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Inequidad de género en la Etnia Shuar y sus efectos en la educación de los hijos e hijas en la parroquia rural de Asuncion del cantón Sucúa

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(2)

RESPONSABILIDAD

Los criterios e ideas que constan en el presente trabajo de investigación

socioeducativa son de absoluta responsabilidad de su autora, excepto las citas

bibliográficas en las que se hace el reconocimiento debido como referencias que se

incluyen en el pie de página.

Sucúa, 2011

(3)

ii

AGRADECIMIENTO

A Dios, Supremo dueño de todo lo

creado, por permitirme la gracia de

alcanzar este logro académico; a mi

esposo, hijas e hijos, por ser fuente de

inspiración y estímulo cuando sentía

desfallecer. Deferencia especial a mis

dilectos maestros y Director de Tesis por

compartir sus saberes.

A mis compañeros de trabajo, amigos y

amigas que me extendieron su generosa

mano, para que no desmaye en el

camino y logre esta aspiración tan

humana: culminar el presente proceso de

formación académica.

(4)

iii

DEDICATORIA

El amor de esposa y madre ha sido

fuente de inspiración y ha fructificado

con creces, el sentimiento maternal y

de mujer, en la dedicación y sacrificio

en este proceso de empoderamiento

del saber, por lo que estimo que es

una pequeña retribución al apoyo

brindado, dedicar el presente trabajo

de Tesis a mi esposo, hijos e hijas,

como muestra de superación.

(5)

iv

RESUMEN

El presente trabajo de investigación se realizó en la parroquia Asunción, cantón

Sucúa, provincia de Morona Santiago la misma que ha permitido realizar un estudio

para determinar la inequidad de género en el pueblo Shuar y su incidencia en la

educación de los niños; mediante una investigación de campo en una comunidad

Shuar con una población de 109 familias y con una muestra de 85 familias ubicadas

en la cabecera parroquial y en los sectores aledaños.

Aunque no constaba en el proyecto inicial de investigación, por sugerencia del tutor

del presente trabajo, se investigó también a un grupo de madres de familia de la

comunidad hispana, para establecer comparaciones entre los dos grupos sobre la

incidencia de la inequidad de género en la educación de los hijos. Para conseguir lo

indicado se ha llegado a conocer el criterio de los habitantes de la comunidad

respecto al rol que la mujer desempeña en el hogar, como madre y educadora.

Con la finalidad de conseguir una información confiable se utilizaron como técnica

las encuestas con preguntas cerradas, en una investigación de tipo descriptiva por

cuanto se valió de los métodos analítico, sintético, inductivo, deductivo y el

estadístico que permitió el análisis e interpretación de resultados.

Luego del respectivo análisis de datos y verificación de la hipótesis planteada, que ha

sido aceptada, por lo que se ha logrado llegar a la conclusión que la mujer se le

valora como madre y educadora en la comunidad Shuar. Esto se confirma porque es

ella quien representa a la familia, es la que debe tener igualdad de oportunidades

para ejercer sus derechos como el hombre.

El trabajo se encuentra estructurado en cinco capítulos. El primero se relaciona con

el problema de investigación. El segundo capítulo hace referencia a los marcos de la

investigación, donde se encuentra el marco teórico, el conceptual, el

témporo-espacial y el comunitario. En el capítulo tres se encuentra la metodología de

estudios, en el cuarto capítulo se presentan los resultados alcanzados mediante el

trabajo de campo, con las correspondientes interpretaciones. El quinto capítulo

culmina con las conclusiones y las recomendaciones.

(6)

v

ABSTRACT

The present research work was carried out in Asunción parish, Sucúa canton,

Morona Santiago province the same one that has allowed to do a study to determine

the inequity of gender in the Shuar people and its incident in de education of the boys

and girls; by means of a field investigation in a community Shuar with a population of

109 families and with a sample of 85 families which are located in the parochial

head-board and in the bordering sectors.

Though it was not consisting in the initial project of research, for suggestion of the

tutor of the present work, there was investigated also a group of family mothers of the

Hispanic community to establish comparisons between both groups on the impact of

inequality of gender in the education of children. To achieve stated it has come to

know the criterion of the inhabitants of the community with regard to the role that

women play in the home, such as mother and educator.

In order to achieve reliable information they were used technical surveys with closed

questions, in a research of descriptive type due to they were used analytical,

synthetic, inductive and deductive methods and the statistical allowing the analysis

and interpretation of data.

After the respective data analysis and verification of the proposed hypothesis, which

has been proved, by it has been achieved to conclude that women are valued as

mother and educator in the Shuar community. This is confirmed because is she who

represents the family, therefore is she who must have equal opportunities to have her

rights as man.

The work is structured into five chapters. The first relates to the research problem.

The second chapter refers to the frames of the research, where the theoretical

framework, conceptual, spatial temporal and the community. Chapter three is the

methodology of studies, in the fourth chapter presents the results achieved through

the work of field, with corresponding interpretations. The fifth chapter ends with

conclusions and recommendations.

Keywords

Research, gender equity, inequality of gender, community Shuar, education.

(7)

CONTENIDOS

CAPÍTULO I

1

INTRODUCCIÓN

1

1.1.

Planteamiento del problema

2

1.2.

Sistematización del problema

4

1.3.

Preguntas de investigación

5

1.4.

Justificación del tema

6

1.5. Objetivos

8

1.5.1. Objetivo general

8

1.5.2. Objetivos específicos

8

1.6.

Alcance de la investigación

9

CAPÍTULO II

10

2. MARCO DE REFERENCIA

2.1.

Marco teórico

10

10

2.1.1. Equidad de género

10

2.1.2. Género

12

2.1.2.1. ¿Qué es la equidad de género?

13

2.1.2.2. Igualdad de género

13

2.1.2.3. Equidad e inclusión

14

2.1.2.4. ¿Para qué incorporar la perspectiva de género?

.2.1.2.5. ¿En qué beneficia la transversalidad de la equidad de

15

(8)

2.1.4. Roles de la mujer en la familia

25

2.1.5. La educación del individuo a través de la familia

26

2.1.6. Ámbitos de la educación

27

2.1.7. Evolución del concepto de género

30

2.1.8. Violencia intrafamiliar

37

2.1.8.1. Tipos de violencia en la relación de pareja

40

2.1.8.2. La discriminación por género en la escuela

43

2.1.8.3. Causas y consecuencias de la violencia familiar

45

2.2. MARCO CONCEPTUAL 50

2.3. Marco témporo/ espacial

52

2.4. Marco comunitario

53

2.4.1. Los shuar

53

2.5. Hipótesis

59

2.5.1. Hipótesis general

59

2.5.2. Hipótesis específicas

59

2.6. Variable e indicadores

59

2.6.1. Operacionalización de variables

60

CAPÍTULO III

62

3. METODOLOGÍA

62

3.1. Unidad de análisis

62

(9)

3.5. Prueba de la hipótesis

64

3.6. Método de estudio

66

3.7. Técnicas e instrumentos

68

3.8. Fuentes de información

68

CAPÍTULO IV

69

4. ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS

69

4.1. Presentación, análisis e interpretación de resultados

69

4.2. Comprobación de hipótesis

109

4.2.1. Primera hipótesis específica

109

4.2.2. Segunda hipótesis específica

111

4.2.3. Tercera hipótesis específica

113

4.2.4. Cuarta hipótesis específica

115

4.2.5. Hipótesis general

117

4.3. Ampliación de la investigación

120

4.3.1. Presentación, análisis e interpretación de resultados de la

encuesta

121

4.3.2. Comprobación de hipótesis con datos de la investigación

aplicada a madres de familia de la comunidad hispana.

162

4.3.2.1. Primera hipótesis específica

162

4.3.2.2. Segunda hipótesis específica

164

(10)

CAPÍTULO V

173

5. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

173

5.1. Conclusiones

173

5.2. Recomendaciones

177

BIBLIOGRAFÍA

181

(11)

CUADROS PÁGINAS

Cuadro 1

69

Cuadro 2

71

Cuadro 3

73

Cuadro 4

74

Cuadro 5

76

Cuadro 6

79

Cuadro 7

81

Cuadro 8

83

Cuadro 9

85

Cuadro 10

87

Cuadro 11

89

Cuadro 12

91

Cuadro 13

93

Cuadro 14

95

Cuadro 15

97

Cuadro16 99

Cuadro 17

101

Cuadro 18

103

Cuadro 19

105

(12)

Cuadro 23

126

Cuadro 24

128

Cuadro 25

130

Cuadro 26

132

Cuadro 27

134

Cuadro 28

136

Cuadro 29

138

Cuadro 30

140

Cuadro 31

142

Cuadro 32

144

Cuadro 33

146

Cuadro 34

148

Cuadro 35

150

Cuadro 36

152

Cuadro 37

154

Cuadro 38

156

Cuadro 39

158

(13)

GRÁFICOS PÁGINAS

Gráfico 1

69

Gráfico 2

71

Gráfico 3

73

Gráfico 4

75

Gráfico 5

77

Gráfico 6

79

Gráfico 7

81

Gráfico 8

83

Gráfico 9

85

Gráfico 10

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Gráfico 11

89

Gráfico 12

91

Gráfico 13

93

Gráfico 14

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Gráfico 15

97

Gráfico 16

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Gráfico 17

101

Gráfico 18

103

Gráfico 19

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(14)

Gráfico 23

126

Gráfico 24

128

Gráfico 25

130

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Gráfico 34

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Gráfico 35

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Gráfico 36

152

Gráfico 37

154

Gráfico 38

156

Gráfico 39

158

(15)

CAPÍTULO I

1. INTRODUCCIÓN

En el proceso educativo la equidad de género juega un papel trascendente para la

consecución de logros; pero también la inequidad acarrea nefastas

consecuencias, no sólo en el aspecto emocional sino sobre todo en el campo

académico, con claras y evidentes repercusiones manifestadas en el rendimiento

escolar que se presenta a través de malas calificaciones, que afectan a la

autoestima de los niños y las niñas y se presenta en muchas familias.

El rol que cada uno de los miembros de la familia desempeña en el proceso de

socialización y educación de los niños, niñas y jóvenes es trascendental. En este

aspecto no se debe ignorar que el rol que cada uno de los miembros de la familia

cumple, o debe cumplir, en la actualidad ha evolucionado mucho debido a la

adquisición de nuevos esquemas mentales, nuevas formas de convivencia,

acordes con la época y las circunstancias.

En el contexto indicado, resulta necesario destacar que tanto la familia como la

escuela se encuentran comprometidas con el proceso de socialización y

educación de los niños y niñas, pero lamentablemente se encuentran

distanciadas. En tal virtud, no se han preocupado de establecer relaciones para

trabajar juntos por una educación incluyente en la que la equidad de género se la

(16)

El presente trabajo de investigación titulado “Inequidad de género en la etnia

Shuar y sus efectos en la educación de los hijos e hijas en la parroquia rural de

Asunción, del cantón Sucúa” tiene como finalidad contribuir con un producto que

permita minimizar el problema de la inequidad de género y ser aporte para nuevas

investigaciones. Se ha verificado la inequidad de género en las familias Shuar

intervenidas.

Se considera que el tema planteado es de actualidad, no sólo para el grupo

humano Shuar sino para quienes han adoptado modos de vivir de la cultura

occidental. Además, cumple con las exigencias y características técnicas de la

Universidad Tecnológica Equinoccial, en su modalidad abierta y a distancia.

1.1. Planteamiento del problema

De acuerdo con lo que se explica en la Biblia, “después de haberlo realizado con

toda la creación, el hombre fue hecho a imagen y semejanza del Supremo

Hacedor, pero vio éste que el hombre estaba solo y triste y decidió darle

compañera, con los mismos derechos y obligaciones que el varón, es más, con la

facultad de concebir para prolongación de la existencia, pero pronto la

supremacía del hombre sobre la mujer salió a la luz”1.

Varios han sido los pronunciamientos y largas jornadas de lucha se han dado a lo

largo de la historia y en distintas áreas geográficas del orbe para reivindicar los

derechos de la mujer; vidas enteras consagradas a erradicar esta patología

1

(17)

social de subordinación y/o hasta exclusión de este ser sublime y dotado de un

trascendente carisma: el amor materno.

La práctica de la discriminación de género está incrustada en Oriente y Occidente,

en algunas culturas y pueblos con mayor raigambre; por ventaja en la legislación

de ciertos países ya consta por lo menos en cuerpos legales, aunque dista mucho

la teoría de la práctica en cierta normativa, a cumplirse para el logro de un trato

justo, equitativo y de igualdad entre el hombre y la mujer, en el Ecuador no es la

excepción.

La Constitución del Ecuador, aprobada en septiembre del 2008, en su Capítulo

segundo, Ciudadanas y Ciudadanos, artículo 6 indica textualmente: “Todas las

ecuatorianas y los ecuatorianos son ciudadanos y gozarán de los derechos

establecidos en la Constitución”.2

Consecuentemente, la mujer también tiene los mismos derechos que los

hombres, por lo tanto tiene derecho a la educación, salud, vivienda, identidad,

oportunidades laborales y otros.

El Código de la Niñez y la Adolescencia, es otro cuerpo legal que en su espíritu

pretende cumplir su cometido, es así que en su Libro Primero: Los niños, niñas y

adolescentes como sujetos de derechos; Título I, artículo 1 indica: “Este código

dispone sobre la protección integral que el Estado, la sociedad y la familia deben

garantizar a todos los niños, niñas y adolescentes que viven en el Ecuador, con el

(18)

fin de lograr su desarrollo integral y el disfrute pleno de sus derechos, en un

marco de libertad, dignidad y equidad”.3

Es la educación formal y no formal, como medio de aprendizaje y de socialización

la que juega un rol trascendente en el proceso de desarrollo humano, ya que

facilita normas de conductas aceptadas socialmente, con imposición de la cultura

dominante, que promueve, aunque en cierta forma de manera disimulada, el

machismo y el favoritismo en el núcleo social y familiar.

En su espíritu la presente propuesta socio-educativa, da la importancia necesaria

y suficiente a este tema álgido, de actualidad y aun más al tratarse de un estudio

en una de las culturas ancestrales de la Amazonía ecuatoriana, los Shuar, etnia

nativa, que posee sus propias características.

Este aporte apunta a paliar esta problemática para que se convierta en referencia

válida para futuras investigaciones que se realicen.

1.2. Sistematización del problema

Estudiar la inequidad de género en la etnia Shuar y sus efectos en la educación

de sus hijos e hijas, como en todo grupo humano es un reto que muchas veces es

mal entendido y repudiado, ya que la equidad de género hace referencia a la

práctica, a la igualdad de oportunidades y libertades para todos y todas.

(19)

La equidad de género versa sobre la justicia en el tratamiento igualitario de

hombres y mujeres, según sus necesidades. Pero esta equidad de género en la

etnia Shuar está marcada por la desigualdad de oportunidades que tienen las

niñas, las adolescentes y las mujeres adultas mayores, en comparación con los

hombres, con un tratamiento injusto, perjudicial y hasta diferenciado.

En la etnia Shuar, siempre salta a la vista que las mujeres no tienen las mismas

capacidades de participación y los mismos derechos, la subordinación de la mujer

hacia el hombre está presente en el día a día, hecho regentado por criterios

culturales - antropológicos, por ello se pretende conocer cuáles son los efectos

negativos en el proceso educativo formal y en la educación de los hijos e hijas de

este importante grupo poblacional del Ecuador.

1.3. Preguntas de investigación

Con el tratamiento de la inequidad de género en la etnia Shuar y sus efectos en

la educación de los hijos e hijas en la parroquia rural Asunción, del Cantón

Sucúa, se hace referencia a un grupo humano cuya unidad de análisis y objeto

de estudio es la población Shuar.

Para un cabal desarrollo de la temática propuesta, se plantean las siguientes

preguntas de investigación:

¿Cuáles son las principales características de la equidad de género en la

(20)

¿Qué consecuencias tiene la inequidad de género en el desempeño escolar de

los niños y niñas Shuar?

¿Cuáles son los fundamentos teóricos relacionados con el tema de

investigación?

1.4. Justificación del tema

La investigación desarrollada abarca la población Shuar de la Parroquia Rural de

“Asunción” en el cantón Sucúa, Provincia de Morona Santiago, con enfoque socio

educativo, que como se ha señalado, el problema de la inequidad tiene origen

antropológico cultural.

Se considera que el tema de investigación tiene vigencia en la actualidad y en la

posteridad de los tiempos, que está enmarcado en las costumbres y tradiciones

que se practican en diversas esferas: escolar, familiar y social; prácticas, muchas

de ellas con lineamientos ancestrales, fijadas como norma de conducta, difícil o

casi imposible de olvidarlas, por su práctica diaria, de manera consciente o

inconsciente, razón por la que la inequidad de género está presente en nuestros

días pese al proceso de evolución en todos los campos del saber humano, pero

es palpable que al hombre no le interesa que su esposa, mujer, hija, dama,

cualquiera sea su estatus, conduzca los destinos de los suyos y de quienes están

(21)

La organización social de la mujer no se ha hecho esperar, desde 1995 se crea

en el país el CONAMU: Consejo Nacional de Mujeres, adscrito a la Presidencia de

la República, como compromiso adquirido por el Estado para con la mujer del

país. Se crea expectativas en la mujer mestiza e indígena, entidad en la que en su

legislación también se escribe una normativa lírica, ya que en la práctica la

violencia intrafamiliar en este sector social, menos favorecido en el Ecuador,

campea en los hogares, destruyendo el autoestima y la autoimagen de sus

integrantes, violencia que sobrepasa factores de: etnia, raza, edad, credo, etc.

En el contexto indicado, podría concluirse añadiendo que vulnerar los derechos

en la vida y relación entre la pareja conlleva a graves consecuencias, lo que

serviría para reafirmar que todo tipo de violencia podría entenderse, finalmente,

como un factor más que atenta a la inequidad de género, es decir a la relación

injusta que muchas veces se presenta entre el hombre y la mujer.

Por lo expuesto se considera que hay razón suficiente para desarrollar la temática

propuesta: “Inequidad de género en la etnia Shuar y sus efectos en la educación

de sus hijos e hijas en la parroquia rural de “Asunción” del Cantón Sucúa.”

La autora considera que resulta complicado dar solución a tan crudo y real

problema en el que se deben confluir las instancias de gobierno, no

gubernamentales y sociedad civil, en su conjunto.

Se estima que será un valioso aporte, sea como fuente de consulta o como inicio

(22)

manifestaciones de manera particular en la etnia Shuar, en el área geográfica

establecida. En el sector no se conoce de la existencia de investigaciones

anteriores al respecto.

1.5. Objetivos

1.5.1. Objetivo General

Determinar cómo incide la inequidad de género en la etnia Shuar y sus efectos en

la educación de los hijos e hijas a través de un proceso de investigación

descriptivo-explicativo, con el fin de establecer conclusiones que permitan

equilibrar las relaciones entre hombres y mujeres.

1.5.2. Objetivos Específicos

 Establecer las principales características de la equidad de género que

prevalecen en la etnia Shuar.

 Conocer el criterio de los habitantes de la comunidad shuar respecto al rol que

la mujer desempeña en el hogar como madre y educadora.

 Definir si las hijas de las familias shuar tienen las mismas oportunidades que

los hijos para acceder a los procesos educativos.

 Identificar si el rendimiento escolar de los hijos e hijas es de responsabilidad

exclusiva de la madre.

 Indagar si la mujer es quien tiene como obligación única brindar afecto y amor

(23)

1.6. Alcance de la Investigación

La investigación por ser de carácter socio – educativo, descriptiva, se la desarrolló

en el área geográfica delimitada del Centro Shuar Asunción, cabecera parroquial,

en el que habitan 109 familias, las que fueron consideradas para la investigación

de campo. Es menester citar que la población es dispersa con distancias de hasta

4 horas a pie del centro parroquial.

Se procura el desarrollo y la aplicación de un enfoque de género, que haga

conciencia en la comunidad que la violencia intrafamiliar en la relación de pareja

causa daños irreparables, en los actores involucrados y en su prole, con

incidencia fatal en el proceso de aprendizaje, específicamente en el rendimiento

escolar que como consecuencia lógica será bajo, si en el mejor de los casos se

logra culminar con la instrucción primaria.

En el desarrollo de la temática como valor agregado se ha tenido presente temas

de autoestima, ansiedad y angustia, derechos, abuso de alcohol y drogas, que

contribuirán a establecer un clima de equidad y afectividad en las familias

(24)

CAPÍTULO II

2. MARCO DE REFERENCIA

2.1. MARCO TEÓRICO

2.1.1. Equidad de Género

Mientras que igualdad significa “igual”, algo exacto y general, la equidad de

género se refiere a la igualdad de oportunidades y libertades para todos. En la

sociedad actual se puede observar que los padres no dan las mismas libertades

a sus hijos e hijas. Por ejemplo: en el caso de un hermano y una hermana, la

niña o señorita tiene que limpiar y el joven no; éste no puede llorar y la mujer si;

la niña o la señorita tiene que salir acompañada él no; el hombre no puede

arreglarse y la mujer sí.

Con estas actitudes, desde el hogar se construye una manifiesta inequidad, ya

que la sociedad impone roles para cada género. De este modo y casi sin tener

conciencia se asume ciertas conductas: de “hombres” y de “mujeres” que cae en

un círculo vicioso. “Debemos ser conscientes y empezar a comprender que

todos tenemos los mismos derechos y capacidades para poder hacer lo que

(25)

tengamos en cuenta la responsabilidad para hacer valer nuestros derechos sin

transgredir los derechos de los demás”4

La inclusión de los conceptos de género se enmarca en el mejoramiento de la

calidad de la educación y la ampliación de la cobertura de la matrícula, tanto en la

Educación Básica como en el bachillerato y en políticas importantes del Plan

Decenal de la Educación.

El mejoramiento de la calidad, la promoción de la innovación de los sistemas y las

prácticas de formación deben considerar las necesidades de hombres y mujeres

en la infraestructura, en los materiales educativos (sexistas), en la pedagogía de

enseñanza no discriminatoria y sobre todo en la comprensión del entorno social,

familiar y personal de los actores educativos.

La calificación profesional, en muchos de los casos, está determinada por el sexo,

es decir persiste la discriminación a la hora de cuantificar el perfil profesional; la

mayoría de las empresas prefieren la competencia profesional, el aspecto

estrictamente laboral que los hombres, especialmente en lo que concierne a

profesiones tradicionalmente masculinas como mecánica automotriz y afines.

Frente a esta práctica se hace indispensable el fortalecimiento del liderazgo y la

competitividad, principalmente en las mujeres a quienes no se les permite

desarrollar esas capacidades.

4

www.puntoj.com.pe/infojota/jotainformate/20060220a.asp 10k

(26)

“La educación por competencias profesionales debe insertar componentes y

elementos que vayan dirigidos a la erradicación de las disparidades de género,

para superar la idea que para algunas profesiones a las mujeres les falta fuerza,

por ejemplo”5

Frecuentemente, se confunde sexo con género. El sexo determina el género,

ambos conceptos tienen significados distintos.

2.1.2. Género

“Es el conjunto de características psicológicas, sociales, políticas y culturales,

socialmente asignadas a las personas, características que se transforman con y

en el tiempo, por tanto, son modificables.

“Se llama género al conjunto de diferencias sociales entre hombres y mujeres,

partiendo de los roles, creencias y colores que a cada uno(a) de los sexos se les

asignan culturalmente diferenciados entre sí”6.

“El término género empezó a ser utilizado por las ciencias sociales en los países

anglosajones, bajo la influencia del movimiento feminista delo 60’s y 70’s, para

denotar la construcción social y cultural de las diferencias sexuales”7.

5

MEC (2007) Equidad de Género en la Escuela Ecuatoriana. Quito Ecuador, Pág. 26.

6

http:/es.wikipedia.org/wiki/equidad

7

(27)

Es también el conjunto de arreglos, a partir de los cuales una sociedad transforma

la sexualidad biológica que configuran un tipo de relaciones de poder entre

hombres y mujeres, que determinan las oportunidades de desarrollo de las

personas”8.

Para una mejor comprensión de la temática es necesario derivar las siguientes

cuestiones:

2.1.2.1. ¿Qué es la equidad de género?

El diccionario Encarta 2009, define a la equidad como: “justicia natural; en

consecuencia, es conceder a cada quien lo que le pertenece, reconociendo las

condiciones o características específicas de cada persona o grupo humano (sexo,

género, clase, religión, etnia, edad). Reconocer la diversidad sin que ésta

signifique razón para la discriminación. La equidad se sitúa en el marco de la

igualdad, abandera el tratamiento diferencial de grupos para finalizar con la

desigualdad”.

2.1.2.2.Igualdad de género

“La educación debe garantizar la igualdad de condiciones, oportunidades y trato

entre hombres y mujeres. Se garantiza medidas de acción afirmativa para

(28)

garantizar el ejercicio del derecho a la educación sin discriminación de ningún

tipo”9.

2.1.2.3. Equidad e inclusión

“La equidad e inclusión aseguran a todas las personas el acceso, permanencia y

culminación en el Sistema educativo. Garantiza la igualdad de oportunidades a

comunidades, pueblos, nacionalidades y grupos con necesidades educativas

especiales y desarrolla una ética de la inclusión con medidas de acción afirmativa

y una cultura escolar incluyente en la teoría y en la práctica en base a la equidad,

erradicando toda forma de discriminación”10.

Se trata de una situación de justicia, de igualdad, que debe vivirse en la realidad

contingente, en la relación de la pareja y a nivel de todo el contexto social, en la

que debe reducirse el autoritarismo, el ejercicio del poder, que por lo general es

utilizado por el hombre.

La equidad de género aquí descrita y comprendida constituye un instrumento que

permite un acercamiento a la realidad de la vida, que debe cuestionar la calidad

de las relaciones de poder que se establecen entre hombres y mujeres, en todo

campo de la convivencia humana.

9

Presidencia de la República (2011) Ley Orgánica de Educación Intercultural, Art. 2, literal “l”.

10

(29)

Se entiende a la equidad de género como un marco referencial que haría posible

minimizar las diferencias que se presentan en el ejercicio de los derechos y

cumplimiento de deberes entre los hombres y las mujeres

2.1.2.4. ¿Para qué incorporar la perspectiva de género?

Para trascender como persona, concebida como un sujeto integral, situada en una

realidad social que condiciona, pero que está en capacidad de transformar a partir

de aprendizajes y estrategias personales y colectivas. Para que no se constituya

en reproductora de discriminaciones y segmentaciones. Al visibilizar e interpretar

las discriminaciones y sobre exigencias, la perspectiva de género permite,

mediante la implementación de estrategias y metodologías, intervenir para

superarlas y avanzar hacia una verdadera equidad de género.

2.1.2.5. ¿En qué beneficia la transversalidad de la equidad de género en el lugar de trabajo?

La equidad de género debe ser entendida como la relación igualitaria que debe

existir entre el hombre y la mujer. Contribuye a fortalecer la cultura de respeto

mutuo en la que debe encontrarse presente la tolerancia, la relación igualitaria, el

libre ejercicio de derechos para promover acciones tendientes a nivelar las

relaciones interpersonales y las oportunidades que deben existir entre el hombre y

(30)

La equidad contribuye a construir ambientes sociales y de trabajo que sean más

agradables, donde mujeres y hombres trabajan juntos para lograr que las

instituciones encargadas de velar por estos derechos, sean un ejemplo de

institucionalización de la equidad de género.

En resumen, la equidad de género se refiere a la justicia en el tratamiento de

hombres y mujeres, según sus necesidades respectivas. A partir de este concepto

se pueden incluir tratamientos iguales o diferentes aunque considerados

equivalentes en términos de derechos, beneficios, obligaciones y oportunidades.

“En el contexto del trabajo, de desarrollo, una meta de equidad de género suele

incluir medidas diseñadas para compensar las desventajas históricas y sociales

de las mujeres”11

Todas las sociedades del mundo se enfrentan día a día a enormes y diversos

grados y magnitudes de problemas relacionados con la desigualdad de género.

La educación, como herramienta para mediar los procesos de transformación y

eventualmente de cambio, debe ser utilizada para combatir estas desigualdades

por el bien de todos los habitantes del planeta.

Lo sorprendente no es que haya tantos problemas, tanta tragedia social y

personal, que con tanta frecuencia los seres humanos desarrollan relaciones

disfuncionales que provocan dolor a sí mismo y a los demás.

11

(31)

Muchas veces, el ser humano se convierte en víctima, en testigo e inclusive en

cómplice de la situación de desventaja que, en muchos casos se ha consolidado

y/o institucionalizado, donde la mujer, en comparación con el hombre, sufre de

inequidad respecto al acceso a bienes y servicios sociales que determinan su

calidad de vida, en especial la de su círculo próximo.

La mujer continúa padeciendo discriminación como la de índole legal, que pese

a tener una normativa que está presente en las instancias de justicia del Ecuador

se queda en eso, solo en escritos vanos, que en la práctica no se cumplen, así

se tiene:

o La creación de la Comisaría para la mujer, 1994.

o La Ley 103 contra la violencia a la mujer y a la familia, 1995.

o La declaración de la violencia como un problema de salud pública, Ley

Orgánica de Salud, 2006.

o Decreto Presidencial 620 del 10 de septiembre del 2007, mediante el cual se

declara la erradicación de la violencia de género hacia la niñez, adolescencia y

la mujer una Política de Estado; para cuyo efecto se crea una Comisión

Técnica interinstitucional, encargada de elaborar e implementar el plan.

o La Constitución del Ecuador del año 2008, en su artículo 11, numeral 2, indica

que “nadie podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento,

edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma,

(32)

En el campo educativo, cultural, político y económico, sucede algo similar y son

pocas las mujeres particularmente indígenas que hayan logrado abrirse un

espacio en los ámbitos de acción anotados.

Todo forma un conjunto de opresión que, en muchas ocasiones, imposibilita un

enfrentamiento objetivo que conduzca a una superación parcial de tales

condiciones sociales de discriminación.

El término género hace referencia a las expectativas de índole cultural respecto

de los roles y comportamientos de hombres y mujeres. Distingue los aspectos

atribuidos a hombres y mujeres desde un punto de vista social, de los

determinados biológicamente. A diferencia del sexo biológico, los roles de género,

los comportamientos y relaciones entre hombres y mujeres (relaciones de género) pueden cambiar con el tiempo, incluso si ciertos aspectos de estos roles derivan de las diferencias biológicas entre los sexos.

La equidad de género se refiere a la situación igualitaria en la que mujeres y

hombres tienen las mismas posibilidades y oportunidades en la vida, de acceder a

recursos y bienes valiosos desde el punto de vista social, y de controlarlos. El

objetivo no es tanto que mujeres y hombres sean iguales, sino conseguir que

unos y otros tengan las mismas oportunidades en la vida. Para conseguirlo, a

veces es necesario potenciar la capacidad de los grupos que tienen un acceso

limitado a los recursos, o bien crear esa capacidad. Por ejemplo, una de las

medidas posibles es facilitar servicios de guardería paraniños/as a fin de que las

(33)

Otra posibilidad es facilitar créditos a las mujeres del medio rural, dado que su

acceso a los recursos productivos es limitado, o bien establecer programas

educativos desde la equidad para los niños/as.

Por equidad de género se entiende el trato igualitario para mujeres y hombres,

según sus necesidades respectivas, ya sea con un trato equitativo o con uno

diferenciado pero que se considera equivalente por lo que se refiere a los

derechos, los beneficios, las obligaciones y las posibilidades. En el ámbito del

desarrollo, el objetivo de lograr la equidad de género, a menudo exige la

incorporación de medidas específicas para compensar las desventajas históricas

y sociales que arrastran las mujeres.

El Artículo titulado Equidad de Género en la Educación: Renovando compromisos,

ubicado en el Portal Educativo de las Américas señala que “Por más de tres

décadas el término género ha circulado en diversos ámbitos. No existe una única

definición y aún hoy continúa siendo objeto de debates sobre su significado,

capacidad explicativa e implicancias políticas”12.

Sin embargo, cualquiera sea la definición que se adopte, todas aluden a cuatro

cuestiones fundamentales:

1. “No hay ninguna razón biológica o "natural" que determine las diferencias

sociales, económicas, culturales y de poder entre varones y mujeres. Las

12

(34)

características subjetivas y los roles que se le atribuyen a cada uno son el

resultado de un complejo proceso de ordenamiento social que tiene

expresiones particulares según las épocas, culturas y grupos.

2. Género no es sinónimo de mujer, aunque la mayoría de los estudios o

políticas se hayan concentrado en ellas. Se refiere a las maneras en que se

construye y manifiesta tanto la condición social de las mujeres como la de los

hombres, así como las relaciones entre ambos en cada contexto.

3. Las relaciones de género interactúan con otras relaciones sociales como las

de clase, etnia, edad, etc. Fundamentos de la estructura y dinámica de las

sociedades. Por ello, los análisis de género deben dar cuenta de esta

complejidad.

4. Ninguna sociedad ha asignado igual valor a las características atribuidas a las

mujeres o a lo femenino, que a las asociadas con los hombres o con lo

masculino. De ahí que las diferencias entre ambos se expresen en un orden

jerárquico de predominio masculino”13

Por los conceptos señalados, cuando se utiliza el concepto de género en su real

dimensión, ya sea como una categoría de análisis, como práctica de vida o como

principio que promueve la convivencia armónica en un grupo familiar o social,

debe asumirse, comprenderse y evidenciarse en la medida que las desigualdades

entre hombres y mujeres deben desaparecer, deben ser transformadas,

13

(35)

compartidas con la finalidad de lograr una sociedad igualitaria, justa, humana,

equilibrada.

Esta convicción ha impulsado numerosas iniciativas, generado instituciones y

transformado normas y valores culturales. Cuando se debaten cuestiones

relacionadas con las desigualdades de género; nadie duda en afirmar que la

educación es la estrategia prioritaria para transformar profunda y sostenidamente

los modelos mentales, valores y vínculos que continúan reproduciendo relaciones

inequitativas.

Históricamente el primer paso ha sido estimular y asegurar el acceso de ambos

géneros a todos los niveles educativos y campos de conocimiento, meta que poco

a poco y de manera muy incipiente se está cumpliendo en el país. Sin embargo, la

evidencia indica que esta igualdad formal no es suficiente si simultáneamente no

se producen transformaciones sustantivas en el currículo, las prácticas

pedagógicas, los mensajes que se trasmiten en los libros escolares y, en general,

en la vida escolar o en lo que se ha denomina currículo oculto y en el devenir de

la sociedad como tal.

Se necesita una educación que cuestione estereotipos y prejuicios sexistas, que

brinde las oportunidades y condiciones para que niños y niñas descubran y

desarrollen plenamente sus intereses y capacidades, que transmita saberes

representativos del conjunto de la experiencia humana y que incentive el placer

(36)

Para producir los cambios estructurales de la familia y la sociedad en donde se ha

evidenciado una fuerte inequidad de género durante muchas generaciones y de

los modelos mentales que esta situación produce se requiere de mucho

compromiso, sobre todo personal, de querer cambiar desde mi “yo” personal y no

esperar que los otros cambien.

Producir los cambios estructurales y de los modelos mentales parece ser una

tarea complicada, así lo han demostrado datos muy decidores de la inequidad.

Por ejemplo, se da cuenta de la realidad de la educación de la mujer en el

Ecuador que en “1982 el 15% de la población total del país era analfabeta de

quienes el 6% corresponde a los hombres y el 9% a las mujeres”14.

Los porcentajes presentados en este caso, son una constante que se ha

reproducido hasta nuestros días; consecuentemente, el derecho a la educación

como pilar de la democracia y base fundamental del desarrollo humano, para el

sector rural, en este caso de estudio en el grupo Shuar es todavía una promesa

que dista mucho de ser cumplida ya que es planificada desde el centralismo; para

ellos y desde ellos y los planificadores desconocen la realidad de vida del área

rural y la cosmovisión propia de cada grupo étnico.

Para validar lo anotado y sustentar el criterio vertido, se considera oportuno y

pertinente considerar que con “referencia al analfabetismo puro y analfabetismo

funcional, los datos del censo nacional de 1990, con proyección a 1999, indican

14

(37)

que el 32,2% de las personas mayores de 12 años completó la primaria (35,2%

de las mujeres y el 31% hombres)”15.

Ante esta realidad muy preocupante se puede establecer que la inequidad

todavía existe, que la mujer tiene menos opciones que el hombre para educarse.

Los datos indicados permiten establecer que un porcentaje importante de

hombres y mujeres ni siquiera han logrado terminar los estudios de nivel primario.

La escuela es generadora de procesos de discriminación y/o exclusión, que se ha

hecho parte de la educación y se ha institucionalizado esta costumbre.

Resulta imperativo que el docente perciba la insatisfacción, el empobrecimiento

personal y social que implica para las nuevas generaciones ajustarse a patrones

de género restrictivos, para disminuir el nivel de contribución que amplían los

horizontes de inequidad y se pase de una escuela dominadora e impositiva de

actitudes que se convierten en norma social, a ser agentes que generen un

mundo más justo y solidario.

Algunos docentes ya están poniendo en práctica modelos educativos con estos

fines y desearían compartir sus experiencias.

Otros desearían capacitarse y recibir apoyo para emprender estos cambios.

“Responder a esta necesidad y ampliar la sensibilidad de la comunidad educativa

en este tema es un compromiso impostergable si deseamos dar pasos concretos

15

(38)

hacia una convivencia más productiva, cooperativa y gozosa entre varones y

mujeres”16.

Durante siglos la cultura occidental se ha asentado entre otros en el principio que

las mujeres son diferentes de los hombres, inferiores y “dependientes”,

sustentado además en el criterio arraigado de la mujer como sexo débil y el

hombre como un ser fuerte y agresivo.

Esta forma de pensamiento llegó a convertirse en un modelo de conducta y de

comportamiento que ha creado estereotipos discriminatorios.

2.1.3. La equidad de género es un derecho humano

Las inequidades estructurales y las relaciones desiguales de poder hacen que las

mujeres y los hombres no puedan ejercer los mismos derechos socioeconómicos

y políticos.

La promoción de derechos iguales para mujeres y hombres no pretende imponer

un modelo universal de relaciones de género, común a todas las sociedades y

culturas. Su objetivo es simplemente permitir tanto a las mujeres como a los

hombres definir la equidad de género a la que aspiran en sus contextos

particulares.

16

(39)

2.1.4. Roles de la mujer en la familia

Las permanentes transformaciones en los campos de la economía, sociales,

culturales y otros, han conducido a cambios profundos en la estructura familiar,

dando lugar a la aparición de aspectos que son de connotación como la crisis de

la familia patriarcal, en la cual la figura del padre va desapareciendo por ausencia

física y/o emocional, dando lugar a la familia monoparental que “la forma el padre,

la madre y al menos un hijo menor de 18 años”17.

Se han introducido nuevos elementos en la institución y funciones familiares:

empleadas domésticas y las guarderías. Se trata entonces de una familia

polimorfa y multifuncional que necesita adaptarse con urgencia a los cambios

económicos, políticos, culturales, éticos y de relaciones sociales, como el tamaño

de la familia, de la vivienda, la de tener o no tener hijos/as, con transformaciones

psíquicas y emocionales; con un alto índice de madres adolescentes, madres que

trabajan y que por su situación, la madre que estudia, que se capacita, para el

logro de algún nivel de dirigencia o de liderazgo, la mujer que trabaja en lo que

sea, aporta pero no pone las condiciones. Dicho de otra manera: “la que pone la

plata, no pone las condiciones”18.

Se requiere de un proceso reflexivo sobre los modelos mentales que permita

formar nuevos marcos conceptuales para que el trabajo doméstico que se realiza

17 ALVAREZ GONZALEZ, Beatriz, (2006), Conceptos y breves comentarios sobre la familia, UTPL, Loja Ecuador.

18

Escuela Nacional Sindical, Área de la Mujer Trabajadora (2004) Nuevos Liderazgos Femeninos en el Trabajo, Medellín Colombia.

(40)

en la casa, apoyado por el hombre, no signifique inferioridad sino que sea

asumido como una forma de compartir responsabilidades.

Pero las mujeres son creativas, pues por lo general crecen ante conflictos y retos

que les impone el mismo medio social y, por lo tanto, son capaces de desarrollar

recursos de supervivencia que les ha permitido abrir espacios y caminos en la

vida.

Se considera también que algunas mujeres, son capaces de administrar de mejor

manera los recursos que se ponen a su disposición, que son más organizadas y

cuidadosas, más honestas y menos proclives a la corrupción.

2.1.5. La educación del individuo a través de la familia

La educación debe ser comprendida siempre y explicada como un proceso

permanente de socialización y culturización de las personas a través del cual se

desarrollan capacidades físicas e intelectuales, habilidades, destrezas, técnicas

de estudio, formas de comportamiento y práctica de valores.

La función de la educación es ayudar y orientar al educando para conservar y

utilizar los valores de la cultura que se le imparte, fortaleciendo la identidad

nacional. La educación abarca muchos ámbitos; como la educación formal,

(41)

Pero el término educación se refiere sobre todo a la influencia ordenada ejercida

sobre una persona para formarla y desarrollarla a varios niveles complementarios;

en la mayoría de las culturas es la acción ejercida por la generación adulta sobre

la joven para transmitir y conservar su existencia colectiva. Es un ingrediente

fundamental en la vida del ser humano y la sociedad y se remonta a los orígenes

mismos del ser humano. La educación es lo que transmite la cultura, permitiendo

su evolución.

2.1.6 Ámbitos de la educación

De acuerdo con el contexto del presente trabajo, podría afirmarse que los ámbitos

de la educación se relaciona con tres campos: familia, escuela y comunidad.

Como es conocido por todos, la familia constituye el núcleo primario más

importante donde empieza el proceso de educación del individuo. De ella el niño

y/o la niña percibe y aprende, desde el momento mismo de su concepción, los

primeros indicios de lo que será su vida futura.

Antes de llegar a la escuela, el niño y la niña poseen muchas experiencias y

aprendizajes que han definido sus formas de actuar, su manera de relacionarse

con sus semejantes, su habla, sus comportamientos y todos los rasgos de su

personalidad. Todo esto, sin duda, lo ha aprendido en el seno familiar, en el

contacto diario y permanente que ha mantenido con sus padres, hermanos y

(42)

Ya en la escuela, en la educación formal, podrá aprender mucho más, no solo en

el campo académico, sino sobre todo en la relación con los demás, con sus

compañeros, compañeras, maestros y maestras.

Sin duda alguna, así como la familia y la escuela influyen mucho en la educación

de los niños y las niñas, la comunidad en la que viven también le provee de

incalculables oportunidades y experiencias educativas, con las que al fin definirá

los rasgos de su personalidad, su carácter, su formación académica, la práctica

de valores, la vivencia de las formas de vida, costumbres y tradiciones.

La familia educadora. El papel de la familia en la educación y socialización del

individuo es un factor de primer orden en su desarrollo como tal y del grupo

humano al que pertenece, se producen procesos de socialización a lo largo de

toda la vida, en un proceso de ida y vuelta, puesto que los padres también se

socializan por influencia de sus hijos/as.

La escuela y la familia mutuamente influyen, se encuentran y desencuentran, por

lo que es necesario y posible la participación de la familia en todo proceso escolar

como garantía de desarrollo intelectual y académico de los estudiantes,

especialmente de género, para lograr el desarrollo óptimo del individuo en todos

sus niveles, es decir: ”físico, psicológico, afectivo, axiológico, cultural y social,

aspectos que en su conjunto tienen la finalidad de lograr el bienestar y la felicidad

de la persona”19

19

(43)

En esta misma línea, Rodrigo y Palacios, (1998, pág. 35) distinguen las siguientes

funciones, de las cuales las cuatro primeras se consideran básicas:

o Asegurar la supervivencia de los hijos y las hijas, crecimiento y socialización.

o Ofrecer a los hijos e hijas afecto y apoyo.

o Impulsar en ellos la capacidad de relacionarse con su entorno físico y social.

o Facilitar la apertura a otros contextos educativos.

o Preparación de los hijos y las hijas para afrontar retos y asumir

responsabilidades.

o Encuentro intergeneracional.

o Apoyo en las transiciones generacionales de sus miembros.

Para finalizar este apartado, se toma la gran iniciativa que consta dentro del Plan

Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género hacia la niñez,

Adolescencia y Mujeres, del Ministerio de Salud Pública del Ecuador (2009), que

en su folleto: “Convivir sin violencia”, hace un llamado a contribuir a la

erradicación de la violencia de género e intrafamiliar, a través de la prestación de

servicios integrales e integrados de salud que aseguren los derechos de todos y

todas, especialmente en la totalidad el área geográfica del país en donde

conviven personas de diferentes edades y culturas.

Por ser relevante y necesario para el presente estudio, se cita textualmente, del

mismo folleto, una realidad que parece espeluznante: ”En nuestro país, los

(44)

de enfermedad y muerte por ciclos de vida: una de cada tres mujeres y uno de

cada tres niños o niñas y adolescentes, refieren haber vivido o sufrido algún tipo

de violencia intrafamiliar, sin mencionar las experiencias de violencia que se vive

en otros ámbitos públicos, privados e institucionales de nuestra sociedad”20.

2.1.7. Evolución del concepto de género

Con el pasar de los tiempos, el concepto de género ha evolucionado y con él los

roles que tanto el hombre como la mujer han desempeñado en la vida familiar y

en los hechos más importantes de la comunidad y de la historia a nivel mundial.

De acuerdo con lo que se informa en la Revista Familia, en términos generales,

se llama matriarcado a una sociedad en la que predomina la autoridad femenina,

en aspectos importantes de la vida pública o privada. El mundo moderno, aun

antes de la aparición del feminismo, ha visto este predominio.

Gran Bretaña ha sido la primera potencia mundial durante el largo reinado de la

reina Victoria, el siglo XIX. Antes, en el siglo XVI, se convirtió en potencia

europea, al mando de Isabel I y su lejana sucesora, aunque no descendiente

suya, Isabel II, demostró durante el siglo XX que las mujeres inglesas saben

mandar.

Los antropólogos usan el término ‘matriarcado' solo para describir sociedades que

20

(45)

incluyan matrilinealidad y matrilocalidad, además de que la mujer sea dueña de la

comida.

Un ejemplo de una sociedad de este tipo sería la de los antiguos indígenas

chibchas, habitantes de gran parte de lo que hoy es Colombia y Ecuador. El

tsa'fíqui (colorado) y el chá palaa (cayapa) son lenguas del grupo chibcha.

Para estos pueblos, la madre era la cabeza de la familia y la descendencia se

trazaba a través de ella. Cuando las hijas alcanzaban la pubertad y se casaban,

traían a sus esposos a vivir a casa de sus madres. En cambio, los hijos se iban a

las casas de sus esposas.

La mujer se encargaba de organizar las labores agrícolas y del hogar. Los

hombres se dedicaban a cazar y pescar, pero la mujer controlaba la comida, una

vez que esta estaba dentro de su casa. Si una mujer quería el divorcio, esta

dejaba las pertenencias de su esposo en la puerta de su casa. En caso de

separación, era ella quien mantenía a sus hijos y disponía los matrimonios de

estos.

En el Ecuador, su cultura más antigua, la Valdivia, desarrollada en lo que hoy es

la provincia de Santa Elena, hace 5000 años, probablemente tenía características

de un matriarcado. Se supone tal característica por la abundancia de

representaciones de la llamada Venus de Valdivia. Las ‘venus' de Valdivia son

figuras de barro que resaltan las formas femeninas, usualmente desnudas. La

(46)

mientras más elevado era, indicaba que la mujer tenía una jerarquía más alta. Al

no haber encontrado sus contrapartes masculinas, se piensa que en esta

sociedad predominaba la mujer. Todas ellas tienen marcado el sexo, sobre todo

los pechos. Pueden haber sido talismanes para fecundar la tierra y para propiciar

la fertilidad.

Con relación a este tema, se considera necesario incluir en esta parte del trabajo,

los criterios que Ketty Romo Lerox (1983) incluye en su obra, sobre las

características de la mujer que vivió en el periodo histórico de la colonización de

nuestras tierras, e indica que “muchas fueron las mujeres que combatieron a lado

de los hombres, defendiendo los derechos de su raza y muchas las que

soportaron con valor la crueldad de los castigos físicos que el régimen imponía”.

Añade también la autora que “en el ocaso de la Colonia, llegamos a las luchas por

la emancipación nacional. En ellas el aporte femenino es innegable...”

Sin embargo de lo señalado, en la actualidad, parece que tanto las familias como

la sociedad en general, en muchos lugares del planeta han pasado del

matriarcado al patriarcado y dentro de éste, al dominio inequitativo del hombre

sobre la mujer.

Se conoce también que desde la antigüedad, en varias culturas de oriente y

occidente, entre sus deidades era la figura masculina la predominante; por

ejemplo, en la antigua Grecia se asignaba a los dioses las cualidades masculinas

de fuerza y vigor, mientras que la mujer estaba relacionada con la belleza, la

(47)

Sin embargo, hoy se presentan condiciones de pensar que no son los factores

biológicos los que limitan la participación de la mujer, sino que son factores

socioculturales los que están incidiendo con gran fuerza.

En el siglo XX, la participación social de la mujer ha ido creciendo; interviene en el

mercado laboral, lo cual ha permitido ganarse un espacio y sumarse al

movimiento feminista de la Comisión Interamericana de Mujeres, que ha

intervenido para conseguir que en el año 1993, en la VII Conferencia Internacional

Americana de Montevideo, se suscribiera la Convención sobre la Nacionalidad de

la Mujer, que en su primer artículo señala que “no se hará distinción alguna,

basada en el sexo, en materia de nacionalidad, ni en la legislación ni en la

práctica” y que en la IX Conferencia Internacional Americana de Bogotá, se

acordaron dos convenciones importantes, una sobre los derechos políticos de la

mujer y otra sobre sus derechos civiles.

Frente a los problemas de la mujer, después de los Estados Unidos, que

reconoció el voto femenino en 1920, fue el Ecuador quien primero lo legisló en

1920, antes que los otros demás países de la región.

Los criterios expuestos conducen a afirmar que la mujer siempre se ha destacado

para busca de mejores garantías como las sociales; además del derecho ganado

de participar en la política y ascender a cargos públicos, a la lucha por el derecho

(48)

El desarrollo industrial permitió la entrada de la mujer en la dinámica

político-administrativa y creó una visión diferente que rompe viejos paradigmas sobre su

participación en la vida social.

Se comenzó a utilizar el término de género en lugar de sexo para designar las

dimensiones psicológicas, culturales y sociales de la masculinidad y la feminidad,

y la palabra sexo se utilizaba para designar las distinciones dicotómicas entre

hombres y mujeres, basadas en las características fisiológicas que están

determinadas genéticamente; consecuentemente, las diferencias entre sexo y

género estaban destinadas a diferenciar lo biológico frente a lo cultural.

El género se refiere a los símbolos de la cultura, conceptos normativos, factores

institucionales y representaciones sociales que modelan la subjetividad de

mujeres y hombres, los cuales se construyen en el proceso de socialización y

educación a través de las relaciones de poder. Por lo tanto este concepto puede

ser:

1. Relacional: porque no se refiere aisladamente a hombres o a mujeres, sino a

la relación que se construye socialmente entre unos y otros.

2. Jerárquico: ya que identifica diferencias entre hombres y mujeres que no son

neutras, sino que se valorizan con mayor importancia las actividades asociadas

(49)

3. Cambiante: porque al ser aprendidas y practicadas, los roles y las relaciones

pueden ser modificadas y susceptibles de cambio por medio de intervenciones.

4. Institucional y Estructurado: porque se refiere no sólo a las relaciones entre

hombres y mujeres en el ámbito privado, sino a un sistema social que se apoya

en normas y legislaciones.

En los últimos 30 años se observa un interés científico considerable en el estudio

de las diferencias y similitudes entre los sexos y su relación con el género.

Razones: las distintas creencias sobre este tema por lo que respecta a los rasgos,

aptitudes y temperamento han influido grandemente, a lo largo de la historia en

los sistemas sociales, políticos y económicos. Han surgido hace

aproximadamente 20 años criterios y mentalidades que contravienen los viejos

postulados y distinciones entre ambos sexos.

Por último, el movimiento feminista ha llamado la atención de la opinión pública a

parcelas donde la discriminación y el machismo eran patentes y ha librado

batallas en pro de la igualdad.

Como resultado de estas tendencias, las actitudes tradicionales hacia las

diferencias de sexo, los hábitos de crianza de los niños, la masculinidad, la

feminidad y el concepto de lo que es o no socialmente ¨adecuado¨ referido a la

conducta asignada al rol sexual o de género han experimentado considerables

cambios. Buen número de los jóvenes adultos de nuestros días se han educado

(50)

hacia los roles sexuales o que han pugnado por romper los estereotipos mentales.

En consecuencia, hoy coexiste todo un espectro de tipos de socialización desde

los modelos conservadores hasta las manifestaciones más avanzadas.

A pesar de ciertos resultados y los logros registrados en la lucha contra la

pobreza en la última década, los esfuerzos dirigidos a poner fin a la

marginalización económica, a las prácticas no democráticas, a los conflictos y a la

sobreexplotación de los recursos naturales no logran reducir las inequidades entre

ricos y pobres.

En este contexto, las inequidades entre mujeres y hombres persisten y crecen,

siendo la discriminación por género la forma de exclusión más común a nivel

mundial. La desigualdad en términos de relaciones de poder o de participación en

la toma de decisiones es una de las causas estructurales de la inestabilidad

política y social que generan la pobreza. Hoy más que nunca las equidades de

género contribuirían a instaurar mayor justicia social y un desarrollo sostenible.

Desde el inicio de los años 70, se ha reforzado el Movimiento Internacional de los

Derechos Humanos de las Mujeres y la Lucha contra la Violencia de Género,

dando énfasis a la promoción de la equidad y al acceso de las mujeres a la salud,

a la educación, a la participación política local y a los ingresos. Después de la

Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995 en Beijing, en la Plataforma de

(51)

inalienable, integrante e indivisible de los Derechos Humanos Universales y

constituyen una condición esencial para el avance de la mujer”21.

Desde entonces agencias internacionales, organizaciones gubernamentales y no

gubernamentales han desarrollado estrategias para incrementar la concienciación

y la capacitación en género entre los actores, y han movilizado recursos para

institucionalizar la lucha contra la inequidad de género.

2.1.8. Violencia intrafamiliar

Esta es una de las manifestaciones de la inequidad de género que se aborda por

considerarla pertinente, ya que es una realidad que se vive dentro de los hogares,

que es transmitida a las generaciones en el proceso de socialización de los

miembros de familia y que forma parte del hecho educativo, con negativas y

serias complicaciones, dentro de este círculo.

No se cita fuente bibliográfica puesto que las ideas se tomó de un tríptico

publicado por el Ministerio de Salud, a través de la Dirección de Salud de la

provincia Morona Santiago, en el desarrollo del Plan de Erradicación de la

Violencia de Género Intrafamiliar y Sexual en el año 2009.

La violencia doméstica o intrafamiliar afecta a las mujeres y a su entorno: niños,

niñas, adolescentes y adultos mayores. Es una acción destructiva que atenta

(52)

contra la autoestima y autoimagen, siendo una realidad que viven tanto las

mujeres profesionales como las amas de casa, es decir este tipo de violencia

sobrepasa factores de clase, etnia, raza, etc.

La percepción de que todo lo que ocurre dentro del ámbito familiar es privado, ha

contribuido a que este tipo de violencia no sea considerado como un problema

social y público, sino como algo individual y que por lo tanto nadie está autorizado

a intervenir.

Esta indiferencia social es una actitud cómplice que permite y propicia la

permanencia de este grave problema. En este contexto, vale la pena incluir en

esta parte los siguientes datos:

Al respecto, Adoum (2003: 195) indica:

…entre abril de 1994 y octubre de 1996, se formularon más de 23.000

(53)

Por otra parte, y dentro de este mismo ámbito, Camacho y Jácome (2008)

señalan:

Los datos indicados constituyen pruebas evidentes de la inequidad social que ha

tenido que soportar, desde siempre la mujer ecuatoriana, muchas veces porque

ella misma los ha permitido.

Pero vale la pena también reflexionar el porqué de esta situación. Tal vez la

estructura social y económica de épocas pasadas, ha prevalecido entre las

familias, en la cuales, la mujer por siempre ha tenido cierta dependencia con

relación al marido, especialmente en el campo económico. De ahí el surgimiento

del machismo que, entre otras cosas, ha sido utilizado como autoridad suprema,

siempre en desmedro de los derechos de la mujer, que se ha acostumbrado a ser

maltratada por el hombre.

Referencias

Documento similar

Para ello, trabajaremos con una colección de cartas redactadas desde allí, impresa en Évora en 1598 y otros documentos jesuitas: el Sumario de las cosas de Japón (1583),

En junio de 1980, el Departamento de Literatura Española de la Universi- dad de Sevilla, tras consultar con diversos estudiosos del poeta, decidió propo- ner al Claustro de la

E Clamades andaua sienpre sobre el caua- 11o de madera, y en poco tienpo fue tan lexos, que el no sabia en donde estaña; pero el tomo muy gran esfuergo en si, y pensó yendo assi

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