¿Y qué haremos madre abadesa, qué haremos?/ Te diré qué haremos con cuerpo y con caballero. Nuestra pasión será el cuerpo! Y ejercicio el mundo, y objeto el caballero. Nuestro cuerpo vigoroso daremos al caballero, a la noche, mas el cuerpo del caballero lomaremos. El pacto será roto a la madrugada. Diremos: «Caballero quiero mi cuerpo para poder continuar mi día». Te llamarán Amazona. Pero no recorras el mundo hasta el infierno. En el convento/ Amarás al caballero. Y de esto darás testimonio/ Y pedirás justicia. En la caso del calxil!ero-marido¡ /\marás caballero-cunante. Y de eslo darás/ Testimonio, y pedirás ¡■■sti^lcu y te darán convento. En el burdel dirás:/ tengo fe en el Señur, y amarás a un calmllero. Temblarán los cimientos del convento. Que el caballero comí! Del convento al burdel. y de alU! A su casa, sin encontrarte nunca/ A ti. fugitiva en tu pasión.
Las Tres María*, Nuevas Cartas Portuguesas La categoría cautiverio
Cautiverio1 es la categoría antropológica que sintetiza ei hecho cultura! que define el estado üe las mujeres en el mundo patriarcal: se concreta políticamente eu ¡a relación específica de las mujeres ecn el poder y se caracteriza por la privación de la libertad.
Las mujeres están cauíivas porque han sido privadas de auto- 1 Cautiverio: estado fiel jmsioiiem da guerra q’JO vive en poder del enemigo.
(Casares, 1981: 171). Cautivar. !iau:i prisKíiK.m »! enemigo en la guerra. Aiiaer, captar, seducir. Ejercer irresistible influencia en el ánimo mediante un atractivo
noinía, de independencia para vivir, del gobierno pobre sí mismas, du la posibilidad de escoger, y de la capacidad de decidir.
El cautiverio caracteriza a las mujeres en cuanto al poder de la dependencia vital, el gobierno de sus vidas por las instituciones y los particulares (los otros), la obligación de cumplir con el deber ser femenino de su grupo de adscripción, concretado en vidas estereotipadas, sin opciones. Todo esto es vivido por las mujeres desde la posición de subordinación a que las somete el dominio de sus vidas que, en todos los aspectos y niveles, ejercen la sociedad y la cultura clasistas y patriarcales.
Las mujeres están sujetas al cautiverio de su condición gené rica y de su particular situación caracterizadas por la opresión. El cautiverio de las mujeres se expresa en la falta de libertad conce bida como el pro I agonismo de los sujetos sociales en la historia, y de los particulares en la sociedad y en la cultura.
La persona cautiva se encuentra privada de su libertad. En nuestra sociedad, la norma hegemónica de la libertad es clasista y patriarcal: burguesa, machista. heterosexual, heteroerótíca y mi sógina. Por eso son libres históricamente los individuos y los grupos sociales que pertenecen a las clases sociales dominantes, a los grupos genéricos y de edad dominantes (hombres, adultos, productivos o ricos y heterosexuales), a las rcligíoaes y otras ideologías dominantes: católicos y nacionalistas revolucionarios.
Son libres además quienes pertenecen a territorios dominan tes (urbanos, en particular deferios frente a los provincianas y rurales), también son libres quienes tienen adscripción nacional privilegiada, por ejemplo los norteamericanos o los europeos fren te a los mexicanos. Así como son libres aquellos que pertenecen a instituciones y sistemas dominantes, poi ejemplo el partido en el poder, el sistema corporativo de sindicatos, las organizaciones campesinas, etcetera.
físico o moral, ser hecho cautivo (/oem). Cautivo: de¡ latín desde el siglo XVI. •prisicinadoen la guerra, díccse del pri vario ds libertad. .. (Alonso. 1932). Pasionero: ’’Pr'° ,Ll p,lJC en la guerra cae en poder Jal enemigo. El qite e.»tí como cautivo de un jfnrto o pasión. El que se enlreoa a! vencedor procediendo capitulación (Casares.
Libres son también quienes desarrollan trabajos valorizados y valorados, por ejemplo quienes producen, frente a quienes repro ducen; quienes hacen trabajo intelectual frente a quienes hacen trabajo manual; como son libres quienes tienen conocimientos especializados frente a quienes carecen de ellos: desde las personas alfabetas frente a las analfabetas o quienes manejan la tecnología de punta como la informática y la robótica frente a quienes la desconocen.
Son libres quienes se adscriben de manera dominante en la sociedad y la cultura. Y lo son siempre en relación y frente a quienes no tienen sus características, frente a quienes dirigen y dominan- Son libres, comparados con aquéllos, sobre quienes ejercen su libertad, sobre quienes son objeto de su hegemonía.2 El poder
El poder es la esencia del cautiverio de la mujer y de los cautiverios de las mujeres.
Presente en todas las relaciones sociales, el poder cristaliza en las más variadas instituciones civiles y estatales. En esa dimen sión, es el espacio y el momento de tensión en el ejercicio de la dirección y el dominio de los grupos dominantes sobre el conjunto de la sociedad, tal como lo ha observado Gramsci (1975). Surge, sin embargo, en el nivel de las relaciones sociales y se encuentra presente en la reproducción de los sujetos sociales, en lo público y en !o privado, en iodos los intersticios de la vida. Aun las relaciones que ideológicamente no io contienen se caracterizan
* Fara Gramsci, ¿a hegemonía es Id con ¡unción itel dominio y la dirección política v culiur.il que. al afirmaren, ejercen grupos y rategorias sociales sobre el conjunto Je la sociedad. Este fenómeno se encuentra en el Estado y en todos los csi**cicis de la vid?: en las instituciones o en conjuntos específicos de relaciones sociales. Gramsci f 1974:164) define como funciones subalternas de. !a hegemonía social y del gobierno polit i en: “oj el con se uso espontáneo' que prestan las grandes musas do la población a la orientación iinpiesa a la vida social por el 31 upo fundamental dominante, consenso rjae nace del prestigio que el grupo dominante obtiene por su posición y por su función en el mundo de la producción; 6) el aparato de a«rcinii que asegura ' legal] nen te' la disciplina de los grupos que no prcsiau H consenso".
por el poder, independientemente de la conciencia social, como lo ha señalado Foucault (1980).
El poder como hecho positivo es la capacidad de decidir sobre la propia vida; como tal es un hecho que trasciende al individuo y se piasma en los sujetos y en los espacios sociales: ahí se materia liza como afirmación, como satisfacción de necesidad, y como consecución de objetivos.
Pero el poder consiste también en la capacidad de decidir sobre la vida del otro, en la intervención con hechos que obligan, cir cunscriben, prohíben o impiden. Quien ejerce el poder se arroga el derecho al castigo y a conculcar bienes materiales y simbólicos. Desde esa posición domina, enjuicia, sentencia y perdona. Al hacerlo, acumula y reproduce poder.
La posesión unilateral de bienes y valores, la especialización social y cultural excluyente (que genera la diferencia), y la de pendencia, estructuran el poder desde su origen, y permiten su reproducción.
En ese sentido, el despliegue del poder es dialéctico, y cada cual ejerce su poder al interactuar. Pero existen, desde luego, los poderosos: poseen elementos del poder por su clase, porsu género, por su riqueza económica, social o cultural, por su nacionalidad, etcétera.
Por la condición política en que viven, las mujeres están sometidas al poder en los más diversos ámbitos de sus vidas y en distintos niveles. No sostengo aquí que el poder es absoluto o unidireccional. Por el contrario, la opresión de la mujer, y en concreto ei poder patriarcal a que están sometidas las mujeres, implican que desde la opresión genérica ellas también ejercen el poder. Para ias mujeres es posible detectar por lo menos tres fuentes de poder:
i) En las condiciones de peder más totalizadoras, las mujeres obtienen de esa circunstancia y en eila ajercen poder.3 El menor pero gran poder de¡ dominado consiste en ser el objeto del podar
3 Ocurre de este manera con algunos suicidios en condiciones ¡imite de vkí* n i prisiones y en campos de coijcerlraciói. Ec circunstancias como ésas, el suida*’ puede significar la expresión del poder de quien, en ¡a opresión total, tora» s®
del olro. Éste es poderoso porque tiene sobre quién ejerecer el poder. El dominado confiere por su sujeción, poder y existencia al dominador.
ii) Las mujeres obtienen poder también, a partir de su espe cialización, por la realización de hechos que sólo ellas pueden hacer. Este poder emana de la condición histórica, del cumpli miento de sus deberes históricamente asignados y exclusivos. Es en parte el poder de la diferencia.
iii) Una tercera fuente de poder para las mujeres —no como oprimidas, ni como especialistas exclusivas—, se encuentra en cuanto se afirman, en cuanto satisfacen necesidades propias y trascienden a los demás. Cada hecho positivo que acerca a las mujeres particulares y a la mujer como género a su constitución en sujeto histórico, les confiere poder.4
Todos los hechos sociales y culturales —las relaciones, las instituciones, las normas, y las concepciones—, son espacios del poder: el trabajo y las demás actividades vitales, la sabiduría, el conocimiento, la sexualidad, los afectos, las cualidades, las cosas; los bienes, las posesiones y los territorios materiales y simbólicos; el cuerpo y la subjetividad, es decir, los sujetos y sus creaciones, son espacios del poder.
1.a contradicción inherente a los grupos y a los'sujetos es que la esencia de su existir y de su identidad es espacio generativo del poder. De la esencia que los identifica emanan la explotación y las más diversas formas de opresión con sus cargas dife
rouerfe y en ese leutido su vida, en sus manos. Con silo subvierte las normas políticas uonsisienles en que fcl jxxler lenta su vida en sus manos.
H Foucault íí937í/:20) plantea U necesidad «te analizar el peder n is allá de la
regla, ia !ey. la prohibición; de lo permitido y lo prohibido. Rastrea elementos de análisis dei podaren sus mucan ¡sinos positivos y los encuentra enlre olios en Mant; destaca que "en el fondo no existe un poder. s¡>*> vanes poderes. Poderes quiere decir formas de dominación, formas de sujeción, que operan loailmunte... Todas « la s formas de poder son heterogéneas. No podernos entonces hablar del poder, sino que debemos hablar d e jo s podares o intentar focalizarlos en sus espe- dfigidader, históricas y geográficas" Me parece que el poder no sólo es dominio y sujeción: también se genera poder eu U afirmación Je la existencia asumida, se bata del poder como un hecho positivo que no implica la opresión de otro.
renciales de subordinación, sujeción, dominio, sometimiento y discriminación.
Los grupos y los individuos sometidos al poder no están excluidos por ello de ejercer el poder sobre otros grupos e indivi duos. Es decir, quienes se encuentran sometidos al poder en ciertos aspectos de la vida, contradictoriamente dominan a su vez a otros grupos o individuos, en otros aspectos. De hecho así ocuiTe con las mujeres oprimidas pore] género que, a su vez pueden ser opresoras por edad, clase social, rol, etcétera.
El poder se mantiene por la hegemonía: dialéctica de consenso y coerción. Y es a la vez el método de construcción de esa hege monía. Así, la participación de las mujeres en la hegemonía cultural y política se basa en su consenso al estado de cosas externas y en la aceptación de la feminidad construida patriarcal- mente. A pesar de las apariencias, ia relación del poder con las mujeres es consensual, aunque el consenso de las mujeres es de carácter coercitivo porque el mundo y su condición les son pre sentados con la fuerza divina o natura], emanados de un poder supremo que les confiere la cualidad de sor inmutables.
Ijü mujer y el podar: sujeto histórico
El problema del poder para la mu¡er en el mundo actual consiste en su transformación de objeto en sujeto histórico, en constituirse en protagonista social de la critica y 'ransfonnación de la sociedad y la cultura. Asistimos en Ja actualidad a la constitución de las mujeres en fuerza histórica, en grupo soc ial con voluntad y con ciencia propias.
La vn'lunlad de un grupo social se erige sobre ¡a crítica de su propia condición v sobre la reescritura de la historia, la definición de necesidades nuevas y objetivos que. enunciados desde su par ticularidad, trascienden al conjunto de la sociedad. La voluntad es, entonces, ¡a conciencia de si transformada en intervención políti ca. Lo mismo sucede con cada individuo, el proceso de autocon- cionoia es similar aunque se exprese con otro lenguaje y tiene otras referencias simbólicas definidas por las experiencias particulares. Para Dora Kanoussi:
La entrada de la mujer en el mundo del trabajo hace para ella transparentes las relaciones, no por ocultas menos reales y objetivas, entre familia, mujer y sociedad. Es por ello que si el capitalismo es el tiempo histórico de la mujer sujeto, el capi talismo en su fase más avanzada es el espacio del feminismo, ya que solamente en esta fase la mujer accede a todo tipo de trabajo, al trabajo calificado, y se da cuenta que surge a nivel masivo una opresión específica, que tiene necesidades especi ficas creadas por el mismo sistema, pero que su lógica, que es la lógica de la ganancia, no puede satisfacer.
De osla manera ¡as implicaciones del poder sobre las mujeres afectan a todas las relaciones, las instituciones, las actividades y las concepciones que atañen al género. Si hemos afirmado que las características genéricas sun mayorilariamente excluyentes y es pecíficas, quo lo propio di; un género es ajene al otro, entonces la modificación o la preservación del poder afecta a hombres y mujeres, y a la sociedad y sus instituciones en genera!.
SÍ ios cambios en las mujeres pudieran ser unilaterales, en congarían menos obstáculos. Sin embargo, como cualquier mo dificación en la feminidad implica la modificación de la masculi- nidad (laboral, económica, reproductiva, erótica, etc.), hay una enorme oposición a eslos cambios, y una gran cantidad de energías sociales v culturales de hombres y mujeres destinados a reproducir la:; relaciones de poder un las cuales están involucradas ¡as muje res desde la subalternidad.
Se ol'sen/a claramente un refuerzo dti la masculinidad indivi dual y social, y de las concepciones dol mundo, al menor cambio tie las mujeres y de la feminidad. La transfoimarión de las mujeres es vivida social 3 individualmente como un alentado. Los hombres, las instiluciones, les otros, y otras mujeres, generalmente eníren- !an astos cambios con agresiones directas y veladas, con Ja desca lificación, ia burla, la humillación, y el castigo.
Los hombros hacen uso también de la exclusión y el descono cimiento a las mujeres y, sobre todo, utilizan casi cualquier medio —-desde la seducción hasta la violencia— para no perder los beneficios y los privilegios que obtienen de su relación con fas
mujeres: beneficios materiales derivados de su trabajo invisible, afectivos que se despliegan en sus cuidados y en su dependencia, y los simbólicos derivados de su inferiorización.
Es claro asimismo, que las instituciones y los espacios vitales más opresivos son los que implican relaciones directas y persona les, y presentan más resistencias al cambio. Es mucho más com plicado para las mujeres cambiar en ámbitos totales en los que están soias frente al poder absoluto de) otro —como la pareja, la familia, la casa, es decir, el mundo privado, íntimo, personal y doméstico— , que hacerlo en ámbitos públicos más democráticos, como algunos laborales o educativos.