sobre el que pudieran haber depositado las urnas, por lo que supuso que estarían enterradas. Sin embargo, las reducidas dimensiones de la estructura, así como la presencia de restos de ajuar y cremación, podrían plantear su interpretación como un ustrinum o bustum, al estilo de los excavados en la Necrópolis Occi- dental de Carmona (bendala, 1976b, 89 ss., lam. xxxviii y xxxix, 1 y 2).

Cortijo “El Castillón” (Singilia Barba)

Nos encontramos ante un recinto de planta rectangular, cuya dimensiones tota- les se han estimado en 5 x 3,40 m (fig. 53) (serrano, de luave, 1987, 342). Del lateral Oeste únicamente se conservaba una hilada de cinco grandes sillares de 0,50 m de altura, mientras que en los otros tres lados se observa un cambio en el sistema de construcción, con una alternancia de sillares y piedra de menor tamaño. Por su parte, el muro oriental conserva un alzado próximo a los 1,30 m. En su interior no fue detectado ningún tipo de pavimento, aunque si podemos destacar el afloramiento de la roca madre en el centro del mismo, así como en los ángulos ne y se, bajo los sillares que conforman el alzado. Paralelo al muro Sur se detectó un sarcófago monolítico, de piedra arenisca, con unas medidas de 2,10 m de largo x 0,65 m de ancho. Como tapadera presentaba dos grandes

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127. Este ajuar se componía de una anforita, un jarro de cerámica común, otro de T.S.H de la forma 20, una lucerna con decoración de venera en el disco, un pequeño ungüentario de común, un lacrimatorio de vidrio y una orza con el borde exvasado también de común (serrano, de luave, 1987, 342).

128. Este último está siendo objeto de un profundo análisis, dirigido por el Prof. Dr. Desiderio Vaquerizo, que tendrá como resultado su futura publicación. Agradezco al director de la intervención, D. Agustín López, la disponibilidad y colaboración ofrecida en todo momento.

fig. 53 Recinto de Singilia Barba. Fuente: fernández, romero, 2007, lam. 1.

lajas de piedra unidas, de la misma longitud y anchura que el sarcófago y con un grosor de 35 cm. Se desconoce si la tumba contenía algún ajuar, ya que fue violada la noche previa a su excavación. Sin embargo, junto al extremo Norte del sarcófago, bajo tres tegulae y un imbrex muy fragmentados, fueron loca- lizados los restos de un posible ajuar 127, que ha proporcionado una fecha de segunda mitad del siglo I d.C. Por último, la recuperación de otras piezas, como un cubilete de paredes finas de la forma Mayet viiic y una lucerna de venera, así como el hallazgo de un sarcófago monolítico conservado a muy escasa distancia del mismo, y que pudo ser extraído de su interior, hace sospechar que pudieron existir otros enterramientos de cronología anterior a los aquí descritos (serra- no, de luave, 1987, 342).

5.2.5 Los conjuntos funerarios de “Camino Viejo de