prendidos en un matiz, en un color, en una mancha”, adem{s de humanizar tremendamente las imágenes y de generar unos interesantes efectos táctiles25. A lo anterior y a la técnica se
refería la entrevista que realizaba a la artista en la prensa asturiana C. Mateos, especificando que se trataba de veinte lienzos recubiertos de barniz y polvo de mármol en los que se adivinan siluetas delineadas con grafitos, rostros y figuras que denotan diferentes estados de ánimo.
La pintora también subrayaba su actitud de pintar como modo de expresión, lejos de hacerlo por un precio además de oponerse al mito de la firma de autor, proponiendo que sea la obra la que seduzca y luego ver quien la hizo, razón por la que prefiere no firmar o hacerlo a posteriori de su presentación pública como manera de contribuir a la sinceridad de un público necesitado de educación visual y de sensibilidad frente a la idea de arte como inversión26.
Entre el 21 de marzo y el 12 de abril del 2002 participaba en la Sala del Centro Municipal de La Arena en Gijón, en lo que fue la antigua Fábrica del Gas, en la exposición conjunta ¿Qué pintan las mujeres?, al lado de Josefina Junco, Carmen Castillo, Pepa Pardo y Maite Centol, en la que aportaba una de sus Sombras. La muestra contaba con un interesante díptico en tamaño folio con reproducciones de las obras y un texto sin firmar, procedimiento que a mi entender muestra falta de respeto de las instituciones ante escritores y críticos puesto que no permite su identificación. Otro defecto inveterado es no poner el año al que pertenecen las obras o en el que se desarrollan los eventos, citando con frecuencia el lugar, día y mes de los mismos pero no el año, con lo que pasado el tiempo no se sabe de forma documental cuando los hechos tuvieron lugar realmente27.
Piedra pómez y pigmentos s/tabla 120x120
Para el verano de 2002 esta artista, inquieta en su experimentación de nuevos lenguajes, acomete la realización de una amplia serie de obras en corcho, utilizando los tapones de las botellas de sidra asturiana como base y como elemento definidor del dibujo, de la silueta. Con este material y de forma experimental que implicaba un alto grado de dificultad, logró dibujar siluetas y generar series, por lo general monocromas en apariencia, aunque con importantes matices de la coloración según la incidencia de la luz, es decir, con importantes efectos cinéticos op-art, como ocurre con los fenómenos ópticos y la pintura en cromatismos únicos, casos del internacional Vasarely, De Soto y Sempere o, más cerca de nosotros, de Alejandro Mieres. De esta manera aportaba un eslabón más dentro del rosario de intervenciones artísticas que sacuden el siglo XX hasta hoy, en el que se habían iniciado en sus albores los primeros collages enunciando que la realidad es ella misma, que no hace falta representarla, como hacían Braque y Picasso en sus collages de la segunda década del siglo pasado en que incluían maderas, telas, clavos, cordón, rejilla de carpintería y otros materiales.
Corchos y acrílico s/tabla 53x143
La primera exposición de este género de obra la llevó a cabo en el Museo de la Sidra de Nava, inaugurada el 22 de junio del 2002, seguida al año siguiente de una exposición en la Galería Dasto, en su local de La Tenderina en Oviedo, del 23 de mayo al 11 de junio de 2003. Para el Museo de la Sidra se hizo un pequeño tríptico con texto mío y la reproducción de una obra alargada en tonalidades verdes con la silueta a modo de “Y” griega formada por líneas ondulantes de corcho, el de los tapones de sidra, líneas casi concéntri- cas del mismo tipo, todo sobre fondo compacto de color verde, el verde del campo asturiano y de la naturaleza, logrando una sensación de objetos densos y míticos como casi lo son la ceremonia de la espicha y las celebra- ciones en torno a la sidra28. La prensa
local se refería a la exposición en Nava con texto de José A. Ordóñez que se refería a “Corchos con mucho arte” y destacaba las alusiones a las siluetas de árboles, el manzano es este caso, de las obras de Marga Sancho 29.
Para la obra en corcho presentada en Dasto al año siguiente, se editó un catálogo con textos de José María Osoro, Presidente de la Asociación de Chigreros de Asturias; de la escritora Ángeles Carbajal, de Cristina Suárez y otro de quien esto escribe, incidiendo sobre la práctica desnaturalizada del corcho, su poética, la búsqueda de nuevos volúmenes, la sugerencia del friso escultórico y la cercanía de estas pinturas con el objeto artístico30.
Junto a la monocromía en azules, variados y delicados dorados y otras tonalidades de las obras, en algunas estaba presente un importante juego de matices cromáticos, que enriquecían aquellos densos frisos. El crítico Rubén Suárez se refería a su encomiable resultado y al hecho positivo de estar alejada de todo folklorismo pese a la raigambre local del motivo central expositivo, obra en corcho de sidra, autor que se manifestaba conforme a mis palabras en las que observaba que la experimentación de la artista evocaba los tanteos de “Piet Mondrian en su proceso hacia la abstracción”31.
Corchos y acrílico s/tabla 70x50 c.u.
En dicho año 2003 participaría en una exposición colectiva titulada + Arte qué ye que no? en un local madrileño de la calle Navas de Tolosa, uno de los espacios alternativos a la Feria de ARCO.
En el 2005, Marga realiza un programa de mano para el teatro, la obra Locos de Amor de Sam Shepard, para la Escuela Superior de Arte Dramático del Principado de Asturias, ESAD.
En abril de 2006, Marga Sancho participa en otra colectiva de la gijonesa Galería Cornión titulada Expresión delicada, la segunda que se realizaba de un ciclo de seis exposiciones que debían finalizar en agosto, con motivo del 25 aniversario de la existencia de la galería.
Los artistas presentes eran Luis Fega, Ramón Isidoro, Núñez Arias, Marga Sancho y Javier Victorero32. Rubén Suárez se refería
al evento en su página crítica, y aparte de señalar la ocasión del aniversario de Cornión, destacaba la buena selección de las pinturas presentes y se refería a cada uno de los autores. Sobre Marga Sancho subrayaba el mérito de la valentía y originalidad
de su propuesta, al presentar “unos peculiares y extraños paisajes de estructural geología con filigrana matérica tachista aplicada en gruesos relieves”, con relativos influjos del informalismo y naïf que “…funcionan muy bien y ejercen una enigm{tica sugestión”33.
Con el título de Vestigios de Naturaleza expone en la Sala 1 de Dasto, Galería de Arte, entre el 24 de marzo y el 14 de abril. La hoja de mano con texto de Cristina Suarez y cinco reproducciones de estos paisajes, en los que dominan las tonalidades ocre, con la peculiaridad de mostrar un mundo al revés por medio de la inversión del peso visual, ubicando los tradicionales espacios claros correspondientes al celaje en la franja inferior, de una serie de capas casi paralelas cuyas variaciones y texturas dan un rico juego a las obras resultantes.
La crítica Cristina Suárez valoraba la fingida amabilidad visual de los paisajes en los que había un notorio cambio de paleta con respecto a los de otros momentos, en que Marga daba entrada a un espacio limpio y atrayente, “lleno de vacío”, en obras divididas en dos partes: “una m{s intensa donde aparecen paisajes soñados, ideales”, a base de indagar en las formas, paisajes oníricos que trasladan a un mundo blanco níveo. Tales estructuras “aparecen rasgadas por una única línea” que separa esa zona de otra inferior ocupada por el vacío sin una forma concreta que resulta incomodante34. Olaya Suárez realizaba otra
amplia reseña sobre dicha exposición, destacando la rotundidad, la destrucción y el culto al paisaje35.
En esta interesante serie de paisajes matéricos dominan los tonos ocres y las masas contrastadas apaisadas en capas paralelas superpuestas con veladuras y transparencias, algunas contrastaban ocres, azules y una parte de blanco. Los dos colores marrón y azul, como referentes de corte abstracto matérico del
entorno de la tierra y el aire, el blanco como ese espacio vacío en contraste con el lleno, logrando efectos de dualidad afines al taoísmo en sus conceptos del ying y el yang. La artista de todos modos manifiesta que pinta sin buscar efectos, cuando encuentra algunos los desarrolla por series en ocasiones, pero no hay artificio ni molde forzado en las obras.
Técnica mixta s/tela 92x73
Polvo de pómez s/tela 100x81
Más adelante, a partir la segunda mitad del año 2006, Marga Sancho tuvo que realizar un importante paréntesis en la producción artística por unas difíciles circunstancias personales.
La producción inmediata posterior manifiesta su incidencia en la figura humana esquemática, con énfasis en la cabeza que recalca un marcado sentido fúnebre como máscara mortuoria. Al tiempo, utiliza las tonalidades frías en los fondos, malvas, verdes y rosa pálido contrastados con los trazos rojo intenso para el cuerpo y más apagado para el rostro-máscara de los característicos cuerpos esquem{ticos en “Y” invertida. Rojos de sangre, palpitante en transición que se apaga, expresivas de su sentimiento vivencial ante los acontecimientos, además del marcado sentido táctil de las rugosidades del lienzo con veladuras y pliegues. Este tipo de obras nunca las expuso.