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CÓMO TRANSFORMAR LA DERROTA EN VICTORIA.

In document Caracter y Personalidad Salvador Iserte (página 46-53)

1.- NO SEA FATALISTA.- “Los astros inclinan, pero no obligan”, decían los antiguos

astrólogos. Y los españoles de la edad de oro añadieron: “Virtudes vencen señales”.

La voluntad puede erguirse indómita y cambiar el curso de una vida. Su herencia –el pasado—puede ser modificada por su voluntad—el presente—para crear su Destino—el porvenir--. El Destino no es algo inflexible. Es la excusa de los derrotados pusilánimes. El fatalista, al abandonar todo esfuerzo voluntario de compresión y de progreso, vive de una manera francamente negativa e inconsciente. El resultado es que se estanca y petrifica tan pronto cae en una derrota. Y ya no se levanta.

La Voluntad es la fuerza creadora por excelencia, la que determina el Destino. HERENCIA + VOLUNTAD = DESTINO.

Y entre los grandes refranes castellanos encontramos este: “La diligencia grande, el miedo chico y esfuerzo en los trabajos sin medida, hacen al pobre ser mayor que el rico.” Verdaderamente, “Cada uno es artífice de su ventura”

Las estrellas de mi destino están en mi pecho Schiller.

2.- TRANSFORME CADA OBSTÁCULO EN UNA AYUDA.- Las piedras en que unos tropiezan sirven para otros de escalones para subir más alto. El valle de la adversidad puede transformarse en puerta de esperanza.

Cuando surja ante usted un obstáculo, pregúntese: ¿Cómo puedo adelantar hacia mi propósito, gracias a este obstáculo?

Mire esa roca estéril: gracias a la lluvia nacen allí, en una concavidad, las esporas de un liquen. Del liquen se alimenta un musgo que va disolviendo lentamente la parte superficial de la roca. Partículas de polvo y semillas son llevadas allí por el viento y los pájaros, y en esos humos crecen plantas mayores. La roca estéril se ha metamorfoseado en tierra vital. Y esto es lo que el hombre puede hacer con la adversidad: que un guijarro le alimente. El desierto del Sahara podría ser un vergel. ¿No hay cactus con hermosas flores? Toda calamidad es una roca que hay que cultivar y hasta la misma fatalidad es terreno que es

menester trabajar. César tropezó y cayó al desembarcar en las costas británicas, pero se levantó al instante alzando un puñado de arena en señal de triunfo. Y cambió la caída, que se creía de mal agüero, en victoria.

En el seno de la tierra, el carbono se transforma en diamante, y también en el horno de Moissan; del agua salobre sale agua dulce por la evaporación y por la lluvia; la atracción de la playa hace que la furia de las olas deposite en ella suave arena; la clorofila de las hojas decomponen el anhídrido carbónico del aire viciado en alimento para la planta y oxígeno para nuestra respiración; hay moluscos que de una picadura hacen una perla de gran precio; repugnantes gusanos se metamorfosean en vistosas mariposas; otros fabrican seda; los insectos necrófagos transforman los cadáveres de los animales en materia viviente; las islas coralinas se desarrollan más del lado por donde más embaten las olas, que es donde más corales se rompen, sirviendo así de cemento para nuevas ramificaciones; los alimentos que ingerimos se transforman en sangre o cerebro o energía, gracias al maravilloso metabolismo; el oxígeno que respiramos llega a ser, por medio de la hemoglobina de la sangre, parte viviente de la célula más escondida del cuerpo; la herida se transforma en tejidos sanos gracias a las defensas naturales del organismo; la fuerza sexual, voluntariamente no usada por cierto tiempo, se convierte en potencia intelectual y valor moral, debido a la pasión por un ideal, y gracias al laboratorio químico de las raicillas de los árboles hasta los desechos se convierten en exquisitos frutos.

Todo esto ilustra la transustentación, que es la esencia misma de la vida. Y si esto sucede en minerales, plantas y animales, ¡cuánto más no será posible en la mente humana transformar el valle de la adversidad en puerta de esperanza!

La melancolía puede transformarse en sana alegría, la enemistad en simpatía, de una falta cometida puede usted sacar una solución valiente, y el más fuerte dolor puede convertirse en gloriosa esperanza.

Y todo esto gracias al servicio abnegado, al entusiasmo en pos de un propósito dominante, al olvido de si mismo, que ayudan a crear hormonas salutíferas y a irradiar vida. Todo depende de su actitud mental.

Por una voluntad, indomable, podrá metamorfosear, una derrota en triunfo, cambiar el curso de su existencia y transformar así su vida entera.

Piense y obre de tal modo que cada choque recibido se convierta en un empuje favorable. Con las piedras que para aplastarle le lancen sus contrarios, construya escalones para

subir más alto. El niño que devolvió en forma de refresco el limón que brutalmente le lanzara a la cabeza una vecina enfadada había aprendido el arte de la conversión. El poeta lo expresó de la siguiente manera: “A un peral una piedra—tiró un muchacho—y una pera exquisita--, soltole el árbol--. Las almas nobles—por el mal que les hacen, --vuelven favores.”

Las mismas desilusiones que en las almas vulgares no dejan más que un espantoso egoísmo, crean en las almas nobles el deseo de algo mejor, de vivir una vida nueva, de buscar un noble ideal, de consagrarse a una gran causa, olvidándose de si mismos y de sus desengaños.

Si estamos decididos a poner a mal tiempo buena cara, podemos estar seguros que no habrá mal que por bien no venga.

Mira las ramas de aquel roble en la cumbre: suben, bajan, luchan y se conmueven al empuje del vendaval. Pero resisten apoyadas en el tronco sostenido por las escondidas raíces. Un pajarillo se agarra fuertemente a una rama y una amapola inclina su encarnada cabecita al pie del roble protector. A cada nuevo arrebato del viento, el árbol hunde más sus raíces. La fuerza del viento impotente decae finalmente y un rayo de sol viene a despedirse del noble vencedor. El ruiseñor lanza de nuevo sus trinos y la ruborosa florecilla descansa una vez pasada la tempestad.

Usted es el roble; el viento, la adversidad; las raíces, su voluntad indomable; el ruiseñor, su sonrisa; y la indefensa flor, los que dependen de usted, que quedarían sin amparo si usted fuera vencido.

Cuando ruja la tormenta diga: Oh, vientos adversos, no destrocen mi nave. Los aprovecharé para impulsar las velas y llegar al puerto de mi destino. Entusiásmese con el pensamiento de hacer frente a las tormentas de la vida y vencerlas. Ello es muy interesante; es lo más grandioso de este mundo. Si lo hace, vera dinamizarse en plena lucha sus energías vitales que dormitaban latentes, y será capaz de hacer lo que antes le parecía imposible.

Sus potencias internas se fortalecerán, su voluntad se volverá aguerrida y convertirá la adversidad presente en la base de una futura prosperidad. Y llegará a ser lo que debe ser: Un campeón de la lucha por la vida. “El talento se cautiva en la soledad, pero el carácter se forma en la tempestuosas oleadas del mundo.”

3.- OBTENGA LA VICTORIA EN CADA COSA QUE SE PROPONGA.- Uno de los secretos del triunfo consiste en tener el espíritu de la victoria, es decir, en no admitir el desaliento bajo ningún pretexto.

El único método para desarrollar este espíritu es ganar cada pequeña batalla que uno se haya propuesto. No quiere esto decir que siempre hayamos de salirnos con la nuestra. En la vida hay que ser diplomático y saber perder para ganar. En los juegos hay que hacer de tal modo que ganen las señoras, y en las discusiones este contento de perderlas con tal de no perder un amigo. Pero en lo que se proponga, sea perseverante hasta alcanzarlo.

Una posición perdida, por pequeña que sea, reduce su terreno y tiende a desmoralizarse. Por otro lado aunque sólo haya conquistado una cosa, se entusiasma con este pequeño triunfo, ataca mejor al enemigo y hace más fácil los nuevos triunfos, debido a estos dos factores: su buena moral y la retirada del adversario.

De esto se deduce la importancia y la necesidad de obtener la victoria en cada cosa que se haya propuesto, por pequeña que esta sea. Este principio para triunfar en la vida no implica tozudez, puesto que lo que aconsejamos es reflexionar antes de decidirse y la tozudez es incompatible con la reflexión.

Lo importante es conquistar la posición señalada por el alto mando de la Voluntad. No pierda, pues, una sola batalla, y si la pierde, redoble el ataque con nuevos bríos. Por dura que haya sido la derrota, tenga la decisión inquebrantable de volver a la lucha hasta alcanzar la victoria final. Repóngase y pase al contraataque. Adquiera la costumbre de vencer siempre. Esto le dará una energía moral inmensa.

Mire las vaquitas de san Antón, esos insectos tan útiles a la agricultura porque devoran la plaga del pulgón, y que sirven de entretenimiento a los niños. Cada vez que caen emprenden de nuevo su marcha ascendente y no paran hasta llegar a la extremidad del dedo o de la ramita. Por muchas veces que se les haga subir no se desaniman, y cuando por fin alcanzan su objetivo, se lanzan victoriosamente al espacio. Tener espíritu de victoria es aprovechar, como la Coccinella septempuntada, los mismos obstáculos que encuentre en su camino como plataformas desde donde se lance de nuevo a la conquista de su propósito. Mantenga el espíritu de la victoria en todo lo que haga, y su vida será una vida victoriosa.

4.- SIÉNTASE SUPERIOR A LOS PELIGROS.- Ámelos. Haga frente a las adversidades con valor y con entusiasmo. No se queje cuando tenga delante una dificultad. Alégrese.

La vida humana no tendría sentido sin el contraste de los contrarios que le da su unidad y su fortaleza: el frío y el calor, ruido y silencio, hombre y mujer, odio y amor, sequía y humedad, hambre y hartura, tristeza y alegría, adversidad y prosperidad. La luz seguida por la oscuridad nos da el día, el trabajo unido al descanso nos proporciona la salud, la juventud y la vejez forman nuestra experiencia vital, al pasar por la pobreza y por la riqueza constituye la existencia humana ideal y los peligros alternando con la tranquilidad desarrollan la individualidad.

Como en la naturaleza alternan la primavera y el verano con el otoño y el invierno para renovarse mutuamente, así en la vida del hombre deben haber periodos de sístole y de diástole, de males y de bienes, de comodidad y de peligros. Aceptemos alegremente esta ley de la vida, la del contraste de los contrarios. Sólo de este modo podremos avanzar. La esfinge yacía en mitad del camino y devoraba a los viajeros que no sabían descifrar sus enigmas. La vida moderna es una esfinge que es conquistada por los que aman los peligros, pero que destroza a los amantes de la comodidad. Descifre los enigmas que le presente la vida, desate los nudos de las dificultades y pasará adelante.

Lo primero que le ocurrirá a usted, como a la mayoría, si tiene una cuerda con un nudo intrincado, será echar mano a las tijeras. Esto puede ser útil en un momento apurado, pero es más instructivo ejercitarse en deshacer los nudos con los pulgares y los índices. Si lo hace vera que no es muy difícil y la habilidad que ira adquiriendo con la práctica creará ante usted un atractivo ante todo nudo que encuentre. ¿No quiere probarlo?

“No más, dice Amado Nervo, he de cortar los nudos, más difíciles que sean de desatarse. Cuidadosamente, hábilmente, serenamente, puestas en ello la atención y la paciencia, habré de deshacerlos. Jamás cortaré nudos por estrechos que sean en la vida”

Ante una dificultad en su vida de la relación o en sus negocios, procure resolver el problema en lugar de cortar brutalmente por lo sano. El suicida común no es un valiente, sino un cobarde.

“ El hombre alcanza su más elevado desarrollo cuando está expuesto a los rigores de las estaciones, cuando una que otra vez se priva de sueño durante largas horas, cuando sus comidas son unas veces abundantes y otras escasas, cuando conquista los alimentos y el

abrigo a costa de esfuerzos vigorosos. Es un dato primario de la observación que la fatiga contribuye a aumentar la resistencia nerviosa y la salud. La resistencia y el vigor se desarrollan por lo general en las montañas, en los países donde las estaciones son rigurosas, donde el sol es raro y las nieblas frecuentes, donde los huracanes soplan furiosamente, donde la tierra es pobre y está sembrada de rocas. La energía moral, el equilibrio nervioso y la resistencia orgánica aumentan en las personas acostumbradas a resistir el frío y el calor, la sequía, la humedad, el sol abrasador y la lluvia helada, la niebla y la ventisca” Alejo Carrell, en su obra “El hombre ignoto”

CUESTIONARIO 3 ¿ES USTED VALIENTE?

D L M M J V S

2. ¿Se ha matriculado en la Escuela de la Adversidad? - - -

3. ¿Sigue usted luchando aún cuando haya alcanzado un relativo bienestar? - - -

4. ¿Acepta la pobreza y las dificultades como estímulo para luchar? - - -

5. ¿Es usted el mejor en su oficio o profesión? - - -

6. ¿Examina con serenidad las causas y los remedios de un fracaso que haya tenido? 7. ¿Tiene la decisión inquebrantable de no declararse jamás vencido? - - -

8. ¿Aprovecha los vientos adversos para impulsar su nave hacia el puerto? - - -

9. ¿Obtiene la victoria en cada cosa que se propone? - - -

10. ¿Ama usted los peligros? - - -- - - -

11. ¿Es usted un hombre sin miedo? - - - -

12. ¿Deshace los nudos en lugar de cortarlos y descifra los enigmas en vez de huir? - -

13. ¿Ha emprendido la mayor empresa que le permiten sus fuerzas? - - -

14. ¿Adopta usted una actitud siempre resuelta? - - -

15. ¿Desarrolla los valores morales? - - -

16. ¿Quiere usted ser un héroe? - - -

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TOTALES AFIRMATIVOS

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TOTALES NEGATIVOS

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FECHAS

Si contesta afirmativamente a dos preguntas, empieza bien. Cuando logre ocho, puede usted decir que es valiente. Si logra doce, el éxito le abre de par en par sus puertas. Si alcanza quince puntos, será usted un campeón de la lucha por la vida.

CAPÍTULO 10.

In document Caracter y Personalidad Salvador Iserte (página 46-53)

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