Gráfica 2.10. Trabajo Asalariado Informal.
3. S EGMENTACIÓN DEL M ERCADO DE T RABAJO U RBANO EN M ÉXICO :
3.2. M ETODOLOGÍAS PARA EL A NÁLISIS DE LA S EGMENTACIÓN L ABORAL
La verificación empírica de las hipótesis fundamentadas en las teorías de la segmentación, ha implicado la utilización de diversas metodologías basadas en la especificación de modelos econométricos y otras técnicas estadísticas. Los trabajos de Sloane, Murphy, Theodossiou y White (1993) y Leontaridi (1998) ofrecen una detallada revisión de las metodologías aplicadas por distintos autores.
Psacharopoulos (1978) propone tres aspectos centrales para probar las hipótesis de la segmentación: a) la existencia de pocos segmentos claramente identificables dentro del mercado de trabajo, b) la presencia de barreras que imposibiliten la movilidad del trabajo entre los diferentes segmentos, y c) que los segmentos tengan mecanismos distintos de determinación salarial y asignación del empleo. Con el análisis empírico desarrollado en este capítulo (y en el siguiente), se intenta cumplir con el primer y tercer aspectos.
Desafortunadamente la literatura económica sobre segmentación, no ha ofrecido criterios bien definidos que permitan, mediante la verificación empírica, identificar los límites entre los segmentos del mercado de trabajo, o incluso determinar la cantidad apropiada de segmentos.1 Algunos investigadores han utilizado distintos
criterios para definir, a priori, los segmentos basándose en las características del empleo (salarios, prestaciones laborales, capacitación, seguridad, etc.), características industriales (tecnología, tipo del producto, poder sindical, etc.), escalas ocupacionales y otras consideraciones subjetivas.
Según Sloane et. al. (1993) los principales problemas que aquejan a los análisis de segmentación son la falta de definición en la construcción de los segmentos del mercado de trabajo y la insatisfacción de algunos métodos de verificación empírica. No obstante la debilidad de los criterios de delimitación, en la literatura se encuentran diversas metodologías, entre las que destacan los modelos de capital humano que determinan a priori la segmentación (Osterman (1975), Osberg et. al. (1987), McNabb y Ryan (1990)), ecuaciones salariales basadas en los modelos de capital humano que corrigen el sesgo de selección (Heckman y Hotz (1986), Osberg
et. al. (1987)) y los modelos switching de regímenes desconocidos (Dickens y Lang
(1985)), estas dos últimas técnicas conocidas como modelos de selección muestral.
1 Taubman y Wachter (1991) advierten que los análisis de la segmentación no han desarrollado
hipótesis empíricas verificables que identifiquen la demarcación de los límites para los mercados segmentados.
Asimismo se encuentran otras técnicas estadísticas como el análisis factorial (McNabb y Ryan (1990), Sloane et. al. (1993)) y el análisis de clusters (Sloane et. al.
(1993)).
3.2.1. MODELOS DE CAPITAL HUMANO .
Los modelos econométricos de capital humano consideran la heterogeneidad de los trabajadores y estiman las diferencias salariales, en lugar de las diferencias en los empleos, en ecuaciones separadas para los distintos sectores, esperando que el segmento de “buenos empleos” presente mayores remuneraciones a la educación y a la experiencia que las que se obtienen en los “malos empleos”. Sin embargo, estos modelos requieren de una predeterminación del número de segmentos asociada a criterios relativamente arbitrarios, lo que genera, técnicamente, sesgos de selección.2
Aunque existen diversos modelos de ingresos laborales, el modelo de Mincer (1974) ha sido uno de los que más influencia ha tenido en el desarrollo de estudios sobre ingresos y salarios. La ecuación minceriana se representa bajo la siguiente forma:
i i i i i S T T U Y 0 1 2 3 2 ln ( 1 )
Donde Y son los ingresos del individuo i, S los años de escolaridad y T la experiencia potencial post-escolar adquirida en el mercado de trabajo y calculada como: T = Edad
– S – 5.3 Las ’s son los parámetros y U son las perturbaciones.
Un problema adicional con la estimación de estas ecuaciones, es que no hay información previa que permita asignar a los individuos en los sectores primario y secundario.
3.2.2. MODELOS DE SELECCIÓN MUESTRAL.
3.2.2.1. MÉTODO DE HECKMAN.
La estimación de ecuaciones salariales separadas para cada uno de los segmentos puede introducir un sesgo de selección muestral en la medida que la pertenencia de los individuos a uno u otro segmento no sea aleatoria sino que dependa de un
2 Heckman (1979).
3 Distintos estudios han utilizado esta ecuación (Osberg et al (1987), McNabb y Ryan (1990),
conjunto de variables observables y no observables. El método de Heckman (1979) corrige este sesgo introduciendo en la ecuación salarial la ratio de Mills.
El método consiste en la estimación de una primera etapa en la que se estima un modelo probit que discrimina entre pertenecer a un segmento del mercado y no pertenecer. En términos más formales, se observa una variable dicotómica Y que toma valores 1 o 0 según el individuo pertenezca o no al segmento. Se observará la situación de pertenencia cuando una variable latente no observable adopte un valor positivo, y se observará situación de no pertenencia cuando esta variable adopte un valor cero o negativo. Es decir:
0 ' 1 i i i si Z u Y ( 2 ) 0 ' 0 i i i si Z u Y ( 3 )
En donde Z incluye el vector de variables explicativas de la probabilidad de pertenecer. Por otro lado, la ecuación salarial (para cada segmento) viene dada por
i i
i X
W '
ln ( 4 )
Donde ln W es el logaritmo natural del salario del individuo i, X es el vector de variables explicativas que representan las características individuales de los trabajadores, las ’s son los vectores de parámetros y u son las perturbaciones.
Al tomar valores esperados de la variable dependiente condicionada a las variables explicativas, se tiene:
E ln Wi Xi’, Zi’ + ui > 0 = Xi’ + E i Zi’ + ui > 0 = Xi’ + E i ui >-Zi’ i
= Xi’ + (( Zi’)/( Zi’)) = Xi’ + ·
En donde es el coeficiente de correlación entre y u, ( Zi’) el valor de la función
de densidad y ( Zi’)) el valor de la función de distribución, y la ratio de Mills. Si
se desea obtener estimadores consistentes de los parámetros del modelo, esta ratio de Mills, debe introducirse como variable explicativa adicional.
3.2.2.2. MODELOS SWITCHING.
Los modelos switching de regímenes desconocidos (Dickens y Lang (1985)), evitan las definiciones a priori de los segmentos y permite determinar la asignación de los trabajadores en los distintos sectores mediante una ecuación que predice el sector de asignación de los individuos de la muestra. Ello hace de este modelo una de las técnicas apropiadas para verificar las hipótesis de la segmentación del mercado de trabajo.
La especificación del modelo switching parte de las siguientes ecuaciones:
if f if if X u W ' log ( 5 ) ig g ig ig X u W ' log ( 6 ) ip p ip i X u Y* ' ( 7 )
Donde log W es el logaritmo del salario del individuo i que pertenece al segmento de trabajadores f primario, o g secundario; X es el vector de variables explicativas que representan las características individuales de los trabajadores y de las ciudades, las
’s son los vectores de parámetros y u es el término de error.
La expresión (4) constituye la ecuación switching, donde Y* representa la variable latente que mide la probabilidad de que un individuo pertenezca al segmento primario; si Y* 0 el salario del individuo estará determinado en la ecuación (1). El subíndice p denota todo el conjunto de trabajadores.
A pesar de su utilidad, estos modelos no están exentos de tener insuficiencias. La crítica fundamental que reciben los modelos switching por parte de Heckman y Hotz (1986), está basada en la existencia de cuatro fuentes potenciales de errores de especificación: a) puede haber más de dos segmentos en el mercado de trabajo y por tanto la elección del sector no está racionada, b) los individuos maximizan su utilidad más que sus ingresos, ya que existen atributos del sector no cuantificables, así como factores no salariales, que pueden influir en la preferencia y la elección, c) la existencia de costos de movilidad entre los sectores y d) falsos supuestos de distribución. Asimismo, Heckman y Hotz (1986) advierten que los modelos
switching que están basados en la hipótesis dualista del mercado de trabajo, no