Te
IN
ED
UN
MA
esis de gra
EQUIDAD
DUCACIÓN
NIVERSID
ESTRÍA EN
ado para la
DE GÉNER
N DE LOS
ASU
Lcda
AD TECN
N EDUCAC
a obtención
Desa
RO EN LA
HIJOS E H
UNCIÓN D
a. Ligia Ma
Direc
Dr. E
Moro
Suc
NOLÓGIC
CIÓN Y DE
n del título
rrollo Soci
Título
ETNIA SH
HIJAS EN
EL CANTÓ
Autora
arianita Vin
ctor de Tes
Edwin Mez
ona Santiag
cúa, 2011
CA EQUIN
SARROLL
o de Magís
ial
HUAR Y SU
LA PARR
ÓN SUCÚA
ntimilla Lóp
sis
za
go
NOCCIAL
LO SOCIAL
ter en Edu
US EFECTO
ROQUIA RU
A
pez
L
L
ucación y
RESPONSABILIDAD
Los criterios e ideas que constan en el presente trabajo de investigación
socioeducativa son de absoluta responsabilidad de su autora, excepto las citas
bibliográficas en las que se hace el reconocimiento debido como referencias que se
incluyen en el pie de página.
Sucúa, 2011
ii
AGRADECIMIENTO
A Dios, Supremo dueño de todo lo
creado, por permitirme la gracia de
alcanzar este logro académico; a mi
esposo, hijas e hijos, por ser fuente de
inspiración y estímulo cuando sentía
desfallecer. Deferencia especial a mis
dilectos maestros y Director de Tesis por
compartir sus saberes.
A mis compañeros de trabajo, amigos y
amigas que me extendieron su generosa
mano, para que no desmaye en el
camino y logre esta aspiración tan
humana: culminar el presente proceso de
formación académica.
iii
DEDICATORIA
El amor de esposa y madre ha sido
fuente de inspiración y ha fructificado
con creces, el sentimiento maternal y
de mujer, en la dedicación y sacrificio
en este proceso de empoderamiento
del saber, por lo que estimo que es
una pequeña retribución al apoyo
brindado, dedicar el presente trabajo
de Tesis a mi esposo, hijos e hijas,
como muestra de superación.
iv
RESUMEN
El presente trabajo de investigación se realizó en la parroquia Asunción, cantón
Sucúa, provincia de Morona Santiago la misma que ha permitido realizar un estudio
para determinar la inequidad de género en el pueblo Shuar y su incidencia en la
educación de los niños; mediante una investigación de campo en una comunidad
Shuar con una población de 109 familias y con una muestra de 85 familias ubicadas
en la cabecera parroquial y en los sectores aledaños.
Aunque no constaba en el proyecto inicial de investigación, por sugerencia del tutor
del presente trabajo, se investigó también a un grupo de madres de familia de la
comunidad hispana, para establecer comparaciones entre los dos grupos sobre la
incidencia de la inequidad de género en la educación de los hijos. Para conseguir lo
indicado se ha llegado a conocer el criterio de los habitantes de la comunidad
respecto al rol que la mujer desempeña en el hogar, como madre y educadora.
Con la finalidad de conseguir una información confiable se utilizaron como técnica
las encuestas con preguntas cerradas, en una investigación de tipo descriptiva por
cuanto se valió de los métodos analítico, sintético, inductivo, deductivo y el
estadístico que permitió el análisis e interpretación de resultados.
Luego del respectivo análisis de datos y verificación de la hipótesis planteada, que ha
sido aceptada, por lo que se ha logrado llegar a la conclusión que la mujer se le
valora como madre y educadora en la comunidad Shuar. Esto se confirma porque es
ella quien representa a la familia, es la que debe tener igualdad de oportunidades
para ejercer sus derechos como el hombre.
El trabajo se encuentra estructurado en cinco capítulos. El primero se relaciona con
el problema de investigación. El segundo capítulo hace referencia a los marcos de la
investigación, donde se encuentra el marco teórico, el conceptual, el
témporo-espacial y el comunitario. En el capítulo tres se encuentra la metodología de
estudios, en el cuarto capítulo se presentan los resultados alcanzados mediante el
trabajo de campo, con las correspondientes interpretaciones. El quinto capítulo
culmina con las conclusiones y las recomendaciones.
v
ABSTRACT
The present research work was carried out in Asunción parish, Sucúa canton,
Morona Santiago province the same one that has allowed to do a study to determine
the inequity of gender in the Shuar people and its incident in de education of the boys
and girls; by means of a field investigation in a community Shuar with a population of
109 families and with a sample of 85 families which are located in the parochial
head-board and in the bordering sectors.
Though it was not consisting in the initial project of research, for suggestion of the
tutor of the present work, there was investigated also a group of family mothers of the
Hispanic community to establish comparisons between both groups on the impact of
inequality of gender in the education of children. To achieve stated it has come to
know the criterion of the inhabitants of the community with regard to the role that
women play in the home, such as mother and educator.
In order to achieve reliable information they were used technical surveys with closed
questions, in a research of descriptive type due to they were used analytical,
synthetic, inductive and deductive methods and the statistical allowing the analysis
and interpretation of data.
After the respective data analysis and verification of the proposed hypothesis, which
has been proved, by it has been achieved to conclude that women are valued as
mother and educator in the Shuar community. This is confirmed because is she who
represents the family, therefore is she who must have equal opportunities to have her
rights as man.
The work is structured into five chapters. The first relates to the research problem.
The second chapter refers to the frames of the research, where the theoretical
framework, conceptual, spatial temporal and the community. Chapter three is the
methodology of studies, in the fourth chapter presents the results achieved through
the work of field, with corresponding interpretations. The fifth chapter ends with
conclusions and recommendations.
Keywords
Research, gender equity, inequality of gender, community Shuar, education.
CONTENIDOS
CAPÍTULO I
1
INTRODUCCIÓN
1
1.1.
Planteamiento del problema
2
1.2.
Sistematización del problema
4
1.3.
Preguntas de investigación
5
1.4.
Justificación del tema
6
1.5. Objetivos
8
1.5.1. Objetivo general
8
1.5.2. Objetivos específicos
8
1.6.
Alcance de la investigación
9
CAPÍTULO II
10
2. MARCO DE REFERENCIA
2.1.
Marco teórico
10
10
2.1.1. Equidad de género
10
2.1.2. Género
12
2.1.2.1. ¿Qué es la equidad de género?
13
2.1.2.2. Igualdad de género
13
2.1.2.3. Equidad e inclusión
14
2.1.2.4. ¿Para qué incorporar la perspectiva de género?
.2.1.2.5. ¿En qué beneficia la transversalidad de la equidad de
15
2.1.4. Roles de la mujer en la familia
25
2.1.5. La educación del individuo a través de la familia
26
2.1.6. Ámbitos de la educación
27
2.1.7. Evolución del concepto de género
30
2.1.8. Violencia intrafamiliar
37
2.1.8.1. Tipos de violencia en la relación de pareja
40
2.1.8.2. La discriminación por género en la escuela
43
2.1.8.3. Causas y consecuencias de la violencia familiar
45
2.2. MARCO CONCEPTUAL 50
2.3. Marco témporo/ espacial
52
2.4. Marco comunitario
53
2.4.1. Los shuar
53
2.5. Hipótesis
59
2.5.1. Hipótesis general
59
2.5.2. Hipótesis específicas
59
2.6. Variable e indicadores
59
2.6.1. Operacionalización de variables
60
CAPÍTULO III
62
3. METODOLOGÍA
62
3.1. Unidad de análisis
62
3.5. Prueba de la hipótesis
64
3.6. Método de estudio
66
3.7. Técnicas e instrumentos
68
3.8. Fuentes de información
68
CAPÍTULO IV
69
4. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS
69
4.1. Presentación, análisis e interpretación de resultados
69
4.2. Comprobación de hipótesis
109
4.2.1. Primera hipótesis específica
109
4.2.2. Segunda hipótesis específica
111
4.2.3. Tercera hipótesis específica
113
4.2.4. Cuarta hipótesis específica
115
4.2.5. Hipótesis general
117
4.3. Ampliación de la investigación
120
4.3.1. Presentación, análisis e interpretación de resultados de la
encuesta
121
4.3.2. Comprobación de hipótesis con datos de la investigación
aplicada a madres de familia de la comunidad hispana.
162
4.3.2.1. Primera hipótesis específica
162
4.3.2.2. Segunda hipótesis específica
164
CAPÍTULO V
173
5. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
173
5.1. Conclusiones
173
5.2. Recomendaciones
177
BIBLIOGRAFÍA
181
CUADROS PÁGINAS
Cuadro 1
69
Cuadro 2
71
Cuadro 3
73
Cuadro 4
74
Cuadro 5
76
Cuadro 6
79
Cuadro 7
81
Cuadro 8
83
Cuadro 9
85
Cuadro 10
87
Cuadro 11
89
Cuadro 12
91
Cuadro 13
93
Cuadro 14
95
Cuadro 15
97
Cuadro16 99
Cuadro 17
101
Cuadro 18
103
Cuadro 19
105
Cuadro 23
126
Cuadro 24
128
Cuadro 25
130
Cuadro 26
132
Cuadro 27
134
Cuadro 28
136
Cuadro 29
138
Cuadro 30
140
Cuadro 31
142
Cuadro 32
144
Cuadro 33
146
Cuadro 34
148
Cuadro 35
150
Cuadro 36
152
Cuadro 37
154
Cuadro 38
156
Cuadro 39
158
GRÁFICOS PÁGINAS
Gráfico 1
69
Gráfico 2
71
Gráfico 3
73
Gráfico 4
75
Gráfico 5
77
Gráfico 6
79
Gráfico 7
81
Gráfico 8
83
Gráfico 9
85
Gráfico 10
87
Gráfico 11
89
Gráfico 12
91
Gráfico 13
93
Gráfico 14
95
Gráfico 15
97
Gráfico 16
99
Gráfico 17
101
Gráfico 18
103
Gráfico 19
105
Gráfico 23
126
Gráfico 24
128
Gráfico 25
130
Gráfico 26
132
Gráfico 27
134
Gráfico 28
136
Gráfico 29
138
Gráfico 30
140
Gráfico 31
142
Gráfico 32
144
Gráfico 33
146
Gráfico 34
148
Gráfico 35
150
Gráfico 36
152
Gráfico 37
154
Gráfico 38
156
Gráfico 39
158
CAPÍTULO I
1. INTRODUCCIÓN
En el proceso educativo la equidad de género juega un papel trascendente para la
consecución de logros; pero también la inequidad acarrea nefastas
consecuencias, no sólo en el aspecto emocional sino sobre todo en el campo
académico, con claras y evidentes repercusiones manifestadas en el rendimiento
escolar que se presenta a través de malas calificaciones, que afectan a la
autoestima de los niños y las niñas y se presenta en muchas familias.
El rol que cada uno de los miembros de la familia desempeña en el proceso de
socialización y educación de los niños, niñas y jóvenes es trascendental. En este
aspecto no se debe ignorar que el rol que cada uno de los miembros de la familia
cumple, o debe cumplir, en la actualidad ha evolucionado mucho debido a la
adquisición de nuevos esquemas mentales, nuevas formas de convivencia,
acordes con la época y las circunstancias.
En el contexto indicado, resulta necesario destacar que tanto la familia como la
escuela se encuentran comprometidas con el proceso de socialización y
educación de los niños y niñas, pero lamentablemente se encuentran
distanciadas. En tal virtud, no se han preocupado de establecer relaciones para
trabajar juntos por una educación incluyente en la que la equidad de género se la
El presente trabajo de investigación titulado “Inequidad de género en la etnia
Shuar y sus efectos en la educación de los hijos e hijas en la parroquia rural de
Asunción, del cantón Sucúa” tiene como finalidad contribuir con un producto que
permita minimizar el problema de la inequidad de género y ser aporte para nuevas
investigaciones. Se ha verificado la inequidad de género en las familias Shuar
intervenidas.
Se considera que el tema planteado es de actualidad, no sólo para el grupo
humano Shuar sino para quienes han adoptado modos de vivir de la cultura
occidental. Además, cumple con las exigencias y características técnicas de la
Universidad Tecnológica Equinoccial, en su modalidad abierta y a distancia.
1.1. Planteamiento del problema
De acuerdo con lo que se explica en la Biblia, “después de haberlo realizado con
toda la creación, el hombre fue hecho a imagen y semejanza del Supremo
Hacedor, pero vio éste que el hombre estaba solo y triste y decidió darle
compañera, con los mismos derechos y obligaciones que el varón, es más, con la
facultad de concebir para prolongación de la existencia, pero pronto la
supremacía del hombre sobre la mujer salió a la luz”1.
Varios han sido los pronunciamientos y largas jornadas de lucha se han dado a lo
largo de la historia y en distintas áreas geográficas del orbe para reivindicar los
derechos de la mujer; vidas enteras consagradas a erradicar esta patología
1
social de subordinación y/o hasta exclusión de este ser sublime y dotado de un
trascendente carisma: el amor materno.
La práctica de la discriminación de género está incrustada en Oriente y Occidente,
en algunas culturas y pueblos con mayor raigambre; por ventaja en la legislación
de ciertos países ya consta por lo menos en cuerpos legales, aunque dista mucho
la teoría de la práctica en cierta normativa, a cumplirse para el logro de un trato
justo, equitativo y de igualdad entre el hombre y la mujer, en el Ecuador no es la
excepción.
La Constitución del Ecuador, aprobada en septiembre del 2008, en su Capítulo
segundo, Ciudadanas y Ciudadanos, artículo 6 indica textualmente: “Todas las
ecuatorianas y los ecuatorianos son ciudadanos y gozarán de los derechos
establecidos en la Constitución”.2
Consecuentemente, la mujer también tiene los mismos derechos que los
hombres, por lo tanto tiene derecho a la educación, salud, vivienda, identidad,
oportunidades laborales y otros.
El Código de la Niñez y la Adolescencia, es otro cuerpo legal que en su espíritu
pretende cumplir su cometido, es así que en su Libro Primero: Los niños, niñas y
adolescentes como sujetos de derechos; Título I, artículo 1 indica: “Este código
dispone sobre la protección integral que el Estado, la sociedad y la familia deben
garantizar a todos los niños, niñas y adolescentes que viven en el Ecuador, con el
fin de lograr su desarrollo integral y el disfrute pleno de sus derechos, en un
marco de libertad, dignidad y equidad”.3
Es la educación formal y no formal, como medio de aprendizaje y de socialización
la que juega un rol trascendente en el proceso de desarrollo humano, ya que
facilita normas de conductas aceptadas socialmente, con imposición de la cultura
dominante, que promueve, aunque en cierta forma de manera disimulada, el
machismo y el favoritismo en el núcleo social y familiar.
En su espíritu la presente propuesta socio-educativa, da la importancia necesaria
y suficiente a este tema álgido, de actualidad y aun más al tratarse de un estudio
en una de las culturas ancestrales de la Amazonía ecuatoriana, los Shuar, etnia
nativa, que posee sus propias características.
Este aporte apunta a paliar esta problemática para que se convierta en referencia
válida para futuras investigaciones que se realicen.
1.2. Sistematización del problema
Estudiar la inequidad de género en la etnia Shuar y sus efectos en la educación
de sus hijos e hijas, como en todo grupo humano es un reto que muchas veces es
mal entendido y repudiado, ya que la equidad de género hace referencia a la
práctica, a la igualdad de oportunidades y libertades para todos y todas.
La equidad de género versa sobre la justicia en el tratamiento igualitario de
hombres y mujeres, según sus necesidades. Pero esta equidad de género en la
etnia Shuar está marcada por la desigualdad de oportunidades que tienen las
niñas, las adolescentes y las mujeres adultas mayores, en comparación con los
hombres, con un tratamiento injusto, perjudicial y hasta diferenciado.
En la etnia Shuar, siempre salta a la vista que las mujeres no tienen las mismas
capacidades de participación y los mismos derechos, la subordinación de la mujer
hacia el hombre está presente en el día a día, hecho regentado por criterios
culturales - antropológicos, por ello se pretende conocer cuáles son los efectos
negativos en el proceso educativo formal y en la educación de los hijos e hijas de
este importante grupo poblacional del Ecuador.
1.3. Preguntas de investigación
Con el tratamiento de la inequidad de género en la etnia Shuar y sus efectos en
la educación de los hijos e hijas en la parroquia rural Asunción, del Cantón
Sucúa, se hace referencia a un grupo humano cuya unidad de análisis y objeto
de estudio es la población Shuar.
Para un cabal desarrollo de la temática propuesta, se plantean las siguientes
preguntas de investigación:
¿Cuáles son las principales características de la equidad de género en la
¿Qué consecuencias tiene la inequidad de género en el desempeño escolar de
los niños y niñas Shuar?
¿Cuáles son los fundamentos teóricos relacionados con el tema de
investigación?
1.4. Justificación del tema
La investigación desarrollada abarca la población Shuar de la Parroquia Rural de
“Asunción” en el cantón Sucúa, Provincia de Morona Santiago, con enfoque socio
educativo, que como se ha señalado, el problema de la inequidad tiene origen
antropológico cultural.
Se considera que el tema de investigación tiene vigencia en la actualidad y en la
posteridad de los tiempos, que está enmarcado en las costumbres y tradiciones
que se practican en diversas esferas: escolar, familiar y social; prácticas, muchas
de ellas con lineamientos ancestrales, fijadas como norma de conducta, difícil o
casi imposible de olvidarlas, por su práctica diaria, de manera consciente o
inconsciente, razón por la que la inequidad de género está presente en nuestros
días pese al proceso de evolución en todos los campos del saber humano, pero
es palpable que al hombre no le interesa que su esposa, mujer, hija, dama,
cualquiera sea su estatus, conduzca los destinos de los suyos y de quienes están
La organización social de la mujer no se ha hecho esperar, desde 1995 se crea
en el país el CONAMU: Consejo Nacional de Mujeres, adscrito a la Presidencia de
la República, como compromiso adquirido por el Estado para con la mujer del
país. Se crea expectativas en la mujer mestiza e indígena, entidad en la que en su
legislación también se escribe una normativa lírica, ya que en la práctica la
violencia intrafamiliar en este sector social, menos favorecido en el Ecuador,
campea en los hogares, destruyendo el autoestima y la autoimagen de sus
integrantes, violencia que sobrepasa factores de: etnia, raza, edad, credo, etc.
En el contexto indicado, podría concluirse añadiendo que vulnerar los derechos
en la vida y relación entre la pareja conlleva a graves consecuencias, lo que
serviría para reafirmar que todo tipo de violencia podría entenderse, finalmente,
como un factor más que atenta a la inequidad de género, es decir a la relación
injusta que muchas veces se presenta entre el hombre y la mujer.
Por lo expuesto se considera que hay razón suficiente para desarrollar la temática
propuesta: “Inequidad de género en la etnia Shuar y sus efectos en la educación
de sus hijos e hijas en la parroquia rural de “Asunción” del Cantón Sucúa.”
La autora considera que resulta complicado dar solución a tan crudo y real
problema en el que se deben confluir las instancias de gobierno, no
gubernamentales y sociedad civil, en su conjunto.
Se estima que será un valioso aporte, sea como fuente de consulta o como inicio
manifestaciones de manera particular en la etnia Shuar, en el área geográfica
establecida. En el sector no se conoce de la existencia de investigaciones
anteriores al respecto.
1.5. Objetivos
1.5.1. Objetivo General
Determinar cómo incide la inequidad de género en la etnia Shuar y sus efectos en
la educación de los hijos e hijas a través de un proceso de investigación
descriptivo-explicativo, con el fin de establecer conclusiones que permitan
equilibrar las relaciones entre hombres y mujeres.
1.5.2. Objetivos Específicos
Establecer las principales características de la equidad de género que
prevalecen en la etnia Shuar.
Conocer el criterio de los habitantes de la comunidad shuar respecto al rol que
la mujer desempeña en el hogar como madre y educadora.
Definir si las hijas de las familias shuar tienen las mismas oportunidades que
los hijos para acceder a los procesos educativos.
Identificar si el rendimiento escolar de los hijos e hijas es de responsabilidad
exclusiva de la madre.
Indagar si la mujer es quien tiene como obligación única brindar afecto y amor
1.6. Alcance de la Investigación
La investigación por ser de carácter socio – educativo, descriptiva, se la desarrolló
en el área geográfica delimitada del Centro Shuar Asunción, cabecera parroquial,
en el que habitan 109 familias, las que fueron consideradas para la investigación
de campo. Es menester citar que la población es dispersa con distancias de hasta
4 horas a pie del centro parroquial.
Se procura el desarrollo y la aplicación de un enfoque de género, que haga
conciencia en la comunidad que la violencia intrafamiliar en la relación de pareja
causa daños irreparables, en los actores involucrados y en su prole, con
incidencia fatal en el proceso de aprendizaje, específicamente en el rendimiento
escolar que como consecuencia lógica será bajo, si en el mejor de los casos se
logra culminar con la instrucción primaria.
En el desarrollo de la temática como valor agregado se ha tenido presente temas
de autoestima, ansiedad y angustia, derechos, abuso de alcohol y drogas, que
contribuirán a establecer un clima de equidad y afectividad en las familias
CAPÍTULO II
2. MARCO DE REFERENCIA
2.1. MARCO TEÓRICO
2.1.1. Equidad de Género
Mientras que igualdad significa “igual”, algo exacto y general, la equidad de
género se refiere a la igualdad de oportunidades y libertades para todos. En la
sociedad actual se puede observar que los padres no dan las mismas libertades
a sus hijos e hijas. Por ejemplo: en el caso de un hermano y una hermana, la
niña o señorita tiene que limpiar y el joven no; éste no puede llorar y la mujer si;
la niña o la señorita tiene que salir acompañada él no; el hombre no puede
arreglarse y la mujer sí.
Con estas actitudes, desde el hogar se construye una manifiesta inequidad, ya
que la sociedad impone roles para cada género. De este modo y casi sin tener
conciencia se asume ciertas conductas: de “hombres” y de “mujeres” que cae en
un círculo vicioso. “Debemos ser conscientes y empezar a comprender que
todos tenemos los mismos derechos y capacidades para poder hacer lo que
tengamos en cuenta la responsabilidad para hacer valer nuestros derechos sin
transgredir los derechos de los demás”4
La inclusión de los conceptos de género se enmarca en el mejoramiento de la
calidad de la educación y la ampliación de la cobertura de la matrícula, tanto en la
Educación Básica como en el bachillerato y en políticas importantes del Plan
Decenal de la Educación.
El mejoramiento de la calidad, la promoción de la innovación de los sistemas y las
prácticas de formación deben considerar las necesidades de hombres y mujeres
en la infraestructura, en los materiales educativos (sexistas), en la pedagogía de
enseñanza no discriminatoria y sobre todo en la comprensión del entorno social,
familiar y personal de los actores educativos.
La calificación profesional, en muchos de los casos, está determinada por el sexo,
es decir persiste la discriminación a la hora de cuantificar el perfil profesional; la
mayoría de las empresas prefieren la competencia profesional, el aspecto
estrictamente laboral que los hombres, especialmente en lo que concierne a
profesiones tradicionalmente masculinas como mecánica automotriz y afines.
Frente a esta práctica se hace indispensable el fortalecimiento del liderazgo y la
competitividad, principalmente en las mujeres a quienes no se les permite
desarrollar esas capacidades.
4
www.puntoj.com.pe/infojota/jotainformate/20060220a.asp 10k
“La educación por competencias profesionales debe insertar componentes y
elementos que vayan dirigidos a la erradicación de las disparidades de género,
para superar la idea que para algunas profesiones a las mujeres les falta fuerza,
por ejemplo”5
Frecuentemente, se confunde sexo con género. El sexo determina el género,
ambos conceptos tienen significados distintos.
2.1.2. Género
“Es el conjunto de características psicológicas, sociales, políticas y culturales,
socialmente asignadas a las personas, características que se transforman con y
en el tiempo, por tanto, son modificables.
“Se llama género al conjunto de diferencias sociales entre hombres y mujeres,
partiendo de los roles, creencias y colores que a cada uno(a) de los sexos se les
asignan culturalmente diferenciados entre sí”6.
“El término género empezó a ser utilizado por las ciencias sociales en los países
anglosajones, bajo la influencia del movimiento feminista delo 60’s y 70’s, para
denotar la construcción social y cultural de las diferencias sexuales”7.
5
MEC (2007) Equidad de Género en la Escuela Ecuatoriana. Quito Ecuador, Pág. 26.
6
http:/es.wikipedia.org/wiki/equidad
7
Es también el conjunto de arreglos, a partir de los cuales una sociedad transforma
la sexualidad biológica que configuran un tipo de relaciones de poder entre
hombres y mujeres, que determinan las oportunidades de desarrollo de las
personas”8.
Para una mejor comprensión de la temática es necesario derivar las siguientes
cuestiones:
2.1.2.1. ¿Qué es la equidad de género?
El diccionario Encarta 2009, define a la equidad como: “justicia natural; en
consecuencia, es conceder a cada quien lo que le pertenece, reconociendo las
condiciones o características específicas de cada persona o grupo humano (sexo,
género, clase, religión, etnia, edad). Reconocer la diversidad sin que ésta
signifique razón para la discriminación. La equidad se sitúa en el marco de la
igualdad, abandera el tratamiento diferencial de grupos para finalizar con la
desigualdad”.
2.1.2.2.Igualdad de género
“La educación debe garantizar la igualdad de condiciones, oportunidades y trato
entre hombres y mujeres. Se garantiza medidas de acción afirmativa para
garantizar el ejercicio del derecho a la educación sin discriminación de ningún
tipo”9.
2.1.2.3. Equidad e inclusión
“La equidad e inclusión aseguran a todas las personas el acceso, permanencia y
culminación en el Sistema educativo. Garantiza la igualdad de oportunidades a
comunidades, pueblos, nacionalidades y grupos con necesidades educativas
especiales y desarrolla una ética de la inclusión con medidas de acción afirmativa
y una cultura escolar incluyente en la teoría y en la práctica en base a la equidad,
erradicando toda forma de discriminación”10.
Se trata de una situación de justicia, de igualdad, que debe vivirse en la realidad
contingente, en la relación de la pareja y a nivel de todo el contexto social, en la
que debe reducirse el autoritarismo, el ejercicio del poder, que por lo general es
utilizado por el hombre.
La equidad de género aquí descrita y comprendida constituye un instrumento que
permite un acercamiento a la realidad de la vida, que debe cuestionar la calidad
de las relaciones de poder que se establecen entre hombres y mujeres, en todo
campo de la convivencia humana.
9
Presidencia de la República (2011) Ley Orgánica de Educación Intercultural, Art. 2, literal “l”.
10
Se entiende a la equidad de género como un marco referencial que haría posible
minimizar las diferencias que se presentan en el ejercicio de los derechos y
cumplimiento de deberes entre los hombres y las mujeres
2.1.2.4. ¿Para qué incorporar la perspectiva de género?
Para trascender como persona, concebida como un sujeto integral, situada en una
realidad social que condiciona, pero que está en capacidad de transformar a partir
de aprendizajes y estrategias personales y colectivas. Para que no se constituya
en reproductora de discriminaciones y segmentaciones. Al visibilizar e interpretar
las discriminaciones y sobre exigencias, la perspectiva de género permite,
mediante la implementación de estrategias y metodologías, intervenir para
superarlas y avanzar hacia una verdadera equidad de género.
2.1.2.5. ¿En qué beneficia la transversalidad de la equidad de género en el lugar de trabajo?
La equidad de género debe ser entendida como la relación igualitaria que debe
existir entre el hombre y la mujer. Contribuye a fortalecer la cultura de respeto
mutuo en la que debe encontrarse presente la tolerancia, la relación igualitaria, el
libre ejercicio de derechos para promover acciones tendientes a nivelar las
relaciones interpersonales y las oportunidades que deben existir entre el hombre y
La equidad contribuye a construir ambientes sociales y de trabajo que sean más
agradables, donde mujeres y hombres trabajan juntos para lograr que las
instituciones encargadas de velar por estos derechos, sean un ejemplo de
institucionalización de la equidad de género.
En resumen, la equidad de género se refiere a la justicia en el tratamiento de
hombres y mujeres, según sus necesidades respectivas. A partir de este concepto
se pueden incluir tratamientos iguales o diferentes aunque considerados
equivalentes en términos de derechos, beneficios, obligaciones y oportunidades.
“En el contexto del trabajo, de desarrollo, una meta de equidad de género suele
incluir medidas diseñadas para compensar las desventajas históricas y sociales
de las mujeres”11
Todas las sociedades del mundo se enfrentan día a día a enormes y diversos
grados y magnitudes de problemas relacionados con la desigualdad de género.
La educación, como herramienta para mediar los procesos de transformación y
eventualmente de cambio, debe ser utilizada para combatir estas desigualdades
por el bien de todos los habitantes del planeta.
Lo sorprendente no es que haya tantos problemas, tanta tragedia social y
personal, que con tanta frecuencia los seres humanos desarrollan relaciones
disfuncionales que provocan dolor a sí mismo y a los demás.
11
Muchas veces, el ser humano se convierte en víctima, en testigo e inclusive en
cómplice de la situación de desventaja que, en muchos casos se ha consolidado
y/o institucionalizado, donde la mujer, en comparación con el hombre, sufre de
inequidad respecto al acceso a bienes y servicios sociales que determinan su
calidad de vida, en especial la de su círculo próximo.
La mujer continúa padeciendo discriminación como la de índole legal, que pese
a tener una normativa que está presente en las instancias de justicia del Ecuador
se queda en eso, solo en escritos vanos, que en la práctica no se cumplen, así
se tiene:
o La creación de la Comisaría para la mujer, 1994.
o La Ley 103 contra la violencia a la mujer y a la familia, 1995.
o La declaración de la violencia como un problema de salud pública, Ley
Orgánica de Salud, 2006.
o Decreto Presidencial 620 del 10 de septiembre del 2007, mediante el cual se
declara la erradicación de la violencia de género hacia la niñez, adolescencia y
la mujer una Política de Estado; para cuyo efecto se crea una Comisión
Técnica interinstitucional, encargada de elaborar e implementar el plan.
o La Constitución del Ecuador del año 2008, en su artículo 11, numeral 2, indica
que “nadie podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento,
edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma,
En el campo educativo, cultural, político y económico, sucede algo similar y son
pocas las mujeres particularmente indígenas que hayan logrado abrirse un
espacio en los ámbitos de acción anotados.
Todo forma un conjunto de opresión que, en muchas ocasiones, imposibilita un
enfrentamiento objetivo que conduzca a una superación parcial de tales
condiciones sociales de discriminación.
El término género hace referencia a las expectativas de índole cultural respecto
de los roles y comportamientos de hombres y mujeres. Distingue los aspectos
atribuidos a hombres y mujeres desde un punto de vista social, de los
determinados biológicamente. A diferencia del sexo biológico, los roles de género,
los comportamientos y relaciones entre hombres y mujeres (relaciones de género) pueden cambiar con el tiempo, incluso si ciertos aspectos de estos roles derivan de las diferencias biológicas entre los sexos.
La equidad de género se refiere a la situación igualitaria en la que mujeres y
hombres tienen las mismas posibilidades y oportunidades en la vida, de acceder a
recursos y bienes valiosos desde el punto de vista social, y de controlarlos. El
objetivo no es tanto que mujeres y hombres sean iguales, sino conseguir que
unos y otros tengan las mismas oportunidades en la vida. Para conseguirlo, a
veces es necesario potenciar la capacidad de los grupos que tienen un acceso
limitado a los recursos, o bien crear esa capacidad. Por ejemplo, una de las
medidas posibles es facilitar servicios de guardería paraniños/as a fin de que las
Otra posibilidad es facilitar créditos a las mujeres del medio rural, dado que su
acceso a los recursos productivos es limitado, o bien establecer programas
educativos desde la equidad para los niños/as.
Por equidad de género se entiende el trato igualitario para mujeres y hombres,
según sus necesidades respectivas, ya sea con un trato equitativo o con uno
diferenciado pero que se considera equivalente por lo que se refiere a los
derechos, los beneficios, las obligaciones y las posibilidades. En el ámbito del
desarrollo, el objetivo de lograr la equidad de género, a menudo exige la
incorporación de medidas específicas para compensar las desventajas históricas
y sociales que arrastran las mujeres.
El Artículo titulado Equidad de Género en la Educación: Renovando compromisos,
ubicado en el Portal Educativo de las Américas señala que “Por más de tres
décadas el término género ha circulado en diversos ámbitos. No existe una única
definición y aún hoy continúa siendo objeto de debates sobre su significado,
capacidad explicativa e implicancias políticas”12.
Sin embargo, cualquiera sea la definición que se adopte, todas aluden a cuatro
cuestiones fundamentales:
1. “No hay ninguna razón biológica o "natural" que determine las diferencias
sociales, económicas, culturales y de poder entre varones y mujeres. Las
12
características subjetivas y los roles que se le atribuyen a cada uno son el
resultado de un complejo proceso de ordenamiento social que tiene
expresiones particulares según las épocas, culturas y grupos.
2. Género no es sinónimo de mujer, aunque la mayoría de los estudios o
políticas se hayan concentrado en ellas. Se refiere a las maneras en que se
construye y manifiesta tanto la condición social de las mujeres como la de los
hombres, así como las relaciones entre ambos en cada contexto.
3. Las relaciones de género interactúan con otras relaciones sociales como las
de clase, etnia, edad, etc. Fundamentos de la estructura y dinámica de las
sociedades. Por ello, los análisis de género deben dar cuenta de esta
complejidad.
4. Ninguna sociedad ha asignado igual valor a las características atribuidas a las
mujeres o a lo femenino, que a las asociadas con los hombres o con lo
masculino. De ahí que las diferencias entre ambos se expresen en un orden
jerárquico de predominio masculino”13
Por los conceptos señalados, cuando se utiliza el concepto de género en su real
dimensión, ya sea como una categoría de análisis, como práctica de vida o como
principio que promueve la convivencia armónica en un grupo familiar o social,
debe asumirse, comprenderse y evidenciarse en la medida que las desigualdades
entre hombres y mujeres deben desaparecer, deben ser transformadas,
13
compartidas con la finalidad de lograr una sociedad igualitaria, justa, humana,
equilibrada.
Esta convicción ha impulsado numerosas iniciativas, generado instituciones y
transformado normas y valores culturales. Cuando se debaten cuestiones
relacionadas con las desigualdades de género; nadie duda en afirmar que la
educación es la estrategia prioritaria para transformar profunda y sostenidamente
los modelos mentales, valores y vínculos que continúan reproduciendo relaciones
inequitativas.
Históricamente el primer paso ha sido estimular y asegurar el acceso de ambos
géneros a todos los niveles educativos y campos de conocimiento, meta que poco
a poco y de manera muy incipiente se está cumpliendo en el país. Sin embargo, la
evidencia indica que esta igualdad formal no es suficiente si simultáneamente no
se producen transformaciones sustantivas en el currículo, las prácticas
pedagógicas, los mensajes que se trasmiten en los libros escolares y, en general,
en la vida escolar o en lo que se ha denomina currículo oculto y en el devenir de
la sociedad como tal.
Se necesita una educación que cuestione estereotipos y prejuicios sexistas, que
brinde las oportunidades y condiciones para que niños y niñas descubran y
desarrollen plenamente sus intereses y capacidades, que transmita saberes
representativos del conjunto de la experiencia humana y que incentive el placer
Para producir los cambios estructurales de la familia y la sociedad en donde se ha
evidenciado una fuerte inequidad de género durante muchas generaciones y de
los modelos mentales que esta situación produce se requiere de mucho
compromiso, sobre todo personal, de querer cambiar desde mi “yo” personal y no
esperar que los otros cambien.
Producir los cambios estructurales y de los modelos mentales parece ser una
tarea complicada, así lo han demostrado datos muy decidores de la inequidad.
Por ejemplo, se da cuenta de la realidad de la educación de la mujer en el
Ecuador que en “1982 el 15% de la población total del país era analfabeta de
quienes el 6% corresponde a los hombres y el 9% a las mujeres”14.
Los porcentajes presentados en este caso, son una constante que se ha
reproducido hasta nuestros días; consecuentemente, el derecho a la educación
como pilar de la democracia y base fundamental del desarrollo humano, para el
sector rural, en este caso de estudio en el grupo Shuar es todavía una promesa
que dista mucho de ser cumplida ya que es planificada desde el centralismo; para
ellos y desde ellos y los planificadores desconocen la realidad de vida del área
rural y la cosmovisión propia de cada grupo étnico.
Para validar lo anotado y sustentar el criterio vertido, se considera oportuno y
pertinente considerar que con “referencia al analfabetismo puro y analfabetismo
funcional, los datos del censo nacional de 1990, con proyección a 1999, indican
14
que el 32,2% de las personas mayores de 12 años completó la primaria (35,2%
de las mujeres y el 31% hombres)”15.
Ante esta realidad muy preocupante se puede establecer que la inequidad
todavía existe, que la mujer tiene menos opciones que el hombre para educarse.
Los datos indicados permiten establecer que un porcentaje importante de
hombres y mujeres ni siquiera han logrado terminar los estudios de nivel primario.
La escuela es generadora de procesos de discriminación y/o exclusión, que se ha
hecho parte de la educación y se ha institucionalizado esta costumbre.
Resulta imperativo que el docente perciba la insatisfacción, el empobrecimiento
personal y social que implica para las nuevas generaciones ajustarse a patrones
de género restrictivos, para disminuir el nivel de contribución que amplían los
horizontes de inequidad y se pase de una escuela dominadora e impositiva de
actitudes que se convierten en norma social, a ser agentes que generen un
mundo más justo y solidario.
Algunos docentes ya están poniendo en práctica modelos educativos con estos
fines y desearían compartir sus experiencias.
Otros desearían capacitarse y recibir apoyo para emprender estos cambios.
“Responder a esta necesidad y ampliar la sensibilidad de la comunidad educativa
en este tema es un compromiso impostergable si deseamos dar pasos concretos
15
hacia una convivencia más productiva, cooperativa y gozosa entre varones y
mujeres”16.
Durante siglos la cultura occidental se ha asentado entre otros en el principio que
las mujeres son diferentes de los hombres, inferiores y “dependientes”,
sustentado además en el criterio arraigado de la mujer como sexo débil y el
hombre como un ser fuerte y agresivo.
Esta forma de pensamiento llegó a convertirse en un modelo de conducta y de
comportamiento que ha creado estereotipos discriminatorios.
2.1.3. La equidad de género es un derecho humano
Las inequidades estructurales y las relaciones desiguales de poder hacen que las
mujeres y los hombres no puedan ejercer los mismos derechos socioeconómicos
y políticos.
La promoción de derechos iguales para mujeres y hombres no pretende imponer
un modelo universal de relaciones de género, común a todas las sociedades y
culturas. Su objetivo es simplemente permitir tanto a las mujeres como a los
hombres definir la equidad de género a la que aspiran en sus contextos
particulares.
16
2.1.4. Roles de la mujer en la familia
Las permanentes transformaciones en los campos de la economía, sociales,
culturales y otros, han conducido a cambios profundos en la estructura familiar,
dando lugar a la aparición de aspectos que son de connotación como la crisis de
la familia patriarcal, en la cual la figura del padre va desapareciendo por ausencia
física y/o emocional, dando lugar a la familia monoparental que “la forma el padre,
la madre y al menos un hijo menor de 18 años”17.
Se han introducido nuevos elementos en la institución y funciones familiares:
empleadas domésticas y las guarderías. Se trata entonces de una familia
polimorfa y multifuncional que necesita adaptarse con urgencia a los cambios
económicos, políticos, culturales, éticos y de relaciones sociales, como el tamaño
de la familia, de la vivienda, la de tener o no tener hijos/as, con transformaciones
psíquicas y emocionales; con un alto índice de madres adolescentes, madres que
trabajan y que por su situación, la madre que estudia, que se capacita, para el
logro de algún nivel de dirigencia o de liderazgo, la mujer que trabaja en lo que
sea, aporta pero no pone las condiciones. Dicho de otra manera: “la que pone la
plata, no pone las condiciones”18.
Se requiere de un proceso reflexivo sobre los modelos mentales que permita
formar nuevos marcos conceptuales para que el trabajo doméstico que se realiza
17 ALVAREZ GONZALEZ, Beatriz, (2006), Conceptos y breves comentarios sobre la familia, UTPL, Loja Ecuador.
18
Escuela Nacional Sindical, Área de la Mujer Trabajadora (2004) Nuevos Liderazgos Femeninos en el Trabajo, Medellín Colombia.
en la casa, apoyado por el hombre, no signifique inferioridad sino que sea
asumido como una forma de compartir responsabilidades.
Pero las mujeres son creativas, pues por lo general crecen ante conflictos y retos
que les impone el mismo medio social y, por lo tanto, son capaces de desarrollar
recursos de supervivencia que les ha permitido abrir espacios y caminos en la
vida.
Se considera también que algunas mujeres, son capaces de administrar de mejor
manera los recursos que se ponen a su disposición, que son más organizadas y
cuidadosas, más honestas y menos proclives a la corrupción.
2.1.5. La educación del individuo a través de la familia
La educación debe ser comprendida siempre y explicada como un proceso
permanente de socialización y culturización de las personas a través del cual se
desarrollan capacidades físicas e intelectuales, habilidades, destrezas, técnicas
de estudio, formas de comportamiento y práctica de valores.
La función de la educación es ayudar y orientar al educando para conservar y
utilizar los valores de la cultura que se le imparte, fortaleciendo la identidad
nacional. La educación abarca muchos ámbitos; como la educación formal,
Pero el término educación se refiere sobre todo a la influencia ordenada ejercida
sobre una persona para formarla y desarrollarla a varios niveles complementarios;
en la mayoría de las culturas es la acción ejercida por la generación adulta sobre
la joven para transmitir y conservar su existencia colectiva. Es un ingrediente
fundamental en la vida del ser humano y la sociedad y se remonta a los orígenes
mismos del ser humano. La educación es lo que transmite la cultura, permitiendo
su evolución.
2.1.6 Ámbitos de la educación
De acuerdo con el contexto del presente trabajo, podría afirmarse que los ámbitos
de la educación se relaciona con tres campos: familia, escuela y comunidad.
Como es conocido por todos, la familia constituye el núcleo primario más
importante donde empieza el proceso de educación del individuo. De ella el niño
y/o la niña percibe y aprende, desde el momento mismo de su concepción, los
primeros indicios de lo que será su vida futura.
Antes de llegar a la escuela, el niño y la niña poseen muchas experiencias y
aprendizajes que han definido sus formas de actuar, su manera de relacionarse
con sus semejantes, su habla, sus comportamientos y todos los rasgos de su
personalidad. Todo esto, sin duda, lo ha aprendido en el seno familiar, en el
contacto diario y permanente que ha mantenido con sus padres, hermanos y
Ya en la escuela, en la educación formal, podrá aprender mucho más, no solo en
el campo académico, sino sobre todo en la relación con los demás, con sus
compañeros, compañeras, maestros y maestras.
Sin duda alguna, así como la familia y la escuela influyen mucho en la educación
de los niños y las niñas, la comunidad en la que viven también le provee de
incalculables oportunidades y experiencias educativas, con las que al fin definirá
los rasgos de su personalidad, su carácter, su formación académica, la práctica
de valores, la vivencia de las formas de vida, costumbres y tradiciones.
La familia educadora. El papel de la familia en la educación y socialización del
individuo es un factor de primer orden en su desarrollo como tal y del grupo
humano al que pertenece, se producen procesos de socialización a lo largo de
toda la vida, en un proceso de ida y vuelta, puesto que los padres también se
socializan por influencia de sus hijos/as.
La escuela y la familia mutuamente influyen, se encuentran y desencuentran, por
lo que es necesario y posible la participación de la familia en todo proceso escolar
como garantía de desarrollo intelectual y académico de los estudiantes,
especialmente de género, para lograr el desarrollo óptimo del individuo en todos
sus niveles, es decir: ”físico, psicológico, afectivo, axiológico, cultural y social,
aspectos que en su conjunto tienen la finalidad de lograr el bienestar y la felicidad
de la persona”19
19
En esta misma línea, Rodrigo y Palacios, (1998, pág. 35) distinguen las siguientes
funciones, de las cuales las cuatro primeras se consideran básicas:
o Asegurar la supervivencia de los hijos y las hijas, crecimiento y socialización.
o Ofrecer a los hijos e hijas afecto y apoyo.
o Impulsar en ellos la capacidad de relacionarse con su entorno físico y social.
o Facilitar la apertura a otros contextos educativos.
o Preparación de los hijos y las hijas para afrontar retos y asumir
responsabilidades.
o Encuentro intergeneracional.
o Apoyo en las transiciones generacionales de sus miembros.
Para finalizar este apartado, se toma la gran iniciativa que consta dentro del Plan
Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género hacia la niñez,
Adolescencia y Mujeres, del Ministerio de Salud Pública del Ecuador (2009), que
en su folleto: “Convivir sin violencia”, hace un llamado a contribuir a la
erradicación de la violencia de género e intrafamiliar, a través de la prestación de
servicios integrales e integrados de salud que aseguren los derechos de todos y
todas, especialmente en la totalidad el área geográfica del país en donde
conviven personas de diferentes edades y culturas.
Por ser relevante y necesario para el presente estudio, se cita textualmente, del
mismo folleto, una realidad que parece espeluznante: ”En nuestro país, los
de enfermedad y muerte por ciclos de vida: una de cada tres mujeres y uno de
cada tres niños o niñas y adolescentes, refieren haber vivido o sufrido algún tipo
de violencia intrafamiliar, sin mencionar las experiencias de violencia que se vive
en otros ámbitos públicos, privados e institucionales de nuestra sociedad”20.
2.1.7. Evolución del concepto de género
Con el pasar de los tiempos, el concepto de género ha evolucionado y con él los
roles que tanto el hombre como la mujer han desempeñado en la vida familiar y
en los hechos más importantes de la comunidad y de la historia a nivel mundial.
De acuerdo con lo que se informa en la Revista Familia, en términos generales,
se llama matriarcado a una sociedad en la que predomina la autoridad femenina,
en aspectos importantes de la vida pública o privada. El mundo moderno, aun
antes de la aparición del feminismo, ha visto este predominio.
Gran Bretaña ha sido la primera potencia mundial durante el largo reinado de la
reina Victoria, el siglo XIX. Antes, en el siglo XVI, se convirtió en potencia
europea, al mando de Isabel I y su lejana sucesora, aunque no descendiente
suya, Isabel II, demostró durante el siglo XX que las mujeres inglesas saben
mandar.
Los antropólogos usan el término ‘matriarcado' solo para describir sociedades que
20
incluyan matrilinealidad y matrilocalidad, además de que la mujer sea dueña de la
comida.
Un ejemplo de una sociedad de este tipo sería la de los antiguos indígenas
chibchas, habitantes de gran parte de lo que hoy es Colombia y Ecuador. El
tsa'fíqui (colorado) y el chá palaa (cayapa) son lenguas del grupo chibcha.
Para estos pueblos, la madre era la cabeza de la familia y la descendencia se
trazaba a través de ella. Cuando las hijas alcanzaban la pubertad y se casaban,
traían a sus esposos a vivir a casa de sus madres. En cambio, los hijos se iban a
las casas de sus esposas.
La mujer se encargaba de organizar las labores agrícolas y del hogar. Los
hombres se dedicaban a cazar y pescar, pero la mujer controlaba la comida, una
vez que esta estaba dentro de su casa. Si una mujer quería el divorcio, esta
dejaba las pertenencias de su esposo en la puerta de su casa. En caso de
separación, era ella quien mantenía a sus hijos y disponía los matrimonios de
estos.
En el Ecuador, su cultura más antigua, la Valdivia, desarrollada en lo que hoy es
la provincia de Santa Elena, hace 5000 años, probablemente tenía características
de un matriarcado. Se supone tal característica por la abundancia de
representaciones de la llamada Venus de Valdivia. Las ‘venus' de Valdivia son
figuras de barro que resaltan las formas femeninas, usualmente desnudas. La
mientras más elevado era, indicaba que la mujer tenía una jerarquía más alta. Al
no haber encontrado sus contrapartes masculinas, se piensa que en esta
sociedad predominaba la mujer. Todas ellas tienen marcado el sexo, sobre todo
los pechos. Pueden haber sido talismanes para fecundar la tierra y para propiciar
la fertilidad.
Con relación a este tema, se considera necesario incluir en esta parte del trabajo,
los criterios que Ketty Romo Lerox (1983) incluye en su obra, sobre las
características de la mujer que vivió en el periodo histórico de la colonización de
nuestras tierras, e indica que “muchas fueron las mujeres que combatieron a lado
de los hombres, defendiendo los derechos de su raza y muchas las que
soportaron con valor la crueldad de los castigos físicos que el régimen imponía”.
Añade también la autora que “en el ocaso de la Colonia, llegamos a las luchas por
la emancipación nacional. En ellas el aporte femenino es innegable...”
Sin embargo de lo señalado, en la actualidad, parece que tanto las familias como
la sociedad en general, en muchos lugares del planeta han pasado del
matriarcado al patriarcado y dentro de éste, al dominio inequitativo del hombre
sobre la mujer.
Se conoce también que desde la antigüedad, en varias culturas de oriente y
occidente, entre sus deidades era la figura masculina la predominante; por
ejemplo, en la antigua Grecia se asignaba a los dioses las cualidades masculinas
de fuerza y vigor, mientras que la mujer estaba relacionada con la belleza, la
Sin embargo, hoy se presentan condiciones de pensar que no son los factores
biológicos los que limitan la participación de la mujer, sino que son factores
socioculturales los que están incidiendo con gran fuerza.
En el siglo XX, la participación social de la mujer ha ido creciendo; interviene en el
mercado laboral, lo cual ha permitido ganarse un espacio y sumarse al
movimiento feminista de la Comisión Interamericana de Mujeres, que ha
intervenido para conseguir que en el año 1993, en la VII Conferencia Internacional
Americana de Montevideo, se suscribiera la Convención sobre la Nacionalidad de
la Mujer, que en su primer artículo señala que “no se hará distinción alguna,
basada en el sexo, en materia de nacionalidad, ni en la legislación ni en la
práctica” y que en la IX Conferencia Internacional Americana de Bogotá, se
acordaron dos convenciones importantes, una sobre los derechos políticos de la
mujer y otra sobre sus derechos civiles.
Frente a los problemas de la mujer, después de los Estados Unidos, que
reconoció el voto femenino en 1920, fue el Ecuador quien primero lo legisló en
1920, antes que los otros demás países de la región.
Los criterios expuestos conducen a afirmar que la mujer siempre se ha destacado
para busca de mejores garantías como las sociales; además del derecho ganado
de participar en la política y ascender a cargos públicos, a la lucha por el derecho
El desarrollo industrial permitió la entrada de la mujer en la dinámica
político-administrativa y creó una visión diferente que rompe viejos paradigmas sobre su
participación en la vida social.
Se comenzó a utilizar el término de género en lugar de sexo para designar las
dimensiones psicológicas, culturales y sociales de la masculinidad y la feminidad,
y la palabra sexo se utilizaba para designar las distinciones dicotómicas entre
hombres y mujeres, basadas en las características fisiológicas que están
determinadas genéticamente; consecuentemente, las diferencias entre sexo y
género estaban destinadas a diferenciar lo biológico frente a lo cultural.
El género se refiere a los símbolos de la cultura, conceptos normativos, factores
institucionales y representaciones sociales que modelan la subjetividad de
mujeres y hombres, los cuales se construyen en el proceso de socialización y
educación a través de las relaciones de poder. Por lo tanto este concepto puede
ser:
1. Relacional: porque no se refiere aisladamente a hombres o a mujeres, sino a
la relación que se construye socialmente entre unos y otros.
2. Jerárquico: ya que identifica diferencias entre hombres y mujeres que no son
neutras, sino que se valorizan con mayor importancia las actividades asociadas
3. Cambiante: porque al ser aprendidas y practicadas, los roles y las relaciones
pueden ser modificadas y susceptibles de cambio por medio de intervenciones.
4. Institucional y Estructurado: porque se refiere no sólo a las relaciones entre
hombres y mujeres en el ámbito privado, sino a un sistema social que se apoya
en normas y legislaciones.
En los últimos 30 años se observa un interés científico considerable en el estudio
de las diferencias y similitudes entre los sexos y su relación con el género.
Razones: las distintas creencias sobre este tema por lo que respecta a los rasgos,
aptitudes y temperamento han influido grandemente, a lo largo de la historia en
los sistemas sociales, políticos y económicos. Han surgido hace
aproximadamente 20 años criterios y mentalidades que contravienen los viejos
postulados y distinciones entre ambos sexos.
Por último, el movimiento feminista ha llamado la atención de la opinión pública a
parcelas donde la discriminación y el machismo eran patentes y ha librado
batallas en pro de la igualdad.
Como resultado de estas tendencias, las actitudes tradicionales hacia las
diferencias de sexo, los hábitos de crianza de los niños, la masculinidad, la
feminidad y el concepto de lo que es o no socialmente ¨adecuado¨ referido a la
conducta asignada al rol sexual o de género han experimentado considerables
cambios. Buen número de los jóvenes adultos de nuestros días se han educado
hacia los roles sexuales o que han pugnado por romper los estereotipos mentales.
En consecuencia, hoy coexiste todo un espectro de tipos de socialización desde
los modelos conservadores hasta las manifestaciones más avanzadas.
A pesar de ciertos resultados y los logros registrados en la lucha contra la
pobreza en la última década, los esfuerzos dirigidos a poner fin a la
marginalización económica, a las prácticas no democráticas, a los conflictos y a la
sobreexplotación de los recursos naturales no logran reducir las inequidades entre
ricos y pobres.
En este contexto, las inequidades entre mujeres y hombres persisten y crecen,
siendo la discriminación por género la forma de exclusión más común a nivel
mundial. La desigualdad en términos de relaciones de poder o de participación en
la toma de decisiones es una de las causas estructurales de la inestabilidad
política y social que generan la pobreza. Hoy más que nunca las equidades de
género contribuirían a instaurar mayor justicia social y un desarrollo sostenible.
Desde el inicio de los años 70, se ha reforzado el Movimiento Internacional de los
Derechos Humanos de las Mujeres y la Lucha contra la Violencia de Género,
dando énfasis a la promoción de la equidad y al acceso de las mujeres a la salud,
a la educación, a la participación política local y a los ingresos. Después de la
Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995 en Beijing, en la Plataforma de
inalienable, integrante e indivisible de los Derechos Humanos Universales y
constituyen una condición esencial para el avance de la mujer”21.
Desde entonces agencias internacionales, organizaciones gubernamentales y no
gubernamentales han desarrollado estrategias para incrementar la concienciación
y la capacitación en género entre los actores, y han movilizado recursos para
institucionalizar la lucha contra la inequidad de género.
2.1.8. Violencia intrafamiliar
Esta es una de las manifestaciones de la inequidad de género que se aborda por
considerarla pertinente, ya que es una realidad que se vive dentro de los hogares,
que es transmitida a las generaciones en el proceso de socialización de los
miembros de familia y que forma parte del hecho educativo, con negativas y
serias complicaciones, dentro de este círculo.
No se cita fuente bibliográfica puesto que las ideas se tomó de un tríptico
publicado por el Ministerio de Salud, a través de la Dirección de Salud de la
provincia Morona Santiago, en el desarrollo del Plan de Erradicación de la
Violencia de Género Intrafamiliar y Sexual en el año 2009.
La violencia doméstica o intrafamiliar afecta a las mujeres y a su entorno: niños,
niñas, adolescentes y adultos mayores. Es una acción destructiva que atenta
contra la autoestima y autoimagen, siendo una realidad que viven tanto las
mujeres profesionales como las amas de casa, es decir este tipo de violencia
sobrepasa factores de clase, etnia, raza, etc.
La percepción de que todo lo que ocurre dentro del ámbito familiar es privado, ha
contribuido a que este tipo de violencia no sea considerado como un problema
social y público, sino como algo individual y que por lo tanto nadie está autorizado
a intervenir.
Esta indiferencia social es una actitud cómplice que permite y propicia la
permanencia de este grave problema. En este contexto, vale la pena incluir en
esta parte los siguientes datos:
Al respecto, Adoum (2003: 195) indica:
…entre abril de 1994 y octubre de 1996, se formularon más de 23.000
Por otra parte, y dentro de este mismo ámbito, Camacho y Jácome (2008)
señalan:
Los datos indicados constituyen pruebas evidentes de la inequidad social que ha
tenido que soportar, desde siempre la mujer ecuatoriana, muchas veces porque
ella misma los ha permitido.
Pero vale la pena también reflexionar el porqué de esta situación. Tal vez la
estructura social y económica de épocas pasadas, ha prevalecido entre las
familias, en la cuales, la mujer por siempre ha tenido cierta dependencia con
relación al marido, especialmente en el campo económico. De ahí el surgimiento
del machismo que, entre otras cosas, ha sido utilizado como autoridad suprema,
siempre en desmedro de los derechos de la mujer, que se ha acostumbrado a ser
maltratada por el hombre.