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De Bogotá Chapinero

1.1 ¿Quienes son?

1.2 Donde está la Atenas?

1.2.1 De Bogotá Chapinero

De acuerdo con lo tratado anteriormente, encontramos que efectivamente la ciudad creció en las últimas décadas del siglo XIX y su población se incrementó mucho más en las tres primeras décadas del XX, trayendo como consecuencia lógica el desplazamiento de unos hacia sectores más cómodos de la ciudad y el mantenimiento de otros en los lugares ya tradicionales, “…lo cierto es que antes de finalizar la centuria se produjo una cierta actividad constructora a raíz de la conjugación de dos sucesos: por un lado, la adopción de medidas de desamortización que pusieron al descubierto los beneficios de especular con bienes raíces y, por el otro, el fortalecimiento del sistema bancario –sobre todo a partir de 1870- reflejado en la concesión de mayores facilidades de crédito para quienes inviertan en el campo constructivo…”104

Este crecimiento demográfico lo plantea Germán Mejía en la tabla No. 11 que extractamos para el periodo que nos interesa, es decir en 1881 la población de la ciudad era aproximadamente de unos 80.000 habitantes y para mediados de la década de 1910 de unos 120.000. De acuerdo con su análisis, el autor establece que “El crecimiento demográfico de Bogotá tuvo que ser entonces por migración”105, ya que descubre que la tasa de natalidad era inferior a la de a la de mortalidad. Si a esta información le sumamos la aportada por Adolfo Suárez para el periodo comprendido entre 1918 y 1938, en donde queda establecido que la población pasó de 145.000 a 325.658,106 entonces se puede considerar que el evidente crecimiento llevado a cabo en la ciudad produjo cambios sustanciales en los espacios existentes hasta finales del XIX.

Esta situación explica la necesidad sentida por los pobladores de la ciudad de un crecimiento y ordenamiento de la misma. En CROMOS aparece un articulo con el titulo de

104 Recordemos los casos de Pepe Sierra y Nemesio Camacho mencionados en el aparte de élites comerciales.

Suárez Adriana, La ciudad de los elegidos, p. 43.

105 Mejía Germán, Los años del cambio p. 250 a 254. Confirma estos datos la aseveración en Lleras Alberto,

Mi Gente, Memorias p 112 : “La ciudad, en 1915, cuando volvimos a ella, era pequeñita.”.

106 Suárez Adolfo, La transformación de Bogotá desde sus Haciendas hasta sus barrios. La Hacienda del

Chicó parte de la evolución, Faculta de Ciencias Sociales, Maestría en Historia, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá febrero 2009. p 55 tabla 5.

“Hay que ensancharse”, articulo del Dr. Mirabel que expresa la preocupación por el aumento de la población y de vehículos que circulan por la ciudad : “Y como estos han sido los años de mayor crecimiento en la población; y como ella sigue aumentando en forma que nuestros ojos ven, por más que los empadronadores no acierten a decirnos la cifra; y como en el trayecto de la Calle Real a todo minuto van y vienen, amén de vehículos, unos cuantos miles de peatones que ineludiblemente han de pasar por allí, esto de ampliarla no es cuestión de mera fantasía sino de necesidad que por fuerza de los hechos ahora se impone.”107

Efectivamente los movimientos migratorios hacia la capital provocaron un cambio no sólo de su fisonomía sino también de

la ubicación que

tradicionalmente las diferentes jerarquías habían ocupado en la ciudad. “es tangible que el primer decenio del siglo XX denotaba un panorama urbanístico complejo. Los signos decimonónicos de estratificación social paulatinamente se habían ido perdiendo. Ricos y pobres se veían inducidos a compartir el mismo ámbito a causa del empobrecimiento generalizado; las buenas maneras y el adecuado uso del castellano se convirtieron en los bastiones de la civilización, en la válvula de escape de una realidad que palpable o no, era ineludible.”108

107 Revista CROMOS, “Hay que ensancharse”, crónica, Vol. 16, sept. 15 de 1923 p.166. 108 Suárez Adriana, La ciudad de los elegidos, p. 32.

Ilustración 14

A partir de esto, la élite buscó diferenciarse de los demás grupos sociales en la ciudad, gracias a la ubicación que empezó a movilizar a los ostentadores del poder hacia sectores como el norte de la ciudad, especialmente Chapinero: “…para 1910 era visible que habían ocurrido algunos cambios en el espacio urbano: a) la incorporación de los arrabales orientales; b) la fragmentación de la zona central a causa del proceso de densificación; y c) el inminente afianzamiento de nacientes sectores al norte (Chapinero) y sur de la capital (San Cristóbal), así como la metamorfosis de otros, …”109

Esta situación permitió que la élite, tradicionalmente establecida en el centro de la ciudad, o proveniente del campo, se ubicara en sectores “nuevos” con cierta planificación y estructuración de servicios públicos. Amato establece que aquellos que tenían medios

109 Suárez Adriana, La ciudad de los elegidos, p. 41; Ver también Revista CROMOS, Volumen VII.

Número 147, Enero 25 de 1919, página 17 Aviso publicitario “La Gran Avenida en Chapinero. Esta bellísima calle, marcada con el número 68 de la ciudad, es uno de los sitios más pintorescos de ella, tiene 1060 varas de longitud por 50 de anchura, y está hoy atravesada en toda su extensión por la Carretera del Tranvía Municipal, como se ve el grabado. Esta prolongación pone al pasajero en condiciones de tomar un carro del Tranvía en la Plaza de Bolívar e ir al extremo final de la calle, por ser la misma línea. A sus alrededores existen las mejores edificaciones de Chapinero, y no muy tarde estarán desarrollando grandes bosques de eucaliptos plantados ya. Es la parte mejor urbanizada de la ciudad, con amplísimas calles no menores de 25 varas. Entenderse para la venta de lotes y todo lo relacionado con esta Empresa, en la Oficina de negocios de los doctores Eduardo Quintana Venegas y Germán Cárdenas.”.

Ilustración 15

“Parroquia de Nuestra Señora de

suficientes para hacerlo, se ubicaron en las mejores tierras apartándose del caos y desorden en que se estaba convirtiendo la ciudad al no aplicarse la legislación110.

Ocuparon casas mucho más cómodas con los avances de la vida moderna y la consecuente mejora de la calidad de vida para sus ocupantes: “Dos o tres meses de tan aflictiva situación debieron pasar (la muerte del padre), hasta que mi tío Nicolás Camargo alquiló para nosotros una casita de pretensiones modernas en la calle 12, bien hacia occidente. Pertenecía a un grupo de casas nuevas de Don Nemesio Camacho…. La modernidad de la casa que yo habitaba, comparada con sus caserones destartalados, les hacía presumir, que

110 Amato Peter Walter, An analysis of the Changing Patterns of Élite Residential Areas in Bogotá,

Colombia, p. 232.

Ilustración 16

“Plano para construcción de una casa-quinta en Chapinero”

era rico… nos visitaban los tíos Camargos en un coupé airoso, tirado por dos caballos de idéntico color y manejados por un cochero de cubilete.”111

La ciudad había iniciado su proceso de crecimiento, marcado principalmente por la sectorización de las clases en el espacio de la misma, de tal manera que encontramos un desarrollo paulatino en las tres primeras décadas hacia los extramuros de la ciudad. Hacia el norte y el occidente las clases más pudientes, mientras que en el centro y el oriente, aquellos que no tenían tanta suerte como para mejorar sus condiciones de vida. Al respecto Adriana Suárez anota: “…el fraccionamiento de los patrones tradicionales del uso del suelo fue resultado de la movilización de las élites en busca de un hábitat distinto al de las zonas de procedencia colonial, el cual adoptó durante los primeros años un modelo físico basado en el esquema europeo de residencias aisladas en un trazado de gran amplitud y muy poca densidad. El razonamiento que se hace, por tanto, es que el estrato socioeconómico más pudiente fue el motor de esta dinámica en la medida en que la actividad demográfica del periodo estimuló un crecimiento disgregatorio de la ciudad.”112

No fue sólo el tema del espacio que ocupaban sino también el tipo de materiales y construcciones las que marcaron la diferencia, ya que no fue lo mismo (como no lo había sido en la colonia), construir con materiales ordinarios y comunes, a utilizar aquellos que por su calidad y belleza pudieran dar mayor reconocimiento a sus propietarios.113

111 Lleras Alberto, Mi Gente, Memorias de Alberto Lleras, p. 107. La situación de las élites contrasta con

las condiciones de vida del resto de la población, de tal manera que los sectores más ilustrados exigían también una mejora en las condiciones de vida de los mas pobres “…La expansión de los barrios ricos, al Norte, al Sur y Occidente, con centenares de edificios higiénicos y hermosos, es una característica del bienestar y de progreso,…pero al oriente es decir, hacia la áspera cuesta de los montes vecinos, se multiplican las miserables viviendas, cuyo intrínseco desaseo dadas la carencia absoluta de agua y la topografía del terreno es foco permanente de infecciones…”.

112 Suárez Adriana, La ciudad de los elegidos, p. 91.

113 Las notas publicitarias son una gran fuente de este tema ya que como lo hemos mencionado la

jerarquización social no está solo en el espacio sino también en los materiales. Papel Periódico Ilustrado 6. No. 79 Año IV p. 117 15 de noviembre de 1.884, “…el frente de un almacén construido en la calle 3ª. Al Norte, bajo los planos y la dirección del hábil arquitecto señor D. Mariano de Santamaría. Su estilo, que es del Renacimiento, tan predominante desde 1.872 para acá en las construcciones que se emprenden en adelantados países, vendrá pronto a sustituir en parte nuestro antiguo sistema de edificar; y el señor de Santamaría, quien con tanto provecho estudió en Europa todo lo concerniente a su profesión, hace un verdadero servicio al país proponiéndose introducir estas mejoras, contribuyendo en mucho a educar el buen gusto de nuestros obreros y cambiando de un modo sustancial la construcción de edificios, de los cuales tenemos ya en Bogotá varias muestras…”; ver también Revista CROMOS, Volumen VII. Número 147, Enero 25 de 1919, p 17, Aviso publicitario: “Compañía de Cementos Samper. La construcción moderna es por su economía, elegancia y solidez la que se hace con nuestros productos. El uso de nuestros productos les asegura grandes ganancias a los propietarios y constructores. Bogotá, Colombia. Apartado 1033”.

De esta manera la diferenciación social fue recurrente en la medida en que los habitantes de la ciudad se distribuyeron espacialmente de acuerdo con la posición que ocupaban en la sociedad. De igual manera el tipo de casa que se ocupara también estableció a qué sector se pertenecía, dejando claro los principios de jerarquización de la sociedad bogotana.

La arquitectura será un elemento diferenciador tal y como lo menciona Adriana Suárez “En corto tiempo, pues, el neoclasicismo europeo fue aceptado por el Estado. Las familias adineradas y las élites intelectuales deliberadamente

identificaron el uso de la piedra tallada en las fachadas exteriores con estigmas de superioridad social y cultural.”114 Marcando aspectos como estos, quienes tenían y ostentaban el poder se fueron alejando del centro de la ciudad, promoviendo la compra de tierras hacia otros sectores, lo mismo que el mejoramiento de los espacios anexos a los barrios; tales como parques, avenidas, “alamedas”, ya que su disfrute implicaba pertenecer a un grupo selecto de la sociedad.

De acuerdo con lo anterior se estableció una forma de construir ciudad, sin importar las necesidades que los “otros” tenían se dio en desarrollar sólo algunos sectores de la ciudad, abandonando otros que fueron posteriormente vistos como ejemplo de todo aquello que se debía eliminar: pobreza, suciedad, miseria, todo esto quedaba en los lugares que habían sido ocupados en el pasado por la élite, pero que ya no brillaban mas con su presencia.

114 Suárez Adriana, La ciudad de los elegidos, p. 108.

Ilustración 17

“Hay que ensancharse”

Aquellos que se arriesgaron a quedarse no vieron otra posibilidad que ir modificando su espacio de acuerdo con las modas especialmente el estilo francés que se imponía, para más tarde con el tiempo, terminar trasladándose a aquellos lugares que la élite se había dedicado a adecuar y que para las primeras décadas del siglo XX se establecían como modelos de modernidad para la nación: “Los que mantuvieron las casas, esto es, el principio del orden urbano capitalino, operaron en su interior el tránsito a los espacios privados de la sociedad burguesa. Además, el manejo de los principales servicios públicos y las instituciones de gobierno municipal quedaron en sus manos, adecuando el utillaje y los lugares a su imagen y necesidades, sin remordimiento por aquello que derruían o cambiaban bajo los principios positivos de la lógica racional. El desarraigo de los demás, parias en la ciudad, debía ser controlado: para ello se modernizó la policía.”115

Vemos cómo la ciudad se transformó para cumplir con las expectativas de los escogidos, el resto de la ciudad, vivió con los remiendos que pudieron hacer a las antiguas casas que habitaban. La introducción de avances tales como la energía eléctrica o líneas telefónicas o inclusive, el agua corriente no fueron vistas en muchas de estas viejas edificaciones, marcando aún más las diferencias sociales.