Capítulo 3. Educación, políticas indigenistas, modernidad y movimientos sociales en
3.3 La educación y la cultura en el periodo de Enrique González Pedrero y Julieta
3.3.1 Centros integradores inspirados en los CCI
A principios de los años 80, Tabasco era una entidad a la que se le invirtió mucho dinero por su petróleo, el desarrollo económico benefició principalmente a los municipios de Centro y a los de la región de la chontalpa, muy poco a los serranos que siguieron olvidados y a los que se les invirtió muy poco. El municipio de Tacotalpa donde se encuentra Oxolotán, se quedó estancado a diferencia de otros momentos históricos, donde llegó a tener una importancia económica y política por su ubicación geográfica, e incluso hay que recordar que fue capital del Estado.
Las actividades económicas en Tabasco durante los años 80 giraron en torno a la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la pesca y se impulsaron otras actividades comerciales, incluso turísticas principalmente en la capital Villahermosa. Las vías de comunicación fueron mejorando, cabe resaltar que durante casi todo el siglo XX, la entidad tuvo graves problemas para comunicarse por vía terrestre y en muchos momentos el problema de las inundaciones estuvo presente, en algunos años fue determinante y drástico, incluso se apostó por la comunicación aérea a través de avionetas pequeñas, pero para los años 80, se abrieron nuevas carreteras para comunicar a los 16 municipios con la capital y la carretera
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que comunicaba con Coatzacoalcos, sirvió para mejorar las actividades económicas. Las vías que comunicaban a Villahermosa con los municipios serranos fueron mejoradas, principalmente hacia Teapa, pero también hacia Jalapa y Tacotalpa, de ahí hacia las localidades serranas, durante los años 80, las comunicaciones siguieron siendo a través de caminos rurales por ríos y puentes colgantes, hasta Oxolotán fue de difícil acceso.
Un periodo muy importante para las comunidades indígenas en Tabasco, en particular para las de la Sierra, y por lo tanto para las identidades culturales de estos pueblos, es el de Enrique González Pedrero25, en el que su esposa la escritora cubana Julieta Campos fue la presidenta del DIF estatal y encabezó una serie de actividades concentradas en el desarrollo sustentable, con enfoque comunitario y cultural, en esos años el gobierno del Estado estableció vínculos con organizaciones sociales y con instituciones oficiales tanto de orden estatal como algunas federales, como fue el caso del INI, la SEP y con autoridades municipales como las de Tacotalpa, cabecera municipal de Oxolotán.
Romo López (2009) afirma que “El periodo de Enrique González Pedrero y donde Julieta Campos fungió como presidenta del DIF estatal y primera dama del Estado, es quizás uno de los más reconocidos en la historia de la administración pública y de la política de Tabasco…Se llevaron a cabo profundas transformaciones sociales y económicas, fundamentadas en políticas públicas, desarrollo social, combate a la pobreza y amplio fomento a la cultura. (Romo, 2009: 131-132)
Enrique González Pedrero aplicó un programa de democratización, que impulsó el desarrollo regional, su experiencia como académico le permitió tener otra visión sobre la
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entidad que gobernó. Tres objetivos básicos planteó al inicio de su periodo de gobierno afirman Castellanos y Cedeño (2009): “Favorecer el cambio estructural; reorientar las tendencias del crecimiento urbano-industrial y darle más impulso a la gestión municipal” (Castellanos y Cedeño, 2009, 36).
Fueron muchos los programas y las actividades políticas que se ejecutaron en el gobierno de González Pedrero, para este trabajo de tesis, se requiere mencionar la importancia y la centralidad de las políticas culturales que se aplicaron en los municipios del Estado, a partir del fortalecimiento que se hizo en los años de gobierno. Al respecto, Castellanos y Cedeño resaltan la importancia que tuvo el poner en acción lo siguiente:
Programas mínimos municipales, en ellos la intención era: “Crear las condiciones necesarias
capaces de organizar la actividad económica, política y cultural de cada municipio” (2009, 40). La relación que tuvo el gobierno estatal de González Pedrero con el de Miguel De la Madrid, fue muy estrecha y de vínculos en sus programas, lo que le valió que al final de su periodo, fuera invitado a integrarse a la campaña del entonces candidato Carlos Salinas de Gortari a la presidencia de México en 1988, por lo que no terminó su periodo de gobierno en Tabasco.
Las acciones que ejecutó González Pedrero a favor de la educación fueron esencialmente distintas a la de sus antecesores, porque a diferencia de otros gobernadores que no reconocían la existencia de pueblos indios, al menos en el periodo de González hubo el interés por conocer ese “pasado glorioso” y sobre todo de crear políticas para el mejoramiento de las comunidades indígenas, no solo las chontales que por cuestiones de movilizaciones sociales a partir del auge petrolero, ya estaban siendo estudiadas; en el caso
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de este periodo, se volteó a ver por primera vez a las comunidades serranas de Tabasco, entre ellas a las olvidados zoques de Oxolotán.
Entre las dependencias estatales creadas en los años 80, estuvo la SECUR (Secretaría de Educación Cultura y Recreación), el Movimiento Estatal de Alfabetización, la reforma a los Colegios de Bachilleres, a la educación tecnológica, la creación de nuevas carreras en la UJAT, la creación del Instituto de Cultura de Tabasco (ICT) en noviembre de 1984, y principalmente la creación del Proyecto CEIBA en 1985 (Castellanos y Cedeño, 2009, 42- 45).
En Tabasco como ya se mencionó, se fundaron dos Centros Coordinadores del INI, en Nacajuca el primero en los años 70; no se estableció ningún Centro coordinador del INI para los choles y zoques de la Sierra, sin embargo en el periodo de González Pedrero, se crearon Centros Integradores inspirados en los Centros Coordinadores, el más importante en esos años, que fue pionero para las actividades culturales, fue el Centro Integrador de Oxolotán. En el siguiente apartado se amplía la información respecto a su funcionamiento, pero como hubo otros centros integradores en la entidad, cabe destacar los elementos centrales de dichos centros, entre sus características estaban que fueron programas novedosos diseñados para atender a la población rural, trataron de promover actividades económicas alternativas, se tomaron tres aspectos: 1) tipo de población (respetando las costumbres y tradiciones culturales, 2) territorio y 3) producción (Castellanos y Cedeño, 2009, 39-41) y se puso especial atención a la educación “como medio para la integración al desarrollo, y se resaltó a cultura” (Ibíd., 2009, 41)
Julieta Campos quien acompañó a González Pedrero en su campaña en 1982, y que fungió como presidenta del DIF entre 1983 y 1987, tuvo fuerte impacto por la pobreza en
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que vivían las comunidades indígenas tabasqueñas, a finales de la campaña para gobernador de su esposo, reflexionó lo siguiente: “En 1982 descubrí el otro México; el país tradicional, el país campesino, el sur palpable, con rostros de carne y hueso… fue una sacudida profunda, que removió esquemas intelectuales y los fue sustituyendo por realidades. La pobreza empezó a tener nombres y, para siempre, dejó de ser una abstracción” (Campos, citada por Romo, 2009: 132-133).
La obra literaria de Julieta Campos, estuvo influida por su experiencia en las comunidades indígenas tabasqueñas, pero a diferencia de otros personajes políticos, e incluso de teóricos y funcionarios públicos, Julieta Campos fue la primera mujer que volteó a ver hacia los pueblos zoques y choles de la Sierra de Tabasco desde el Estado, trató de vincular su trabajo desde una institución pública, de la mano de dependencias estatales, trató de darle un enfoque participativo comunitario, sustentable a sus programas. En muchos sentidos Campos, antecedió, los programas de educación intercultural que fueron aplicados a principios de siglo XXI, en la Región de la Sierra de Tabasco.
Muchos filósofos, historiadores y políticos tabasqueños habían hecho referencia sobre la presencia de los pueblos zoques en Tabasco, pero no se habían hecho ni trabajos de investigación y tampoco se habían diseñado políticas públicas para ellos, fue hasta los programas de Julieta Campos y con el apoyo directo desde el gobierno estatal, que se dieron los primeros pasos para una educación con enfoque comunitario dirigida a los choles y zoques de esta entidad, esto fue muy importante ya que se retomó 20 años después por parte de académicos y funcionarios públicos que tomaron el enfoque de multiculturalidad y lo propusieron para aplicarlo en Oxolotán dentro del programa de Universidad Intercultural.
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Las políticas impulsadas desde el DIF estatal, pusieron atención a “… las formas tradicionales de vida que daban sustento a la entidad y sus regiones, se impulsaron políticas sociales que asumieran a través de esquemas de fortalecimiento, vínculos colectivos (Romo, 2009: 133).
El programa de trabajo de Julieta Campos afirma Romo, trató de dejar atrás el pasado autoritario que venía desde la época Garridista, retomar la riqueza cultural y natural de los pueblos, “…se propuso no aplicar asistencialismo, sino promover la participación, fue un trabajo arduo y difícil (Ibíd., 2009: 135).
Romo (2009), clasifica los trabajos de Julieta Campos en dos grandes rubros: 1) asistencia social dirigida a los individuos y 2) asistencia con enfoque de desarrollo integral de la comunidad. Entre las acciones que se implementaron estuvieron las siguientes:
1. Crear centro de rehabilitación y educación especial 2. Centros de desarrollo infantil
3. Procuraduría de la defensa del menor y la familia con agencias auxiliares en todos los municipios
4. Casa Hogar
5. Centro educativo tutelar
6. Centro de desarrollo integral juvenil 7. Centro de convivencia infantil 8. Centro de atención a la mujer
9. Albergue para familiares de enfermos
10.Velatorio, casa de ancianos, albergues de asistencia, hospedaje. (Ibíd., 2009: 145) Los programas dirigidos a las comunidades tuvieron cuatro planteamientos centrales: 1) en educación, 2) salud comunitaria, 3) apoyo a la economía campesina, 4) cultura popular y etnodesarrollo. La importancia que tienen estos elementos para este trabajo de investigación
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es mucha, ya que la aplicación de varios de estos programas, se llevaron a cabo en Oxolotán y los planteamientos centrales de los Centros integradores en Tabasco y en especial los aplicados en Oxolotán, estuvieron inspirados en los Centros coordinadores nacionales que en esos años impulsaba la antropología mexicana indigenista de Aguirre Beltrán.
En general los centros integradores que se instalaron en localidades tabasqueñas, tuvieron programas de asistencia y desarrollo integral, concentrados en la educación principalmente, entre las acciones ejecutadas estuvieron las siguientes: Proyectos de bibliotecas rurales, becas a jóvenes indígenas, educación para adultos y talleres de oficios:
Se otorgaron servicio a 63 localidades, se establecieron 7 bibliotecas sedes, 11 móviles, se crearon 1250 becas socioeconómicas para indígenas y se alfabetizaron a 528 adultos. Se crearon y remodelaron albergues indígenas, entre ellos el de Oxolotán. Se crearon programas didácticos utilizando el método Montesori. (…) En 1985 todo el personal docente bilingüe del sistema estatal de Educación Indígena, 468 maestros fueron adiestrados para elaborar material didáctico Montesori, fabricado con materiales de la región. Se trabajó en particular en programas con niños que presentaban problemas de asimilación y que eran hablantes de chol, chontal y zoque”. (Romo, 2009, 146-147) Hubo programas de salud, cursos para formar agentes en desarrollo, se entregaron cartillas de vacunación entre la población, se distribuyeron apoyos para la producción agrícola y pecuaria y sobre todo se echaron a andar programas de rescate y difusión de la cultura tabasqueña, Romo menciona algunas de las acciones prioritarias como:
Proyectos de enseñanza artística, difusión e investigación, se creó el Museo de Cultura popular en Villahermosa, se apoyaron grupos regionales de música, se editaron manuales que llevaron los siguientes títulos: “partera empírica”, “tienda rural”, “autoconstrucción de la vivienda”, “farmacia rural” entre otros. Se hizo investigación y difusión de valores históricos y culturales de las comunidades rurales de Tabasco. Se realizó un diccionario bilingüe, chol y chontal, y se puso atención en trabajos de investigación de corte etnográfico. Se formó un subcomité de etnodesarrollo que fue fundado en 1983, con el propósito de atender las necesidades de las comunidades indígenas de Tabasco. (Ibíd., 2009, 149-150)
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