2.2 MARCOS DE ACCIÓN COLECTIVA
2.2.4 CATEGORÍA EMERGENTE: MARCO DE EMOCIONES
Los componentes de los Marcos de acción colectiva propuestos por Gamson (1992) están orientados a explicar la significación de la participación de las personas en las acciones colectivas. Al hablar de procesos de significación, Gamson recurre a conceptos cognitivos, afectivos y sociales. Los componentes de injusticia/agravio, capacidad de agencia/eficacia e identidad están íntimamente vinculados con el aspecto emocional. Es por esto que investigaciones como las de Delgado (2005) y Rico (2012) proponen un apartado de análisis más amplio de las emociones que explican la participación en acciones colectivas.
En el ámbito de la Psicología Social las emociones son fundamentales en los estudios, permiten analizar una amplia gama de fenómenos sociales, puesto que son parte del mismo contexto social que rodea a las personas sin importar las diferencias culturales (Fernández & Carrera, 2007). Por ejemplo, en la agresión se identifica la ira o enfado, en el altruismo los sentimientos de culpa o empatía, el prejuicio con el miedo y la persuasión con la emoción de miedo que pueden provocar los discursos (Morales, Moya, Gavira & Cuadrado, 2007).
2.2.4.1 Las Emociones en los Componentes de los Marcos de acción colectiva
En caso del componente de injusticia o agravio que se explicó anteriormente, Gamson (1992) al hablar de la hot cognition nombra diversas emociones que surgen de la percepción desigualdades como la ira y el dolor. Fernández, et al. (2004) consideran que la ira es la emoción que expresan los miembros de los grupos cuando culpan a algún agente externo de las condiciones adversas en que se encuentran.
En el componente de identidad, Fernández, et al. (2004) apuntan la carga emocional que se encuentra en la satisfacción que suministra la identificación, la identidad social positiva y la cercanía sentimental que se acrecienta en la interacción de miembros del endogrupo. En el componente de identidad, la noción de pertenencia tiene una fuerte carga emocional y desde ese punto los individuos y grupos categorizan (Rodríguez & Cruz, 2006).
En el componente de agencia/eficacia, Sabucedo, et al. (2001) indican que un sólido sentido de eficacia es un elemento facilitador de la participación en actividades de protesta, la clave está en la generación de expectativas de éxito y en la producción de sentimientos de eficacia política para movilización colectiva.
El interés por la investigación sobre emociones en el área de política, protesta y movimientos sociales, era ausente hace 20 años. En teorías actuales sobre movimientos sociales y conceptos como: marcos, identidades y narrativas; ya admiten en su discurso a las emociones como causales de la motivación para la acción y la movilización colectiva (Jasper, 2012). Jasper asegura que:
“Las emociones están presentes en todas las fases y aspectos de la protesta (aquí los términos movimientos sociales y protesta se superponen lo suficiente como para
usarlos de manera intercambiable); motivan a los individuos, se generan en la multitud, se expresan retóricamente y dan forma a los objetivos manifiestos y latentes de los movimientos” (2012, p. 47).
Investigaciones como las de Rico (2012) indagan en las emociones relacionadas a la participación en acciones colectivas y movimientos sociales. Retoma la ira, planteada por Gamson (1992); la ansiedad y la simpatía, abordadas por Marcus, Neuman y Mackuen (2000) en sus estudios sobre emoción y comportamiento político; el miedo y la esperanza, examinado por Bar-Tal y Vertzberger (1997) en la situación de conflicto de Oriente Medio y la demanda de paz de parte de la ciudadanía; el orgullo, trabajado por Jasper (2012) al cual señala como una emoción social que aumenta las posibilidades de movilizar; y la satisfacción moral, analizada por Villegas (1995) como explicación de las conductas y Jasper (2012) en su revisión sobre las emociones vinculadas los movimientos sociales.
Rico (2012) en su investigación organiza a las emociones en negativas y positivas para facilitar su análisis. Considera como emociones negativas: la ira, la tristeza, el miedo y el dolor, que experimentan las personas que se perciben en situaciones de injusticia (Gamson, 1992., Bar-Tal & Vertzberger, 1997., Marcus, Neuman & Mackuen, 2000., y Jasper, 2012).
Ira. Es un componente emocional del complejo AHI (Agresividad-Hostilidad- Ira), a nivel cognitivo se observa la hostilidad y la agresividad hace referencia al componente conductual. La ira es causada por estimulación aversiva sensorial y cognitiva. También, por condiciones que producen frustración, situaciones injustas y atentados contra valores morales. La persona experimenta una sensación de energía e impulsividad, siente la necesidad de actuar para salir de una situación problemática. La ira tiene la función de movilizar a la persona para atacar o en autodefensa (Chóliz, 2005).
Dolor. En su conceptualización, evaluación e intervención, el dolor es abordado desde tres dimensiones: sensorial/discriminativa, motivacional/afectiva y la cognitiva/evaluativa (Chóliz, 1994). En esta ocasión el interés está dirigido al dolor como cualidad subjetiva (dimensión motivacional/afectiva en estrecha relación con la cognitiva/evaluativa). Las experiencias dolorosas producen conductas de evitación o escape. El dolor es una reacción emocional que permite a la persona responder evitando
los eventos desagradables o aversivos, es una experiencia contraria al placer. También, Chóliz (1994) al describir el dolor, considera la somatización, explica que cuando la persona tiene dificultades para expresar emociones es concebida como una de las variables causantes en el dolor físico crónico.
Miedo. Ésta emoción se produce ante la percepción de peligro, situaciones desconocidas, dolor o anticipación del mismo y un cambio repentino de estimulación sensorial. El miedo tiene la función de generar gran cantidad de energía que capacita a la persona para dar una respuesta de escape o evitación de la situación de peligro (Chóliz, 2005).
Tristeza. Es producida por la perdida, decepción, fracaso, situaciones de indefensión y el padecimiento de dolor crónico. La persona que presenta la emoción de tristeza experimenta desánimo, melancolía, desaliento y pérdida de energía. Esta emoción tiene como propósito incentivar la comunicación con las personas para pedir ayuda, hace a la persona más empática. Se ha observado que la tristeza lleva a las personas a comportarse de manera altruista (Chóliz, 2005).
Rico (2012) enfoca su tesis doctoral en el conocimiento de las emociones que conducen a la participación, considera como emociones positivas: la simpatía, el orgullo, la esperanza y la satisfacción moral; todas tienden a estar presentes en las expectativas de logro de los agentes colectivos (Gamson, 1992; Marcus, et al., 2000; Fernández, et al.2004).
Simpatía. La simpatía es experimentada por la persona como una sensación de comprensión hacia las emociones de otras personas, es necesaria la empatía (Rico, 2012). Es una emoción compleja en la que “la noción de uno mismo y del otro, el sentimiento de pesar, y en el caso de la ayuda, el reconocimiento de que uno puede actuar para aliviar el estado del otro” (Villegas, 2008, p. 180).
Orgullo. Deriva de una valoración moral de lo justo o correcto situado desde un grupo de pertenencia. Se experimenta como autosatisfacción de la posesión o ejercicio de una cualidad exclusiva de una persona, grupo o sector determinado (Rico, 2012). Jasper (2012) en investigaciones de movimientos de lesbianas y gays, observa que el orgullo suele movilizar a los grupos hacia la acción.
Esperanza. Es una emoción compleja, que resulta de la interacción emociones que se consideran positivas y negativas, (Jasper, 2012). La esperanza surge cuando en una situación que se valora como negativa, se espera una mejora (Morales, et al., 2007). Esta emoción tiene la función de crear expectativas positivas a futuro, a fijar metas, planificar como lograrlas, tomar riesgos y afrontar desafíos (Rico, 2012).
Satisfacción moral. Está basada en los principios éticos universales. Las personas valoran sus conductas de acuerdo a lo correspondiente a lo “justo” o lo “correcto”, a veces incluso al escoger de manera “justa” pagan implicaciones personales en costos y beneficios. Las personas experimentan satisfacción moral al auto-evaluarse. Si el sujeto percibe sus acciones como “correctas” experimenta también sentimientos de orgullo y responsabilidad social (Villegas, 1995).
2.3 ALGUNAS MOTIVACIONES PSICOSOCIALES VINCULADAS A LA