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6. Historia de las empresas periodísticas en el Siglo XX (1881-1989)

6.3 Llega el siglo XX: bienvenida a los primeros grupos periodísticos

6.3.3. La Editorial Católica: el conglomerado de la Iglesia

Los orígenes de la Editorial Católica se hallan en un primer momento en la Editorial Vizcaína, constituida en 1904 por un millón de pesetas90 y ligada a La Gaceta

CABRERA, Mercedes y DEL REY REGUILLO, Fernando, op. cit., 2002, p. 96.

86 CRUZ SEOANE, María y SÁIZ GARCÍA, María Dolores, op. cit., 1996, p. 266. 87

MÁRQUEZ PADORNO, Margarita, op. cit., 2011, p. 698.

88

CRUZ SEOANE, María y SÁIZ GARCÍA, María Dolores, op. cit., 1996, pp. 343-344

89 http://heraldodemadrid.net/editores/ 90

del Norte, periódico bilbaíno que intentó contrarrestar a El Liberal de Bilbao91. La Editorial Católica sería el máximo órgano periodístico de la Iglesia con El Debate como periódico referencia, creado en 1910. Se constituiría en 1913, toda vez que la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP) adquirió el diario – a través de Ángel Herrera de manera gratuita, ya que la asociación carecía de personalidad jurídica – y añadió otros sectores como el de la banca a la empresa. El interés de la Iglesia era notorio, y su estrategia acertada, pues crearía años más tarde la Escuela Oficial de Periodismo92. El objetivo de la Editorial Católica era “el afán de servir a España y a la Iglesia, así como el ponerse a disposición de sus compatriotas, fue una meta irrenunciable, que obstinadamente trataron de cumplir”93

. La fundación de la Editorial Católica constata otro hecho fundamental, que es el cambio de postura de la Iglesia Católica con respecto a la prensa, demonizada en un primer momento (así lo haría con la imprenta siglos atrás, por ejemplo) y usada como instrumento después. Pasó de una postura defensiva a una posición ofensiva.

Llama poderosamente la atención el capital inicial en comparación con el de otros conglomerados, de 150.000 pesetas94, nada comparado, siquiera, con el millón desembolsado por su predecesor la Editorial Vizcaína. La aparición de banqueros entre sus principales accionistas le resta pureza como grupo periodístico para ajustarse a la definición de conglomerado, pero lo cierto es que El

91 FUENTES ARAGONÉS, Juan Francisco y FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, Javier, op. cit., 1997, p. 174. 92

Ibídem: 181. La creación de la Escuela de Periodismo permitió a la Iglesia un mayor control sobre el mundo de la prensa, al formar periodistas bajo la batuta de un periodismo favorable a la Iglesia. Un periodismo que, desde los propios órganos de prensa de la institución católica, se hizo llamar la Buena

Prensa, corriente a la que pertenecieron todas sus publicaciones y a la que se hacía excluyente al resto,

etiquetadas de promover la inestabilidad del país.

93

CANTAVELLA, Juan (2011). Historia gráfica de la Editorial Católica: un siglo de “El Debate”. Madrid: CEU. p. 7.

94

CRUZ SEOANE, María y SÁIZ GARCÍA, María Dolores, op. cit., 1996, p. 122. En CANTAVELLA, Juan, op.

cit., 2011, p. 42. observamos que dicho capital fue constituido por 50.000 pesetas dispuestas por

Fernando Bauer, otras 50.000 pesetas por Vicente Llaguno y las restantes 50.000 pesetas fueron aportadas por la estimación de valor de El Debate como cabecera.

Debate mantuvo mayor interés en combatir las ideas liberales y a su prensa que en

obtener réditos y ventajas del poder mediático, sin desechar éste. De hecho, al contrario que los anteriores conglomerados vistos, no tuvo en realidad un vínculo cercano con ningún político o partido (quizás en los últimos coletazos de Maura), sino que era el organismo eclesiástico por excelencia, con el único interés de difundir la doctrina católica95. La Asociación Católica Nacional de Propagandistas nacía en 1909 ideada por el padre Ayala, cuya intención era formar un grupo de jóvenes que diesen mítines por España con el mensaje católico. No obstante, no era suficiente. Ángel Herrera era consciente de que para ir más allá se hacía necesario acudir a los medios de comunicación, a los periódicos, gran voz para la sociedad. Razón por la cual fueron a un gran diario. Con El Debate alcanzaron sus expectativas96. Tanto, que El Debate fue su máximo órgano, pero tras la Editorial Católica se entramaba un reguero de publicaciones en las que se apostó, muy fuerte, por la prensa regional.

Consideró El Debate una estrategia que le otorgó el éxito y el rédito decisivo: no se cerró en posturas absolutas y sectarias, sino que aunó a los sectores integristas y posibilistas que le hicieran introducirse en la sociedad para no quedarse en un periódico minoritario lejos de la prensa de masas. Hubo otro factor determinante, para tener éxito, y de esto era consciente Ángel Herrera, director de El Debate, el de hacer un periódico de calidad, pues el producto era igualmente importante a su trasfondo ideológico97.

Según Gómez Aparicio, El Debate alcanzó los 50.000 ejemplares durante la I Guerra Mundial98, además de ampliar su capital hasta algo más del millón de pesetas en 1921, que fueron poco más de tres millones en 192699. Como ABC, de Prensa Española, mantuvo posturas cercanas a Alemania en el conflicto bélico que asoló a Europa en la segunda década del siglo XX, y que dio lugar a amplias subvenciones de los implicados en la contienda, aliados y germanos. Tampoco en la Dictadura de Primo de Rivera tuvo un marcado carácter partidista u oficioso, ya que pronto se desmarcaría del régimen – lo aplaudió en un primer momento – al no seguir políticas católicas100.

95

CRUZ SEOANE, María y SÁIZ GARCÍA, María Dolores, op. cit., 1996, pp. 121-126.

96 CANTAVELLA, Juan, op. cit., 2011, pp. 16-17. 97

Ibídem, pp. 47-48.

98

GÓMEZ APARICIO, Juan, op. cit., 1974.

99 CRUZ SEOANE, María y SÁIZ GARCÍA, María Dolores, op. cit., 1996, pp. 338-341. 100