Entendemos por categorización sonora las listas de campos semánticos que utilizan los mapas sonoros para agrupar sonidos en un mapa dado. En “Soinumapa” (Telletxea et al, 2005), la categorización de sonidos se distribuye según diferentes variables: bioacústica, naturaleza, lo mecánico, señales acústicas, sociedad… Aquí la categorización es un mero ejercicio de ordenación de los sonidos a través de características asociadas a las fuentes de sonido, a aquellos elementos de lo cotidiano en los que los encontramos. La división bien podría ser campo-ciudad, trabajo-ocio, natural-artificial. También, en “Soinumapa” (Telletxea et al, 2005) como en muchos otros mapas sonoros se incluyen marcas sonoras como guiño al concepto de
soundmark de Schafer. Podemos afirmar que esas marcas, aquellos sonidos que de una forma
clara son reconocibles en un lugar concreto y aportan una identidad concreta del sitio, como por ejemplo las campanas en muchas ciudades, músicas y tradiciones locales o las lenguas y los dialectos.
Saltando de una punta a otra del Atlántico, Open Sound, New Orleans (Booth, Brancasi, 2009) ordena los sonidos de su mapa colaborativo a través de tres categorías distintas: voz, música y ambiente. La táctica de este mapa radica en que los sonidos son categorizados de forma muy genérica y re-categorizados con palabras clave que pueden ser
visualizadas como una nube de tags72 en la misma web, justo debajo del mapa sonoro. Si bien la categorización inicial es muy reduccionista y ciertamente alejada de los planteamientos de Schafer o de la labor de Soinumapa. Sin embargo, el sistema de tags de Open Sound atiende también a una realidad social concreta. Nueva Orleans es un núcleo conocido por su tradición musical73 y su presencia en las calles, por lo que el tag de música es indispensable. En ese sentido podemos asumir que cada mapa, conforme a la situación o la realidad local se archiva de forma distinta.
Otro ejemplo interesante es el mapa sonoro Andalucía Soundscape (Cantizzani, Sanz, Bennet, 2007), proyecto gestionado por Juan Cantizzani en el que se pretende hacer un archivo sonoro de la Andalucía. Una de las categorías interesantes que se utilizan en Andalucía
Soundscape es la categoría /ruido/, en la que se engloban sonidos con connotaciones
negativas, entendiendo el ruido como fenómeno abrasivo, dañino o contrario a algo socialmente considerado como acústicamente agradable. Andalucía Soundscape cuenta también con categorías similares a las de Soinumapa e introduce la histórico-cultural que tiene más que ver con la localización de la grabación que con la grabación en sí misma. Por ejemplo, esta categoría reúne grabaciones de campo realizadas en monumentos históricos, edificios religiosos como catedrales y espacios de especial interés cultural.
En el caso del extensísimo London Sound Survey (Rawes, 2000) la categorización de los sonidos se basa en dos tipos: Sound Maps y Sound Actions. Esta categorización se representa en dos mapas distintos en los que cada uno de ellos contiene distintos tipos de sonido. En Sound Maps se contienen ambientes y sonidos de la ciudad como tal. En Sound
Actions se representan sonidos diseñados para afectar al oyente en diversas formas, anuncios
públicos, subastas, sirenas, campanas. Se archivan en este apartado, sonidos que “llaman” a algo concreto. Es interesante tratar de entender esta organización y sistema de ordenación
72 Etiqueta o etiquetar en inglés.
73 Tremé, la serie de televisión que retrata el Nueva Orleans post-Katrina es un claro ejemplo de la importancia de la
música en las calles de esta ciudad de Louisiana.
Simon, D., & Overmeyer, E. (2010). Treme. Drama, HBO Entertainment. Recuperado a partir de http://www.imdb.com/ title/tt1279972/
pues es poco habitual encontrar mapas sonoros tan sui generis como este. La precisión y el volumen de información que Ian Rawes incluye en él posibilita que nos demos cuenta de que nos encontramos ante una propuesta muy compleja con un sistema de funcionamiento nada convencional pues este no se limita a la clásica ordenación de sonidos ambientales, sonidos humanos, etc... Una de las categorías más interesantes dentro del mapa de Ian Rawes es
sound actions descrita de la siguiente forma:
Sound action recordings are of sounds designed to have an effect on others, including situations where many people make sounds together for some common goal. Often they're of voices, but they also include sirens, bells, fireworks and more.74
A su vez sound actions engloba una serie de subcategorías que compartimentan la principal y la dividen en secciones que atienden a aspectos económicos, políticos o religiosos, todo ello seguido de otras tres incluidas en la categoría social. Éstas últimas se ordenan bajo músicas y cánticos relacionados con el deporte, la vida en el pub y los eventos sociales. La tercera categoría atiende a sonidos producidos en instalaciones de Arte sonoro y performances realizadas en Londres.
Otra categoría destacable en este mapa sonoro es la que el autor denomina historical. Es un registro de descripciones escritas sobre paisajes sonoros de Londres a lo largo de la historia. Más que un mapa, esta categoría es un repositorio de descripciones de distintos fenómenos sonoros ocurridos en la ciudad de Londres que se remontan al siglo XI.
El modus operandi en London Sound Survey entronca con otra tradición dentro de los mapas sonoros que es plantearlos como archivos repositorios. Muchos de los proyectos analizados en esta investigación, tratan de alejarse del formato de mapa como interfaz digital cartográfica y buscan otros modelos de documentación y archivo del material sonoro. Si
74 «Las grabaciones de “acciones sonoras” son de sonidos diseñados para provocar un efecto en los demás. Éstas
incluyen situaciones en las que mucha gente produce sonidos con un objetivo común. Habitualmente son voces aunque también se incluyen sirenas, fuegos artificiales y mucho más». Traducción del Inglés.
Rawes, en el London Sound Survey todavía utiliza el mapa como herramienta principal, muchos de sus apartados están clasificados en tablas, en formato texto y con una ordenación archivistica más convencional. Cuando reúne textos que expresan realidades sensoriales descritas o narradas, la organización de esa documentación viene dada por un friso temporal que las ordena yendo de lo más contemporáneo a lo más antiguo.
Alejándose de los mapas sonoros, algunos proyectos han optado por distintas estructuras documentales que premian la escucha concreta de archivos y la descripción técnica de los mismos por encima de las cartografías comúnmente conocidas y accesibles a un público más general.
En “Sonidos en causa” (Gómez, Berenguer, 2009), un proyecto de la Orquesta del Caos coordinado por Juan Manuel Berenguer y Carlos Gómez, hay otra manera de disponer paisajes sonoros en un entorno virtual. Se ubica en distintas zonas de Sudamérica cercanas al Amazonas y recoge grabaciones de campo registradas en el Trapecio amazónico, la zona geográfica que enmarca la cabecera del río Amazonas y recorre tres países: Brasil, Colombia y Perú. El proyecto estudia los cambios que se producen en el paisaje sonoro de una zona con abruptos cambios socioeconómicos.
“Sonidos en causa es un proyecto de registro del patrimonio sonoro propio de una
serie de contextos culturales latinoamericanos en cuyo entorno medioambiental son previsibles cambios irreversibles a corto y medio plazo debidos al crecimiento económico. La diversidad cultural y biológica latinoamericana es enorme por lo que merece ser tenida en cuenta y su gran importancia, divulgada. El patrimonio intangible y con él, el sonoro, está seriamente amenazado en muchos lugares del mundo. Una vez operados los inevitables cambios, los sonidos y con ellos, sus causas, habrán desaparecido para siempre. El trabajo conjunto con grupos artísticos y de investigación ya existentes y de larga trayectoria en los lugares de elección para los registros sonoros de Sonidos en causa es la herramienta fundamental con la que se pretende llevar a cabo el objetivo principal del proyecto,
a saber, el apoyo de las labores de registro, preservación y difusión del patrimonio sonoro de los lugares escogidos” (Gómez, Berenguer, 2009).
Dada la naturaleza de las grabaciones realizadas por La Orquesta del Caos (cortes de sonido de veinte minutos aproximadamente a muy alta calidad: 24 bits/48 kHz), el material sonoro presenta una gran complejidad técnica que impide generar un sistema de streaming o de escucha online. Para superar esa problemática técnica, el equipo de “Sonidos en causa” generó una serie de interfaces virtuales alojadas en discos duros externos a los que puede accederse y ser consultados en su sede del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Estas interfaces gráficas construidas en Max MSP permiten al usuario la escucha de los materiales recogidos en las distintas campañas y visualizar a su vez el cuaderno de campo realizado por Berenguer donde refleja impresiones, descripciones y anécdotas relacionadas con cada grabación y concretamente, sobre la experiencia vivida por los fonógrafos
Aunque, ha sido habilitada la posibilidad de un acceso on-line de “Sonidos en causa”, el grueso del proyecto sigue confinado en discos duros externos a los que también puede accederse durante los días del festival Zeppelin en el propio CCCB que se celebra cada año en Noviembre o Diciembre. A su vez es plenamente accesible a través de la web del proyecto el conjunto de textos que dan forma al diario de campo que ya hemos mencionado y que por su valor literario y su extensión merece ser consultado como referente y reflejo de una experiencia vivida y de cómo ésta afecta al proceso investigador siempre desde la perspectiva sonora.