6. Historia de las empresas periodísticas en el Siglo XX (1881-1989)
6.1 Causas del origen de los conglomerados mediáticos
comunicación comiencen a existir una concentración de los mismos en las mismas manos. Por un lado, el nacimiento de la opinión pública, y por el otro – sólo con el primero no hubiera bastado – la mercantilización del periodismo. Todo esto sucede en la segunda mitad del siglo XIX y serán las bases para que, años más tarde, se dé el contexto propicio para el desarrollo de los grandes lobos de la comunicación.
¿Por qué el nacimiento de la opinión pública? Descartado por obvio aquello de la objetividad del periodismo, los grandes conglomerados actuales tienen, entre sus pretensiones, la de influir en la ciudadanía. Y esto no era menos en la prensa decimonónica, más partidista aún que la actual. Al menos, abiertamente. En un contexto histórico en el que la masa comienza a jugar un papel importante – Revolución en América, Revolución Francesa, Guerra de la Independencia en España, revueltas populares en Europa como la de 1848, etcétera –, lo público adquiere relevancia en el devenir de los asuntos de Estado. Conquistar la opinión sobre lo que es público se antoja definitivo por aquellas facciones, colectivos e individuos, claro, que deseaban participar de la vida política. No en vano, los medios de comunicación eran el trampolín, buscado y a propósito, a la misma.
Bien es cierto que, en lo que concierne a la opinión pública, hay que establecer matices pues los orígenes del concepto no tienen la misma acepción que hoy. En lo que respecta a aquella que se basa en el comentario público de los designios políticos se extendería en el periodo correspondiente entre 1790 y 1810, en las que sucesos como la Revolución estadounidense y la Revolución Francesa tienen un amplio contenido de esa primera opinión pública. Los dirigentes políticos lidiaron con un nuevo elemento hasta entonces inexistente: actuar con la opinión como factor a tener en cuenta. El germen ya
estaba ahí. Cualquiera que deseara saltar a la política debía de saltar a la palestra pública30.
Lo que subyace tras todos estos grupos de comunicación y conglomerados mediáticos es la intención de aglutinar cuanta más opinión pública mejor, y ese intento ha existido desde sus inicios casi. No obstante, ante una opinión pública diversa, divergente y heterogénea en la Guerra de la Independencia española (1808-1814), lo que se busca por parte del sector patriota es el de conformar una opinión uniforme31. Tenía en común la meta de expulsar a los invasores franceses, pero dentro del bando patriota existían muchas diferencias, por lo que resultaba complicado una opinión pública unánime cuando cada uno tenía una percepción muy diferente de lo que debía ser precisamente la opinión pública, propio de ideologías tan diferentes como la liberal y la absolutista, grupos que integraban el sector patriota.
En realidad, todo esto no es nada nuevo más allá de que se le comienzan a dar nombres a ciertos fenómenos y que hay actores que han evolucionado (del vulgo al pueblo, por ejemplo). Para llegar al poder y permanecer en el mismo ha sido condición
sine qua non dominar el discurso. Los faraones mandaban a construir edificios
faraónicos – por jugar con las palabras – para demostrar a sus súbditos su grandeza. Pero sin la mercantilización del periodismo no habrían nacido los faraónicos conglomerados mediáticos, pues en un sistema ya capitalista, el principal sustento – que no fin – es el de los beneficios, y como se verá a lo largo de este Trabajo Fin de Máster, serán muchos los conglomerados que desaparecen o pierden piezas capitales de su ser por la no rentabilidad del negocio.
Ya en los años cuarenta del siglo XIX existían los primeros periodistas de plantilla32, pero la mercantilización del periodismo fue lenta aunque progresiva a lo largo de su segunda mitad. Comenzó en Estados Unidos y aterrizó posteriormente en Europa. Los medios de comunicación adoptaban cada vez más una estructura empresarial y no sólo eso, sino que los propios periodistas exigían condiciones de trabajador asalariado (en 1842 se produjo la primera huelga de cajistas en Madrid). La entrada de las leyes del mercado capitalista y la necesidad de una inversión mayor para competir con los otros periódicos comienzan a deparar que la periodística se convierta
30
CRUZ SEOANE, María y SÁIZ GARCÍA, María Dolores, op. cit., 1996, p. 33.
31 FUENTES ARAGONÉS, Juan Francisco y FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, Javier, op. cit., 1997, p.52 32
en una industria rentable. Todo ello cercano y justo después de la crisis de 1898, que para el periodismo fue más positiva.
Este hecho recibe el nombre de New Journalism (Nuevo Periodismo) o Periodismo de empresa, en el que el mundo periodístico abandona su vertiente más política para configurarse como empresas que buscan la rentabilidad, alzan sus tiradas y buscan un producto más cuidado estéticamente, con nuevos géneros y tipos de información. Aumentó la publicidad, se mejoró la tecnología para producir y la competencia ocupó un lugar relevante. En palabras de Concha Langa:
De cualquier modo, la crisis [la de 1898] sirvió para que se acentuase el fenómeno de la consolidación de la llamada prensa de empresa, y triunfase el “Nuevo Periodismo”, en el que se encuadraban los diarios más importantes del momento. Al entenderse el periódico como un negocio, dando prioridad al factor económico, era imprescindible el incremento de las tiradas para atraer a los anunciantes y al público. Además de aumentarse la sección de información y de noticias frente a la de opinión, la necesidad de una presentación más cuidada, con la introducción de nuevos tipos y cuerpos de letras, titulares y la fotografía, supuso la necesidad de novedosas máquinas que requerían grandes inversiones. El resultado fue la aparición y consolidación de grandes empresas periodísticas en el primer cuarto del siglo XX33.
Esto forma parte de un intento de configurarse como cabeceras independientes tras una etapa de prensa oficial de distintos partidos políticos, así como de la profesionalización del periodismo. El periodismo de empresa respondió a un cambio de concepción sobre el periodismo; la necesidad de renovarse ante la saturación de la prensa política (que no desapareció) y a la evolución propia que ya se observó en otros países europeos. Enric Marín i Otto sitúa entre la primera y la segunda guerra mundial la recuperación del atraso y la colocación homóloga de la prensa de masas española con respecto a la europea34.
La mercantilización del periodismo creó el contexto clave para que los periódicos, además de ser un instrumento político, partidista o, simplemente, parcial, se constituyeran también como un negocio. Una rentabilidad que ofrecía la oportunidad de crear nuevos periódicos y una auténtica estructura periodística con la que conseguir los fines de su promotor. Una novedad teniendo en cuenta que hasta entonces los periódicos
33 LANGA, Concha (2007). ABC de Sevilla, el diario de mayor circulación en la España nacional. En CHECA
GODOY, Antonio; ESPEJO CALA, Carmen y RUIZ ACOSTA, María José: ABC de Sevilla: un diario y una
ciudad, análisis de un modelo de periodismo local. Sevilla: Universidad de Sevilla. pp. 44-45.
34 MARÍN I OTTO, Enric (1989). L’anàlisi histórica del discurs periodistic de masses: la relació entre la
eran iniciativas personales sin ánimo de lucro, de personas cercanas al periodismo que después – la mayoría – hacían vida política35. Nadie entraba en el mundo periodístico por dinero, ni como trabajador ni como empresario.
Carlos Barrera admite que la información fue el motor de esta nueva prensa, concepto apoyado por la evolución de la tirada de los periódicos. Si la prensa de empresa subía notoriamente, la obsoleta y vieja prensa de partidos mantenía un declive irreversible. Sin ser apolíticos en su totalidad, sí vieron que el periódico era una mercancía, la cual, además, tenía influencia en la opinión pública. En otras palabras, se trataba de un instrumento poderosísimo36.
Para unir Estructura de la Información e Historia del Periodismo, dos párrafos del propio Carlos Barrera definen muy bien el vínculo. En referencia a la prensa de empresa del primer tercio del siglo XX37:
“[…] Casi todas [las empresas] coincidieron, sin embargo, en apostar por la diversificación de productos en el ámbito editorial y cultural, en adoptar estrategias comerciales y de gestión típicas del mundo empresarial, y en tomar medidas conducentes a la protección profesional y laboral de los periodistas, hasta entonces bastante desatendidos por lo general.
[…] la prensa española en el primer tercio del siglo XX fueron conscientes de esta doble naturaleza de sus productos: los periódicos eran una mercancía pero también un medio de influencia social, económica y política. A todos ellos les interesó llegar a la máxima rentabilidad económica, porque era base de su independencia […]”.
Una independencia, relativa, con el poder político, pero una dependencia generada al mundo empresarial, al capital, a los accionistas y a los intereses de todas esas estructuras que se constituían y constituyen detrás de los medios de comunicación.
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Como se observará a lo largo de este Trabajo Fin de Máster estas fluctuaciones entre periodistas y políticos, prensa y política, no se detendrán sino que se mantendrán considerablemente durante el siglo XX. Detrás de las empresas periodísticas (y de manera visible también) pasaron diputados, ministros y hasta presidentes del gobierno.
36 BARRERA DEL BARRIO, Carlos (2007). La renovación periodística del primer tercio del siglo XX en
España. En CHECA GODOY, Antonio; ESPEJO CALA, Carmen y RUIZ ACOSTA, María José: ABC de Sevilla:
un diario y una ciudad, análisis de un modelo de periodismo local. Sevilla: Universidad de Sevilla. pp.
241-245.
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