2. MARCO DE REFERENCIA
2.1. MARCO TEÓRICO
2.1.8. Violencia intrafamiliar
2.1.8.3. Causas y consecuencias de la violencia familiar.
En el problema de la violencia familiar se presentan dos aspectos: causas y consecuencias.
a. Causas. La violencia familiar se ha institucionalizado, en algunos hogares,
debido principalmente a las siguientes causas.
La familia, como una organización social, se ha estructurado por tradición, jerárquicamente, de acuerdo con principios que varían históricamente.
Sin embargo, hay un principio que se ha mantenido estable a través de los siglos: el de la estructuración jerárquica en función de la edad y del sistema de género. Esto es, las creencias y valores sostenidos culturalmente acerca del comportamiento de hombres y mujeres, de las relaciones entre ellos y de las características de los sexos.
Las consideraciones valorativas acerca de lo que es predominantemente masculino y femenino, determinan los modelos sociales acerca del lugar del hombre y de la mujer, de las relaciones en el seno de la familia, del lugar de los hijos e hijas.
Así se forman supuestos implícitos que subyacen a la organización familiar, y que regulan la distribución del poder entre sus miembros. Algunos de estos supuestos implícitos, impuestos por la cultura son:
1) La familia está organizada en jerarquías de poder desiguales entre hombres y mujeres.
2) La desigualdad proviene de un ordenamiento biológico entre los sexos que otorga superioridad al hombre.
3) Las mujeres están destinadas a ejercer funciones maternales, más allá de su capacidad reproductiva.
4) Es esta condición natural la que les otorga características de debilidad, pasividad y sensibilidad.
5) Los hombres dominan la naturaleza por medio de la intrusión, la acción y la fuerza.
Hay otro conjunto de supuestos implícitos, que gobiernan las relaciones con los hijos e hijas, que legitiman socioculturalmente las acciones violentas hacia ellos, estos son:
a) Los hijos e hijas son propiedad privada de los padres.
b) La aceptación del uso de castigos físicos como método educativo.
c) Todo lo que pasa entre las cuatro paredes del hogar es de incumbencia exclusiva del ámbito privado.
Se establece que el grado de potencialidad de violencia en una familia está dado por los siguientes elementos:
a) El grado de verticalidad de la estructura familiar b) Grado de rigidez de las jerarquías
c) Creencias en torno a la obediencia y el respeto
d) Creencias en torno al valor de la disciplina y el castigo e) Grado de adhesión a los estereotipos de género f) Grado de autonomía de los miembros
Todos estos supuestos, implícitos y consensuados socialmente, corresponden a un modelo autoritario de familia, donde el respeto no es entendido como reciprocidad entre los miembros, sino que es definido a partir de una estructura de poder vertical.
La dependencia de los más débiles frente a los más fuertes se refuerza, y la autonomía se vuelve un derecho no reconocido igualitariamente para todos los miembros del sistema familia.
b. Consecuencias. El estudio titulado “Maltrato a la Mujer” realizado por la
psicóloga y terapeuta Social, Luisa María Torres, señala que la violencia familiar se produce en todas las clases sociales y por tanto en todos los estamentos económicos, incluso en aquellos de alto nivel cultural. Sin embargo, cuando se extraen datos de denuncias, es posible encontrar principalmente casos de mujeres de clases sociales desfavorecidas.
La autora citada indica que la mujer maltratada vive situaciones emocionales perturbadoras, entre las que se destacan las siguientes:
b) Ambivalencia hacia el maltratador por el que siente miedo, agresividad y amor (durante las remisiones).
c) Ansiedad de la marcha que conlleva la responsabilidad del fracaso familiar y, en la mayoría de los casos, hacerse cargo de los hijos.
d) Presiones del medio, que la culpabiliza por su posición de víctima y por el fracaso conyugal, por ejemplo, las amistades presionan para que le abandone, mientras que la madre para que le aguante.
e) Consecuencias económicas de una marcha.
f) Ineficiencia de apoyos jurídicos para protegerla y el temor permanente a ser agredida de nuevo por la pareja que sigue persiguiéndola.
Señala también la autora de este artículo, que estos otros son algunos de los aspectos que se viven en una situación de agresión:
Malestar, incomodidad.
Tristeza.
Vergüenza.
Retraimiento, repliegue sobre sí misma.
Reticenciaal intercambio de opiniones, de experiencias.
Tendencia a desvalorizarse y culpabilizarse.
Somatizaciones diversas: depresión, insomnio, consumo exagerado de
medicamentos, alcoholismo, problemas digestivos, problemas sexuales.
Actitud temerosa.
Indecisión.
Agresividad desproporcionada hacia los profesionales que le preguntan.
Prisa.
Aislamiento, deberán afrontar la soledad, pocas mujeres han sido preparadas para vivir ellas mismas, solo se van funcionando ligadas a un hombre.
Según lo señala la autora, sólo el 5% de los malos tratos familiares son denunciados, es decir sólo se denuncia el maltrato cuando es brutal o muy reiterado. Existen condicionamientos importantes por los que no se denuncia el maltrato:
La dependencia económica y afectiva de la víctima con el agresor. El miedo.
La no aceptación del fracaso matrimonial o de pareja, queriendo sostener la relación hasta límites insoportables.
La falta de conciencia de estar siendo maltratada (solo se debe denunciar cuando hay lesión). El sentimiento de culpa a la hora de denunciar el padre de sus hijos e hijas.
El desánimo al ser conscientes de que no va a servir para nada. Falta de recursos económicos.
No tener donde ir, etc.
La falta de respuesta de la propia familia de la víctima y de las Instituciones en general.
La ocultación del problema por vergüenza.
La baja autoestima de la víctima que impide dar respuesta a la agresión. La tolerancia del maltrato por parte de la víctima.