D. Innovación energética y cambio climático
1. Capacidades de innovación en tecnologías energéticas
Iberoamérica
En el sector de la energía se observa un dinamismo tecnológico que, en las últimas décadas, ha permitido aumentar considerablemente la eficiencia y la capacidad en cuanto a generación de energía. Si bien los agentes que intervienen en la innovación son diversos, cabe a los gobiernos un papel fundamental en la inversión y en la orientación de los esfuerzos de los agentes hacia el objetivo de la sustentabilidad (Gallagher, 2006; Mowery, 1983). Un elemento favorable en este sentido es que en algunos de los países iberoamericanos hay empresas públicas que cuentan con la capacidad, la autonomía y la escala necesarias como para ser actores importantes de la innovación en el sector21. En los años
treinta y cuarenta se crearon varias empresas estatales que asumieron el liderazgo en la explotación de petróleo, gas natural y electricidad; en algunas de ellas se establecieron centros de investigación de alto nivel y se gestaron trayectorias de aprendizaje que, en ciertos casos, se truncaron por diversas causas.
Durante la etapa de industrialización por substitución de importaciones (ISI), el esfuerzo local se limitó a desarrollar capacidades para evaluar y operar la tecnología extranjera, aunque en algunas áreas se observó un dominio creciente de la tecnología. Posteriormente, como resultado de la fase de privatización y apertura comercial, se redujeron las investigaciones realizadas por estas empresas y también la integración local de sus actividades. Se produjo un movimiento a favor de la
21 Petróleos Mexicanos (PEMEX), Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobrás), Petróleos de
Venezuela S.A. (PDVSA) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de México encabezan la lista de las 500 mayores empresas de América Latina (Latin Trade, 2009). A ellas se suman Ipiranga S.A. y Centrales Eléctricas Brasileñas S.A. (Eletrobrás), de Brasil; Repsol Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), de Argentina; Copec, de Chile; Ecopetrol, de Colombia; Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), de Chile; Shell, de Brasil; Petroecuador, de Ecuador; Chevron, Esso Brasileira, AES Elpa, de Brasil; Eletropaulo, Cemig, de Brasil; y Petrobrás, de Argentina. Las decisiones en el campo energético en América Latina están más concentradas que en Canadá y los Estados Unidos (Hoyt y otros, 1998), a pesar de que la desregulación de los años noventa atrajo a nuevos actores al sector.
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subcontratación y las fábricas listas para funcionar (turnkey plants), con resultados ambiguos, ya que si bien se accede a tecnologías importadas más eficientes, hay menos efectos de encadenamiento con firmas locales (CERA, 2009).
A pesar de estas restricciones, a lo largo del tiempo se ha ido gestando una base de capacidades tecnológicas que debe ser considerada al formular políticas para el sector. Durante la etapa de la ISI, la mayoría de las grandes empresas del ámbito energético crearon capacidades de I+D para adquirir tecnologías críticas en dicha esfera (Instituto Mexicano del Petróleo e Instituto de Investigaciones Eléctricas en México, Centro de Estudios e Investigación de Petrobras (CENPES) en Brasil e Instituto de Tecnología Venezolana para el Petróleo (Intevep) de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en la República Bolivariana de Venezuela). La división del trabajo entre empresas locales y empresas extranjeras globales dejaba en manos de estas últimas las actividades de diseño e ingeniería detallada, mientras que las primeras se concentraban en las ingenierías básica y civil. A pesar de esta tendencia, algunas firmas locales lograron innovaciones sustantivas de proceso y producto en las industrias petrolera y de generación de electricidad. Cabe destacar el caso de Petrobrás, que incluso ha conseguido invertir en tecnologías complementarias con su principal campo de acción (caso de los biocombustibles, por ejemplo), escapando de las fuerzas inerciales que refuerzan la trayectoria dominante22. También
hay ejemplos de empresas locales que ampliaron la producción de equipos e infraestructura de oleoductos, como TenarisTamsa y Ternium en México y la Argentina, respectivamente.
Pese a los avances mencionados, en la comparación internacional la región exhibe un bajo dinamismo tecnológico. Esto se puede comprobar en el gráfico III.10, en el que se muestra el coeficiente de invención en diversos países, medido a partir del número de patentes solicitadas por residentes por cada 10.000 habitantes. Existe una marcada heterogeneidad entre los países iberoamericanos: la posición de España con respecto a esta variable contrasta notoriamente con la del resto de los países, a pesar de que en el Brasil también se observa un dinamismo significativo.
22 La diversificación hacia tecnologías nuevas comúnmente es más estimulada por nuevos
entrantes que por empresas que ya tienen ventajas en las “viejas” tecnologías (Smith, Stirling y Berhout, 2005). Véase también Levinthal y March (1993).
Gráfico III.10
COEFICIENTE DE INVENCIÓN
(Patentes solicitadas por residentes por 10.000 habitantes)
Venezuela (Rep. Bol. de) Uruguay España Portugal Perú Paraguay Panamá Nicaragua México Jamaica Honduras Haití Guatemala El Salvador Ecuador Chile Cuba Costa Rica Colombia Brasil Bolivia (Est. Plur. de) Argentina
1990-1992 2004-2006
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9
Fuente: Red Iberoamericana de Ciencia y Tecnología (RICYT).
No obstante, un aspecto que interesa resaltar es que América Latina tiene una apreciable participación en las nuevas fuentes renovables de generación de energía eléctrica. Hay evidencias de que se ha acumulado experiencia en programas cuyo objetivo es estimular el uso de módulos de energía solar, energía eólica y biomasa, así como otros que buscan la electrificación rural renovable (CEPAL, 2004). Sin embargo, estos esfuerzos aún no han movilizado los recursos, las instituciones y las capacidades que se requieren para dejar una huella significativa, en términos agregados, con respecto al uso de energía.
En lo que atañe a la penetración de nuevas fuentes de energía renovable (como participación en el total de la electricidad generada), América Latina ocupa una posición similar a la de los Estados Unidos y solo inferior a la de Europa (véase el gráfico III.11). Sin embargo, en términos absolutos (miles de millones de kilovatios-hora (kWh)
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generados), la región se ubica en el cuarto lugar, por debajo de Europa, los Estados Unidos y Asia y Oceanía (véase el gráfico III.12). La principal diferencia entre América Latina, Europa y los Estados Unidos estriba en el aprovechamiento de la energía eólica, que registra niveles muy inferiores en el caso de la región, mientras que los valores de producción de energía geotérmica son similares a los de Europa. Los países de América Latina se han orientado principalmente hacia las modalidades geotérmicas y de biomasa, en las que la tasa de innovación es más reducida, sin impulsar otras fuentes de energía eléctrica con mayor potencial de crecimiento, como la energía solar, la eólica y las células de combustible.
Gráfico III.11
PRODUCCIÓN DE NUEVAS FUENTES RENOVABLES DE ELECTRICIDAD, 2006
(En porcentajes de la producción total de electricidad)
0 1 2 3 4 5 6
América del Norte América Latina Europa Oriente medio África Asia y Oceanía
Biomasa Geotérmica Viento Energía solar, por ondas y pilas de combustible
-30 -20 -10 0 10 20 30 40 I II III IV I II III IV I II a 2007 2008 2009
Guatemala El Salvador Rep. Dominicana Jamaica Colombia México Nicaragua Ecuador Fuente: Administración de Información Energética (EIA) del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
Por lo tanto, en general, el desempeño de Iberoamérica ha sido poco dinámico en términos de capacidad para crear y aprovechar innovaciones en el sector energético, con la posible excepción de España. Tanto si se consideran desde el punto de vista de los insumos de la innovación, investigación y desarrollo, como de sus resultados (patentes), los niveles han sido inferiores a los alcanzados en otras regiones. Entre los
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países latinoamericanos, el Brasil y México han logrado posiciones más favorables, con indicadores superiores al resto, aunque la distancia con respecto a Europa y los Estados Unidos es aún muy grande23.
Gráfico III.12
PRODUCCIÓN DE NUEVAS FUENTES RENOVABLES DE ELECTRICIDAD, 2006
(En miles de millones de KWh)
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200
Biomasa Geotérmica Viento Energía solar, por ondas y pilas de combustible
América del Norte América Latina Europa Oriente Medio África Ásia y Oceanía
Fuente: Administración de Información Energética (EIA) del Departamento de Energía de los Estados Unidos.
Como aspectos positivos, la región muestra un mayor peso que el resto del mundo en cuanto al uso de energía eléctrica de nuevas fuentes renovables, a pesar de que estas se concentran en un subconjunto menos dinámico (energía geotérmica y biomasa). Por otra parte, hay un gran potencial para la producción de energía hidroeléctrica, que puede ser ampliado considerablemente. Por último, la región en su conjunto cuenta con un superávit de petróleo y, en este sector, actúan importantes empresas públicas, lo cual implica una presencia concentrada de recursos y capacidades que, mediante políticas, se pueden canalizar hacia la innovación.
23 De acuerdo con datos de la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología
(RICYT), en el período 2000-2005 el Brasil, España y México captaron, en términos absolutos, el 95% de la inversión total en I+D sobre energía en Iberoamérica (Brasil, 50%, México, 23% y España, 22%). La Argentina, Chile y Portugal ocuparon un segundo lugar, bastante alejado del primer grupo.
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