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C ONDICIONES L ABORALES : I NGRESOS Y H ORAS DE T RABAJO

Gráfica 2.10. Trabajo Asalariado Informal.

5 OIT (1993) 6 Idem.

4.4.4. C ONDICIONES L ABORALES : I NGRESOS Y H ORAS DE T RABAJO

Los aspectos mas relevantes que se analizan al momento de comparar las condiciones laborales entre asalariados y trabajadores por cuenta propia son las horas trabajadas, los ingresos, la seguridad en el empleo y la cobertura de la seguridad social; especialmente los dos primeros en el caso de los autoempleados.

Las ganancias son de los componentes de mayor importancia en las condiciones laborales de los trabajadores por cuenta propia, llegando a ser uno de los factores principales que considera el individuo para tomar la decisión de convertirse en autoempleado. Sin embargo, como ya se advirtió anteriormente, resulta sumamente difícil realizar comparaciones directas entre los ingresos de los trabajadores por cuenta propia y los de los asalariados. Sullivan y Smeeding (1997) encuentran que es más difícil obtener datos confiables de la renta de los trabajadores por cuenta propia que de los asalariados, debido especialmente a su renuencia a declararla en las encuestas. Asimismo, los autoempleados tienen mayor facilidad para la subdeclaración de ingresos que conduce a la evasión fiscal.

Para Pietrobelli et. al. (2004) es importante destacar una diferencia fundamental

entre las remuneraciones de autoempleados y asalariados; los autoempleados obtienen sus remuneraciones por su trabajo, su capital físico y sus habilidades empresariales, mientras que los asalariados las reciben sólo por su trabajo y su capital humano.

La determinación de los ingresos de los trabajadores por cuenta propia es particularmente incierta debido al solapamiento de los gastos personales de consumo y los gastos de la empresa, la producción del autoconsumo y los rendimientos del capital; además de existir fuertes problemas de medición, OCDE (2000). Pese a tales inconvenientes, se han realizado algunos estudios sobre la comparación de ingresos de ambos grupos de trabajadores, aunque no se ha logrado determinar ninguna tendencia sistemática ya que los resultados son muy diversos y en ocasiones contradictorios.23

En términos generales, la literatura internacional sobre ingresos del trabajo por cuenta propia se ha concentrado en comparar las tendencias temporales y el grado de

23 Blau (1985), por ejemplo, ofrece resultados con los que afirma que los autoempleados ganan menos que los asalariados en las zonas rurales, mientras que en las ciudades obtienen mayores ingresos.

desigualdad observado en la distribución de trabajadores asalariados y autoempleados. Al respecto, la OCDE (1992) aporta evidencias de que la distribución de la renta de los trabajadores por cuenta propia ha tendido a ser más desigual que la de los asalariados, siendo mayor la proporción de autoempleados que tienen unas bajas ganancias.

Con respecto a las diferencias salariales entre trabajadores por cuenta propia y asalariados se ha encontrado que tal diferencia depende, en cierta medida, del tamaño de empresa que posee el autoempleado. Alba-Ramínez (1994) encuentra que los autoempleados, que no tienen trabajadores contratados, ganan un 22% menos, mientras que los empresarios con más de cinco empleados ganan un 26% más que los asalariados. En ese sentido, el tamaño de empresa no sólo es un determinante de los ingresos del trabajador por cuenta propia, sino que es un factor de segmentación dentro del sector de autoempleados.

De las evidencias que ofrecen las encuestas analizadas en el informe de la OCDE (2000), se deduce que los trabajadores por cuenta propia están más satisfechos con su estatus laboral que los asalariados, aunque hay constancia de que cuentan con peores condiciones de trabajo que los asalariados. En el informe de la OCDE (1986) se señala que los ingresos medios de los trabajadores por cuenta propia son más dispersos y son menores a los de los asalariados. También se concluye que laboran más horas a cambio de ganancias más bajas y están menos cubiertos por los sistemas públicos de seguridad social que los asalariados.

Los trabajadores por cuenta propia tienden a declarar que gozan de mayor autonomía que los asalariados en cuanto al ritmo, tiempo y método de trabajo, aunque en número de horas trabajadas, los autónomos declaran trabajar más que los asalariados. Mientras estos últimos declaran laborar una media de 39 horas a la semana, los autónomos declaran 45 y los empresarios 52. Asimismo, los trabajadores por su cuenta declaran tener un nivel de formación considerablemente inferior, así como un uso menor de los ordenadores y un empleo menos seguro que los asalariados. Las preferencias por el trabajo por cuenta propia se manifiestan particularmente en los individuos de sexo masculino, se reducen gradualmente con la edad y aumentan con el nivel de estudios. Quienes han demostrado una mayor preferencia por el autoempleo son los hombres jóvenes con un nivel de estudios superior a la media y que se incorporan al mercado de trabajo. No obstante, existen indicios de que hay

personas que trabajan por su cuenta de manera involuntaria, declarando su

preferencia por contratarse como asalariados.24

Con respecto a los asalariados, destacan aquellos que pertenecen a empresas de menos de 10 trabajadores, quienes declaran tener menos autonomía que otros asalariados, tienden a pensar que su trabajo es menos seguro que el de los asalariados de empresas grandes, tienen funciones menos complejas, utilizan menos el ordenador y es menos probable que hayan recibido formación en los últimos 12 meses y que reciban una remuneración adicional por horas extras o jornadas especiales.

Aunque los sistemas de seguridad social de los trabajadores por cuenta propia son muy diferentes entre los países, en general, están menos cubiertos por la seguridad pública quedando marginados de derechos como las pensiones de jubilación, seguros médico, de invalidez y de desempleo. Alba-Ramírez (1994) evidencia que la ausencia de seguridad social y el trabajo de tiempo parcial tienen una mayor probabilidad de estar asociados al trabajo por cuenta propia.

Frente a estas diferencias en la calidad de las condiciones laborales, cabe preguntarse si la mayor independencia y el mayor control sobre los tiempos y formas de trabajo de los autoempleados, son aspectos que compensan la carencia de derechos sobre la seguridad social, el mayor número de horas trabajadas a la semana, la inestabilidad en el empleo y la falta de otras condiciones en la calidad laboral como la obtención de menores ingresos en algunos casos. ¿Es en realidad el sector del trabajo por cuenta propia un destino deseable en las economías en desarrollo? ¿Están eligiendo su sector los autoempleados o se ven forzados a ello? ¿Quiénes han elegido voluntariamente y

quienes no?25

24 Entre los datos que aporta el documento de la OCDE (2000), se habla de un 18% de autoempleados que preferiría trabajar como asalariados, así como una notable preferencia de los hombres sobre las mujeres al elegir un trabajo por su cuenta.

25 Blanchflower (2004) sugiere una respuesta a estas preguntas: las personas tienen una visión prometedora que no es realista cuando deciden entre montar su propia empresa en lugar de contar con la seguridad de ser asalariado, lo que les lleva a equivocarse en su preferencia por el autoempleo. Ello supone que, en ocasiones, las personas no están en condiciones de juzgar lo más conveniente para si mismos, lo cual cuestiona una de las premisas fundamentales de la teoría neoclásica que plantea que los individuos saben bien lo que ellos quieren; es decir, que en equilibrio, los individuos maximizan su utilidad y aunque cometan errores los corrigen rápidamente.

4.4.5. PERFIL DEL TRABAJADOR POR CUENTA PROPIA.

Los principales factores que han sido identificados en distintos estudios26 y que están

altamente asociados a la decisión de convertirse en autoempleado son: la edad relativamente elevada del trabajador, el género masculino, casado, grado de estudios elevado, cierto nivel de patrimonio o contar con ayudas familiares, haber trabajado en una empresa pequeña o con pocas personas, menor antigüedad en empleos anteriores, cambio relativamente frecuente de empleo y la percepción de salarios más bajos en trabajos anteriores. Al margen de estos atributos, parece haber una motivación central para convertirse en trabajador por cuenta propia: la idea de ser independiente y ser su propio jefe.

La proporción de ocupados que trabajan por cuenta propia tiende a aumentar con la edad, aunque Evans y Leighton (1989) precisan que la probabilidad de ingresar al autoempleo es independiente de la edad y de la experiencia durante los primeros veinte años de trabajo.

Las personas que tienen más estudios, así como las que tienen menos (los extremos de la distribución según el nivel de educación), cuentan con una probabilidad mayor

que la media de ser trabajadores por cuenta propia.27 Aunque ambos extremos de la

distribución tengan altas probabilidades, el papel que juega la educación es distinto en ambos grupos de trabajadores, conduciéndoles a un comportamiento productivo con diferentes resultados. De esta manera, el nivel educativo se convierte en un factor determinante de la elección y el desempeño de la actividad económica; por lo cual, es importante reflexionar sobre la educación como un factor de segmentación al interior del sector de trabajadores por cuenta propia.

Para sintetizar un perfil general del trabajador por cuenta propia, basado especialmente en las características que tienen estos trabajadores en las economías desarrolladas, se exponen a continuación los atributos más relevantes. Evidentemente, por el esfuerzo de simplificación, se omiten distintas particularidades que dependen de la estructura del mercado de trabajo de cada economía. En ese sentido, el trabajador por cuenta propia revela las siguientes características generales:

26 Evans y Leighton (1989), OCDE (1992), Alba-Ramírez (1994). 27 OCDE (2000) y Blanchflower (2004).

Trabajadores de mayor edad (o muy joven, en menor proporción). Generalmente tienen más edad que la media de los asalariados.

Hombres y casados cuentan con mayores probabilidades.

Con alto grado de educación y cualificación, aunque también con los más bajos niveles de educación.

Con posesión de patrimonio, recursos de capital personales o ayudas familiares.

Con experiencia en la pequeña empresa o en las actividades profesionales a desarrollar.

La mayoría proviene del sector asalariado. Una elevada proporción acepta o vuelve a tener un empleo asalariado.

Pocos provienen del desempleo.

Una buena parte proviene de empleos de bajos salarios o de haber cambiado de ocupación frecuentemente.

Pocos se convierten en empresarios. Los empresarios tienen la misma probabilidad de provenir de un empleo asalariado que del trabajo por cuenta propia.

Cuentan con peores condiciones laborales que los asalariados: trabajan más horas, no tienen formación ni utilizan de manera intensiva la tecnología y tienen menor seguridad en el empleo.

Disfrutan de mayor independencia y se declaran más satisfechos con su trabajo que los asalariados.

Aunque estas características son las que predominan en la mayoría de los trabajadores por cuenta propia, en las economías en desarrollo se ha diversificado su composición y dinámica debido a las nuevas tendencias en la organización de la producción y a las dificultades para generar empleo asalariado formal. Si bien en estas economías se puede encontrar autoempleados que cumplan con este perfil, es posible que una parte del autoempleo tenga atributos distintos.