Mosíah 28–29 Introducción
Alma 5 Cardiograma espiritual Siempre
Casi siempre Por lo general A veces Casi nunca o nunca Versículos de Alma 5 15 16 19 26 27 28 29 30–31
Cuando hayas completado tu cardiograma espiritual, lee Alma 5:21–25. Busca lo que Alma enseñó acerca de esta verdad: Al experimentar un cambio de corazón, nos preparamos para recibir un lugar en el reino de los cielos (el reino celestial).
4. Haz lo siguiente en el diario de estudio de las
Escrituras:
a. Haz una lista de las palabras y frases que Alma utiliza en
Alma 5:21−25 con el fin de describir el estado en el que desearías estar en este momento.
b. Explica cómo crees que un cambio de corazón nos prepara
para recibir un lugar en el reino de los cielos.
Lee Alma 5:33–36 y piensa cómo te sientes acerca del mensaje de Alma. Busca palabras o frases que te ayuden a responder las siguientes preguntas: • ¿Qué me invita a hacer el Señor?
• ¿Cuáles son las recompensas de aceptar esa invita- ción?
• ¿Qué me enseñan estos versículos acerca del Salvador?
Lean la siguiente cita del presidente Ezra Taft Benson, la cual demuestra cómo desea vivir la gente que ha recibido un cambio en el corazón:
“Cuando alguien decide seguir a Cristo, decide cambiar…
“El Señor trabaja de adentro hacia afuera. El mundo lo hace de fuera hacia dentro. El mundo trataría de sacar a la gente de los barrios marginados; Cristo saca esa marginación del corazón de las personas y ellas mismas salen entonces de allí. El mundo trataría de reformar al hombre cambiando su entorno;
Cristo cambia al hombre, y éste entonces cambia el ambiente que lo rodea. El mundo procura moldear el comportamiento del hombre, pero Cristo puede cambiar la conducta humana…
“Los hombres [y las mujeres] que cambien por causa de Cristo lo tendrán como su capitán. Al igual que Pablo, se preguntarán: ‘Señor, ¿qué quieres que yo haga?’ (Hechos 9:6)…
“Ellos hacen la voluntad de Dios en lugar de la suya propia. (Véase Juan 5:30).
“Siempre hacen lo que complace al Señor. (Véase Juan 8:29.)
“No sólo morirían por el Señor sino que, más importante aún, desean vivir para Él.
“Cuando se entra en sus hogares, los cuadros en las paredes, los libros en los estantes, la música en el ambiente y sus palabras y acciones revelan que son cristianos.
“Son testigos de Dios en todo momento, en todas las cosas y en todo lugar. (Véase Mosíah 18:9.)
“Tienen a Cristo en la mente, pues elevan hacia Él todo pensamiento. (Véase D. y C. 6:36.)
“Tienen a Cristo en el corazón porque los afectos de su corazón se fundan en el Él para siempre.
(Véase Alma 37:36.)
“Participan de la Santa Cena casi todas las semanas y testifican nuevamente ante su Padre Eterno que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de su Hijo y a recordarle siempre y a guardar Sus mandamientos. (Véase Moroni 4:3.)” (Véase “Nacidos de Dios”, Liahona, enero de 1986, págs. 2, 3).
Para terminar esta lección, subraya una idea de la cita del presidente Benson que te ayude a pensar acerca de cómo deseas vivir como persona que experimenta un cambio de corazón. Fija una meta que te ayude a aplicar el sentimiento que hayas tenido al estudiar las enseñanzas de Alma acerca de experimentar un cambio de corazón (tal vez quieras hacerlo escribiendo en el diario personal o en una hoja suelta de papel). A medida que procures nacer continuamente de Dios y experimentar un cambio de corazón, estarás preparado para entrar en el reino de Dios.
5. Escribe lo siguiente en el diario de estudio de las
Escrituras al final de las asignaciones de hoy:
He estudiado Alma 5:1–36 y he terminado esta lección el (fecha). Otras preguntas, ideas y reflexiones que me gustaría compartir con mi maestro:
UNIDAD 15: DÍA 2
Alma 5:37–62
Introducción
Al continuar predicando en Zarahemla, Alma advirtió al pueblo que la decisión de seguir o rechazar sus palabras conllevaba determinadas bendiciones o consecuencias. Les exhortó a responder a la voz del Buen Pastor, el Señor Jesucristo, que les estaba llamando y deseaba llevarlos de nuevo a Su redil. Al estudiar esta lección, medita en cómo el hecho de seguir la voz del Buen Pastor te ayudará a evitar las cosas impuras del mundo y volver a estar con Dios.
Alma 5:37–42, 53–62
Alma nos invita a todos a seguir al Buen Pastor, que es el Salvador
En las Escrituras, a Jesucristo se le llama en ocasiones el “Buen Pastor” (véase Juan 10:11–15). ¿Por qué crees que un pastor es un buen símbolo del Salvador? El presidente Ezra Taft Benson dio la siguiente descripción de los pastores de la antigüedad:
“En la época de Jesús, el pastor palestino se destacaba por cómo protegía a sus ovejas. A diferencia de los cuidadores de ovejas actuales, el pastor siempre caminaba delante del rebaño, guiándolo. El pastor conocía a cada una de sus ovejas y por lo general les ponía nombres. Las ovejas conocían la voz del pastor y confiaban en él y no seguían a un extraño. Por lo tanto, cuando él las llamaba, las ovejas acudían. (Véase Juan 10:14, 16.)
“Por la noche, los pastores llevaban las ovejas al redil. Éste estaba rodeado de muros altos y en lo alto se colocaban ramas con espinas para que los animales salvajes y los ladrones no pudieran pasar por encima. “No obstante, a veces un animal salvaje, acosado por el hambre, saltaba el muro y caía en medio de las ovejas, asustándolas. Tal situación mostraba la diferencia que había entre el pastor, el cual amaba a las ovejas, y el peón, que sólo trabajaba por obligación y por la paga. “El verdadero pastor estaba dispuesto a dar su vida por las ovejas. Las defendía y protegía. El peón, por el contrario, valoraba más su seguridad personal que el bienestar de las ovejas y usualmente escapaba del peligro.
“Jesucristo utilizó esta ilustración tan común en su época para declarar que Él era el Buen Pastor, el verdadero Pastor. Debido al amor que tenía por Sus
hermanos y hermanas, de buena voluntad daría la vida por ellos (véase Juan 10:17–18)” (“Un llamado al sacerdocio: ‘Apacienta mis ovejas’”, Liahona, julio de 1983, pág. 68).
Responde a las siguientes preguntas de manera breve en el manual:
• ¿Qué podría sucederles a las ovejas si no escuchan al pastor?
• ¿En qué nos parecemos a las ovejas y en qué sentido el Salvador es nuestro pastor?
• ¿Qué significa que seamos conducidos a Su redil? (véase Alma 5:60).
En Alma 5:37, Alma describió al pueblo de Zarahemla como ovejas que se habían “descarriado”. Lee Alma 5:37–42 y busca lo que Alma enseñó acerca de escuchar la voz del Salvador.
1. Responde las siguientes preguntas en el diario de
estudio de las Escrituras:
a. Estudia Alma 5:37–38 y explica con tus propias palabras
qué enseñó Alma sobre el esfuerzo que hace el Salvador para llamarnos a seguirle.
b. ¿Qué enseñó Alma en Alma 5:41 sobre cómo podemos saber
si estamos escuchando la voz del Buen Pastor? ¿Cuáles son algunas de las “buenas obras” que podrían indicar que un joven Santo de los Últimos Días está siguiendo al Buen Pastor? No siempre resulta fácil reconocer y seguir la voz del Salvador. Reflexiona sobre la siguiente cita del élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles: “De entre el coro de voces que oímos en la mortalidad, debemos reconocer la voz del Buen Pastor que nos llama para que le sigamos a nuestro hogar celestial” (“Las voces distintas”, Liahona, julio de 1989, pág. 34). Lee Alma 5:53–56 y marca las actitudes y las acciones que podrían hacer que a alguien le resulte difícil escuchar la voz del Salvador.
Piensa en otras actitudes o acciones del mundo actual que hacen que a las personas les resulte difícil escuchar la voz del Salvador. Explica brevemente por qué crees que dichas actitudes y acciones hacen que a alguien le resulte difícil escuchar la voz del Salvador:
En Alma 5:57, marca la frase “todos vosotros que deseáis seguir la voz del buen pastor”. A continuación, marca las otras tres frases del versículo 57 que indican lo que puedes hacer para seguir la voz del Salvador.
2. Escribe en el diario de estudio de las Escrituras un
ejemplo de cada una de las tres afirmaciones siguientes que indican lo que un joven Santo de los Últimos Días puede hacer en tu escuela o tu comunidad para: (a) salir de entre los inicuos, (b) conservarse aparte y (c) no tocar las cosas inmundas. Luego piensa en dos actividades o hábitos buenos que ayudarán a los jóvenes a escuchar mejor la voz del Buen Pastor. Si una de esas actividades o costumbres te ha ayudado a escuchar la voz del Salvador, considera escribir acerca de ella en el diario de estudio de las Escrituras para compartirla posteriormente con tu maestro o tu clase.
Tal y como se indica en Alma 5:58–60, Alma enseñó la siguiente verdad: Si seguimos la voz del Señor (el Buen Pastor), seremos congregados en Su reino. Marca las promesas o bendiciones que aparecen en Alma 5:58–60 y que recibirán aquellos a quienes se les conceda una herencia a la diestra de Dios.
3. Reflexiona en el significado que tiene para ti cada una
de estas promesas o bendiciones que has marcado. A continuación, escribe en el diario de estudio de las Escrituras por qué crees que vale la pena apartarte de las cosas inicuas para recibir estas bendiciones.
Conforme sigas la voz del Salvador, recibirás estas bendiciones y, finalmente, recibirás la bendición de la exaltación.
Alma 5:43–52
Alma relata cómo obtuvo su testimonio y enseña acerca del arrepentimiento
Piensa en algo que hayas aprendido mediante cada uno de los cinco sentidos físicos: la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto. ¿Hay alguna manera de poder saber algo sin utilizar alguno de los sentidos físicos? Lee Alma 5:45–48 y busca aquello que Alma dijo que sabía y cómo lo sabía.
Marca en Alma 5:48 lo que Alma enseñó sobre Jesucristo. El mensaje de Alma 5:45–48 puede
resumirse de la siguiente manera: Podemos saber por nosotros mismos, mediante el Espíritu Santo, que Jesucristo es el Redentor de la humanidad.
Todas las personas experimentan desafíos en su fe y testimonio. Contar con tu testimonio personal de la veracidad del Evangelio gracias al poder del Espíritu Santo puede fortalecerte en esos momentos difíciles. Recordar tu propio testimonio del Espíritu Santo, como hace Alma, puede ayudarte a permanecer firme ante las dificultades. Del ejemplo de Alma también podemos aprender que ayunar y orar nos ayuda a sentir que el Espíritu vuelve a confirmar las verdades y a sostener nuestros testimonios cuando necesitan ser fortalecidos.
Medita en tu testimonio personal al leer la siguiente cita del élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, que nos anima a buscar nuestro propio testimonio de Jesucristo: “El testimonio individual de la verdad del Evangelio, particularmente de la vida y el ministerio divinos del Señor Jesucristo, es esencial para lograr la vida eterna. ‘Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado’ [Juan 17:3]. En otras palabras, la vida eterna se basa en el conocimiento personal que tengamos de nuestro Padre Celestial y de Su Santo Hijo. No es suficiente con que sepamos que existen, sino que debemos tener experiencias espirituales individuales que nos afiancen más” (“Deleitémonos sentados a la mesa del Señor”, Liahona, julio de 1996, pág. 87).
4. Realiza una o varias de las siguientes actividades en el
diario de estudio de las Escrituras:
a. Escribe sobre algún momento en el que hayas escuchado a
alguien compartir un testimonio impresionante por el poder del Espíritu Santo de que Jesucristo es el Redentor de la humanidad. Escribe cómo te sentiste al escuchar ese testimonio.
b. Lee Alma 5:46 y luego escribe con tus propias palabras cómo
seguir el ejemplo de Alma para fortalecer tu testimonio del Salvador y expresa tus pensamientos por escrito.
c. Escribe sobre alguna ocasión en la que hayas sentido que el
Espíritu Santo te ha testificado que Jesucristo es el Redentor del mundo. Escribe una meta concreta que te ayude a obtener o reforzar tu testimonio del Salvador, como ayunar u orar con más ahínco o estudiar las Escrituras más intensamente. Trabaja para lograr esta meta, aunque tardes “muchos días” (Alma 5:46). (Realizar esta actividad también puede ayudarte a cumplir con alguno de los requisitos del Progreso Personal o de Mi Deber a Dios.)
Lee Alma 5:49–52 y busca lo que Alma enseñó al pueblo sobre el arrepentimiento. En las líneas que se proporcionan, explica por qué crees que todas las personas deben arrepentirse para vivir eternamente con nuestro Padre Celestial y Jesucristo:
El élder Dallin H. Oaks nos invitó a meditar en varias preguntas que nos pueden ayudar a aplicar lo que Alma enseñó sobre el arrepentimiento y a prepararnos para entrar en el Reino de Dios:
“¿Y si el día de Su venida fuese mañana? Si supiéramos que mañana nos
encontraríamos con el Señor, ya fuese por medio de nuestra muerte prematura o de Su inesperada venida, ¿qué haríamos hoy? ¿Qué confesiones haríamos? ¿Qué dejaríamos de hacer? ¿Qué desacuerdos solucionaríamos? ¿A quién perdonaríamos? ¿De qué cosas testificaríamos?
“Si fuéramos a hacer esas cosas llegado el momento, ¿por qué no ahora? ¿Por qué no procurar la paz mientras se puede alcanzar?” (véase “La preparación para la Segunda Venida”, Liahona, mayo de 2004, pág. 9).
5. Reflexiona sobre una de las preguntas del élder Oaks.
Escribe en el diario de estudio de las Escrituras por qué crees que es importante vivir cada día como si te estuvieras preparando para encontrarte con el Señor.
Considera con espíritu de oración cómo puedes poner en práctica lo que has aprendido hoy para estar preparado para reunirte con el Salvador y entrar en Su reino.
6. Escribe lo siguiente en el diario de estudio de las
Escrituras al final de las asignaciones de hoy: He estudiado Alma 5:37–62 y he terminado esta lección el (fecha).
Otras preguntas, ideas y reflexiones que me gustaría compartir con mi maestro:
UNIDAD 15: DÍA 3
Alma 6–7
Introducción
Después de enseñar al pueblo de Zarahemla y poner en orden la Iglesia, Alma se dirigió a la ciudad de Gedeón, donde se encontró con que el pueblo que vivía allí era más fiel que la gente de Zarahemla. Por lo tanto, instó al pueblo de Gedeón a confiar continuamente en el Señor y a tratar de aplicar la Expiación en sus vidas. El testimonio que Alma tenía de Jesucristo te puede ayudar a comprender mejor el alcance de la expiación de Jesucristo y enseñarte cómo puedes recibir las bendiciones de Su expiación cada día conforme vayas recorriendo el camino hacia el reino de Dios.
Alma 6
Alma fortalece la Iglesia en Zarahemla y va a Gedeón a predicar
Completa la frase siguiente: Asisto a las reuniones de la Iglesia porque
. Conforme estudias Alma 6, piensa en cómo el hecho de comprender la finalidad de las reuniones de la Iglesia puede hacer que éstas tengan un mayor significado para ti.
Antes de que Alma se marchara de Zarahemla, fortaleció la Iglesia en ese lugar. Lee Alma 6:1–4 y busca dos o tres frases que describan las responsabilidades de los líderes del sacerdocio de la Iglesia.
El siguiente es un principio importante que aprendemos de la experiencia de Alma: tanto en nuestra época como en la época del Libro de Mormón, la Iglesia se establece por el bien de todas las personas. Lee Alma 6:5–6 y marca las dos frases siguientes: “oír la palabra de Dios” y “se unieran en ayuno y ferviente oración por el bien de las almas de aquellos que no conocían a Dios”. Estas frases reflejan maneras en las que la Iglesia da oportunidades a todas las personas de crecer y ayudar a los demás. Piensa en cómo los miembros de la Iglesia en Zarahemla podrían haber completado la frase que has completado anteriormente.
1. Escribe varias ideas en el diario de estudio de las
Escrituras sobre cómo la asistencia a las reuniones de la Iglesia por las razones indicadas en Alma 6:5–6 podría suponer una diferencia en tu experiencia en la Iglesia.
Las bendiciones del ser miembros de la Iglesia son para todos los hijos de Dios. El élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó lo siguiente:
“Todos oran por los misioneros. Ojalá siempre sea así. Con ese mismo espíritu, debemos también orar por aquellos que se están reuniendo con los misioneros o que necesitan hacerlo. En Zarahemla se mandó a los miembros ‘[unirse] en ayuno y ferviente oración’ [Alma 6:6] por aquellos que aún no se habían unido a la Iglesia de Dios. Nosotros
podemos hacer lo mismo.
“También podemos orar a diario por nuestras propias experiencias misionales. Oren para que, bajo la guía divina de tales cosas, la oportunidad misional que ustedes desean ya esté siendo preparada en el corazón de alguna persona que añora y busca lo que ustedes tienen. ‘“Todavía hay muchos en la tierra… que… no llegan a la verdad sólo porque no saben dónde hallarla’ [D. y C. 123:12]. ¡Oren para que ellos les encuentren a ustedes! Y luego estén alerta, porque hay multitudes en el mundo que sienten hambre en sus vidas, no hambre de pan y agua, sino de oír la palabra del Señor [véase Amós 8:11]” (“Me seréis testigos”, Liahona, julio de 2001, pág. 15).
Para seguir el consejo del élder Holland, considera orar a nuestro Padre Celestial para pedirle que te ayude a reconocer las oportunidades misionales que se están preparando para ti y actuar de acuerdo con ellas. Busca oportunidades de invitar a otras personas a compartir las bendiciones de las que disfrutas como miembro de la Iglesia.
Alma 7:1–13
Alma enseña al pueblo de Gedeón acerca de la expiación de Jesucristo
Imagina que estás conversando sobre el
arrepentimiento con amigos que son miembros activos de la Iglesia. Tus amigos creen que no han cometido ningún pecado importante y se preguntan cómo pueden llegar a experimentar realmente el poder de la Expiación. Piensa en lo que podrías compartir con estos amigos. Recuerda estas ideas cuando estudies Alma 7:1–13.
Tras marcharse de Zarahemla, Alma habló con los habitantes de Gedeón. Lee Alma 7:3–6 para saber cuál es la condición espiritual que Alma esperaba encontrar entre el pueblo de Gedeón. Luego lee Alma 7:17–19 para averiguar si las esperanzas de Alma se vieron confirmadas. Describe el estado espiritual del pueblo
de Gedeón en las líneas siguientes:
Lee Alma 7:7–10 y busca el hecho más importante que Alma consideraba que las personas debían conocer, así como lo que necesitaban hacer para prepararse para ello.
2. Responde la siguiente pregunta en el diario de estudio
de las Escrituras: ¿Por qué crees que Alma le decía a las personas que ya tenían una gran fe (véase Alma 7:17) que debían arrepentirse para prepararse para la venida del Salvador? (Véase Romanos 3:23.)
Alma enseñó al pueblo de Gedeón este principio importante: Jesucristo sufrió para salvarnos del pecado y de la muerte, y para ayudarnos a superar los retos de la mortalidad. Lee Alma 7:11–13 y marca en tus Escrituras las condiciones que el Salvador estaba dispuesto a “tomar sobre sí” por nuestro bien.
Te puede resultar útil saber que entre las enfermedades se encuentran las debilidades o incapacidades; esta palabra hace referencia a muchos tipos de problemas. La palabra socorrer significa ayudar en un momento de necesidad o angustia. Su raíz latina significa correr para ayudar a alguien, lo que transmite el intenso deseo que Dios siente por ayudarnos.
A continuación puedes escribir, junto a Alma 7:11–13 en tus Escrituras o en el diario de estudio de las Escrituras, la siguiente declaración del élder