• No se han encontrado resultados

CENTRO DE GRAVEDAD EN LA FILOSOFÍA DE NIETZSCHE

Momento quinto: La muerte de Dios y el despliegue de su sombra: acerca del sujeto moderno y su origen en el hábito gramatical

CENTRO DE GRAVEDAD EN LA FILOSOFÍA DE NIETZSCHE

Momento primero: Re-cordis

186

Presentemos-recordemos una vez más, antes de continuar, un motivo ya mencionado líneas arriba, el cual es expuesto por Mónica Cragnolini a quien hemos recurrido en varios momentos de este navegar187. La autora argentina menciona la no deseabilidad de la reducción del pensamiento nietzscheano a un extremo determinado: ya sea, por una parte, la posición meramente crítico-destructiva de la labor nietzscheana frente al pensamiento metafísico anterior a él, o, por otra parte, aquella posición que pretende ser la omniafirmación de todo cuanto ocurre sin ningún tipo de mediación alguna, es decir, una afirmación permanente que, en su inmediatez, vuelve a instaurar, debido a su permanencia y estabilidad, los fundamentos últimos a los cuales hace crítica la filosofía nietzscheana del martillo188. Una reducción hacia cualquiera de estas posiciones, comenta Cragnolini, representa una forma de “detención” del impulso, del movimiento, de la fuerza del pensamiento nietzscheano en alguno de los dos extremos mencionados, eliminando la tensión que le es propia a dicho pensamiento: el encontrarse “ubicado” en tensión en un Zwischen, en un entre. Cragnolini menciona el término aludiendo a la filosofía nietzscheana

186 Según la etimología presentada por Eduardo Galeano, y que vendría al caso mencionar en el comienzo de

un capítulo sobre la afirmación del cuerpo como centro de gravedad en la filosofía nietzscheana, recordar

viene del latín re-cordis, es decir, volver a pasar por el corazón. Cfr. GALEANO, Eduardo, El libro de los abrazos, Op.cit., p. 1. Referencia esta que se ve sustentada por el Diccionario etimológico de Carominas quien a propósti de recordar dice: “tener recuerdo de algo, del latín RECORDARI (derivado de COR: ‘corazón’). CAROMINAS, Joan. Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana, Gredos, Madrid, 2000, p. 1043.

187 Ver en especial nuestro primer movimiento: Tres motivos musicales del carnaval: Del envoltorio, la

máscara y la piel.

188 Cfr. CRAGNOLINI, Mónica. Nietzsche y el problema del lenguaje en la perspectiva de la música. En: http://www.nietzscheana.com.ar/nietzsche_y_el_problema_del_lenguaje.htm Consultada en: diciembre de 2009.

69 en general y también, por ello mismo, a la idea de constitución de subjetividad presente en el pensamiento del filósofo alemán.

Una de las características del modo de filosofar de Nietzsche que permite la apertura a otras formas de entender el pensamiento, es el aspecto tensional de su filosofía, esa presencia de la negación y de la afirmación que no se resuelve en una síntesis. (…) Más allá del hecho de que Nietzsche no utilice explícitamente este término (Zwischen) para caracterizar su idea de constitución de la subjetividad, considero que el mismo es adecuado en la medida en que puede dar cuenta de ese proceso por el cual las fuerzas que se entrecruzan generan una peculiar tensión en la que la identidad siempre es, al mismo tiempo, un proceso de des-identificación, y la subjetividad se constituye en el tránsito hacia la des-subjetivización. Ésta es la paradoja del Nietzsche que, aún hablando en nombre propio, está siempre des-apropiándose189.

Caracterizar a Nietzsche en cualquiera de los dos extremos (el omniafirmativo o el omnidestructor) es algo a lo que el mismo Nietzsche se rehúsa, pues para él se requiere del decir sí tanto como se requiere del decir no.

En verdad, tampoco me agradan aquellos para quienes cualquier cosa es buena e incluso este mundo es el mejor. A éstos los llamo los omnicontentos.

Omnicontentamiento que sabe sacarle el gusto a todo: ¡no es éste el mejor gusto! Yo honro las lenguas y los estómagos rebeldes y selectivos, que aprendieron a decir «yo» y «sí» y «no». Pero masticar y digerir todo - ¡esa es realmente cosa propia de cerdos! Decir siempre sí - ¡esto lo ha aprendido únicamente el asno y quien tiene su mismo espíritu! 190

Ahora bien, de la mano con este motivo del Zwischen (que remite a una tensión, a un movimiento y a un impulso) se hace menester el reconocer la necesidad de acercarnos al pensamiento nietzscheano no como a un pensamiento que, teniendo como principal problema la reflexión sobre la vida, se refiere a ella en conceptos estáticos y embalsamados. No creemos que sea posible reflexionar sobre el pensamiento nietzscheano (ni mucho menos concebirlo) desde esta perspectiva conceptual momificante y disecadora de lo que, de por sí, siempre se mueve y cambia: la vida misma. Y ello es así porque quizás el rasgo que caracteriza al pensamiento nietzscheano sea el de acercarse al problema de la vida desde la vida misma, es decir, que semejante pensamiento-reflexión, como lo menciona Peter Sloterdijk a propósito de ciertas teorías artísticas, no discute nunca un fenómeno sin

189 CRAGNOLINI, Mónica. “La constitución d la subjetividad en Nietzsche. Metáforas de la identidad”. En:

CRAGNOLINI, Moradas nietzscheanas, Op.cit., p. 27.

190 NIETZSCHE, Así habló Zaratustra, Op.cit., p. 275. El rebuzno del asno se expresa gráficamente en

alemán con las letras I-A, que también significan «sí» (Ja). Ver nota 359 de la traducción de Andrés Sánchez Pascual del Así habló Zaratustra en la edición utilizada. Ibídem, p. 477.

70 antes incorporar de algún modo precisamente aquello que se discute en la propia exposición191. El pensamiento nietzscheano no discute sobre el problema de la vida sin reconocer (o vivir) la dimensión vital del propio discurrir, de la propia reflexión, del propio discurso, y por supuesto, de la propia exposición.

Siendo así, y teniendo en cuenta tanto la mencionada noción del Zwischen (entre la crítica permanente y la omniafirmación), por una parte, y la vitalidad del pensamiento nietzscheano por otra, abordemos ahora un “nuevo” momento del presente recorrido: la afirmación del cuerpo como centro de gravedad en la filosofía nietzscheana.

Momento afirmativo éste que, en veras del orden de la presente exposición del pensamiento nietzscheano, se escribe -y ahora se lee-, como posterior. Pero momento éste que es preciso reconocer en tanto simultáneo, debido a la dimensión tensional ya mencionada, a la crítica nietzscheana a la metafísica y a la noción moderna de subjetividad, tema éste ya abordado

(escrito y leído) en páginas anteriores192.

Que el “no” sea antecedente del “sí” (“he dicho ‘no’ siempre para decir sí”, indica Nietzsche) no tiene por qué significar que uno anularía al otro: por el contrario, lo que parece mostrar la filosofía nietzscheana en su ejercicio perspectivístico, es que el “no” y el “sí” se requieren mutuamente en una tensión que resulta insoluble e insuperable. La negación y la afirmación no son, entonces, instancias del pensamiento sucesivas, sino siempre presentes, y presentes en estado de tensión193.

191Cfr. SLOTERDIJK, El pensador en escena, Op.cit., p. 45.

192 Ver nuestro capítulo titulado: De la crítica nietzscheana a la metafísica y a la noción de sujeto moderno. 193CRAGNOLINI, Mónica, “La re-sistencia del pensar (filosofía nietzscheana de la tensión”. En:

71