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Cómo visualizar o presentar este tipo de proyectos intangibles es importante, y nos llevará directamente a la segunda parte de esta investigación. La problemática sobre la visualización de estos recorridos aurales por los distintos espacios de Edimburgo, Valencia e Ibias ha ido evolucionando a lo largo del proceso que conforman estas tres intervenciones en el lugar. Esta evolución básicamente responde a una problemática meramente técnica.

Captura de pantalla del mapa explicativo de Walking Compositions. Recuperado a partir de http:// www.educomelles.com/wc/wchome.html

En Walking Compositions (Comelles, 2009a) se utilizó un API de Google Maps que permitía introducir etiquetas sobre un mapa y trazar unas líneas para que el visitante pudiera hacerse una idea esquemática sobre la estructura del paseo, su inicio y su final.

Captura de pantalla del mapa reactivo para La Ciudad Aural. Recuperado a partir de http://www.educomelles.com/ auralcity/inicio.html

En La Ciudad Aural (Comelles, 2010a) la complejidad aumentó y se utilizó la plataforma

Umapper63 que permite la inclusión de archivos sonoros asociados al territorio. De nuevo se

trazaron líneas sobre el entramado de calles para evidenciar la disposición de los archivos de audio y el recorrido de la escucha. Igualmente se realizó un esquema sobre un plano del barrio del Carmen que sirvió como referente a la hora de planificar el proceso de grabaciones y sus composiciones resultantes.

 Finalmente, en Ibias, se formalizó un sistema reactivo que permite que el usuario escuche Senda sonora (Comelles, Palacios, 2011) sabiendo en todo momento que aquello que está escuchando se encuentra ubicado en un lugar concreto. La aplicación hecha en flash permite observar cómo un puntero se desplaza a lo largo de un mapa a la vez que reproduce el archivo de audio correspondiente a ese lugar, lo que determina de forma clara y contundente aquella idea inicial de que el recorrido es una línea de tiempo, el camino y el recorrido son un

63 Umapper es una plataforma que permite de una forma fácil y sencilla crear mapas interactivos aplicando en ellos archivos gráficos, de texto y sonoros.

playlist o lista de reproducción con dos ejes principales: el territorio y la escucha emplazada.

Así pues, en Ibias resultan determinantes los tiempos de la escucha relacionados con los accidentes geográficos que uno encuentra en la senda.

Captura de pantalla del mapa reactivo para Senda sonora. Recuperado a partir de http://www.sendasonora.com

La cuestión de visualizar lo emplazado, de ofrecer al oyente, gráficos o esquemas que expliquen la situación de cada elemento en una matriz o mapa, es primordial para entender este tipo de proyectos. Tanto en su fase de producción como en su presentación pública es fundamental la realización de este tipo de mapas pues ayudan a la producción y a la comprensión del proyecto en su forma intangible. Esta cuestión es una constante en casi todos los proyectos que utilizan tecnologías de geolocalización para disponer datos en una matriz de longitud y latitud. Así mismo existen varias opciones tecnológicas para salvar dicha problemática.

Uno de los colectivos artísticos pioneros en la realización de proyectos artísticos de geolocalización es Blast Theory que con su primera aproximación, el proyecto Can You See Me

Now? (Blast Theory, Mixed Reality Lab, 2001), crearon un juego para múltiples jugadores en el

que interviene la posición en un territorio determinado y la posibilidad de establecer contacto visual entre ellos. En este primer acercamiento no se contaba todavía con una visualización cartográfica de la disposición de los jugadores o la zona de juego, sin embargo, con el desarrollo actual de las tecnologías móviles esta práctica se ha extendido hasta formar parte de nuestras vidas como una herramienta clave. La cartografía interactiva como contenedor de información sobre el territorio se ha usado en el terreno artístico y en el terreno de lo cotidiano. En este último ya se está utilizando para determinar la localización de, por ejemplo, comercios cercanos a nuestra posición o indicaciones de tráfico y circulación, como es el caso de los sistemas GPS para los automóviles. En el terreno artístico ya hemos podido constatar dicho uso a través de los proyectos aquí mencionados.

 NoTours (Tomás, López, Longuina, González, Molina, 2010) ya incluía en su interfaz

gráfica un mapa con círculos sobre-impresos encima de un mapa o sección del mismo abarcando las zonas de emplazamiento de sonido de sus paseos sonoros. En “El ángel caído” de NoTours, los círculos que representan las zonas de escucha se solapan y distribuyen por los alrededores del parque del Retiro de Madrid permitiendo al usuario acercarse a dichas localizaciones y escuchar las composiciones allí emplazadas.

 Lo mismo sucede en proyectos como en el reciente Location-Aware Music (Kirn, 2012, marzo 7), una aplicación para telefonía móvil que permite al usuario escuchar un disco grabado en estudio y creado expresamente para ser escuchado en el Central Park de Nueva York. En el vídeo promocional (Heavener, 2011) del proyecto Blue Brain podemos seguir el proceso de producción de esta propuesta audiolocativa y observar cómo a partir de un mapa del emblemático parque de Nueva York, los autores construyen una estructura compositiva que permite el solapamiento y la superposición de composiciones musicales en función de la localización del oyente. Al igual que sucede en NoTours, la visualización se realiza a partir de un radio de acción determinado por una coordenada específica.

 Evidenciando la posibilidad de crear matrices sobre el territorio basadas en coordenadas, Jesse Stiles (Kirn, 2009, septiembre 2) construyó en 2009 un prototipo de

secuenciador midi que utiliza una matriz generada sobre una superficie plana y que responde a la posición de un coche en movimiento. A través del movimiento dentro de las premisas de la matriz geolocativa, el autor es capaz de generar una composición a partir de su movimiento sobre el territorio. De nuevo, el software utilizado por Stiles es una matriz sobre un mapa y distintos círculos representan los puntos de activación de escenas musicales o sonoras.

 Tanto Location-Aware Music como en NoTours o el proyecto de Jesse Stiles, el radio alrededor de una coordenada, aparte de apuntar hacia el inicio o la activación de algún elemento sonoro, también determina la distancia con el centro y la incidencia de esa activación sobre el usuario. Es decir, el radio afecta, por ejemplo, a la amplitud de onda del sonido disparado aumentando el volumen de la misma o reduciéndolo en función de la distancia con el centro de incidencia. Por ello, si el oyente se encuentra entre dos círculos de incidencia pero más cerca de uno que de otro, esto afectará a la superposición de composiciones que es dependiente de la distancia con el centro.

 Podemos delimitar una práctica específica que se repite en casi todos los proyectos, sólo alterada por los propios contenidos audiovisuales que al fin y al cabo son los que los definen. Si bien los patrones se repiten, los sonidos activados son los que aportan la originalidad a una técnica reactiva ampliamente utilizada. En este sentido, la reflexión acerca de los contenidos debería ser quizás el quid de la cuestión y abordar de forma crítica qué tipo de composición debe sonar, dónde y bajo qué criterios subjetivos.

 De los tres proyectos descritos, tan solo NoTours es el único que plantea una intervención directa con el entorno tratando de construir realidades aurales a partir del propio paisaje sonoro del lugar y generando escenas sonoras en las que exista un diálogo entre lo escuchado y lo recorrido. En el caso del proyecto para el Central Park y la propuesta de Stiles, los puentes de enlace entre sonido y territorio son mucho más difusos y difíciles de concatenar con la realidad sonora de cada lugar. En el caso de Blue Brain en el Central Park, la idea es recrear una banda sonora musical para el parque y que, de forma subjetiva, los músicos implicados realizan una labor de ajuste de lenguajes aunque no establecieran relaciones directas como en el caso de NoTours (Kirn, 2012, marzo 7). Finalmente la propuesta de Jesse

Stiles, es un mero experimento que se acerca más a lo lúdico que a una propuesta pensada para el territorio. En ella la composición es una simple excusa para recorrer el desierto de sal generando contenidos que tanto podrían ser sonido como imagen, texto e incluso el resultado de una combinaciones de los mismos.

 Todos estos proyectos ineludiblemente desembocan en un mismo tipo de herramienta que, cada vez más, se convierte en una superficie de control, archivo y observación sobre nuestro entorno. Dicha superficie de control es el mapa interactivo como por ejemplo Google

Maps. El mapa en relación con la tecnología móvil es la herramienta clave para situarnos en el

mundo y buscar a partir de nuestra posición aquellas cosas que necesitamos en nuestro día a día. El mapa entiende como una herramienta de archivo y documentación, como una estantería o archivador que nos permitirá obtener información acerca de un territorio dado conformando lo que entendemos, dentro de la esfera de esta investigación como mapa sonoro. Y será éste, el

desplazador de la escucha, el que nos permitirá recorrer de forma virtual aquellos caminos

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