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La opresión de las mujeres eslá determinada por:

i) La división genérica del trabaja y del conjunto de la vida, basada en la valoración clasificatoria y especializadora por sexo.

ii) Por la división genérica de los espacios sociales: produc­ ción-reproducción, creación-procreación, público-privado, perso- nal-político, así como del tiempo y de los espacios.

iii) Por la existencia de la propiedad privada de las cosas, en particular de las personas.

iv) Por las relaciones antagónicas de clase.

v) Por la existencia de formas, relaciones, estructuras e insti­ tuciones jerárquicas de poder y dominio autoritario basadas en la expropiación que hacen unos grupos a otros, de sus capacidades, en particular la de decidir, así como bienes materiales y simbólicos.

vi) Por todas las formas de opresión basadas en criterios de edad, raciales, étnicos, religiosos, lingüísticos, nacionales, eróti­ cos, etcétera, que en cada sociedad clasifican de manera mutua­ mente excluyente a los individuos.

vii) Por la definición del ser social de las mujeres en tomo a una sexualidad expropiada procreadora o erótica, estructurada en tomo a su cuerpo-para-olros.

Concreción

La opresión de las mujeres se concreta en un todc unitario y simultáneo de estas características en el grupo social de las muje­ res, y en cada mujer particular. La opresión genérica o patriarcal de las mujeres se concreta también en el grupo social de los hombres y en ia masculinidad de cada hombre particular. La opresión de las mujeres se concreta asimismo en las relaciones que en este marco histórico pueden establecer las mujeres y ¡os hombres.

Las formas específicas en que se combinan estas definiciones determinar., a su vez, Us características y loi contenidos que en cada época y en cada sociedad ha tenido la forma de vida de las mujeres y de los hombres.

Fundamentos

La opresión de las mujeres se funda sobre el cuerpo cultural de la mujer: sobre su cuerpo vivido. Su sexualidad, sus atributos y cualidades diferentes han sido normados, disciplinados y puestos a disposición de la sociedad y del poder, sin que medie la voluntad de las mujeres.

Se ha especializado a la mujer de manera exclusiva en la reproducción privada y personal de los otros, de la sociedad y la cultura. Se le ha confinado a espacios, a tiempos y a territorios exclusivos, a disposición de los otros y bajo el dominio de los hombres y de las instituciones patriarcales y clasistas. Su ser ha sido escindido a partir de la especialización de su sexualidad entre las mismas mujeres, que no pueden integrar la sexualidad procrea­ dora y erótica, así como no pueden integrar su sexualidad escindi­ da con sus otras actividades, a su vez escindidas de ésta. Y todas estas características históricas asignadas a las mujeres han sido consideradas naturales, inherentes a una feminidad ahistórica.

Es necesario precisar que las mujeres y los hombres constitu­ yen grupos socio-culturales genéricos. Que estos grupos emergen de la división del mundo a partir de la sexualidad; y que los fenómenos políticos globales y dominantes que caracterizan al patriarcado son: la opresión genérica de las mujeres y el dominio y dirección de los hombros.

las mujeres no constiluyon una clase, pero están en todas ellas. La (coría de las clases permite comprender aspectos de sus vidas y de las sociedades en que ocurren, poro no su condición genérica. Las mujeres son oprimidas por sei mujeres, no son explotadas (sólo algunas por su posición de clasel. Entonces no es válido homologar opresión y explotación.

!-a opresión surge en cualquier situación ríe dominio (inclu­ yendo la explotación). Podemos captar diversas formas de opre­ sión. corno !a genérica, de ednd, de raza, de etr.ia, de nacionalidad y uosdis luego de opresión de clase surgida de la explotación. Pero *o tnn< no oS válido es confundir c alternar los conceptos. La «•>>plut.u:i(iii es un fenómeno social originado en lo económico que r a las particulares relaciones do unos grupos sociales con Otro* cnraclcrizadas por la expropiación de los medios de predue-

ción, por la apropiación de la riqueza social producida, ya sea en forma de plusproduclo o de plustrabajo, relaciones en las que se conforman ias clases sociales y, con ellas, el dominio y dirección política de los grupos expropiatorios y explotadores sobre el con­ junto de la sociedad.

De esta manera, es incorrecto atribuir al capitalismo la causa de la situación de las mujeres y definirla como explotación sexual; que la burguesía explotadora las tiene sojuzgadas, o que el Estado capitalista explota a las mujeres. Es necesario definir aproxima­ ciones metodológicas claras y categorías específicas o se cometerá el error de aplicar conceptos y categorías de otros fenómenos y llegar a conclusiones teóricas y políticas equivocadas.

De ahí la necesidad de explicar las instituciones del poder a partir de las relaciones que las determinan, de los intereses que expresan, y de las condiciones socioculturales que contribuyen a reproducir. Por ejemplo, al analizar a las mujeres, a los hombres, la sexualidad, las normas, el erotismo, la homosexualidad, la violencia erótica y otros temas, es necesario caracterizar al Estado, a la sociedad y a la cultura actuales no sólo como capitalistas, sino como un Estado, una sociedad y una cultura capitalistas y patriar­ cales. De manera puntual, desde e! enunciado se plantea una aproximación a la realidad que incluye la problemática específica (de la mujer, de la homosexualidad, de la reproducción, etcétera) y es a ta vez una visión do la totalidad que la incluye.