Contestando a los oficios de Y. 5. Nos. 44 y 45, después de instruido de sus asuntos el Presidente, debo exponerle:
Que 5. E. queda satisfecho de los pasos dados por Y. S. para obtener de ese Gobierno la entrega del dinero pertene- ciente a los herederos de don Juan Antonio Olate, y que no duda de su celo y actividad conseguirá al fin la deseada entrega y remisión para socorros de aquellos necesitados chi- lenos.
Que por ahora, y mientras se dicta el Reglamento del caso, es de la aprobación de S. E. la
Tarifa
de derechos queY. S. ha formado para el Cónsul de esta República en Per- nambuco, en la inteligencia que ella será conforme a la práctica que, en materia de derechos consulares, se observe en ese Imperio; que en este concepto puede Y. S. hacer ex- tensiva dicha tarifa a los demás Cónsules de Chile en otros puntos del Brasil; y que en cuanto a la instrucción para el Régimen de esos Consulados que Y. 5. también ha formado, y me acompaña, resolverá 5. E. lo conveniente después de haber examinado esa pieza con la debida detención, como más importante y delicada que la Tarifa, y trasmitiré a Y. 5. oportunamente su acuerdo.
Que por io que hace a la falta de contestación del Ga- binete Brasilero a la solicitud de éste acerca de impedir el transporte de la expedición que preparaba en España el ge- neral Flores, ya no es necesario insistir en gestionar sobre ello, puesto que felizmente fue, tiempo ha, anulada tan desca- bellada empresa.
Que en cuanto a-l nombramiento de los demás Cónsu~ les que tiene Y. S. recomendado para otros puertos de ese Imperio, el Gobierno ha mandado expedir las correspon- dientes Patentes, y remitirlas a Y. 5., como lo haré muy luego.
Que respecto al tratado de comercio con ci Brasil a que aspiramos, de que V. S. me habla entre otras cosas, en sus dos oficios citados, participándome el resultado de la con- ferencia que tuvo con ese señor Ministro de Negocios Ex- tranjeros, es indispensable dejar de insistir en lo que tengo expuesto a V. 5. en mis oficios Nos. 33 y 38 que ahora tri- plico, por si desgraciadamente no han llegado a sus manos al menos el 20 que es el más importante. El decreto impe-
rial de que V. S. me ha remitido ejemplares no basta para repetir la solicitud de celebrar un tratado bajo las bases que tengo comunicadas a V. 5. en mis citados oficios. El mismo decreto manifiesta el deseo eficaz que anima a ese Gobierno
de celebrar tratados mutuamente ventajosos con las poten- cias extranjeras; y el que pretendemos por nuestra parte no sólo ofrece esta ventaja, sino alguna más para el Brasil; por- que internándose anualmente en Chile todas sus produccio- nes, como el azúcar, arroz, etc., y en una cantidad superior a la que nosotros podremos internar de trigo en ese país, y sohicitándose una rebaja de derechos, en igual proporción para los frutos de ambas naciones, la ventaja es manifiesta para el Imperio. Sin embargo este Gobierno, animado de su vivo deseo de abrir un mercado seguro a su industria, insiste en su propósito de tratar con él con arreglo a las in- dicadas bases, y quiere por consiguiente que Y. S. vuelva a conferenciar con ese señor Ministro de Negocios Extran- jeros, y se las haga presente, empeñándose en convencerle de que ellas son tan accesibles como ventajosas para eh Bra- sil; a fin de que en su consecuencia se proceda por su parte, sin más demora, al nombramiento de un Plenipotenciario cerca de este Gobierno, provisto de las instrucciones nece- sarias para celebrar el tratado, arregladas a las bases que proponemos. El Gobierno no puede menos de insistir tam- bién en esto último, en consideración a que el tratado que se había hecho con el Brasil en 1838, sólo fue desaprobado por su parte, y ese Gobierno quedó comprometido a reno- varlo después. Si él le hubiera dado la última mano, Chile habría procedido a mandar en seguida un Agente diplo- mático a esa Corte; pero no habiendo tenido efecto por dicha causa, nos creemos exonerados del nombramiento de uno por parte de Chile; mayormente cuando en el día cuen- ta el Brasil con un Cónsul General en Valparaíso y un Agente diplomático en Lima y puede autorizar a uno u otro, para entender en las negociaciones si quiere ahorrar gastos en enviar uno a Chile.
Además, bajo todo respecto conviene que ella se haga en Chile; y estando V. S. en esta inteligencia, de persuadir-
se al mismo tiempo, que el Gobierno aprecia y agradece de- bidamente la disposición en que
Y.
S., me dice, se hallaba para desempeñar el cargo de Plenipotenciario de Chile en la indicada negociación.Instruido elGobierno del interesante informe acerca del
pintor napolitano don Alejandro Ciccarelli y de su deseo de trasladarse a Chile con el fin de establecer una Academia
ti escuela en que ejercer su profesión; me ha dado orden de contestar a Y. 5., que acepta-desde luego la oferta de su
persona que hace Ciccarelli, bajo las siguientes bases: P Obligarse a servir por cinco años forzosos para ambas partes, enseñando el número de jóvenes que le designe el Gobierno.
2~Quedar al arbitrio de ellas la renovación continua- ción de la contrata por el más tiempo que les convenga.
Y Dar a Ciccarelli el sueldo de dos mil pesos anuales que pide, obligándose además de la enseñanza, a trabajar anualmente dos o tres cuadros, ya sea de los altos personajes de la República que se le designen o ya de pasajes de su historia política.
El Gobierno, en lugar de ofreéer el menor sueldo con que se conformaba Ciccarelli, ha creído más conveniente para él y para el país, concederle la mayor cantidad que exige.
Se compromete además a ceder a Ciccarelli un pedazo de terreno en los designados por ley para el establecimiento de colonias extranjeras, y en el punto que elija entre ellos el interesado, en caso de que sus buenos servicios merezcan, a juicio del Gobierno, esta gratificación.
Del mismo modo a costearle un pasaje de Río Janeiro a Chile, si es que Ciccarelli lo exige por su parte; mas si no lo pide expresamente Y. 5., procurará ahorrar este gasto al Erario.
cialmente para celebrar un formal contrato con Ciccarelli, en lo que
Y.
S. hará un buen servicio a la República.Dios guarde a Y. 5.
MANUEL CAMILO VIAL.
Agentes de Chile yGobiernos Extranjeros. 1847-1851, pág. 141, N~ 42.
N° 178
Santiago, 16 de febrero de 1848.