2. MARCO TEÓRICO
2.3 Calidad de Vida como indicador de desarrollo
2.3.1 Calidad de vida y sus antecedentes
El concepto de calidad de vida nace en principio como un descontento de la sociedad de los años sesenta, en la que la felicidad y el bienestar se explicaban en términos de satisfacción de las necesidades materiales. Esta creciente insatisfacción mostrada por las sociedades de abundancia y consumo donde se acentuaban los síntomas de descomposición social, a pesar de los niveles de bienestar, llevó a estas poblaciones a cuestionar la ideología dominante del progreso y el consumo sin límites que relacionaban la felicidad humana con la satisfacción de necesidades materiales (Palomino Villavicencio & López Pardo, 1999).
17 “El nivel de vida es un concepto económico que se refiere a la acumulación de bienes materiales y al disfrute
de los mismos, mediado necesariamente por el ingreso; las condiciones de vida son el conjunto de bienes que conforman la parte social de la existencia humana: salud, educación, alimentación, vivienda, medio ambiente” (Cardona & Agudelo, 2005, pág. 89).
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Como respuesta a estas patologías sociales aparecieron y se extendieron las diferentes nociones de calidad de vida tanto en Europa como en toda América. La noción de calidad de vida fue formalmente enunciada en la socialdemocracia alemana en esta misma época. Esta noción fue asociada a un conjunto amplio de condiciones tanto materiales como espirituales que determinaban el bienestar de las personas y su lugar en la sociedad. Posteriormente este concepto fue adoptado por la academia y algunos sectores políticos, luego fue deformado al ser utilizado como discurso para legitimar los logros alcanzados por los países desarrollados. Este mismo concepto fue utilizado como instrumento de crítica a la situación de los países socialistas, los cuales pretendían suplir las necesidades materiales de toda la población, asegurando que este tipo de sociedades eran incapaces de asegurar la calidad de vida de sus habitantes, ya que éstas no tenían en cuenta las necesidades ligadas con las dimensiones psicosociales, asegurando que solo a través del perfeccionamiento del mercado, y del acceso a él de cada vez más amplios sectores de la sociedad, se alcanzaría la calidad de vida (Palomino Villavicencio & López Pardo, 1999).
Años más tarde, la nueva medida del desarrollo denominada calidad de vida, pondría a la sociedad capitalista a reestructurar sus aspiraciones hasta establecerse como una nueva demanda del sistema económico, que primero llegó a los países “desarrollados” y luego a los “subdesarrollados”.
En la actualidad, una vez reconocido que el bienestar humano no sólo tiene que ver con los aspectos materiales de su existencia, sino también son los aspectos espirituales, se ha procurado medir el progreso y desarrollo utilizando el concepto de calidad de vida.
Para algunos autores, la calidad de vida es la evidencia de una nueva orientación del desarrollo, la cual cuestiona el modelo de sociedad y el modelo de desarrollo que habían convertido a la riqueza material en expresión del progreso sin tener en cuenta otras condiciones necesarias tan importantes para la existencia humana como el factor espiritual.
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La articulación entre bienestar económico y felicidad constituye el núcleo central de la calidad de vida. Esta relación le da un profundo sentido psicosocial a este concepto. Cabe subrayar la polisemia desarrollada en torno al término de calidad.
En general la calidad de vida abarca una amplia serie de factores y comprende múltiples dimensiones de la vida. Dentro de los elementos que más coinciden en señalar la mayoría de los autores que tratan el tema están:
Un asunto de interacción entre lo subjetivo y lo objetivo como la felicidad y el bienestar y los recursos materiales. Desarrollo personal Cumplimiento de aspiraciones. Enfoque multidimensional y dinámico. Sentido de plenitud Satisfacción de necesidades vitales. Vida digna Satisfacción
Fin prioritario para los programas sociales y las personas.
De estos elementos coincidentes en las diferentes nociones de calidad de vida se desprenden también visiones y enfoques tales como: aquellos que responden a la racionalidad económica dominante, aquellos que priorizan el bienestar humano y los aspectos espirituales, aquellos que consideran al ser humano desde una perspectiva integral y todo lo que ello concierne; los que priorizan uno solo de sus componentes como el trabajo o la salud, y los que se centran en sus diferentes dimensiones tanto objetivas como subjetivas.
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No obstante, esta gran cantidad de aproximaciones conceptuales propuestas con respecto al tema de calidad de vida hacen ver la necesidad de una conceptualización precisa de calidad de vida para saber específicamente de qué se habla cuando se habla de calidad de vida, qué elementos la componen y propician este estado, así como también qué peso tienen estos componentes a nivel subjetivo y objetivo, al menos académicamente hablando. Esto no significa que este concepto no pueda ser modificable ni cuestionable sino todo lo contrario, significa que este concepto debe ser flexible, pero con unos criterios establecidos que permitan evaluar su validez y su relación con la realidad, es decir, su finalidad o utilidad, las cuales también pueden ser relativas y responden al tipo de sociedad que se desea obtener, sin embargo esto es más complejo de lo que parece.
Un ejemplo claro de cómo los conceptos juegan un papel importante y determinante en la realidad son los programas de desarrollo, los cuales mantienen una sola postura de calidad de vida, la cual es difusa y es asociada a la satisfacción de necesidades, materiales y no materiales, creadas y no creadas, a través de la obtención de recursos económicos. De esta postura, la cual es bastante capitalista, salen una gran cantidad de elementos que determinan la visión de la vida en general, es decir, determinan la manera cómo las personas conciben el mundo de manera tal que sus acciones se dirigen a generar las condiciones necesarias para llegar a esta meta.