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5.3 ¿Cómo trabajamos terapéuticamente?

5.4. Casos clínicos

Al hablar de la eyaculación retardada y de la anorgasmia, presentaremos un par de casos distintos, uno femenino y otro masculino.

 A) Caso clínico: anorgasmia femenina Descripción

Sonia tiene 47 años y llevaba más de 25 años de matrimonio con Martín. Tuvieron dos hijos por parto vaginal.

Era la mayor de dos hermanas. Fue educada por sus padres en la fe católica y fue a un colegio de monjas mixto. Su educación afectiva y sexual, decía ella, fue nula. Pero en las primeras sesiones, profundizando en los mensajes que recibió de adolescente, descubrió que, a pesar de que sus padres no le contaran nada más allá de que le vendría la regla, ella había aprendido mucho sobre sexualidad. A pesar de que todo estuviera vinculado con el pecado y el sentimiento de culpa.

De pequeña descubrió la masturbación, y tenía orgasmos muy buenos gracias a la estimulación de su clítoris. Pero provenía de una familia muy religiosa y cada vez que se masturbaba se sentía invadida por sentimientos de culpa. Decidió dejar de masturbarse ya en la adolescencia precisamente por ese sentimiento de culpabilidad y de que estaba haciendo algo sucio y pecaminoso.

Martín fue su primera pareja estable. Se conocieron con 19 años y se casaron después de un año de noviazgo. Sonia nunca antes había estado con ningún hombre. Tuvo la primera relación sexual con penetración con él. Fue su primer amor, su primer beso, su primer todo. Martín, en cambio, ya había tenido varias parejas sexuales.

Desde que empezaron a mantener relaciones, Sonia nunca llegó al orgasmo en pareja. Pero no había sido algo que preocupara a ninguno de los dos. A ella le parecía normal no tener orgasmos. Y él no se daba cuenta. La relación iba más o menos bien hasta que un día Sonia descubrió que Martín le había sido infiel varias veces. Al iniciar la relación ya habían tenido algún episodio similar, pero ella lo perdonó,

aunque le costó mucho volver a confiar en él; de hecho, nunca llegó a hacerlo del todo. En las relaciones sexuales de ambos se mezclaron dos cosas:

 – La falta de comunicación de Sonia hacia Martín para contarle que no sentía orgasmos, que no estaba excitada del todo, y qué cosas podían ayudarle a conectar con su sexualidad.

 – Y la desconfianza que siempre estuvo presente en su relación. Evaluación y análisis

La relación se terminó el día en que Sonia descubrió que Martín le había sido infiel con una persona muy cercana a la pareja. Hasta entonces, ella iba aceptando las infidelidades que descubría, pero en aquel momento, cuando descubrió que estaba acostándose con una de sus amigas, Sonia decidió separarse.

 Ya estando con Martín, intentó hacer muchas cosas para reencontrarse con su orgasmo: leía libros, empezó a practicar tantra, se apuntaba a todos los talleres relacionados con este tema para aprender más y más. Pero nada la conducía al orgasmo.

La ansiedad por conseguirlo se la comió. Intentaba buscar todos los remedios posibles con tanta ansia, con tanta presión, que el orgasmo nunca llegaba.

Intervención

Inició la terapia y, poco a poco, fue descubriendo las pequeñas sensaciones placenteras que el cuerpo le podía ir proporcionando, sin esperar nada más. Siguiendo la focalización sensorial y empezando por aquellas partes del cuerpo que estaban más alejadas de los genitales, descubrió sensaciones que antes ni tenía en cuenta. Empezó a promover aquellas cosas que hacían que se sintiera más relajada, tranquila. Explorando sus fantasías sexuales encontró aquellas situaciones que le resultaban más excitantes. Cada vez fue gozando más de su cuerpo y llegó el momento en que, a solas, consiguió el orgasmo.

En el momento en que apareció en consulta, Sonia estaba saliendo con un hombre de quien no estaba enamorada. Creía que era un gran amigo, pero no sentía nada más por él. Aun así quería seguir con la relación. Pero estando con él su sexualidad no despertaba. Realmente no tenía ganas de iniciar un encuentro sexual. Por lo que, cada vez que tenían relaciones, Sonia no permitía que el escenario fuera el que a ella le iba bien para su respuesta sexual. Quería una relación sexual rápida, justo para satisfacerle a él, y ella no se daba tiempo a relajarse, excitarse y sentir su cuerpo, por lo que nunca conseguía llegar al orgasmo.

Meses después dejó la relación con esta pareja y descubrió que podía volver a sentir aquellas cosquillas en el estómago cuando conoció a Mario. Junto a él pudo empezar a explorar su sexualidad en pareja y llegar al orgasmo ya que se sentía relajada, gozaba de las sensaciones que su cuerpo y sus genitales le proporcionaban, se comunicaba con Mario para contarle lo que más le gustaba, se excitaba… Puso todos los ingredientes encima de la mesa y llegó a conseguir lo que deseaba.

B) Caso clínico: anorgasmia masculina

Descripción

Miguel tiene 32 años y es mecánico. Trabaja en un taller arreglando coches.

Cuando llega a la consulta nos explica que no puede llegar al orgasmo ni eyacular intravaginalmente, y es una situación que le causa mucha angustia y malestar porque sus relaciones sexuales podrían llegar a ser interminables, pero el esfuerzo físico que hace lo deja exhausto y nunca

llega al orgasmo gracias a la masturbación o al sexo oral, pero también le es realmente muy difícil. Con las anteriores parejas no conseguía el orgasmo de ningún modo.

Evaluación y análisis

Como siempre, exploramos el entorno en el que ha crecido y vemos que es el pequeño de dos hermanos. Sus padres son una pareja muy trabajadora que no hicieron énfasis en la educación afectiva y sexual de sus hijos. Como tuvieron dos hijos, no pensaron que tuvieran que contar nada sobre sexualidad, porque “los niños ya lo descubren solos”.

Fue al explorar su línea de vida cuando apareció una coincidencia relevante y una excepción donde sí podía tener orgasmos intravaginales.

La coincidencia: Miguel, anteriormente, podía conseguir orgasmos en pareja de manera fácil a través de la penetración, el sexo oral o la masturbación: con su primera pareja, María. Empezó a salir con María cuando tenían ambos 17 años. Fue su primera experiencia sexual. Cuando llevaban cinco años saliendo, María tuvo un accidente practicando deportes de aventura y perdió la vida. Fue un golpe muy duro para Miguel, que estaba con ella cuando todo sucedió.

La excepción: antes de estar con la pareja actual, Miguel solicitaba de manera habitual los servicios de una prostituta. Cuando mantenía relaciones sexuales de esta manera, no tenía ninguna dificultad en llegar al orgasmo por cualquier vía. Otra excepción es que cuando él se masturba en solitario también puede llegar al orgasmo sin dificultad.

Durante las sesiones hablamos de estos dos hechos. Fue realmente difícil porque a Miguel le costaba mucho hablar de María sin emocionarse y parecía que no quería abordar el tema. Todavía se sentía culpable por lo sucedido, por no poder hacer nada aun estando allí con ella. Poco a poco se fue abriendo y vio una conexión con lo que le estaba sucediendo:

 – Cuando no había vinculación emocional, Miguel vivía la relación sexual simplemente como eso: un momento para tener un orgasmo y descargar, por lo que no le costaba llegar al orgasmo.

 – Cuando aparecía cierta vinculación emocional, sentía el peligro de enamorarse de alguien de nuevo y se bloqueaba, de tal manera que no podía dejarse llevar libremente durante las relaciones sexuales, estaba hipervigilante y preocupado y no llegaba al orgasmo.

En ese momento, la terapia finalizó. Miguel dejó de venir. El motivo que alegó fueron dificultades económicas, que eran muy ciertas. Además, él tenía muchas cosas que digerir para sentirse preparado para hacerles frente. Conectar los motivos por los cuales tenía dificultades en llegar al orgasmo y eyacular fue algo muy revelador para él. Debía tener su tiempo para asimilarlo…

Intervención

En este caso, la intervención se vio truncada por la finalización de la terapia por parte de Miguel. Hubiera sido, al principio, una intervención a nivel emocional donde, cuando él hubiera estado preparado, se hubiera ido dando permiso para volver a sentir por alguien lo que una vez sintió por su anterior pareja y tener, a su vez, placer y satisfacción sexual sin sentir culpa.

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