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El Gobierno ha recibido una comunicación del Gene- ral de las fuerzas argentinas acantonadas en Mendoza, don Angelo Pacheco, haciendo presente que varios emigrados de aquella Provincia se habían dirigido a la de Coquimbo con armas compradas en la Villa de los Andes, y que intentaban dirigirse a la de Mendoza para turbar de nuevo su tranqui- lidad y ha solicitado en consecuencia que se disperse y se-

pare de la Cordillera a dichos emigrados para precaver el mal que se teme.

Aunque el Gobierno está satisfecho de que en virtud del celo de que las autoridades de esa Provincia emplean en cumplimiento de su deber y de sus especiales encargos, para impedir que los emigrados, abusando de la hospitali- dad y buena acogida que han hallado en esta República, preparen en ella medios bélicos para turbar la tranquilidad de la vecina; les recomienda nuevamente por conducto de Y. 5. la vigilancia constante que deben observar a este res- pecto, en cuanto a las miras y proyectos que los emigrados quisieran acaso poner de algún modo en ejecución a fin de impedirlo oportunamente, e impedir así las quejas y recla- maciones de las autoridades argentinas, mayormente en cir- cunstancias de tener entablada, por nuestra parte, contra alguna de ellas, las que han exigido los intereses y personas de los chilenos perjudicados en la provincia de Mendoza. De orden del Presidente lo hago presente a V. 5. para su inteligencia y a fin de que circule las órdenes correspon- dientes a las autoridades subalternas de esa Provincia. Dios guarde a Y. 5.

R.

RENGIFO.

Correspondencia del Ministerio de RR. EE. al del Interior. 1837-1843, foja 122.

N~133

Santiago, 17 de febrero de 1842.

Al señor Rosales, Encargado de Negocios de Chile en

Francia.

Los oficios de V. 5. Nos. 189 a 196 inclusive llegaron oportunamente a este Ministerio; e instruido el Gobierno de los particulares que abrazan, voy a dar a V. 5. la con- testación que merecen.

He pasado al Ministerio de Hacienda los Nos. 189, 190, 193 y 195 como relativos todos a asuntos del empréstito y sus incidencias. Luego que se me comunique lo que se ten- ga por conveniente acordar por aquel Departamento, cui- daré de trasmitirlo al conocimiento de Y. 5., lo que proba- blemente tendrá lugar al regreso de Valparaíso del señor Ministro de Hacienda que se halla actualmente en comi- sión en aquel puerto. He instruido también al señor Mi- nistro de Marina del oficio N9 194 relativo al estableci--

miento de un arsenal en Valparaíso, a fin de que tenga presente las observaciones y datos que V. 5. suministra sobre este importante objeto.

El Gobierno se ha instruido del decreto que el Gabinete Británico ha tenido a bien expedir, permitiendo al comer- cio chileno hacer el tráfico a sus colonias de Nueva Ho-- landa; y aunque dicho decreto no ha podido satisfacernos plenamente por estar concebido en términos condicionales y enigmáticos, se pondrá en conocimiento de quienes co- rresponda para los fines a que haya lugar.

El proyecto de tratado que pasó a Y. 5. el Embajador de Cerdeña en París, y que acompaña a su oficio N9 192, no es admisible por nuestra parte, a causa de los artículos onerosos para la República que contiene y que lo hacen notablemente diverso del celebrado por ella con los Esta- dos Unidos de América, única base que nos hemos pro- puesto para tratar con cualquiera otra potencia que lo in- tente, por poderosa que sea, según lo tiene expuesto a Y. 5 este Ministerio. Al indicar

artículos onerosos

aludo preci- samente a los que en el proyecto establecen una completa reciprocidad de derechos entre ciudadanos y buques de cada parte contratante en los respectivos Estados. Inútil me parece dilucidar ahora este punto, pues no pueden ocultar- se a la ilustración y conocimiento de V. S. las desventajas que resultarían de la adopción de este principio (verdade- ramente equitativo y liberal cuando guarda equilibrio en-

tre las potencias contratantes) a una república naciente como la nuestra. El Gobierno, bien persuadido de la im- portancia y trascendencia de la materia, se ha negado desde el año 1834 a las reiteradas instancias que le ha hecho el agente británico para la celebración de un pacto arreglado a las pre- tensiones del Gabinete sardo. ¿Cómo podrá ahora ceder a ellas ni a semejantes que intente cualquier otro? Y. S. pues hará presente al citado Embajador, que la República sólo está dispuesta a tratar con su nación en los mismos términos que lo ha hecho con los Estados Unidos.

Las ocurrencias de España que Y. 5. me comunica en sus oficios Nos. 191 y 196 son tan extrañas como deplo- rables, pues en ellas vemos renovadas las calamidades pasa- das de esa Nación, y aun atrasadas, si no interrumpidas las relaciones que se habían entablado con la América. Que- damos naturalmente con ansiedad, esperando nuevos anun— cios del desenlace de tan ruidosos acontecimientos.

Los de nuestros vecinos de América se complican y agra- van desgraciadamente cada vez más en lugar de mejorarse. V. S. pasará por el sentimiento de convencerse de esta ver- dad por el adjunto número del

Mercurio.

Aunque las no- ticias sean inexactas y abultadas, los sucesos son tan efecti- vos como del carácter más grave y alarmante. Si la nueva invasión (puede decirse ecuatoriana, pues se ha preparado en Guayaquil a vista y paciencia de aquellas autoridades)

al Perú no es extinguida en su origen, aquel desgraciado país tiene en cara un nuevo enemigo con quien luchar y combatir; y no es difícil prever hasta qué punto llegará la alarma y los males públicos y cuáles serán los resultados. Por otra parte, Bolivia parece amenazada por otra con- moción interior, si es cierto el anuncio que hace eL

Mer-

curio.

Nuestro Agente, ci señor Lavalle, nada nos ha es- crito todavía de aquella República en que lo suponemos; pero las mismas recientes ocurrencias nos han persuadido cada vez más que será aceptada por aquel Gobierno y

de muy buena voluntad la mediación de Chile para hacer la paz con el Perú, y que por consiguiente tendrá efecto. Por el mismo periódico se impondrá Y. S. del estado en que se hallaba la invasión boliviana en el Perú a la fecha de las últimas noticias.

Es excusado hablar de Chile por no repetir tantas veces uno mismo felices anuncios. Dios guarde a Y. S.

RAMÓN RENGIFO.

P. 5. (febrero 19) Hoy he recibido comunicaciones del señor Lavalle: la invasión de los peruanos desde Guaya- quil ha sido anulada enteramente, mediante una capitula- ción con ellos que celebró el Jefe de las fuerzas de la Re- pública, mandado a batirlos, cuyo pacto verá Y. 5. en el

Mercurio

de ayer. La mediación de Chile ha sido aceptada por el General Ballivian, pero no ha convenido en evacuar previamente sus tropas del territorio peruano, como lo había exigido previamente aquel Gobierno para hacer la paz; mas esto no obstará paraque se procure un formal avenimiento por el señor Lavalle, pues dicho Gobierno se ha convenido en no insistir en el regreso de las tropas bolivianas.

Agentes de Chile en el Extranjero. Correspondencia. 1840-43, psgs. 161-3, N9 140.

N° 134

Santiago, 7 de marzo de 1842.