1. El contenido mental y la intencionalidad
1.3. Características de la intencionalidad
Como veíamos anteriormente, el recorrido que haremos por los problemas de la intencionalidad será a partir de los problemas que suscitan las actitudes proposicionales. Los estados intencionales tienen tres características esenciales. De ellas se derivan los tres problemas de los que tiene que dar cuenta una teoría del contenido mental. Éstasson: un carácterperspectivista, eficacia causal en la conducta y asimetría epistemológica entre la primera y la tercera persona. Las cinco características de las actitudes proposicionales hacen parte de lo que en este apartado se llama el carácter perspectivista de los estados intencionales, pues todas se refieren a propiedades semánticas. Veamos cada una de ellas y los problemas que implican.
En primer lugar, en los estados intencionales se manifiesta una perspectiva subjetiva sobre la realidad. Son estados mentales con contenido representacional, es decir, representan el mundo siendo de una manera y su contenido determina la manera como el mundo es representado. “Poseer estados intencionales es poseer una subjetividad, un modo peculiar de concebir las cosas, una interioridad” (Moya, 2004, p. 19). Esto se entiende bien con un ejemplo: imaginémonos que entra una serpiente en una casa donde se encuentran Juan, María y Pedro. Juan es el padre de Pedro, quien tiene dos años de edad, y es amigo de María. María, por su parte, es bióloga. Juan cree que la presencia de la serpiente representa un peligro para los presentes. María cree que la presencia de la serpiente es interesante pues no es habitual encontrarlas en aquél lugar. Mientras, Pedro cree que la presencia de la serpiente es un juego divertido. Vemos, entonces, cómo con respecto a un mismo suceso pueden tenerse diferentes actitudes con diferentes contenidos.
“La intencionalidad de la mente posee un carácter perspectivistaineliminable, y este carácter ha de tener un reflejo en el lenguaje con el que describimos el contenido intencional” (p. 21). Este contraste entre cómo son las cosas y cómo es percibida por agentes se refleja lingüísticamente en dos
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características de las actitudes proposicionales, ambas fallos de extensionalidad, a saber: en la introducción de expresiones con posición oblicua y en la ilegitimidad de la generalización existencial de expresiones referenciales. Veamos cada una de ellas.
Por un lado, el contenido de las actitudes proposicionalescontiene términos referenciales que no pueden sustituirse libremente por expresiones co- referenciales. Las expresiones ‘Luisa Lane cree que Superman es un héroe’ y ‘Luisa Lane cree que Clark Kent es un héroe’ no son equivalentes. ‘Superman’ no puede sustituirse libremente por ‘Clark Kent’, aunque estos términos sean co-referenciales. Esto sí es posible en contextos extensionales, por ejemplo, los términos ‘H2O’ y ‘agua’ en la proposición ‘en una molécula aislada de agua, el agua contiene dos 13w2m,átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno’. Por esa razón, la consideración de las actitudes proposicionales ayuda a ver el problema de la intensionalidad, entendida ésta como la propiedad de algunos enunciados que fallan en algunas pruebas de extensionalidad (Searle, 1998). El fenómeno de introducción de expresiones con posición oblicua es conocido como el fenómeno de la co-referencia (Perry, 1998).
El otro fallo de extensionalidad consiste en que, cuando se describen o atribuyen actitudes proposicionales, es ilegítimo generalizar existencialmente las expresiones referenciales de su contenido, pues, si un sujeto cree que un individuo u objeto determinado tiene cierta propiedad, no es necesario que haya alguien o algo que la tenga (Moya, 2004). Manuela puede creer que los unicornios son hermosos sin que ello implique que aquello en lo que cree, los unicornios, exista. En las expresiones de las actitudes proposicionales hay nulo compromiso del sujeto con la existencia de los objetos del contenido de sus actitudes. Por este hecho, precisamente, algunos, incluso, han llegado a afirmar que lo más distintivo de la intencionalidad es su indiferencia ante la realidad (Lycan, 1999). El fenómeno de la ilegitimidad de la generalización
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existencial de expresiones referenciales se conoce como el fenómeno de la no-referencia (Perry, 1998).
En segundo lugar, tenemos la eficacia causal de la actitud proposicional sobre la conducta de un sujeto8. Dicho más técnicamente, del mismo modo en que
la experiencia perceptual es un suceso mental consciente, la experiencia de actuar también lo es. Los estados intencionales de un sujeto se relacionan de un modo peculiar con las acciones, a diferencia de las otras experiencias de la vida mental de un sujeto (Searle, 1998; Davidson, 1963). Juan cree que el agua calma la sed. Juan desea un vaso de agua. Juan toma un vaso de agua. De acuerdo con esta secuencia es natural afirmar que la causa de la acción de Juan, tomar un vaso de agua, son su deseo y su creencia.
Es difícil sostener que la eficacia causal sobre la conducta de un sujeto sea el rasgo propiamente característico de los estados intencionales, pues también los estados fenomenológicos son causalmente efectivos en nuestro comportamiento. Juan siente dolor de cabeza. Juan se toma un analgésico. Como en el caso anterior, es natural afirmar que la causa de una acción, tomarse un analgésico, puede ser un estado fenomenológico, tener dolor de cabeza. Sin embargo, los estados fenomenológicos no tienen contenido semántico y, por lo tanto, no pueden justificar racionalmente la conducta de un sujeto. Los estados intencionales, como las creencias y los deseos, no solo causan lo que un sujeto hace, sino que también lo justifican racionalmente (Davidson, 1963): en este sentido, la relación entre estados intencionales y comportamiento es normativa. De esta forma, el elemento normativo de justificación racional distingue la causalidad del contenido de las relaciones causales de eventos físicos (Moya, 2004). Así pues, “los contenidos mentales ocupan un lugar central en la explicación de la conducta. Sin embargo,
8Cuando hablamos de relaciones causales aquí, lo hacemos en su sentido más amplio.
“Causal relations involving mental events are among the familiar facts of every day experience. My fingers are busily dancing about on the computer keyboard because I want to write about mental causation. The word ‘because’ connecting my want and the movements of my finger is naturally taken to express a causal connection: My want causes my fingers to move” (Kim, 1998, p. 173).
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interesan también por otra propiedad que poseen: la de la normatividad de lo mental” (Acero, 1995, p. 177).
En tercer y último lugar, los estados intencionales introducen una asimetría epistemológica entre la primera y la tercera persona y, en esa misma línea, el problema de la autoridad de primera persona. La asimetría existe entre el modo en que cada uno conoce sus propios estados mentales y el modo en que conoce los de los demás. El conocimiento de los estados propios es directo, el de los demás, inferencial. La explicación más común, aunque no la única, de esto es que el sujeto tiene acceso privilegiado a sus estados internos y por esto, esta asimetría deriva en el problema de la autoridad de la primera persona. Un sujeto tiene más autoridad con respecto al valor de verdad de sus actitudes proposicionales que con respecto al valor de verdad de las actitudes proposicionales de un tercero9. Además tiene más autoridad que la que
podría tener un tercero con respecto al valor de verdad de las actitudes del sujeto. Siendo así que María tiene más autoridad para decir que es verdad que ella cree en la inmortalidad del alma que para decir que es falso que Juan no cree en la inmortalidad del alma. Así mismo, tiene más autoridad para decir que ella desea el bienestar de su padre que la que tiene Juan para decir que es falso que María desea el bienestar de su padre.
Los estados intencionales tienen, entonces, al menos, tres características: manifiestan una perspectiva subjetiva, son eficaces causalmente e introducen una asimetría epistemológica entre la primera y la tercera persona. Ahora veamos cuáles son losexigencias, derivadas de estas características, que debe tratar una teoría que pretenda dar cuenta del contenido mental.
9No obstante, cabe señalar que la autoridad de primera persona es mucho más fuerte cuando
los estados a considerar son fenomenológicos o mixtos y disminuye gradualmente en los estados intencionales y, más aún, en los rasgos de carácter. Sobreesta idea se fundamenta la terapiapsicológica.