1.1 ¿Quienes son?
CAPITULO 2. MODELOS DE PROGRESO
2.3 Cómo debe ser el presente (un gobierno de tierra fría)
“Mediante el rápido mejoramiento de todos los instrumentos de producción y los inmensos medios de comunicación facilitados, la burguesía conduce a todas las naciones, incluso a las más bárbaras, a la civilización… En una palabra, crea un mundo a su propia imagen” K Marx y F. Engels, 1848.
El presente de Bogotá, para los dueños de la ciudad estaba lleno de necesidades, pero también lleno de promesas. En general la ciudad se había transformado durante la segunda mitad del siglo XIX, tal y como se mencionó en el primer capitulo en los puntos: Dónde está la Atenas y De Bogotá a Chapinero. Sin embargo estas transformaciones no fueron suficientes para considerar la ciudad como reflejo de lo que las élites asumían en su interior, debía ser la modernidad: una ciudad ordenada, con individuos libres, que disfrutaran de espacios holgados y limpios donde se alcanzara el objetivo final, la felicidad. De igual manera la ciudad debía reflejar los procesos de industrialización que poco a poco se habían operado en Bogotá.
La necesidad de plasmar en la ciudad todos esos símbolos de modernidad y civilidad, llevaban a aquellos que se consideraban sus dueños, a presionar cambios sustanciales no sólo en el espacio, sino también en las mentes de sus pobladores.
En el aparte anterior veíamos cómo la creencia en la superioridad de la élite llevó a cabo la instauración del dominio de un grupo minoritario (la élite, los dueños), sobre una mayoría “inculta e incivilizada”. La necesidad de una ciudad que reflejara la cultura de la élite dominante no es otra cosa que la necesidad de mostrar el control que ejercen los dueños de la ciudad.
Lo que se ha denominado “un gobierno de tierra fría”, es la identificación entre cultura, civilización y progreso con la ciudad. Bogotá ciudad de tierra fría había sido centro del poder político, económico y social, se había establecido dentro de la mentalidad
colombiana, como el símbolo de todo lo que indica modernización. El deseo de implementar la cultura de la burguesía, como instrumento que constriñe al resto de la sociedad y les permite mostrase ante los demás como “adelantados” frente a los procesos vividos en otros lugares del país.187
Esta idea se hizo evidente en las celebraciones del centenario, donde autoridades y particulares hicieron su
mayor esfuerzo por mostrarlo así. Se quiere superar el pasado de guerras y barbarie del siglo XIX y una de las formas de hacerlo y expresarlo es con la exposición del centenario,
187 Palacios Marco, La clase más ruidosa…, “En cuanto la “cultura culta” difunde imperceptiblemente una
mentalidad peculiar, el estereotipo nacional conformado por ideas, aspiraciones, hábitos y modos de ser empieza en ese instante a representar un principio activo que, última instancia, encubre la colonización de una clase social sobre las demás. No se trata de la mera imposición de la dictadura de clase, ideológica o jurídico-política, sino de la aparición de símbolos de cohesión e identificación profundos y duraderos que se ajustan a la centralización del poder político. Su mejor expresión es la mentalidad compartida y el estilo que define una formación nacional. p. 177. Rivera Riveros Yenny Alexandra, ElTeatro Cristobal Colón dentro del modelo cultural de la Regeneración, Trabajo de grado para optar por el título de Historiadora, Facultad de Ciencias Sociales, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá 2009, p 10 “…lo que vemos en la clase dominante capitalina en el tránsito hacia el siglo XX es una correspondencia en la definición de prácticas comunes que hablarían no de álgidas tensiones o competencias, sino de códigos que como común denominador representaban lo intereses de esa clase que se definía a partir de usos y consumos burgueses.” Para las primeras décadas del siglo XX veremos cómo el resto del país intenta alcanzar estos mismos niveles del paradigma europeo, en muchas ocasiones con la ayudas de la élite establecida en Bogotá, pero que tiene sus raíces ancestrales en otras regiones del país: CROMOS, Vol. I No. 3. Ene. 29 de 1916, p. 44 “Puente giratorio Camacho sobre el río Cauca: El 9 del mes que expira fue solemnemente inaugurada esta soberbia obra, única de su clase en el país, que permitirá la fácil comunicación ferroviaria entre las ciudades de Cali y Palmira. El puente ha recibido el nombre del actual gerente de la Compañía del Ferrocarril del Pacifico, doctor Nemesio Camacho, a quién tanto se debe el progreso de los departamentos caucanos.; CROMOS, Vol. I No. 10. Mar. 18 de 1916, p. 150: “Manizales :… son bastantes los edificios dignos de mención por su magnitud y gusto: iglesia catedral, uno de los más bellos templos de Colombia, palacio arzobispal, palacio de gobierno, casino, teatro, plaza de mercado, matadero, hospital y locales para diversos establecimientos docentes; varias plazas y plazoletas, parques, jardines y paseos… El adelanto intelectual de la población se observa a primera vista no sólo por un colegio universitario, un seminario diocesano, otros planteles secundarios y numerosas escuelas de ambos sexos, sino también por numerosos periódicos y revistas.”; CROMOS, Vol. I No. 13. Abril 8 de 1916, p. 200 “Cúcuta: Cúcuta, como se la llama generalmente, prescindiendo del nombre de su santo patrono, es, sin disputa, la más nueva de las capitales colombianas, …Del progreso siempre creciente de San José de Cúcuta, dan hoy fe diversos edificios públicos y privados, numerosas casas de comercio, bancos, hospitales y asilos, un teatro, 2 diarios y otras publicaciones, colegios, fábricas, iglesias, una empresa de tranvías a vapor, alumbrado eléctrico, una red telefónica y 2 líneas de ferrocarril. Es capital del novísimo departamento de Santander del Norte, y esta circunstancia ha contribuido todavía más a su sorprendente desarrollo.”; CROMOS, Vol. II, No. 26, Jul. 15 de 1916, p. 46 “En Salazar (departamento de Norte de Santander); centro de una región activamente cafetera, se instaló el 23 de junio de este año, una planta eléctrica, cuyos dinamos potentísimos suministran luz a 8 poblaciones, entre las cuales se cuenta a la ciudad de Cúcuta. La empresa debe su éxito a la iniciativa del distinguido sacerdote doctor José Natividad Zafra y a los señores Penagos, inteligentes directores de la obra.”
Ilustración 31 “Primer
donde la élite hizo despliegue de desarrollo y poder: Un ejemplo fue “el Kiosco Samper”, que produjo manifestaciones de admiración entre la misma élite, debido al uso de este material, el cemento, que dejaba claro que el desarrollo se instauraba en la ciudad, “Séame permitido manifestar en esta ocasión el intenso jubilo que siento y que sienten todos mis compatriotas al ver que la gloriosa fecha de la fundación de la República se está celebrando en medio de la paz que reina en
todo el territorio del país, y del ambiente de trabajo que atestigua esta Exposición a la cual han concurrido en hermoso conjunto los esfuerzos de todas nuestras incipientes industrias.”188 De igual forma las primeras construcciones de concreto armado dejaban ver los “avances” que la ciudad iba a alcanzar en materia de urbanismo,
sembrando ideas optimistas sobre el futuro.
La ciudad se va adecuando entonces con las condiciones que la burguesía considera necesarias para poner al país a tono con los avances en el exterior. Europa con el establecimiento de sus dominios en ultramar se plantea como el modelo por excelencia, Colombia está muy lejos de alcanzar ese sueño imperialista, sin embargo sus élites luchan por ubicarla en esta misma lógica: “…lo cierto es que desde comienzos del siglo XIX emergen elementos comunes que permiten hablar de un orden mundial o, más precisamente, de un orden occidental integrado, de un paradigma de civilización que, más apegada al sentido cronológico que al geográfico, es la llamada civilización del siglo XIX.”189
188 Sanz de Santamaría Carlos, Historia de una gran empresa, p 33.
189 Palacios Marco, La clase más ruidosa y otros ensayos sobre política e historia, p. 99, 100.
Ilustración 32
En el aparte 2.1 “Juicios sobre el presente”, se plantea cómo la élite percibía una situación bastante preocupante, en la medida en que no se veía por parte de aquellos una mejora en las condiciones de vida en la ciudad. No se limitaba sólo a su propia situación sino a la realidad que le correspondía vivir a los más pobres, ya que la falta de condiciones de vida dignas para los más necesitados hablaba y dejaba muy mal la imagen de aquellos encargados de instaurar el orden y las mejoras. La ciudad a finales del siglo XIX requería de medidas urgentes de higienización190, transporte191, erradicación de la pobreza192,
190El Papel Periódico Ilustrado, Vol.3 No. 54, Año III p. 92, 20 de Nov. 1883 “…el aseo y esmero con que
se conservan los instrumentos de cirugía y aparatos de curación; y finalmente el interés y acierto con que el actual Síndico, señor Vicente A. Vargas, llena las funciones de su cargo, hacen que el Hospital de San Juan de Dios sea la mejor de nuestras casas de beneficencia, y que su sostenimiento preste grandes servicios á la clase desvalida de nuestra sociedad y honre á la capital de la República.”; CROMOS, Vol. IV .No. 96. Dic. 15 de
1917, p. 359 “El Sanatorio de Cundinamarca: “…. Una completa instalación de aguas, con aparatos de desinfección y calefacción, 2 departamentos de diversa categoría para las enfermas, con catres de hierro de fabricación nacional; 2 gabinetes de trabajo para los facultativos; un gabinete fotográfico constituyen lo que está llamado a prestar inconmesurables servicios a la clase desvalida de la sociedad…,…La lucha contra la
tuberculosis, la sífilis y demás enfermedades que envilecen al individuo y degeneran la raza, es una obligación para los gobiernos, sino quieren verse privados, en la hora de los grandes peligros, de miles de seres que no pudieron o no quisieron salvar. El Sanatorio recién inaugurado puede completarse con poco costo…”, Revista CROMOS, Volumen IV. No.114, Mayo 18 de 1918, p. 266 Visita del Presidente de la República a la colonia de mendigos:“…se ha construido en las inmediaciones de Sibaté una magnifica casa para alojar en ella a los mendigos varones que se hallan actualmente en el incómodo establecimiento que para tal efecto existe en la ciudad, el cual quedará reservado exclusivamente a las mendigas…”.
191 La inauguración de las distintas estaciones tanto del tren como del tranvía así lo demuestran, a comienzos
de siglo se hacen grandes esfuerzos por conectar la ciudad. “El Tranvía de Oriente” nota aparecida en El Gráfico con despliegue de fotografías que muestra el avance de las obras, El Gráfico p. 377,378; CROMOS, Vol. IV .Número 75. Julio 21 de 1917 “La Estación del Ferrocarril de la Sabana y el Doctor Mariano Santamaría: Uno de los números más interesantes y simpáticos de los intercalados en el programa de los festejos patrios del 20 de julio fue la inauguración del edificio de la Estación de la Sabana, que por sus proporciones arquitectónicas, hace honor a la capital de la república…, estuviese a la altura de las otras ciudades de Sur América. Al efecto, encargó la obra al doctor Santamaría quién concibió los planos y las bases, que sirvieron para llevar a cabo la construcción del edificio,…; CROMOS, Vol. V, No. 75, Jul. 21 de 1917, p. 27 “Instantánea tomada por nuestro reporter de la prensa momentos antes de la perforación de las paredes de Santa Ana, por donde pasará la carrilera del tranvía de San Cristóbal.”; las dificultades en los transportes que durante tanto tiempo habían sumido a Bogotá en una situación de aislamiento trataron de ser superadas por los dueños del poder hacía la década de los 20`s. En junio de 1920 el presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá Nemesio Camacho, es comisionado para que viaje a Beltrán y a La Dorada para revisar el estado del servicio de transportes, encontrando un total abandono en gran parte del recorrido que se hacia desde Barranquilla hasta los puertos fluviales de la Dorada y Beltrán.
Debido a la gran cantidad de inconvenientes detectados por este organismo en materia de transporte y vías de comunicación, en 1925 recomendó al gobierno nacional que impulsara la construcción de la carretera Carare- Magdalena, lo mismo que en 1926 recomendó llevar a cabo la construcción de una carretera entre Santa Marta y Bogotá siendo conveniente por disminuir los costos frente a las vías férreas y al hecho de tener una propuesta de la Casa inglesa Urto Griffith. De igual forma se le reconoce a la Cámara de Comercio de Bogotá su intervención en la decisión del gobierno nacional al construir la carretera Bogotá-Cambao en 1927, solicitando que nombrara a Laureano Gómez como gerente de la construcción de esa carretera. Es notorio el empeño puesto por aquellos que pertenecían al sector comercial, pero también político en conectar a Bogotá con el resto del país, pues esto implicaba su conexión con el mundo. Rodríguez Gómez Juan Camilo, Historia de la Cámara de Comercio de Bogotá 1.878-1995, p. 74,75,76.
“…En el otro caso, el papel del Estado sería evacuar a esos “otros” de sus esferas tradicionales, empujándoles hacia la vida productiva mediante la eliminación controlada de aquellos riesgos que los hacen morir: insalubridad, pobreza, ignorancia, desempleo, inmoralidad. Tendríamos aquí el modelo del Estado capitalista-benefactor, que fue el que finalmente se implementó hacia mediados de la década del treinta” 193.
En este sentido contemplamos cómo la municipalidad y las organizaciones privadas, trataron de implementar mejoras en las condiciones generales de vida en la ciudad, así fuera con un carácter un tanto moralista y caritativo, (en las notas de pie de página se aprecia cómo se hace alusión tanto en el XIX como en el XX de la clase desvalida de la sociedad,
la negrita y cursiva de la nota de pie de página son mías) se llevaron a cabo esfuerzos por conseguir recursos que permitieran desarrollar condiciones de vida dignas en la capital. Según la tabla No. 26 “Juntas, sociedades y academias 1866-1907” del libro Los años del cambio194, se aprecia cómo a lo largo de estos cuarenta años las juntas públicas como las de comercio, cementerios, construcción pública, de higiene, de aseo y ornato operaron sin interrupción, así como sociedades de beneficencia, tan conocidas como la de San Vicente de Paul y de Socorros Mutuos, se desempeñaron en varios frentes en este camino,195 tratando de allanar los faltantes que tenía la ciudad.
192 Las fotos sobre el paseo Bolívar constantemente hablan sobre la necesidad de su higienización ya que las
epidemias son una constante en el lugar.
193 Castro-Gómez Santiago, Tejidos Oníricos, Movilidad, capitalismo y biopolítica en Bogotá (1.910-1930),
p. 20 y 21.
194 Mejía Germán, Los años del cambio, p. 446.
195 En la prensa del periodo encontramos infinidad de actividades llevadas a cabo por miembros de la élite,
damas y caballeros, con el fin de conseguir recursos que contribuyeran a solventar la situación de los más pobres. Inicialmente se encuentran en las décadas de los 80’s del siglo XIX los eventos de caridad dirigidos a los orfanatos, frenocomios, hospitales y hospicios en los que toma parte la sociedad bogotana: bailes, rifas, conciertos, colectas y las primeras competencias deportivas que contribuirían a tal fin. En las décadas posteriores del siglo XX se encuentra una participación oficial mucho más clara, sin embargo se escuchan los reclamos constantes de aquellos que se quejan del abandono por parte de la institucionalidad en ciertos puntos de la ciudad. En las últimas décadas estudiadas llama la atención, sobre el hecho de que se incluyen nuevos grupos en la noción de “desamparados”, que requieren de la acción de organizaciones tanto públicas y privadas; estos serán los grupos de trabajadores en su lucha por la consecución de condiciones dignas de trabajo. La creación de algunos incentivos al interior de las mismas sociedades, vale la pena ser mencionado (Medalla de oro de la Sociedad de Embellecimientos, para aquellos que cumplan con la labor asignada: El Gráfico 1920). Ver Papel Periódico Ilustrado; El Nuevo Tiempo; El Gráfico Año XIII No. 645, Mayo 26 de 1923; El Mundo al Día; CROMOS.
Esto es reflejo, dentro de la lógica de la modernización, impulsada por los dueños de la ciudad, de la importancia que se le daba al utillaje de la ciudad, que es la manifestación, es la imagen de progreso que se quiere dar a los demás: “Lo que interesa recalcar, …, es que para la mayoría de los bogotanos ilustrados de principios del siglo XX cumplir con aquellas disposiciones era la condición sine qua non del progreso; de hecho, es patente que la erección de inmuebles de cierta majestuosidad o la creación de organismos como la Sociedad de Embellecimiento (1917) y la Sociedad de Mejoras Públicas (1919) no fueron productos de la casualidad. En el transfondo, para nadie es un secreto que la estrategia consistía en exhibir a los inversionistas y banqueros extranjeros, por medio de las nuevas construcciones, una imagen civilizada de la principal ciudad del país.”196
Efectivamente el afán civilizador llevó a las élites a tratar de establecer un orden local, debido a la imposibilidad de establecerlo nacionalmente, esto es claro ya desde mediados del siglo XIX, que al irse definiendo el estado centralizado las élites trataron de dar muestras de civilidad y modernización: “Mi argumento es que el Estado Liberal colombiano, como expresión civilizadora del siglo XIX, tuvo que insertarse en una tradición política vernácula, adaptarse a ella y sólo después de asimilarla consiguió rechazar algunos de sus atributos y modificar otros.”197
De esta manera se intentó alcanzar los niveles establecidos desde Europa, creyendo acercarse al modelo progresista extranjero, tan divulgado por la prensa de la época. Esa necesidad también incentivó la planificación de la ciudad en materia urbanística, ya que los nuevos grupos sociales (la clase obrera y la burguesía) emergían con fuerza, requerían de lugares de habitación acordes con sus nuevas posibilidades.
196 Suárez Adriana, La ciudad de los elegidos, p. 60, Ver también CROMOS “La industria Bancaria en
Bogotá” sobre la construcción del nuevo edificio del Banco de Colombia en la esquina de la Calle Trece con Carrera Octava.
En el libro La ciudad de los Elegidos su autora Adriana Suárez muestra cómo
efectivamente, las políticas
implementadas desde la municipalidad, tendieron a “organizar” los sectores de la ciudad, dando como resultado una mayor sectorización en la segunda década del XX, de las clases acomodadas, lo mismo que de los barrios obreros.
Esto llevó a una situación paralela al
proceso de modernización, que fue aquella, en que se puede apreciar el fenómeno de “destrucción”, de espacios tradicionales e históricos, que sólo dejaron a su paso el lamento de quienes se enfrentaban a la transformación de la ciudad totalmente incapaces de oponerse a la desaparición de sus recuerdos, “Malhaya la piqueta demoledora que ni te dejó arcaica, ni te dejó moderna, hoy eres una ciudad hibrida, como hay muchas.”198 De esta manera encontramos el enfrentamiento entre los que deseaban introducir a la ciudad en el nuevo orden mundial, y aquellos que veían en ese afán la negación de un pasado de añoranza.
Volviendo al tema de la planificación urbanística, Suárez revisa las disposiciones emanadas desde la municipalidad “La primera observación que se debe hacer es que Bogotá finalizó el siglo XIX regida por una normatividad gubernamental que esencialmente se limitaba a proveerla de una incipiente infraestructura vial y de servicios; sin embargo, prontamente las obras realizadas empezaron a hacerse obsoletas, lo que estimuló la propagación de