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CÛmo imaginar recuerdos mejores

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øEn quÈ pienso primero cuando digo ´tazaª?

La habitaciÛn reflejada oscuramente en el espejo de enci- ma de la repisa de la chimenea, leÒos envueltos en llamas, sombras que danzan en la chimenea, cafÈ despuÈs de comer en porcelana con ribetes de oro sobre una mesa lacada en ne- gro... Una escena que uno recuerda, o que se inventa. O quiz· una imagen de la revista House and Garden del mes pasado. Oscila en conjunto, como un todo, llevando a los pensadores visuales a efectuar una r·pida maniobra en los tests de asocia- ciÛn. Platillo puede parecer razonable, morillos podrÌa sonar extraÒa. PodrÌa muy bien necesitarse mil palabras para des- cribir el cuadro completo que forma la verdadera asociaciÛn. La imaginaciÛn es el lenguaje del cerebro derecho, el hemisfe- rio que parece m·s Ìntimamente ligado al sistema lÌmbico emocional tan vital para la memoria; afortunadamente, la pa- labra v˙elve a hacerse simp·tica para los pensadores visuales. Si quiere usted demostrarse a sÌ mismo que una imagen merece esas mil palabras, mire un mapa. Quiz· porque aca- rrea mucha informaciÛn, tantas partes que se asocian, las im·- genes son el material de que se nutre la memoria. Nadie dice: ´Lo siento, sÈ su nombre pero no recuerdo su caraª. Inconta- bles experimentos atestiguan que la visualizaciÛn refuerza la memoria. Para citar sÛlo uno, los doctores Allan Paivo y Alain Desrochers, de la universidad de Western Ontario, entrenaron a estudiantes en las tÈcnicas de la imaginaciÛn y la memoria maquinal. No les sorprendiÛ ver que los tests demostraban que las im·genes estimulaban el recuerdo. SÌ, les sorprendiÛ que los estudiantes obtuvieran resultados tres veces mejores con las im·genes que con la repeticiÛn. Si se puede visualizar algo, se

recordar· mejor. Por eso se enseÒan primero nombres concre- tos en las lenguas extranjeras. Perro, gato, mesa, evocan al ins- tante su imagen. Si tiene usted problemas para recordar lo que lee, haga una pausa de vez en cuando e imagine una pelÌcula de las ˙ltimas p·ginas. Si esto le resulta m·s f·cil de decir que de hacer, intente imaginarse a usted mismo realizando una pe- lÌcula mental, viÈndose a usted mismo pas·ndola, record·ndo- la con facilidad. Los estudiantes de aprendizaje con el cerebro entero con frecuencia viajan directamente a la imagen. Baje el borde de un lirio y sienta que sus pies se adhieren al polen que cubre el estambre... Los p·jaros y abejas de la vida vegetal se adherir·n a su mente. Si le interesan las tÈcnicas de visualiza- ciÛn directa para recordar algo o cien mil cosas, repase los ex- traordinarios sistemas que nuestros antepasados construye- ron. Comparados con ellos, nuestros mÈtodos memorÌsticos no sÛlo palidecen, sino que desaparecen (ver capÌtulo 13). Para conocer trucos para la memoria, ver el apÈndice B.

LA CORRIENTE DE IM¡GENES

A comienzos de siglo, Thomas Edison hizo quitar el techo de un pequeÒo edificio negro en West Orange, Nueva Jersey. Unos obreros empujaron la placa giratoria donde se asentaba el pequeÒo edificio hasta que el sol entrÛ directamente a travÈs de la abertura del techo. La c·mara despertÛ y la era del cine comenzÛ. El exterior por fin alcanzÛ al interior, pues los huma- nos llevaban muchÌsimos aÒos viendo im·genes mentalmente. Hoy en dÌa, las personas utilizan su cine interior para ayu- darse a sÌ mismas a realizar toda clase de cosas. Se trata de cine mental dirigido. Ahora, la gente est· solidificando la me- moria con otro tipo de pelÌcula mental, una especie de cinÈma vÈritÈ interior, una corriente no dirigida de im·genes que tie- nen un gran parecido con la corriente de la conciencia. Los expertos dicen que esta corriente se mueve interminablemen- te en el borde de la conciencia, constante como la respiraciÛn. La gente a menudo la percibe en el filo del sueÒo. Si cierra us- ted los ojos y presta atenciÛn, suele ser aparente en cualquier momento; algunas personas son conscientes de ella todo el tiempo. Esta rica corriente innata de im·genes podrÌa grabar- se para ayudar a consolidar la memoria y la comprensiÛn. El doctor Win Wenger est· trabajando en ello.

El peripatÈtico Wenger, con base en Gaithersburg, Maryland, es un experto en educaciÛn aunque se le podrÌa llamar mejor

el Johnny Appleseed de la expansiÛn del cerebro y la mente. Utiliza sus propias tÈcnicas de preparaciÛn para revolver una abundancia de ideas fÈrtiles que han sido puestas en pr·ctica por cualquiera con cerebro, desde ejecutivos que resuelven problemas hasta preescolares. Wenger fue otra alma creativa en el anclaje del aprendizaje intensivo en este paÌs. No se con- tentÛ con limitarse a una serie de reglas supuestas. El autÈntico punto de debate del aprendizaje acelerado o intensivo, que pue- de perderse en la critiquerÌa, dice Wenger, es el elemento clave: moviliza de manera efectiva el ´doble planoª, la mente cons- ciente y la inconsciente. Los resultados sugieren que es su fuer- za. ´Como forzosamente dirigimos el inconsciente en nosotros y otros en cualquier caso -dice Wenger-, øpor quÈ no encontrar otras tÈcnicas que tambiÈn utilicen este segundo plano de la conciencia?ª øPor quÈ no engranar la corriente de im·genes? Algunos objetar·n: ´Yo no veo im·genes, nunca las he vis- toª. El cerebro dedica mucho m·s espacio al sentido de la vista que a los otros sentidos. Casi el ochenta por ciento del ·rea ce- rebral tiene alguna implicaciÛn visual y casi toda es actividad subconsciente. …sta es una razÛn por la que el ·mbito de las im·genes coincide con AristÛteles en que el pensar siempre va acompaÒado de im·genes, aunque en algunas personas pue- den no surgir en la conciencia. Wenger ha desarrollado una ba- terÌa de maneras de conectar con la corriente. El ´puente en- tre polosª es una que funciona si se pueden captar al menos algunas im·genes. Con los ojos cerrados, describa las im·ge- nes que acuden a usted, haga un comentario como el de un lo- cutor de radio que describe un desfile; si es posible, gr·belo. Nosotras lo hemos probado y, como Wenger promete, con la pr·ctica el desfile de im·genes empieza a aparecer, se hace rico, colorido y variado. El ´puenteª enlaza el hemisferio de- recho con el izquierdo, verbal, y a los ojos de Wenger mejora la inteligencia en general. Cuando se vuelven a oÌr, las des- cripciones grabadas pueden ser sorprendentemente significa- tivas, en particular si se planteaba usted una pregunta. Como dijo Erickson: ´Su mente consciente es muy inteligente, y su mente inconsciente es muchÌsimo m·s listaª.

Wenger descubriÛ que esta inteligencia se comunica a tra- vÈs de la corriente de im·genes de manera notable durante los seminarios de resoluciÛn de conflictos. Dos grupos amarga- mente opuestos se enfrentaron con Èl. PlanteÛ unas preguntas ocultas dirigidas al inconsciente de los contendientes. Los grupos en guerra cerraron los ojos y describieron su corriente de im·genes no dirigidas. Wenger se sorprendiÛ. Contemplan-

do la corriente de ambos grupos, dice: ´°Inconscientemente estaban de acuerdo de forma un·nime en la mejor manera de resolver el conflicto! ª.

Una vez las personas se sienten a gusto sintonizando su pro- pia corriente de im·genes ˙nicas, la evocan para integrar y fijar el recuerdo. Si tiene usted problemas para comprender una conferencia o un libro, Wenger podrÌa decir: ´Aun ahora, su ojo mental ha preparado una imagen para que usted la mire, que contiene de una manera inesperada la comprensiÛn clave de este tema. Todo en este libro gira en torno a esta comprensiÛn claveª. Cierre sus ojos inmediatamente y vea cu·l es esta clave. Describa en voz alta o escriba o dibuje la clave. Incluso los no- vatos que no han tenido ning˙n contacto previo con el tema, se- g˙n indica Wenger muy a menudo, ´decÌan que habÌan sufrido una transformaciÛn inmediata de la experiencia de dificultad e incomprensiÛn a la transparente facilidad y ricamente signi- ficativa comprensiÛn del texto o la tareaª. Esta corriente tam- biÈn es ˙til para integrar talentos y habilidades fÌsicas.

Engranar la inteligencia del inconsciente con la corriente de im·genes produce retenciÛn de recuerdos a largo plazo y mejora la capacidad de recordar igual que la sugestiologÌa, in- forma Wenger. Las dos tÈcnicas trabajan sinergÌsticamente. Estimulan la memoria en parte porque trabajan globalmente, integrando y asociando en lugar de utilizar el mÈtodo usual del encasillamiento. La corriente de im·genes puede utilizar- se para unir temas diferentes, todo lo que uno aprende en la escuela o los datos de diversos elementos de un negocio, cons- truyendo una base cada vez m·s amplia de comprensiÛn, un recuerdo cada vez m·s fuerte. No es de sorprender que se ha- yan encontrado docenas de usos pr·cticos de esta tÈcnica. Es una cuestiÛn de inteligencia, poniendo en juego m·s cantidad de ese recurso tan amplio y normalmente sin explotar.

Si le gustan a usted las revelaciones, plantee esta pregun- ta: ´øQuÈ es hora de recordar acerca de mÌ mismo?ª. O: ´øQuÈ es hora de reordenar acerca de mÌ mismo?ª. Luego, capte la corriente de im·genes, y acuÈrdese de describir lo que fluje. IntÈntelo de vez en cuando mientras se hace experto en ello. La gente recibe sorpresas, dicen.

LA MEMORIA EN LA YEMA DE LOS DEDOS

Unir el nombre de alguien a una imagen divertida o imagi- nar que es usted un satÈlite que toma fotos de los continentes

de la Tierra ayuda a fijar las cosas en la memoria, en la me- moria de los hechos. La pelÌcula dirigida de la mente, que tan- tos utilizan, con frecuencia implica la memoria que se puede sentir en los dedos cuando se toca el piano, en todo el cuerpo cuando se va en bicicleta. Un amnÈsico puede no recordar su nombre, pero recuerda cÛmo conducir un coche. Un hombre con un grave desorden de la memoria puede seguir jugando al golf y mejorar con la pr·ctica, aunque no pueda recordar que ha jugado el ˙ltimo agujero. Diferente de la memoria ´sem·n- ticaª intelectual, y de la memoria diaria, episÛdica, la memo- ria autom·tica o de la habilidad parece m·s prÛxima al hueso y permanece cuando otras desaparecen.

Algunas personas poseen una facilidad innata para la me- moria corporal. Shirley Temple, por ejemplo, que parecÌa com- petente en tantas cosas a los tres aÒos de edad. Lo hacÌa tan bien en el escenario, que asustaba a las otras estrellas adultas, como a Adolphe Menjou, quien la llamÛ una Ethel Barrymore a los seis aÒos y dijo: ´Si tuviera cuarenta aÒos, no habrÌa te- nido tiempo para aprender todo lo que sabe de actuarª. Una cosa que la pequeÒa Shirley comprendiÛ por sÌ misma es que el escenario de una pelÌcula es una red entretejida de rayos de luz. Ella buscaba las variables pautas de calor mientras los ra- yos invisibles le daban en el cuerpo. ´Mi habilidad consistÌa en percibir la diferencia entre una parte de piel en la frente y un ·rea m·s frÌa en la mejilla.ª Aparentemente sin esfuerzo, recordaba las pautas de calor y acciÛn durante los ensayos. A diferencia de otros actores, ella siempre recordaba dÛnde tenÌa que estar durante las tomas, incluso podÌa ´percibir si mi cabeza estaba en la posiciÛn correctaª.

Shirley tambiÈn demostraba tener una memoria casi inta- chable con respecto a su papel, el cual estudiaba con un mÈto- do que recuerda un poco el superaprendizaje. Mientras se rela- jaba en la cama antes de dormirse, repasaba con su madre tres interpretaciones dram·ticas del guiÛn del dÌa siguiente. Des- puÈs Shirley se dormÌa y al dÌa siguiente estaba perfecta, no sÛlo con su papel, sino tambiÈn con el de todos los dem·s. Para los que no poseemos la memoria corporal instintiva y la memo- ria de ejecuciÛn de Shirley, las im·genes pueden ser ˙tiles.

En nuestra Època, el entrenamiento mental para los de- portes alcanzÛ por primera vez alturas olÌmpicas en la URSS y Europa. Desde la gimnasia sembrada de estrellas de Mary Lou Rettin y las zambullidas divinas de Greg Louganis, quie- nes trabajaban con su imaginaciÛn, el entrenamiento mental ha empezado a difundirse en los Estados Unidos. No es algo

completamente nuevo. Mientras transcurrÌa el verano atl·nti- co de los Juegos OlÌmpicos de 1912, miembros del equipo es- tadounidense se preparaban duramente. Todos menos uno. Mientras los otros sudaban, un entrenador se fijÛ en Jim Thor- pe, la gran estrella de la pista, que estaba recostado en una tumbona. ´øPor quÈ no est·s entren·ndote?ª, le preguntÛ. ´Lo estoy haciendoª, respondiÛ Thorpe, y le explicÛ que esta- ba imaginando cada centÌmetro de la pista, cada movimiento, cada respiraciÛn de su carrera. M·s recientemente, la penta- tleta americana Marilyn King acabÛ en cama por una lesiÛn en la espalda nueve meses antes de las pruebas olÌmpicas de 1980. En lugar de maldecir su sino, King pasÛ el tiempo vien- do pelÌculas de famosos pentatletas, y luego visualizaba y ex- perimentaba el hecho de ser ella quien actuaba. En realidad, estaba sembrando recuerdos de actuaciones de primerÌsima categorÌa. King, directora de Beyond Sports, insiste en que su entrenamiento mental, y no el fÌsico, fue lo que le hizo quedar en segundo lugar en las pruebas.

El sofrÛlogo Raymond Abrezol es responsable de ciento catorce medallas olÌmpicas, no por ser un ´supermanª, sino por ser el entrenador mental de clientes en deportes tan va- riados como esquÌ y tiro contra blancos mÛviles, boxeo y na- taciÛn. Las pelÌculas mentales son la base de este entrenador sofrÛlogo. Las pelÌculas mentales ayudan a borrar los recuer- dos innecesarios o defectuosos. Ayudan a inculcar recuerdos de habilidades. Si juega usted al tenis, despuÈs de practicar, Abrezol le pedir· que vuelva a hacerlo mentalmente, utilizan- do todas las tÈcnicas de un realizador de cine: congelar foto- gramas, zoom, c·mara lenta, vista panor·mica. Usted corrige todos los errores que ha cometido, si es necesario retroce- diendo y volviendo a pasar la pelÌcula una y otra vez hasta que lo hace bien. No se permite que las malas maniobras se fijen en la memoria.

Aparte de los deportes, se puede intentar borrar los re- cuerdos no productivos de cualquier acontecimiento mien- tras est·n frescos. Vuelva a ver las cosas tal como le gustarÌa que fueran, lo cual puede ser m·s liberador de lo que parece. ´°Cara de perro!ª Se puede oÌr mil veces ´tienes muy buen as- pectoª, pero ´cara de perroª es lo que se recordar·. Lo negati- vo tiende a permanecer m·s vivo en la memoria, resuena como canciÛn inacabada, m˙sica que no ha sonado de manera sa- tisfactoria. Si inmediatamente se vuelve a pasar la pelÌcula y se eliminan con la mente los acontecimientos insatisfactorios, eso ayudar· a olvidar.

El fundador de SALT, Don Schuster, utiliza la pelÌcula mental despuÈs de producirse alg˙n daÒo fÌsico. Si se quema la mano, por ejemplo, repase el accidente vivamente lo antes posible, aconseja. Schuster dice que ´este primer auxilio psi- colÛgicoª con frecuencia cura m·s de prisa, quiz· porque la expresiÛn permite que el cuerpo se relaje y aporte riego san- guÌneo a la herida, quiz· porque permite que la memoria cor- poral se exprese y no se fije en las cÈlulas.

En el entrenamiento deportivo, cuando se tiene una buena toma, Abrezol pide que vuelva a repasar su actuaciÛn, pero esta vez desde dentro, estar allÌ realmente, poner todos los senti- dos en el juego, mirar con nuevos ojos, sentir, sentirse uno mismo conectado con la pelota de tenis. El entrenador de la nueva era Dyveke Spino va m·s all· con la imaginaciÛn plena- mente percibida y pide a los clientes que imaginen que son una gacela para ser r·pidos, y una pantera para reunir poder. Para la competiciÛn como un concurso de saltos y carre- ras, Abrezol le hace crear un recuerdo presente del aconteci- miento futuro. DÌa a dÌa, cuatro semanas antes, uno se imagina todos los detalles del dÌa seÒalado. Desde tomarse un fuerte desayuno hasta los hurras finales y el dulce olor del Èxito, uno trata de experimentar los acontecimientos como si realmente estuvieran sucediendo. Se est·n formando recuerdos positi- vos para tenerlos ese dÌa futuro.

Abrezol lleva este entrenamiento hasta la curaciÛn. La olÌm- pica Marilyn King ha aprendido la idea de que, si no puedes imaginar que consigues una buena calificaciÛn o que domi- nas un tema difÌcil, no lo har·s. ´Una vez que un niÒo com- prende que el potencial es un estado mental, una vez la profe- cÌa de rendimiento negativo empieza a ser sustituida por un nuevo guiÛn, una nueva pelÌcula, cuidadoª, dice King. La ten- dencia natural a ensayar mentalmente se utiliza a veces para juzgar la inteligencia, probablemente porque est· relacionada con la memoria. El ensayo imaginativo se utiliza cada vez m·s para todo: vender, tener un bebÈ, tocar el piano, propo- nerse en matrimonio. Funciona, pero øpor quÈ? Si puede us- ted poner en marcha todos sus sentidos e imaginar vivamen- te, su mente profunda no podr· saber la diferencia entre un acontecimiento imaginado y uno real. Incluso se producen micromovimientos musculares cuando se imagina una actua- ciÛn. De hecho, se est·n depositando recuerdos de mente y cuerpo. Se est·n depositando recuerdos de un Èxito aparente- mente pasado que se moviliza hasta el presente y el Èxito futu- ro. TambiÈn parece que hay m·s misterios sutiles, misterios

en el poder creativo de la memoria y la imaginaciÛn. El golf inspirÛ a un francÈs muy conocido a perseguir el misterio. No era un campeÛn, sÛlo un aficionado de fin de semana.

Un arenal bien colocado que protegÌa cierto green se habÌa tragado la pelota del hombre m·s veces de las que Èl podÌa re- cordar. Mientras recorrÌa la calle, su justo castigo se abrÌa como un cr·ter lunar en su mente. Y su pelota cayÛ en la trampa. Contemplando la ´perfecciÛnª de su actuaciÛn, …mile CouÈ ideÛ una famosa ley: ´Cuando la imaginaciÛn y la voluntad est·n en conflicto, la imaginaciÛn siempre ganaª.

FarmacÛlogo, uno de los padres franceses de la ciencia de la sugestiÛn, en los aÒos veinte CouÈ inspirÛ a millones de per- sonas a entonar: ´Cada dÌa, en todos los aspectos, estoy me- jorª. Pero su estudio de la imaginaciÛn fue m·s all· de una frase pop. Su ley formula una vieja idea esotÈrica: la voluntad es lo que elige, la imaginaciÛn es lo que realiza. Magnetiza, quiz· porque crea un estado de mente y cuerpo deseado, un recuerdo dependiente del estado. CouÈ trabajÛ en el doble plano y utilizÛ las im·genes para despertar el subconsciente y convertir su energÌa en una meta elegida. La prÛxima vez que haga rÈgimen piense en la ley de CouÈ. La fuerza de voluntad consciente empezar· a decrecer si permite que en su cabeza bailen visiones de tartas de chocolate. ´Debe de ser necesaria mucha fuerza de voluntadª, decÌa la gente a Marilyn King re-

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