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REPÚBLICA DE HONDURAS

CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA

1. El sistema consta de tres estratos de cobertura al suelo: - Manejo de rastrojo y biomasa.

- Cultivos.

- Árboles maderables, frutales y arbustos.

2. Estas tecnologías son funcionales para el trópico seco, a unos 140–800 metros sobre el nivel del mar.

3. La siembra de frijol y maicillo la hacen al voleo46 y la del maíz en cero labranza. 4. Árboles de regeneración natural y dispersos con diferentes tipos de podas.

veces predomina su uso para actividades ganaderas. Salvo excepciones, tal y como lo señala José Gómez Gutiérrez (1987), el sistema adehesado es característico de zonas con clima semiárido o subhúmedo fuertemente fluctuante (ciclonal), tanto a nivel estacional como anual, roca madre pobre en bases, dando lugar a suelos de escasa potencia, ácidos, oligotróficos y con predominio de la fracción arenosa. Tienen un alto valor ecológico y económico. El interés económico del monte adehesado radica en el hecho de compaginar el aprovechamiento de los dos recursos básicos del sistema (suelo y arbolado), sacando el mayor partido de ambos: pastos o labor-pastos en rotaciones largas, y la compleja producción y efectos del arbolado (bellota, madera, leña, corcho, efectos sobre los factores climáticos, complejos efectos sobre el suelo, etc.), todo ello con un aporte mínimo de energía subsidiaria y obteniendo el máximo sin destrucción. Es decir, el balance final es enormemente positivo, junto con su interés ecológico, que se debe al mantenimiento y a la mejora de los recursos edáficos, conservación de los botánicos y presión soportable sobre los faunísticos (Gómez Gutiérrez J.M., 1987).

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5. Productores pequeños y medianos que poseen entre una y cinco manzanas de tierra, que se dediquen al cultivo de granos básicos (maíz, frijol maicillo) y que estén ubicados en zonas de ladera.

ELEMENTOS

1. Cultivos con tecnologías de manejo de suelo.

2. Árboles y arbustos dispersos en regeneración natural. 3. Coberturas al suelo.

REQUERIMIENTOS

Para que el sistema se desarrolle se necesitan los siguientes requerimientos: 1. No quema. 2. Cero labranzas. 3. Siembra directa. 4. Curvas a nivel. 5. Manejo de rastrojo. 6. Regeneración natural.

7. Diferentes podas y manejo de biomasa. 8. Árboles dispersos.

9. Cultivos de cobertura.

10. Manejo Integrado de Plagas (MIP). 11. Barreras vivas.

12. Densidades combinadas con árboles y cultivos. 13. Árboles de uso múltiple y frutales.

RESULTADOS

PRODUCCIÓN Y PRODUCTIVIDAD.- La adopción del sistema permitió mejorar los rendimientos por unidad de área después de 10 años de trabajar la misma parcela por efecto del mejoramiento de la fertilidad. Hubo incremento de la humedad debido a las prácticas de manejo de suelo y de cultivo implementadas por los productores en sus fincas.

FERTILIDAD DEL SUELO.- Con la implementación de prácticas de no quema, manejo de rastrojo, cero labranza, manejo de los árboles de regeneración natural con los diferentes tipos de podas, los productores lograron el mejoramiento de la fertilidad del suelo, lo que permitió a algunos productores reducir el uso de fertilizantes químicos hasta un 25%, producto de la fertilidad recuperada por el suelo.

REDUCCIÓN DE LA EROSIÓN.- Con el Sistema Agroforestal Quesungual se alcanzó las más altas reducciones de 300 tm/ha/año en suelos descubiertos a 16 tm/ha/año en suelos cubiertos. También hubo una reducción de pérdida de agua por evaporación, mejorando la capacidad de retención de la humedad del suelo.

RETENCIÓN DE HUMEDAD.- En el sur de Lempira, el mes más crítico es abril y la imple- mentación de sistemas de producción agroforestales como el Quesungual produjo cambios significativos en el contenido de humedad en la época seca, alcanzando valores desde un 3%

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en 1997 hasta 20% en el año 2002, lo que equivalió a un aumento en la humedad del suelo de 340 metros cúbicos de agua por hectárea.

RESULTADOS ECONÓMICOS Y SOCIALES DEL SISTEMA.- Cuando los productores mejoraron sus sistemas de producción se tradujo en mejores ingresos económicos, permitiéndoles a las familias invertir en la educación de sus hijos, mejoramiento de viviendas, así como incremento de participación en las organizaciones de su comunidad. Se fomentó el ahorro y hubo mayor capacidad para invertir en proyectos productivos.

RESULTADOS AMBIENTALES.- El sistema permitió que algunas especies animales en peligro de extinción empezaran un proceso de recuperación y algunas aumentaran, como el conejo, la guatusa, el tepezcuintle y las serpientes. Los árboles permitieron el retorno a su hábitat de pájaros como el cuervo, el loro y los pericos. También fue notorio el incremento de las fuen- tes de agua, ya que las familias hicieron esfuerzos para conservarlas.

MASIFICACIÓN DEL SISTEMA.- Se logró que el sistema se masificara al salir de la finca y observarse a nivel del paisaje y de la microcuenca. En algunos municipios, el sistema llegó a ser implementado por la totalidad de sus productores, al sustituir la quema por otras tecnologías más productivas y sostenibles, como manejo de rastrojo, cero labranza, distanciamiento de siembra y manejo de árboles y arbustos en las parcelas.

RECUPERACIÓN Y ADECUACIÓN DE UNA PRÁCTICA ANCESTRAL LOCAL.- No fue una imposición externa de tecnologías, fue algo que nació de los productores y lo que se hizo fue la incorporación de tecnologías de bajo costo y con respuesta rápida, como no quema, cero labranzas, manejo de rastrojo, distanciamiento de siembra, manejo de árboles y arbustos. MEJORAMIENTO DE LAS CONDICIONES DE VIDA DE LAS FAMILIAS.- Permitió mejorar la calidad de vida de las familias por medio de la estabilización del productor en la unidad productiva, permitiendo dedicar parte del terreno a actividades de diversificación para la ali- mentación y venta del excedente, dejándoles ingresos adicionales para la educación de sus hijos, compra de alimentos y productos no generados en la finca.

Fuente: FAO., 2005: “El Sistema Agroforestal Quesungual. Una opción para el manejo de suelos en zonas secas de ladera”. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Litografía López. Honduras.

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DESERTIFICACIÓN, UN FENÓMENO

COMPLEJO Y DE DIFÍCIL DEFINICIÓN

“Los síndromes de degradación de la tierra y de enfermedad del suelo son numerosos;

por eso las terapias son tan diversas”47

ii.1 Introducción

oy día, con tan solo prestar atención por un momento a nuestro entorno, podemos observar una serie de detalles que nos impulsan a pensar que algo no está ocurriendo con cierta naturalidad. La constante modificación de los factores biológicos y físicos del planeta tierra, constantemente se tornan más evidentes ante la continua inconsciencia e imprudencia del ser humano. La desertificación no está al margen de este análisis.

La desertificación no solamente es la degradación de algunos ecosistemas terrestres.48 Este fenómeno que día y día se extiende por algunas superficies de la

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Holtz U., 2003: ―La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) y su Dimensión Política‖. Quinta Mesa Redonda de Parlamentarios en el contexto de la aplicación de la CNULD. La Habana, Cuba. pp. 11.

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El presente informe contemplará para sus fines, y como punto central de investigación, los factores determinantes de la causa de la desertificación señalados en la definición más difundida y proporcionada por la Convención de Lucha contra la Desertificación (CLD), la que manifiesta que, desertificación es ―la degradación de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como,

las variaciones climáticas y las actividades humanas‖. Esto es con el fin de considerar argumentaciones

empleadas por la mayoría de los organismos internacionales y gubernamentales y mantener una sincronía de los términos que actualmente se manejan en los más recientes trabajos científicos sobre el tema. También es conveniente considerar algunos argumentos de autores que critican la definición de la CLD, quienes sostienen que no es muy representativa porque ―es algo restrictiva debido a que no expresa bien la interacción entre los elementos climáticos y las actividades humanas que suelen ser un factor determinante del inicio de los procesos de desertificación‖ (FAO, 1993b.). Al igual que la consideración del término desertificación, también es oportuno familiarizarnos con el de ―degradación de la tierra‖, ya que la CLD en su Artículo 1, inciso f, menciona que este término se refiere a la ―reducción o pérdida de la productividad biológica o económica y la complejidad de la tierras agrícolas de secano, las tierras de cultivo de regadío o las dehesas, los pastizales, los bosques y las tierras arboladas, ocasionada, en zonas áridas, semiáridas y

H

46 tierra49 está vinculado a procesos sociales y económicos, sobre todo por su gran

impacto en la seguridad alimentaria, pobreza, migración y desequilibrio en general de las poblaciones cercanas y alejadas a las zonas desertificadas. La interacción de elementos climáticos y humanos repercute siniestramente en tierras que antaño eran productivas y que ahora presentan características semidesérticas, como si le hubiéramos extraído a la tierra su razón de ser o esencia.

Sus causas son complejas. Aunque la mayor parte de estudios coinciden en algunas, lo cierto es que la comprobación y valoración científica de ellas llevará largo tiempo de análisis integral, con el único consuelo de que el mismo no sea tan largo como para no contrarrestar los daños, los que en su mayoría son considerados irreversibles.

La pérdida de flora y fauna y la disminución de la productividad agrícola, entre otras innumerables consecuencias, sólo parecen ser síntomas que acrecientan una enfermedad de dimensiones desconocidas. La desertificación conlleva elevados gastos, pero el más apreciado e invalorable es su enorme costo social.

Conocemos poco a poco sus consecuencias y asumimos de cierta forma la responsabilidad de sus causas, pero lo más insólito es que aún no terminamos de encontrar una forma sencilla y consensuada de definir este proceso de degradación que se ha convertido en el tema central de la cooperación internacional, gobiernos, organismos no gubernamentales, empresa privada y sociedad en general.

ii.2 Origen del término, definición y su aspecto controvertido

El hombre ha estado desde siempre vinculado al suelo; así ha sido descrito en el Génesis Bíblico, y de esa misma forma fue planteado por los egipcios, que se hacían llamar “hijos de la tierra”. Los griegos adoraban a Demeter, diosa de la

subhúmedas secas, por los sistemas de utilización de la tierra o por un proceso o una combinación de procesos, incluidos los resultantes de actividades humanas y pautas de doblamiento‖.

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A pesar de que en este trabajo se abordará una situación en particular; la hondureña, es necesario aclarar que las zonas áridas cubren el 41% de la superficie terrestre, por lo tanto, se le considera uno de los ecosistemas más extenso del mundo.

47 tierra, y en todas las culturas de la antigüedad, de una u otra forma ha existido esta vinculación a la que se le pudiera llamar ciclo genético con el suelo.50

Precisamente por lo anterior es que muchos científicos afirman que la desertificación no es un fenómeno reciente. Las primeras referencias a procesos similares aparecen en el Código del emperador Teodosio (438 d.C.), con algunas citas sobre los agri desert o zonas abandonadas, bien por su escasa productividad o como consecuencia de campañas militares (Rubio J, 2003).

En 1840, Justus Von Liebig considerado el “Padre de la Química Agrícola”, preludió con sus teorías los efectos de los procesos de la desertificación mundial. Enrico Di Giacomo (2004: 488-489), expone que en 1862, Liebig, a través de su libro el Einleitung en die Naturgesetze des Feldsbaues, publicado en Braunschweig, reafirmó su tesis y expuso su teoría, según la cual las civilizaciones empiezan a declinar cuando empiezan a agotarse los recursos de los terrenos en los que han nacido. Asimismo, Liebig afirmó que la decadencia de la producción agrícola, -tomando como ejemplo el caso de los estados de la costa oriental de los EEUU y en particular Virginia-, se debió a dos siglos de explotación de las tierras, no seguida por una adecuada fertilización.

Para Maukonen, el concepto de desertificación apareció en África Occidental en la época colonial (en las décadas de 1920 y 1930), pero se le revive a comienzos de la década de 1970, como un intento de comprender una larga serie de daños de sequía que provocaron la degradación del medio ambiente, privaciones económicas y hambrunas en el Sahel africano.51 Las sombrías imágenes de la

50

TRAGSA., 2003: ―La Ingeniera en los Procesos de Desertificación‖. Mundi-Prensa Libros, s.a. Madrid. España. pp.15.

51

El Sahel o Sáhel es un área geográfica y climática del continente africano que limita al norte con el Desierto del Sáhara, al sur con las sabanas y selvas del Golfo de Guinea y de África Central, al oeste con el Océano Atlántico y al este con el Nilo Blanco. Tiene una extensión aproximada de 4 millones de Km2 e incluye: sur de Mauritania, Senegal, norte de Guinea y Burkina Faso, Níger, norte de Nigeria y Camerún, así como Chad y Sudán. El clima es tórrido y se caracteriza por la escasez de lluvias y dos estaciones marcadas: una larga, seca e invernal, y otra lluviosa, corta y estival (http://www.combonianos.com).

48 magnitud del sufrimiento humano generaron una grave preocupación humanitaria, política y científica en todo el mundo.52

Se presume que el término desertificación se utilizó de forma científica desde 1949. Esta palabra fue empleada por primera vez por el botánico y ecólogo francés André Aubreville en su libro “Clima, bosques y desertificación en el África tropical”.53

Aunque ya desde la década de los 40, se hablaba de la degradación de las zonas áridas específicamente las del continente africano54; una de las primeras acciones

llevadas a cabo a nivel mundial fue la realización en 1977 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desertificación, en la ciudad de Nairobi, Kenya. En este evento se describió a la desertificación como “la disminución o destrucción del potencial biológico del suelo que en última instancia puede conducir a unas condiciones similares a las desérticas”.55

Uno de los principales resultados de la Conferencia de Nairobi fue la adopción de un primer plan de acción de lucha contra la desertificación, cuyos objetivos y acciones se consideraban para el año 2000. Este plan no alcanzó el éxito esperado, aunque consistía en una serie de directrices y recomendaciones dirigidas a que los países afectados prepararan sus respectivos planes para atacar el problema y promover y coordinar la asistencia de la comunidad internacional.

52

Maukonen T., 2006 ―Salvar las brechas”. Capítulo de la Revista Nuestro Planeta del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Tomo 17. No.1. pp. 16.

53

André Aubreville utilizaba el término desertificación para describir la destrucción gradual del bosques de áreas cercanas al desierto del Sahara Sahel, hasta que estas zonas quedaban sin bosque alguno y el área se transformaba en más desértica. López Bermúdez, F., 2002: ―Erosión y desertificación. Heridas de la Tierra‖. 1era. Edición. Nivola, libros y ediciones, S.L. España.

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Al señalar el interés y accionar de algunas instituciones internacionales en la lucha contra la degradación de las zonas áridas, cabe mencionar, el esfuerzo de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) que en 1947 promovió la conformación de laboratorios internacionales para todas las zonas áridas del mundo y apoyó al Instituto Central de Investigaciones sobre las Zonas Áridas (CAZRI) en 1959, entre otras cosas.

55

Llenes Crespo, A., 2001: ―Régimen Jurídico Internacional de la Desertificación‖. Revista Electrónica de Estudios Internacionales. pp. 4. Número 2/2001. Publicación de la Asociación Española de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales. http://www.reei.org/reei2/reei2.html.

49 Debido al eminente fracaso56 en la implementación de los objetivos de Nairobi y

como un llamamiento en 1992 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, más conocida como “Cumbre de la Tierra”, surge en París (Francia) en junio de 1994, la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía Grave o Desertificación, en particular en África, (en adelante CLDS o CLD) que define en su Parte I, Artículo 1 a la desertificación como, “la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas”.57

De la Convención surge el Convenio de Lucha contra la Desertificación y Sequía, que es un instrumento que tiene como objetivo principal la promoción de una acción efectiva por medio de programas y ayuda internacional estableciendo parámetros para luchar contra la desertificación disminuyendo los efectos de la sequía en los países afectados. Entra en vigor en el año 1996 y determina la necesidad de que todos los signatarios elaboren y ejecuten las acciones correspondientes y, de esta forma, pongan en práctica el CLDS, mediante un Programa de Acción contra la Desertificación (PAN).58

Reconociendo entre otras cosas que la desertificación y la sequía son problemas de dimensión mundial y en seguimiento al Capítulo 12 del Programa o Agenda 21, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el día 17 de junio (a partir de año 1995) como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía.59

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De acuerdo a una publicación de la Secretaría de la Convención de Lucha contra la Desertificación, se plantea que, ―en principio, el Plan de Acción no dejaba nada que desear -un estudio externo realizado en 1990 halló que sus conceptos básicos todavía eran válidos- pero, en la práctica, su aplicación distó mucho de cumplir las esperanzas que en él se cifraban‖ (SCLD, 1995. pp. 13).

57

Esta definición fue proporcionada y distribuida por primera vez en agosto de 1992 a través del Capítulo 12 de la Agenda 21 titulado “Ordenación de los Ecosistemas Frágiles: Lucha contra la Desertificación y

Sequía”. Posteriormente se asume formalmente mediante la Convención Internacional de Lucha contra la

Desertificación, en el año 1994. La página oficial de la Convención puede encontrarse en: http://unccd.int 58

La Convención de Lucha contra la Desertificación entró en vigor, el 26 de diciembre de 1996. En enero de 2002, la habían ratificado o se habían adherido a ella, 178 países más la Unión Europea. El órgano supremo de la Convención es la Conferencia de las Partes (CP), que incorpora a los gobiernos que la han ratificado y a las organizaciones de integración económica regional. Para su labor, cuenta con la asistencia de dos órganos subsidiarios, un Comité de Ciencia y Tecnología, y un Comité de examen de la aplicación de la Convención. http://www.unccd.int/publicinfo/factsheets/showFS.php?number=1

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ONU, 1995: ―Resolución aprobada por la Asamblea General. Observancia del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía‖. Distr. General del 30 de enero de 1995. A/RES/49/115.

50 El aspecto controversial del surgimiento del concepto de desertificación es apoyado por numerosos autores, entre ellos los de la Organización de los Estados Americanos (OEA), quienes consideran que la desertificación, refiriéndose a ella como uno de los peligros naturales más susceptibles de ser mitigados, es algo que se convirtió en noticia antes que tuviera una definición. Asimismo, sostienen que los métodos que supuestamente controlaban a la desertificación, fueron descritos mucho antes que se le entendiera como un proceso susceptible a respuesta práctica humana.60

Precisar el término “desertificación” ha sido uno de los mayores problemas desde que fue utilizado por primera vez. Lo anterior ha conllevado a múltiples polémicas multidisciplinares, ya que de una u otra forma se utiliza desde diferentes perspectivas o campos de estudio. Tal y como es señalado por Morales y Parada (2005), “el término –desertificación-, se relaciona usualmente con la idea de desierto físico. Asimismo, también se alude a áreas desertificadas para referirse a aquellos lugares donde si bien existen precipitaciones, éstas se concentran en períodos muy breves del año, y en donde se practica una agricultura de subsistencia. Por su parte, el término –degradación- se emplea muchas veces como sinónimo de desertificación, cuando se habla de la degradación de tierras”.61

En 1993, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la