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enseña este principio: El Señor responde nuestras oraciones fieles en favor de

Mosíah 21–24 Introducción

Mosíah 27:14 enseña este principio: El Señor responde nuestras oraciones fieles en favor de

los demás. Si lo deseas, escribe este principio en tus libros canónicos junto a Mosíah 27:14. No todo aquel que necesite arrepentirse, ni toda persona por quien oremos, recibirá la visita de un ángel. El Señor responde nuestras oraciones sinceras que ofrecemos en favor de otras personas de acuerdo con Su sabiduría.

1. En el diario de estudio de las Escrituras, responde una

o las dos preguntas siguientes:

a. ¿En qué ocasiones has sentido que tus oraciones han

cambiado la vida de otra persona?

b. ¿De qué forma influye en tu manera de orar el creer que el

Señor responde nuestras oraciones en favor de los demás? Medita en la forma en que puedes aplicar en tu vida el relato de Alma y los hijos de Mosíah. Puedes continuar orando por tus conocidos y seres queridos que deciden actuar en oposición a las enseñanzas del Señor. Puedes tener en mente que el Señor escucha tus oraciones y las responde en Su propia forma y en Su tiempo, a la vez que concede a las personas su propio albedrío. También, piensa detenidamente en las siguientes preguntas: ¿Quién podría estar orando por tu bienestar? ¿Qué cambios desearía el Señor que tú hagas? ¿Qué debes hacer para que se produzcan esos cambios?

Lee el resto de las palabras que el ángel habló a Alma, cual se registran en Mosíah 27:15–16. Recuerda que el ángel habló “como con voz de trueno que hizo temblar el suelo” (Mosíah 27:11). Imagínate cómo te habría impactado esa experiencia si hubieras estado con Alma y los hijos de Mosíah.

¿Cómo resumirías el mensaje del ángel? Tras el mensaje del ángel, Alma no podía hablar. Quedó tan débil que “lo llevaron inerte” (Mosíah 27:19) hasta su padre. Cuando el padre de Alma oyó lo que había sucedido, “se regocijó, porque sabía que era el poder de Dios” (Mosíah 27:20). Hizo que se reunieran los del pueblo “para que presenciaran lo que el Señor había hecho por su hijo” (Mosíah 27:21). El padre de Alma pidió a los sacerdotes que ayunaran y oraran para que su hijo pudiera recibir su fuerza y volver a hablar (véase Mosíah 27:22). El Señor contestó sus oraciones.

Mosíah 27:24–31

Alma, hijo, y los hijos de Mosíah se arrepienten y nacen de nuevo

Lee Mosíah 27:23–24, 28–30 para apreciar el cambio que tuvo Alma, hijo, como resultado de su experiencia con el ángel. En el cuadro siguiente, escribe palabras o frases de esos versículos que describan la condición espiritual de Alma antes y después de su cambio de corazón.

Antes Después

2. En el diario de estudio de las Escrituras, escribe una

de las frases que escribiste en la columna Después que tú aspiras sirva para describirte en el transcurso de tu vida. Explica el porqué.

Repasa Mosíah 27:24, 28, y marca lo que hizo Alma, y lo que hizo el Señor, que propiciaron el cambio de corazón en Alma.

3. En el diario de

estudio de las Escrituras, escribe por qué es importante que entendamos lo que debemos hacer cuando procuramos un cambio, y también lo que el Señor hará por nosotros.

4. Responde una de

las siguientes preguntas, o las dos, en el diario de estudio de las Escrituras:

a. ¿Cómo podría Mosíah 27

ayudar a las personas que están desalentadas y piensan que no pueden arrepentirse y venir al Señor?

Puede resultar útil emplear di­ versas técnicas para diferenciar entre los temas o las verdades de las Escrituras. Por ejemplo, en Mosíah 27:24, 28, podrías subrayar lo que hizo Alma para que se produjera el cambio y encerrar en círculos lo que hizo el Señor. De este modo, podrás diferenciar entre los dos de un vistazo. Puedes escribir un re­ sumen o la clave de lo que sig­ nifican tus marcaciones en alguna parte de tus libros ca­ nónicos, de tal forma que pue­ das recordar su significado.

Utilizar diversas técnicas para marcar las Escrituras

b. ¿Cómo podría Mosíah 27 ayudar a las personas que creen

que alguien jamás se arrepentirá ni vendrá al Señor?

Lee Mosíah 27:25–26 y determina quiénes deben ser cambiados mediante la Expiación, es decir, quiénes deben nacer de Dios.

Esos versículos enseñan el siguiente principio: Cada uno de nosotros debe nacer de nuevo mediante la expiación de Jesucristo. Nacer de Dios significa que el Espíritu de Dios efectúa un gran cambio en el corazón de una persona, de modo que ya no tiene deseos de hacer lo malo, sino que procura las cosas de Dios (véase Mosíah 5:2). Alma y los hijos de Mosíah tuvieron un gran cambio de corazón con mucha rapidez; pero para la mayoría de nosotros la Expiación efectúa un cambio en forma más gradual. Nacer de Dios es más un proceso que un acontecimiento.

5. Responde las siguientes preguntas en el diario de

estudio de las Escrituras:

a. ¿En qué aspectos has cambiado mediante la Expiación al

haberte arrepentido y al procurar cada día seguir al Salvador?

b. ¿Qué cosa harás en concreto para acercarte más al Señor y

permitir que la Expiación marque una diferencia en tu vida?

Mosíah 27:32–37

Alma, hijo, y los hijos de Mosíah viajan por toda la tierra confesando sus pecados y fortaleciendo a la Iglesia

Los versículos que estudiarás ahora en Mosíah 27 ilustran el principio: Para arrepentirse plenamente, la persona debe hacer todo lo posible para reparar el daño que haya causado. La restitución implica hacer cuanto podamos por corregir las consecuencias de nuestras malas decisiones y restaurar lo que hemos dañado con nuestros actos. Por ejemplo, si alguien roba un objeto de su vecino, la restitución supone la devolución del objeto robado. Lee Mosíah 27:32–37 y

detalla lo que hicieron Alma y los hijos de Mosíah para hacer restitución por sus pecados.

Escribe la restitución que se podría hacer en el caso de los pecados siguientes:

• Mentir a los padres:

• Divulgar un chisme sobre otra persona: • Hacer trampa en una tarea (deber) escolar:

Conforme vas analizando la forma en que la Expiación puede cambiarte, considera la forma en que puedes arrepentirte y hacer restitución por tus pecados.

6. Escribe lo siguiente en el diario de estudio de las

Escrituras, al final de las asignaciones de hoy: He estudiado Mosíah 27 y he terminado esta lección el (fecha). Otras preguntas, ideas y reflexiones que me gustaría compartir con mi maestro:

UNIDAD 14: DÍA 3

Mosíah 28–29

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