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La Casa Padellàs De la calle Mercaders a la plaza del Rey

Si con las obras realizadas por la Diputación de Barcelona y la res- tauración del Palacio Episcopal la calle del Obispo había sido medie- valizada casi en su totalidad, el otro sector que rodeaba la Catedral y que se encontraba más próximo a la vía Layetana, aún no había sufrido ninguna intervención, a pesar de que era el área que más propuestas había recibido desde 1902. En dicho sector se encuen- tra el Palacio Real, ocupado por las monjas de Santa Clara desde el siglo XVIII hasta 1936. Su fachada principal cierra uno de los lados de la plaza del Rey, plaza que además alberga la capilla de Santa Águeda, construida sobre las murallas romanas, y el actual Archi- vo de la Corona de Aragón, ampliación del Palacio Real en el siglo XVI. El cuarto lado de la plaza estaba formado por un conjunto de viviendas del siglo XIX, cuyas espaldas daban a la vía Layetana y a la capilla de Santa Águeda, y que en todas las propuestas realiza- das con anterioridad este grupo era demolido para ser sustituido por otro conjunto más armónico. En este sentido, la expropiación

1. Fuera del barrio, y en otro sector del centro histórico de la ciudad, también se comenzó a intervenir sobre el Hospital de la Santa Creu, sobre la iglesia de Sant Pau del Camp y sobre el conjunto de las Atarazanas. Sobre esta última obra ver (Terradas, 2009).

2. Florensa publicó diversos artículos y hasta monografías de las obras del Ser- vicio. En el texto se citarán cuando co- rresponda, si bien un resumen genérico puede encontrarse en Conservación y

restauración de monumentos históricos (1927-1946; 1947-1953; 1954-1962) (Flo-

rensa i Ferrer, 1962). Durán i Sanpere recopiló sus escritos en su gran obra

Barcelona i la seva història. El tema

que nos ocupa se engloba en el primer volumen (Duran i Sanpere, 1972).

106. Casa Padellàs. Proyecto de restau- ración de Jeroni Martorell, 1924. 105. Casa Padellàs en la antigua calle Mercaders. Fachada lateral.

y demolición de dichas casas fue la primera intervención que el Servicio para la Conservación y Restauración de Monumentos realizó en dicha área, entre 1928 y 1930. En palabras de Duran i Sanpere, «l’ajuntament de Barcelona, en l’eufòria dels preparatius inaugurals de l’Exposició Internacional de 1929, va voler donar unitat monumental a la plaça del Rei, traient-ne l’únic edifici mo- dern i sense cap caràcter que acupava el seu enfront sud» (Duran i Sanpere, 1972, p. 65). El resultado fue un espacio vacío que rom- pía las estrechas proporciones de la plaza, y por este motivo Jero- ni Martorell propuso que era «necessari cloure l’espai, construir un nou edifici que conservi les proporcions antigues de la plaça, edifici de pedra picada, amb un atri o porxos que poguès estatjar les pedres romanes» (Martorell, 1930).

Por otro lado, conocemos el caso de la casa Padellàs situada en la calle Mercaders. El edificio era, según Jeroni Martorell, el tipo más completo que de casa catalana se conservaba en Bar- celona (Martorell, 1925, p. 5). Hemos visto cómo en 1924 se inició una campaña para restaurarla, momento en el que Mar- torell presentó un proyecto en el que sustituía los balcones del siglo XVIII por ventanas coronelles. En 1928, el Servicio para la Conservación y Restauración de Monumentos aconsejó expro- piar los materiales que formaban la casa (no el solar), para re- construirla junto a la casa del Arcediano, en el lugar que ocupa- ban otras viviendas del siglo XIX (La Veu de Catalunya, 1929). A comienzos de 1930, la casa seguía en su lugar de origen en el mismo estado de abandono (il. 105), y por este motivo, La Veu de Catalunya se lamentaba de que «ara que ens han visitat tants d’estrangers, i encara en vénen, atrets per l’immens esforç que representa l’Exposició de Montjuic, hauria volgut la pena de no

107. Esquina de la plaza del Rey en 1930 aún con las viviendas del siglo XIX. 108. Misma esquina en la actualidad con la casa Padellàs.

109. Plaza del Rey en 1927. Se aprecian las viviendas desde otro ángulo. 110. Plaza del Rey en 1943 con la casa Padellàs sustituyendo a las viviendas. Ventana coronella, galería superior y portal de medio punto añadidos.

deixar abandonada, en mig de la ciutat vella, aquest ejemplar únic» (La Veu de Catalunya, 1930-A). Y a continuación, sobre la relación entre el turismo y el prestigio histórico de las ciuda- des, aclaraba: «els estrangers que ens han visitat, han vingut, es cert, a veure les meravelles de l’Exposició (...), però han vingut també, i gairebé direm que han vingut sobretot, potser, per a copsar allò que de típic i d’únic hi ha a la nostra ciutat (…), allò que han consagrat els anys i la tradició, allò que han respectat els segles» (La Veu de Catalunya, 1930-A).

En cuanto a la plaza del Rey, se había decidido volver a ce- rrar finalmente el espacio dejado por las viviendas del siglo XIX. Florensa advertía que con la «vieja y vulgar casa que fue derribada, (…) se veían los modernos edificios de la vía Laye- tana. [Aunque] el peligro era aún mayor si en el solar vacante se construía un edificio de tipo moderno» (Florensa i Ferrer, 1962, Vol. I, p. 7). Por lo tanto, como las medidas del solar coincidían aproximadamente con las de la casa Padellàs, en mayo de 1930 el Ayuntamiento aprobó su definitivo traslado a la plaza del Rey (AAMB, 1930). La decisión fue bien recibida en la ciudad, si bien algunos críticos, al conocer el proyecto de Martorell de 1924, aconsejaban que «convendría analizar- lo detalladamente antes de comenzar las obras. Insinuamos esta reserva por lo ocurrido con la restauración de la casa de los Canonges, las cuales han resultado excesivamente góticas» (Gifreda, 1930-A).

Las excavaciones para cimentar la casa comenzaron en 1931, inaugurándose el edificio en 1943, el cual pasó a ser la sede del nuevo Museo de Historia de la Ciudad. Finalmente no se añadieron las ventanas coronelles como lo había indicado Martorell en su primer proyecto, sino que se respetaron los vanos de la planta principal tal como se habían conservado, idea que también había sido propuesta por Martorell en un segundo proyecto de 1924 (il. 106). Sin embargo, en la facha- da lateral se colocó una nueva ventana coronella y se completó con una galería superior que imitaba la que tenía en su fachada principal (ils. 107, 108, 109 y 110). El cambio de imagen de la plaza lo resumió Florensa diciendo que «el Ayuntamiento (…) adquirió la casa, la desmontó piedra por piedra y la reedificó en la plaza del Rey, donde fue tan bien recibida por los otros edificios, que realmente parece que haga siglos que están jun- tos» (Florensa i Ferrer, 1950-A, pp. 630-631).

111. Planta del Palacio Real según Du- ran i Sanpere. A: Plaza del Rey; B: Calle de los Condes; C: plaza de San Ivo; D: patio del Palacio; I: Torre de Santa Águeda; II: Capilla de Santa Águeda; III: Archivo de la Corona Aragón; IV: Paso entre la capilla y el Tinell; V: Tinell; VI: Galería; VII: Sala de la Audiencia. 112. Estado del salón del Tinell en 1936 cuando el convento de Santa Clara fue desmantelado.

Al iniciarse las excavaciones en 1931, y cuando ya se habían construido parte de los cimientos, se encontró un ánfora roma- na. Las inmediaciones de la primera muralla romana de la ciudad había hecho sospechar a Duran i Sanpere sobre la posibilidad de hallar restos importantes, pero el Ayuntamiento se negó en un primer momento a emprender una excavación sistemática antes de trasladar la casa. Finalmente accedió tras el descubrimiento fortuito, con lo que las obras se paralizaron, se desmontaron los cimientos que ya habían sido construidos y se excavó en todo el solar. Los hallazgos encontrados y la posibilidad de estudiar la muralla romana nunca antes puesta a la luz fueron los motivos para que en 1934 se comenzase a excavar en todo el conjunto de la plaza, así como al otro lado de la capilla de Santa Águeda, en la plaza de Berenguer el Grande. En un principio, el plan era exca- var la plaza, documentar los restos y pavimentarla con lozas de piedra de Montjuic o bien «es puguin emprar pedres procedents de paviments d’antics carrers» (Florensa i Ferrer & Vilaseca & Falguera, 1934-A). Sobre la posibilidad de exhibir un subsuelo romano, Florensa se alegraba de que «este será un atractivo de Barcelona que ninguna otra ciudad podrá ofrecer, y no es muy difícil conseguirlo» (Florensa i Ferrer, 1950-A, p. 632). En dife- rentes etapas las excavaciones finalizaron en 1961 y, de esta ma- nera, los cimientos de la Casa Padellàs fueron construidos con pilares exentos, siendo el subsuelo de la plaza la primera sala del Museo de Historia. Por otra parte, a mediados del siglo XIX se había colocado en la plaza una columna romana procedente del derribo de una casa de la calle de la Llibreteria, columna que fue trasladada en 1957 al patio de la calle Paradís número 10, donde se encuentran los restos del templo romano y al cual había per- tenecido en su origen (AAMB, 1957-A).