que abren la escuela
En consonancia con el nombre del Programa Nacional de Extensión Educativa “Abrir la escuela”, los Centros de Actividades Juveniles (CAJ) se han convertido en es- pacios propicios para profundizar las cuestiones de la lectura y la escritura.
En este sentido, se pueden advertir experiencias suma- mente enriquecedoras: talleres de lecturas y escritura donde los jóvenes leen, escriben, investigan y eligen distintos formatos para publicar las producciones que toman formas muy variadas: libros, fanzines, murales y audiovisuales.
En la intención de descubrir algunas claves del vínculo de los jóvenes con la lectura y la escritura en estos espa- cios, es posible acercarnos al análisis del libro La Rubita y yo, un toke de historia, realizado por los alumnos del CAJ de la ENS Nº 85 de la localidad de Barranqueras, Chaco. Este material fue realizado en el marco de un taller de escritura y un proyecto de investigación denominado “Reconstrucción de la memoria histórica de La Rubita”. En principio, es válido destacar que en estos talleres li- gados a la dinámica de los CAJ se propicia la lectura por placer y la escritura creativa. Por ello, en las produc- ciones emergen testimonios del discurso de los jóvenes participantes donde se perciben ideas propias acerca de la historia, de su historia e identidad: “Sabemos que todo esto fue parte de un proyecto, pero… ¿por qué verlo
que se estaban construyendo”; “Soy un dirigente social que trabajo acá en La Rubita desde el año 97, cuando se hizo la toma junto al señor Luis Burgos”; “Aquí la que más datos te puede dar es una viejita que está encargada hace muchos años y es la cuidadora de todo esto con el esposo”.
Asimismo, es posible reconocer escenas cotidianas de la escuela, del barrio, del vínculo con los pares y los es- pacios de participación: “La escuela adonde voy queda cerca de mi casa, es la ENS Nº 85. Los más chicos van a la EGB Nº 897 que está a dos cuadras. Me gusta contar mis cosas a los compañeros del CAJ, compartir con ellos me hace bien”.
En el mencionado texto escrito y llevado adelante por los jóvenes se intenta claramente visibilizar temas que anteriormente en el barrio nadie hablaba: dictadura mili- tar, desaparecidos, teatros cerrados, fantasmas y ruidos raros, inundaciones, pueblos originarios, vivienda digna. En definitiva, entre líneas se van manifestando la mirada asombrada y, a la vez, las claves que les permiten armar este rompecabezas que se complejiza en pos de la re- construcción de la memoria histórica del asentamiento La Rubita.
Los alumnos y alumnas son capaces de tomar la pa- labra, producir investigaciones significativas y a la vez leerse en esta historia: “El proyecto abrió mi mente y se ocupó de hacerme ver más allá de las cosas, porque antes pensaba que La Rubita era un lugar común, luego de este trabajo me di cuenta de la increíble historia que tiene”.Otro testimonio advierte de esta manera: “Si uste- des están leyendo este libro les digo que sigan adelante, que luchen por todo lo que quieran lograr en la vida. Y así como yo cuento mis cosas en este libro, también otras personas escriban sus historias para que otros la lean.” En este sentido, parafraseando a Laura Devetach (1991), podría afirmarse también que “con libros y arte, con lite- ratura y adultos que lean se llega a formar chicos lecto- res y libres”.
Sin duda, el movimiento, la libertad y la apertura son las características que identifican los espacios educativos de los CAJ y que además pueden provocar experiencias así si disfrutamos de una experiencia grandiosa que que-
dó marcada en nuestras vidas? Fueron meses de inves- tigación, de arduo trabajo, sin tener ningún dato cierto de donde prendernos para empezar a indagar, solo un nombre: asentamiento La Rubita”. Los alumnos y alum- nas, ávidos de información, salen del espacio escolar a buscar la historia.
Comienzan a indagar en distintas fuentes: diarios loca- les, información catastral, datos oficiales, libros históri- cos, etcétera. Sin embargo, les interesa conocer la “otra” historia, aquella que justamente está en su realidad in- mediata, en el lugar donde diariamente viven y de la que son parte: “Salimos a la calle, golpeamos las manos en las casas de los vecinos, les preguntamos si saben algo sobre La Rubita o de lo acontecido durante el famoso golpe militar. Teníamos una fecha de referencia que era el año 1966 pero al realizar las entrevistas y escuchar los testimonios nos dimos cuenta de que la historia comen- zaba mucho tiempo antes, cuando recién se comenzaba a poblar el Chaco”.
Al avanzar la lectura y, sobre todo, en los tramos finales del libro, el mundo interno se pone en juego y se revela claramente a través del relato autobiográfico o en otros casos en primera persona tomando la voz del “otro” en clave de denuncia: “Si me pongo a pensar La Rubita pa- rece un lugar olvidado, pero cientos de familias viven allí. Muchos de ellos saben parte de su historia, otros no y a otros ni les importa, pero yo creo que es bueno conocer la historia del lugar donde vivimos, o de la zona a donde pertenecemos”. Más adelante se lee: “Cuando llegué a La Rubita era un lugar muy tranquilo, había muchas ca- sitas, y también mucho monte, con palos altos clavados. Nosotros tuvimos que limpiar porque había muchas chu- cherías. (…) Los vecinos nos ayudaron a levantar la casa y una vecina nos ayudó a construir. Nos dio las chapas, los palos, los clavos y después poco a poco fue mejo- rando mi casa.”
Por otra parte, otros párrafos recuperan las voces de la comunidad, de los vecinos del barrio, de personajes anónimos, de militantes, entre otros testimonios: “En el barrio siempre se hacen reuniones en la casa de Zulma donde se habla de las cosas que faltan y de las viviendas
sumamente significativas. Pero para que esto ocurra se deben habilitar espacios y referentes que lo permitan, que generen el encuentro, que sienta pasión y necesi- dad de acompañar estos procesos enseñando y apren- diendo, como quería Freire: “Unos enseñan, y al hacerlo aprenden. Y otros aprenden, y al hacerlo enseñan”5.
Definitivamente, a través de los CAJ y de la promoción de otros vínculos pedagógicos relacionados directamente con el saber, cobra sentido la escuela pública y se cons- tituyen inexorablemente en más y mejor escuela. Ubi- cados en el interior de cada sede educativa en parajes, colonias, como en centro de las ciudades y en contexto de encierro, traccionan la apertura escolar, en clave de participación juvenil, con el norte de la educación como derecho y de la construcción de ciudadanía.
Bibliografía
- CAJ de la ENS Nº 85 (2012): “La Rubita y yo, un toke de historia”. Disponible en: http://www.juandanielestevez.com.ar/DOCUMEN- TOSWEB/La%20Rubita%20y%20yo%20Un%20toke%20de%20 historia.pdf
- Devetach, Laura (1991): Oficio de palabrera, Buenos Aires, Imaginaria.
- Freire, Paulo (1985): Pedagogía de la autonomía. Buenos Aires, Siglo XXI.
- Freire, Paulo (2011): Pedagogía de la Esperanza: un reencuentro con la pedagogía del oprimido, 2ªed.3º reimp. Buenos Aires, Siglo XXI Editores, pág.138.
*Es Profesora de Letras y Coordinadora Provincial de CAJ.