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4.1. Representación del conflicto armado

4.1.1. Los actores

4.1.1.5. Los campesinos

Los campesinos en la novela son los hombres del Ande que viven en las comunidades de San Pedro de Ucumari, Ocropampa y Huancashuasi. Señala el narrador que los comuneros de San Pedro son descendientes de los mitimaes cañaris, famosos por su temple y valentía como también lo son los sampedrinos quienes no consintieron el ingreso de VR a su pueblo y tampoco creyeron en su prédica. No obstante, esta comunidad sufre la amenaza a su supervivencia y desarrollo por parte del capitalismo representado en la mina La Merced. El déspota propietario, que despectivamente los llama “indios piojosos”, envenena la laguna de San Pedro con el relave de la mina y ante la protesta de las autoridades de esta comunidad, aprovechando la coyuntura del enfrentamiento entre Vanguardia Roja y las fuerzas del orden, consigue, a través de terceros, que los campesinos dirigentes sean encarcelados acusados falsamente de vanguardistas. Con esta actitud perversa, el empresario pretende continuar ganando dinero sin importarle la vida y la salud de los comuneros.

Lo más destacado de esta comunidad es el espíritu colectivo, el sobre poner a la comunidad por encima de los intereses individuales. La comunidad en pleno envía a su hijo más prometedor a estudiar abogacía en Lima para luego enfrentarse al opresor capitalista con sus propias leyes. Ante los engaños de tinterillos que terminaban vendiéndose al dueño de la mina, los comuneros envían a la universidad a Rómulo Cahuana, joven Sampedrino:

El problema se solucionó dándole un buen aguinaldo a su tinterillo, y al siguiente, y al siguiente, por lo que los comuneros optaron por una táctica que en otras circunstancias habría sido para reírse. Según el Súper de La Merced, habían elegido a uno de ellos, el más joven y despierto, para mandarlo a Lima a que estudiara abogacía. Eso había sido hace cinco años […].

El Súper le comunicaba ahora que el piojoso de San Pedro de Ucumari se había graduado de abogado. Increíble. Se había convertido en el abogadito de pelo duro, corbata de rayón, diente de oro y saco a cuadros que había ido al campamento de La Merced a pedir una reunión con el dueño. La retahíla de abogaditos de hacía cinco años le habían costado más de diez mil dólares. ¿Cuánto le iba a costar este? (140,141)

La cita corresponde a las cavilaciones del dueño de la mina La Merced, Tato Roselli, resaltan los prejuicios contra el campesino, la actitud despectiva y la soberbia del empresario. Ya había sobornado a varios tinterillos limeños que defendían a la comunidad frente a la mina, creía que Rómulo Cahuana también iba a aceptar un soborno, ni siquiera imaginaba que el “piojoso de San Pedro” valoraba grandemente su compromiso con la comunidad. Había sido formado en los valores comunitarios de la solidaridad y el espíritu colectivo. Su comunidad estaba más allá de sus intereses personales. Eva no comprende esta prioridad; para ella, antes que el problema de la contaminación de la laguna de San Pedro estaba la libertad de los comuneros encarcelados con pruebas falsas:

Los comuneros se deben a su comunidad, doctora Franco.

Pero son inocentes, necesitábamos asegurar su libertad.

Si hace falta, doctora, pasarán cinco años presos. Ya se ha conseguido lo que necesita la comunidad.

Pero son cinco años, en una cárcel de alta seguridad, usted sabe lo que eso significa.

Qué son cinco años, doctora, si hay comunidades que están esperando desde hace quinientos años. (370)

Ante la disyuntiva de optar, en una negociación con la mina, por la comunidad o por la libertad de los comuneros presos acusados de subversión, el flamante defensor de San Pedro opta por el bienestar de la comunidad antes que por la libertad de las autoridades presas, porque a fin de cuentas los hombres pasan pero la comunidad queda. Lo más importante era salvar a la comunidad que hace posible la existencia de esas personas y por ello proteger la laguna significaba su supervivencia.

Los ocropampinos no tienen una participación relevante,excepto por un personaje, el primo de Antonio, que es también un integrante de VR. Este comunero es torturado por los miembros de las Fuerzas Armadas para delatar a sus compañeros y luego es asesinado junto con su esposa por los subversivos acusándole de soplón. El Partido no perdona debilidades, la ejecución muestra un claro mensaje: la vida del combatiente la pertenece. La vida debe ser ofrendada en la acción, pero si por conservarla se delata a los compañeros, el partido no tiene reparos en cobrársela de manera desalmada.

Los campesinos de Huancashuasi son mostrados primero en la familia de Antonio conformada por la abuela, el tío y el primo. Familia humilde dedicada al trabajo del campo como el resto de la comunidad. Luego se presenta a la comunidad en pleno cuando las Fuerzas Armadas llegan al pueblo y realizan la masacre acusándolos de vanguardistas.

La novela sugiere que la pobreza y el abandono caracterizan a las comunidadesandinas y que por estas razones se adhieren a la lucha armada. Es el campesino una víctima, un excluido del Estado, cuyo orden establecido lo invisibiliza y condena a una vida miserable. Entonces, un grupo de ellos cree que el cambio se logrará a través de las armas y se alza contra el Estado. El Estado ataca sin distinción. La muerte es decretada para todos, ser campesino se convierte en sinónimo de subversivo y por lo tanto del enemigo que hay que exterminar. Así como Huancashuasi, comunidades enteras son arrasadas por las fuerzas del orden.